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El alta terapéutica de una de las internas de Vida Nueva muestra que la joven intentó suicidarse y que no la llevaron al hospital

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El alta terapéutica de una exinterna de Vida Nueva recoge versículos bíblicos | Newtral
Tiempo de lectura: 10 min

Tamara —nombre modificado para preservar su anonimato— ingresó voluntariamente en el centro Vida Nueva a los 16 años porque, según su testimonio, su situación en casa era “invivible con un padrastro maltratador y una madre con depresión”, como ya contamos en esta investigación publicada en febrero de 2026. Llevaba años vinculada a la iglesia a través de su madre, que era miembro, así que cuando después de uno de los campamentos evangélicos de verano le ofrecieron ingresar, dijo que sí. Tamara cuenta que, nada más entrar, le colgaron la etiqueta de problemática porque decían que “era hija de una pecadora”—su madre se había divorciado dos veces—. 

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El primer día, recuerda, le revisaron la maleta y le hicieron tirar toda aquella ropa que consideraron inapropiada. “Decían que no era decente, que usaba muchas minifaldas”, añade. Tamara describe su estancia entre 2004 y 2008 como cuatro años de “vejaciones, humillaciones y tortura” que, de acuerdo con lo relatado por ella, continuaron hasta 2013, porque aunque recibió el alta terapéutica en 2008, en Vida Nueva la convencieron para que se quedase como responsable. Logró abandonar el centro cinco años después de su alta.

Tamara es una de las tres denunciantes cuyo caso ahora está en manos del Juzgado N.º 4 de Pamplona. Una de las pruebas aportadas es un documento titulado “Informe Terapia para Alta”, que le dieron al finalizar el proceso que el centro presentaba como rehabilitación y que puedes leer completo aquí

El documento consultado por este medio consta de cinco páginas y no incluye firma identificable de un profesional sanitario ni número de colegiación. Como explica el psicólogo clínico Miguel Perlado, especializado en sectas, “no se puede siquiera calificar de informe de alta terapéutico, sino que se trata de un documento de control ideológico”. 

Perlado, que ha accedido al documento con el consentimiento previo de Tamara, considera que la primera cuestión problemática es “ingresar a una menor de edad por los motivos que aduce y además durante cuatro años”. Según el informe, el diagnóstico de Tamara es el de “desmotivación total, inadaptación familiar y social, rasgos de carácter tendente a la depresión y un alto riesgo de iniciarse en el consumo de drogas”. 

Y una de las preguntas clave que plantea este psicólogo es “quién diseña la terapia, quién la supervisa, quién la autoriza y quién la lleva a cabo”. “No hay ni rastro de esas cuestiones que resultan fundamentales para llevar a cabo una rehabilitación, teniendo en cuenta a mayores que los motivos de diagnóstico carecen de fundamento. Es por eso que cabe señalar directamente a las autoridades y su responsabilidad en cuanto a supervisar y regular un centro sanitario que debe cumplir unas características”. 

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El informe de “rehabilitación” cita versículos bíblicos en vez de un manual diagnóstico

A lo largo del documento, no hay referencia alguna a un manual diagnóstico, sino que todas las referencias citadas son versículos de la Biblia: Oseas 4:6, Salmos 32, Juan 16:1, Deuteronomio 28:28… Esto se entremezcla con “observaciones de conducta”, como las define Miguel Perlado. Por ejemplo, el documento señala situaciones como que Tamara “discutía a todas horas” o que el estudio y la alimentación fueron las primeras batallas.

Más adelante, el documento recoge que Dios cercó a Tamara con su amor y consiguió, resaltándolo como algo positivo, que no hiciese lo que quisiese, que comiese menos y que no hablase. “Hay una patologización mental y espiritual de esta chica, una muestra de férreo control del comportamiento y de una total privación de su autonomía”, apunta Perlado. 

El documento de “alta terapéutica” sobre su proceso de supuesta rehabilitación está lleno de referencias bíblicas y espirituales como si fuesen referencias a un manual diagnóstico de intervención clínica. Frases como “si obedeces a la rebeldía, el pago que obtienes es muerte”, “ya no eres la novilla indómita que eras, pero tampoco eres todavía un cordero fácil”, “descubres un nuevo lugar: los pies de Jesús” o “Dios alumbra una raíz gorda de religiosidad y respondes muy dócil y abierta a todo” plagan el informe. 

Según los responsables de Vida Nueva, centro fundado por el matrimonio evangélico de Luis Nasarre y Maricarmen Sotés, la “rehabilitación” de Tamara habría sido completada porque “los objetivos del tratamiento han sido alcanzados por la gracia de Dios”. Como ya explicó Tamara en la investigación inicial, y como expresan también otras supervivientes, el centro Vida Nueva nunca facilitó a estas internas un horario de sesiones ni una evaluación inicial, tampoco se les asignó un terapeuta cualificado, ni áreas de trabajo ni de formación. 

Cabe recordar que Vida Nueva recibe dinero público y hay derivaciones puntuales, aunque sin concierto mediante, por parte de profesionales sanitarios y de servicios sociales. Solo en 2025 obtuvo casi 180.000 euros en subvenciones, y en 2026, de momento, le han adjudicado tres ayudas de 5.668 euros en total. 

