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Ocho historias de la Segunda Guerra Mundial en el Día de la Victoria en Europa
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Ocho historias de la Segunda Guerra Mundial en el Día de la Victoria en Europa

Con motivo del 75 aniversario del fin del conflicto en, hemos recopilado algunos de los temas tratados en nuestras #hilotecas

8 de mayo de 1945. Tal día como hoy hace 75 años se producía el Día de la Victoria en Europa. En esta efeméride recordamos cuando el bloque de los Aliados, formado por potencias como Francia, Reino Unido, Estados Unidos y la Unión Soviética entre las más importantes, aceptaba la rendición de la Alemania nazi en el marco del fin de la Segunda Guerra Mundial.

A raíz de este acontecimiento, repasamos algunas de las hilotecas relacionadas con la Segunda Guerra Mundial que hemos ido exponiendo:

Rudolf Hess, el nazi cuyo encarcelamiento desató polémicas

El 1 de octubre de 2019 recordábamos el septuagésimo tercer aniversario de la conclusión de los famosos Juicios de Núremberg, en los cuales los Aliados juzgaban a los principales líderes de la organización nazi. El más importante de estos juicios concluyó con tres sentencias a cadena perpetua, que la cumplieron en la prisión de Spandau, en Berlín. Rudolf Hess, quien otrora fuera ayudante de Hitler, fue el último de estos 3 en morir. Pero, ¿por qué una de las manos derechas del Führer se salvó de la ejecución? Te lo contamos.

Hess estuvo al lado de Hitler en el Putch de la Cervecería, lo que les llevó a compartir celda en prisión. Cuando salieron de prisión, el NSDAP nazi ascendió con ellos. Mientras Hitler iba camino de ser Führer, Hess subía de puesto en puesto hasta terminar siendo el segundo directo del líder supremo nazi.

La separación entre ambos tuvo lugar cuando, el 10 de mayo de 1941, Hess pilotaba un avión BF-110 rumbo a la pista privada que el Duque de Hamilton tenía en Dungavel Castle, Escocia. Debido a un incidente en el vuelo, el segundo del Führer se vio obligado a saltar en paracaídas, lo que permitió su captura a los británicos. En manos enemigas dijo llevar un mensaje de Hitler buscando un acuerdo con los británicos -cosa que Alemania negó-. Esto sucedió antes de que el Endlosung, iniciado con la invasión alemana de la ex-Unión Soviética, tuviera lugar, por lo que en Núremberg no se le pudo acusar de haber tomado activamente decisiones en el Holocausto.

Roosevelt y las elecciones condicionadas por una guerra europea

El 5 de noviembre de 1940 Franklin delano Roosevelt ganó por tercera vez consecutivas las elecciones en Estados Unidos, una nación en recuperación que habría sufrido el crac del 29. En ese momento Europa se encontraba en guerra: las potencias del Eje habían logrado convencer a Japón de que se sumara a ellos, lo que les daba en teoría el control del Pacífico. 

Roosevelt siguió evitando la entrada de los Estados Unidos en la guerr hasta que, un año después de ganar las elecciones, seis portaaviones japoneses bombardearon Pearl Harbor.

El presidente declaró la entrada en la guerra hasta entonces considerada europea con un histórico discurso: “Ayer, siete de diciembre de 1941, una fecha que vivirá en la infamia, Estados Unidos de América fue repentina y deliberadamente atacado por fuerzas navales y aéreas del Imperio del Japón”.

De aliados en la Segunda Guerra Mundial a enemigos en la Guerra Fría: la Conferencia de Yalta

El 4 de febrero del presente 2020 rememoramos la reunión en Crimea de los “Tres Grandes” para repartirse los restos de una Europa post-Segunda Guerra Mundial. Esta planificación no derivó ni en una paz duradera ni en un conflicto directo. 

Antes de oficializarse la victoria, el mariscal soviético Iósif Stalin ideó una reunión secreta con sus principales compañeros de guerra: el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt y el primer ministro británico Winston Churchill. Tras unos días de reuniones en los que todos ganaron algo a cambio de ceder en otra cosa, se trató el futuro de Europa. Pero quedó sin resolver un tema: cómo llevar las diferencias entre la Unión Soviética y los Estados Unidos de América, las dos grandes potencias crecientes.

Diferencias que derivaron en una Guerra Fría, llamada así porque nunca llegó a “calentarse”, a estallar en un conflicto directo entre dos bloques.

El amor que salvó a Inglaterra

El 10 de diciembre del anterior 2019 rememoramos la abdicación del rey Eduardo VIII de Inglaterra. Este rey abdicó a los 11 meses de haber heredado la corona. Esta renuncia al trono se debió a que Eduardo VIII estaba enamorado de una mujer casada. Para no causar daños al prestigio de la corona británica, abdicó antes de casarse con Wallis Simpson. Edward no lo sabía, pero estaba salvando mucho más que la imagen de la corona.

