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La baza de las elecciones catalanas en plena formación de Gobierno
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La baza de las elecciones catalanas en plena formación de Gobierno

El juicio a Quim Torra por desobediencia podría acabar en la inhabilitación del president del Govern y en un adelanto electoral en Catalunya

Fotos: Flickr de ERC y JxCat | Montaje: Newtral.es

La posible convocatoria de elecciones anticipadas en Catalunya es una baza táctica que espera a ser jugada para sacudir el tablero político español, en pleno trance por las negociaciones para formar Gobierno. Este lunes, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, será juzgado por desobediencia en el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) por negarse a retirar una pancarta independentista de la sede del Govern. El recorrido de la sentencia y los derechos políticos de los expresidents Carles Puigdemont y Artur Mas y la resolución de la Justicia europea sobre la inmunidad parlamentaria del exvicepresident Oriol Junqueras marcarán la estrategia para un posible adelanto electoral. Y, de fondo, el preacuerdo entre el presidente en funciones y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, para un “Gobierno de coalición progresista”, cuyo futuro dependerá de la postura de una Esquerra en pugna con Junts per Catalunya (JxCat) en el Parlament.

Lo más importante

El Parlament está en vilo por el juicio contra Torra por desobediencia. Los partidos catalanes tendrán muy en cuenta la sentencia del TSJC antes de mover ficha en un ajedrez donde cualquier movimiento en Catalunya puede condicionar las negociaciones para formar un Gobierno central.

Torra será juzgado el 18 de noviembre por desoír la orden de la Junta Electoral Central de retirar una pancarta colgada en el balcón de la Generalitat en apoyo a los dirigentes independentistas en prisión por presunta rebelión, que finalmente fueron condenados por sedición. Una condena firme implicaría que Torra tuviese que dejar la presidencia. El vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès, asumiría el cargo, pero no podría disolver el Parlament que, en ese escenario, debería elegir a un nuevo president. La sentencia puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo.

En otro orden de ideas, Sánchez necesita buscar apoyos entre los partidos independentistas si quiere sacar adelante una investidura y materializar el “Gobierno de coalición progresista” con Unidas Podemos. Y es en esta tesitura donde Esquerra tiene que lidiar con una paradoja. Los republicanos han sido la fuerza más votada en Catalunya en las elecciones generales, pero el Govern está presidido por un mandatario de JxCat, único capacitado para disolver las Cortes y convocar comicios. La cita electoral del 10-N ha sido un termómetro para medir los apoyos de ERC en Catalunya, que sobre papel ampliaría su bancada en el Parlament de producirse un adelanto electoral, en detrimento del partido de Torra, que podría perder la presidencia.

No obstante, en los republicanos está la llave para investir a Sánchez y desbloquear la crisis institucional en el Estado español. Sin su abstención, el preacuerdo para un Gobierno de coalición con Iglesias de posible vicepresidente acabaría en papel mojado. Pero un pacto de investidura con el presidente del Gobierno en funciones podría ser interpretado en Catalunya como un apoyo manifiesto a las autoridades bajo las cuales se han producido episodios de abusos y exceso de fuerza por parte de los cuerpos policiales. Dicho de otra manera, la formación de Gobierno pasa por ERC, pero apoyar a Sánchez le perjudicaría en unas futuras elecciones autonómicas.

¿Cuál es el contexto?

Con la vista puesta en unas elecciones catalanas, ningún partido se encuentra en una posición especialmente privilegiada. Los republicanos, pese a ganar las generales en Catalunya, han perdido terreno tras un continuado aumento de votos. Las 150.000 papeletas menos en relación con el 28-A la atribuyen al aumento de la abstención. En JxCat firmaban mantener los siete escaños y han logrado uno más, mejorando los peores resultados del espacio neoconvergente en unas generales. La CUP ha logrado entrar en el Congreso con dos diputados tras lograr atraer a votantes de otros partidos y a nuevos electores. En resumen, no hay un partido catalán que pueda afirmar con certeza que saldría beneficiado de un adelanto electoral.