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Un intento de suicidio pero ninguna asistencia médica ni psicológica

Uno de los episodios más graves del informe es en el que reconocen que Tamara, cuando contaba con 18 años, intentó suicidarse: “En junio [de 2007] haces una barbaridad que atenta contra tu vida (bebes lejía) y nos planteamos la expulsión. La rebeldía es fuente de locura, ceguera y turbación de espíritu (Deuteronomio 28:28) y en ese terreno estabas”.

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Extracto del informe de “alta terapéutica” de Tamara tras su ingreso en Vida Nueva

En conversación con Newtral, Tamara explica que antes de ese episodio se autolesionaba en piernas y brazos. “Me hacía esos cortes porque me empezaron a obligar a ver a mi padre biológico, que nos abandonó a mi madre y a mí. Yo no quería y me forzaban a tener visitas con él. De la rabia y el sufrimiento que me producía me autolesionaba. Cuando veían que lo había hecho, me ponían a fregar platos como disciplina. Jamás me llevaron a un psicólogo”. 

Tamara relata que “una noche no podía más” y se fue al baño, donde sabía que había botes de lejía. “Estaba ahí siempre porque las personas a las que llamábamos ‘las de color’, porque tenían VIH y tenían que comer con cubiertos de un color diferente a los del resto, debían echar lejía en la taza del váter después de usarlo. Estaba desesperada, así que cogí la botella y pegué un trago. Cuando lo descubrieron, porque estaba con náuseas, llorando y con muchísimo dolor de tripa, me dieron de beber un vaso de leche y me ordenaron irme a la cama. Me dijeron que hacía estas cosas por mi rebeldía y por llamar la atención”. 

Tamara recuerda que no fue trasladada a un centro sanitario tras el episodio, a pesar de que estuvo días sin poder comer bien y, en adelante, refirió problemas gastrointestinales. Este medio ha podido consultar la historia clínica resumida de Tamara y no consta ninguna visita médica por este hecho en 2007, año en el que se produjo el intento de suicidio. 

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“El episodio de la lejía clama al cielo. Me resulta inexplicable que suceda algo así y no se notifique a las autoridades competentes ni se la traslade al hospital. Además del hecho de que una joven llegue a esa situación estando en un centro de rehabilitación. Es muy grave”, apunta Miguel Perlado.

Este medio ha consultado a Luis Nasarre, pastor, fundador y director del centro Vida Nueva, sobre estas cuestiones. Respecto a la omisión de referencias a manuales diagnósticos y preguntado si creen que Dios puede curar afecciones y patologías, Nasarre responde que sí, que “Dios puede curarlo todo, Dios es Dios”. 

Sobre el intento de suicidio de Tamara y la omisión de atención médica, Nasarre considera que “se le dio la atención que necesitaba”, es decir, “la atención que nosotros mismos teníamos en ese momento y esa atención fue suficiente”. Alega que “ese intento de suicidio vino precedido de intentos antes de ingresar” y que “hay que leer entre líneas”. Por último, añade que “si fue un intento de suicidio serio, tuvo tratamiento serio”. Preguntado sobre si considera que hay suicidios serios y suicidios que no son serios, Luis Nasarre responde: “Por supuesto”

La figura de la “sombra”

Como ya contábamos también en la primera investigación, el primer día, además de desposeer a las internas de sus pertenencias, se les asigna una “sombra”. La “sombra”, según los testimonios de cinco víctimas, es una mujer del centro que sigue a la interna en todo momento para controlar que no se comunica con nadie, que no se opone a las órdenes y que cumple las tareas que se le asignan a la “asombrada”.

Explicaban, además, que pasado un tiempo, estas mismas internas tenían que ejercer de “sombra” de nuevas internas. Así lo relataba Sheila: “Recuerdo tener que vigilar que una chica con bulimia no comiera más de lo que le permitían o estar con chicas con problemas de salud mental y si gritaban o se encontraban mal, tener que decirles que el demonio las había atacado y las tenía atrapadas por el pecado. Cómo es posible que las propias internas tuviéramos que encargarnos de algo así, era una responsabilidad terrible para nosotras. Pero sabías que al menos así te librabas de los castigos, de estar en el punto de mira”.

El informe que el centro Vida Nueva entregó a Tamara alude a esta figura al recoger por escrito: “Tercer año. Empiezas a ser mayor y a cuidar a otros. Agosto 2006, primera sombra, que haces muy bien. Sabes corregir con firmeza y ternura al mismo tiempo. Hay fruto en tu vida y Jesús empieza a trabajar en ti”. 

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Extracto del informe de “alta terapéutica” de Tamara tras su ingreso en Vida Nueva

“Técnicamente no se puede justificar la figura de la ‘sombra’ en un centro de rehabilitación. Es algo que tiene graves consecuencias para la autonomía de una persona, cuando además el principio de intervención sanitaria es precisamente ayudar a restaurar su autonomía. Puede haber una unión entre alguien del equipo asistencial y el paciente, pero debe ser puntual y requiere supervisión y justificación técnica. Aquí todo eso vuela por los aires”, concluye el psicólogo especializado en sectas Miguel Perlado.

Fuentes
  • Informe de ata terapéutica de una exinterna en el centro Vida Nueva, aportada como prueba en la denuncia admitida a trámite
  • Testimonio de la denunciante
  • Luis Nasarre, pastor y director del centro Vida Nueva
  • Miguel Perlado, psicólogo especializado en sectas

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