El hijo de Jorge V de Inglaterra, Edward, pasó de ser reconocido como Rey Eduardo VIII a ser Duque de Windsor. Ya en calidad de este ducado, hizo con su esposa una visita a la Alemania nazi, donde se fotografió con la cúpula nazi, incluso se le tomaron imágenes con el brazo alzado.

Pese a que se desconozca qué hubiera pasado con exactitud si el hijo de Jorge V hubiera seguido reinando en Inglaterra tras tener relaciones cercanas con la cúpula nazi, quedan para las ucronías las teorías de una Alemania con un rey-títere en el Reino Unido, lo que podría haber cambiado el transcurso de la historia.

La relación -indirecta- de España con los submarinos alemanes

El 17 de septiembre de 1939 el “lobo gris” del mar U-29 hunde un portaaviones británico en el mar de Irlanda. El origen de estos submarinos alemanes  bautizados con el nombre del animal salvaje tiene una historia que pasa por España.

Wilhem Canaris, marinero militar alemán, servía en el crucero Dresde, en Isla de Pascua, al comienzo de la I G.M. a batalla de las Malvinas le hizo prisionero de los chilenos en 1915. Esto le permitió aprender castellano, obtener un pasaporte falso y huir para regresar a la patria germana. Una vez allí, su buen español permitió su envío a la embajada de Alemania en Madrid. durante esta estancia en la Península, conoció a Horacio Echevarrieta, dueño de unos astilleros desde los que mandaba provisiones al imperio alemán. 

La Résistance que liberó París

El 19 de agosto de 1944 tres mil policías parisinos entraron en la Prefectura de Policía y disparan contra los alemanes. Fue el primer paso de la liberación de una París ocupada por los nazis durante 4 años.

12 días antes, Hitler había ordenado volar la capital francesa por los aires, pues los alemanes sabían que no aguantarían mucho más ocupando la ciudad, y preferían destruirla antes que entregarla a los enemigos. Perder París supondría dar esperanzas a la Europa que vivía aterrada. Pero de esto solo querían encargarse los franceses, pues los Aliados consideraban un derroche y riesgo innecesarios la recuperación parisina.

Lo que los Aliados querían para Francia era dejarla bajo control del Gobierno Militar Aliado para los Territorios Ocupados. Sin embargo, los franceses tampoco querían  estar bajo control de los aliados.

Pesadilla en Varsovia

La Alemania nazi comenzó su expansión por Europa con la conquista de Polonia a partir del 1 de septiembre de 1939. Este fue el detonante de la Segunda Guerra Mundial. Una semana después comenzó el asalto a la capital, el “París del norte”.  Polonia quedó encerrada entre el Tercer Reich al oeste y la URSS al este, pues los líderes de ambas potencias habían pactado un reparto de las tierras.

La resistencia polaca fue castigada por las SS germanas, que ordenaron incluso ejecuciones públicas. Cientos de miles de civiles fueron asesinados por los nazis. Casi un 27% de la población de la capital era judía: más de 350.000 personas. on la invasión, los nazis les expropiaron tierras y empresas. Incluso establecieron un sistema de castas por el cual los judíos pertenecían a la clase más baja. Entre octubre y noviembre del año siguiente, las fuerzas hitlerianas levantaron un gueto en el que se estima que obligaron a malvivir a cerca de medio millón de personas.

En 1942 se dio el visto bueno al Endlosung: el Holocausto. En verano de ese año perdieron la vida en manos de los nazis unos 300.000 de los judíos del gueto.

Los tres jinetes azotan Dresde

El 13 de febrero de 1945 la ciudad alemana de Dresde sufrió una auténtica pesadilla. Los tres jinetes del apocalipsis asolaron la ciudad montados en bandadas de aviones británicos. 

El primer ataque llegó en forma de 244 pilotos a bordo de Lancasters que se cobraron víctimas como el Patrimonio de Dresde, catedral gótica en la que cuerpos de reyes y príncipes sajones descansaban desde hacía siglos. En 15 minutos pasó todo: más de 200 aviones habían bombardeado todo. Llegó entonces una calma.

30 minutos de calma después, las autoridades alemanas comunicaron a sus ciudadanos que lo peor había pasado. Los ciudadanos empezaron a salir y vieron cómo su Dresde estaba completamente destrozada. Pero fue entonces cuando el segundo jinete llegó en forma de 544 bombarderos que lanzaron un segundo ataque a la localidad. El número de víctimas humanas de esta segunda oleada fue aún mayor. El zoológico se convirtió en un auténtico infierno.

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