La fecha de unas posibles elecciones anticipadas en Catalunya se ha estado moviendo en el calendario entre finales de este año y principios del próximo, a medida que las relaciones entre los socios de Govern se han enfriado. El anuncio de Torra, por ejemplo, de celebrar un nuevo referéndum en 2020, sin consultarlo antes con ERC, tiñó el Parlament de nerviosismo. El problema no fue solo la molestia de los republicanos, que rechazaron poner fecha a esa consulta, sino también la de Catalunya en Comú Podem, el único grupo que se ha mostrado abierto a negociar un Presupuesto de la Generalitat que pusiera fin a tres prórrogas. La imperiosa necesidad de actualizar las cuentas, por ejemplo, ata de manos al partido de Junqueras, que se encuentra al frente de la cartera económica. “Sería irresponsable (hablar de elecciones anticipadas). Estamos negociando unos presupuestos y ojalá salgan adelante”, respondió el lunes el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, cuando en Catalunya Ràdio le preguntaron sobre esa posibilidad.

¿Qué hay que tener en cuenta?

Son varios los factores de peso que tendrán una incidencia directa en la decisión de convocar elecciones anticipadas en Catalunya.

El DNI de Puigdemont caduca el 3 de febrero de 2020. Sin el documento en vigor, el expresident no podrá viajar como lo ha estado haciendo hasta ahora y tampoco podrá concurrir en convocatorias electorales. Es decir, si JxCat decidiera presentarse a unos comicios autonómicos con una lista encabezada por Puigdemont, Torra deberá convocar elecciones para una fecha anterior al 3 de febrero.

Artur Mas recupera sus derechos políticos el 23 de febrero. El también expresident fue juzgado por la consulta sobre la independencia que tuvo lugar en Catalunya el 9 de noviembre de 2014. En la sentencia, Mas fue condenado a una multa y a un periodo de inhabilitación política que quedó limitado a un año y un mes tras un recurso de casación presentado al Tribunal Supremo, que emitió su sentencia el 23 de enero de 2019. Artur Mas podrá volver a la vida política a partir del 23 de febrero de 2020, lo que significa que podría encabezar una lista si se fijaran elecciones para después de esa fecha.

Junqueras, condenado en la sentencia del ‘procés’ a 13 años de cárcel por sedición y malversación, se encuentra pendiente de una resolución del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre su posible inmunidad parlamentaria como eurodiputado electo que se conocerá en las próximas semanas. El Tribunal Supremo denegó su salida de prisión provisional para asistir al acto de acatamiento de la Constitución y, al no haber podido jurar su cargo de eurodiputado, su inmunidad parlamentaria ha quedado en entredicho. Si la Justicia comunitaria falla a su favor, Junqueras sería excarcelado, recuperaría sus derechos políticos y podría ser cabeza de lista en ERC

La sentencia final sobre la inmunidad de Junqueras podría servir de precedente para los casos de Puigdemont y del exconseller Toni Comín. Igual que el presidente de ERC, ambos fueron elegidos diputados en las elecciones al Parlamento Europeo celebradas hace cinco meses. Sobre la sentencia, el abogado general del TJUE, Maciej Szpunar, ha dictaminado el pasado martes que Junqueras debió ser reconocido como eurodiputado y que, por ende, sí goza de inmunidad desde la sesión inaugural de la Eurocámara el 2 de julio hasta el final de su mandato de cinco años. La opinión del magistrado no es vinculante, pero es un indicio sobre el futuro de la sentencia, pues es la línea que el TJUE suele adoptar en la mayoría de los casos.

#Fact

Las últimas elecciones al Parlament de Catalunya se celebraron el 21 de diciembre de 2017. Fueron convocadas por el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, como una medida de la aplicación del artículo 155 de la Constitución española.

En dichos comicios, Ciudadanos fue el partido más votado con el 25,37% de las papeletas, que se tradujeron en 37 escaños para el partido de Inés Arrimadas. JxCat quedó en segundo lugar, con el 21,65% de los votos y 34 diputados, seguido de ERC, que logró el 21,39% y 32 asientos. El PSC obtuvo 17 escaños que dejaron a la formación de Miquel Iceta como cuarta fuerza en el Parlament, por delante de los Comunes (8 diputados), de la CUP (4) y del Partido Popular (3).

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