Newtral


El día que Varsovia plantó cara a Hitler
Siguiente

El día que Varsovia plantó cara a Hitler

Tras cinco años de dominación nazi, los polacos se sublevaron contra las tropas del Tercer Reich para luchar por la libertad de su país.

1 de agosto de 1944. La ciudad que había llegado a considerarse como el “París del norte” acabó perdiendo todo su esplendor tras 5 años de invasión nazi. Pero, aquel día, sus ciudadanos se levantaron contra las tropas de Hitler.

La Alemania nazi comenzó en Polonia su expansión por Europa el 1 de septiembre de 1939, una acción que posteriormente sería considerada como el detonante de la Segunda Guerra Mundial. Por aquel entonces, Varsovia vivía una época dorada. Hacía dos décadas que había recuperado el estatus de capital y la ciudad ya planeaba la construcción del metro o, incluso, organizar una exposición universal. El “París del norte” era una fiesta.

El asedio de Varsovia comenzaría el 8 de septiembre. Hitler y Stalin habían firmdo un pacto para repartirse Polonia. El país quedó sitiado por el Tercer Reich en el oeste, y la URSS en el este. Al tomar la capital, Hitler prohibió su reconstrucción y mandó volar el Castillo Real, símbolo del Estado polaco. La ciudad había resistido 20 días ante la maquinaria bélica nazi, hasta que no quedó más remedio que rendirse ante ellos.

La resistencia polaca fue castigada por las SS, que con frecuencia ordenaban ejecuciones públicas en la ciudad. Más de 80.000 civiles polacos fueron condenados a muerte. Además, durante el combate, nazis y soviéticos acabaron con la vida de 70.000 soldados polacos e hicieron prisioneros a 670.000.

El gueto de Varsovia

Antes de la ocupación vivían en Varsovia 1,3 millones de personas, entre ellas más de 350.000 judíos: casi un 27%, lo que representaba la comunidad judía más grande de Europa. La mayor parte de los ciudadanos se dedicaba a la industria. Con la ocupación, los nazis no solo se hacían con las tierras, también expropiaron las empresas. Establecieron un sistema de castas en el que los judíos eran la clase más baja.

Tanto era así que entre octubre y noviembre de 1940, los nazis levantaron un gueto en mitad de la ciudad en el que hacinaron a todos los judíos de la capital y de localidades vecinas. Se estima que dentro de sus muros llegaron a malvivir cerca de medio millón de personas.

En 1942 se aprobó la ‘Solución final’, el Holocausto. La orden que puso en marcha el extermino de los judíos que se encontraban en campos de concentración. Tan solo durante ese verano los alemanes asesinaron a unos 300.000 judíos de los que vivían en el gueto.

Un año más tarde, los nazis trataron de vaciar el gueto, pero se encontraron con la Resistencia. Miles de judíos se habían organizado de manera clandestina para evitar ser enviados a los campos. Tras cuatro semanas de lucha, la rebelión fue apagada. Los judíos que quedaron vivos fueron enviados a los campos de exterminio y el gueto fue derribado. Pero este no sería el último intento en que Varsovia lucharía por su libertad.

El alzamiento de una ciudad

Miembros del gobierno polaco habían conseguido huir cuando los alemanes tomaron el país. Desde su exilio en Londres comenzaron a organizarse para el momento en que Polonia recuperase su independencia. La URSS no reconocía la legitimidad del gobierno y los polacos no querían estar bajo el yugo de otro totalitarismo en el momento en que el Tercer Reich cayese, como explican desde el Museo del Levantamiento, por lo que no hubo entendimiento entre ambos bandos. El gobierno polaco coordinó una ofensiva de manera clandestina.

A finales de julio de 1944 la guerra estaba decantada del lado de los Aliados. El gobernador nazi de Polonia, Hans Frank ordenó por megafonía a los ciudadanos de Varsovia construir fuertes para detener el avance de las tropas soviéticas que se apostaban al otro lado del río, a las puertas de la ciudad, pero nadie apareció. La Armia Krajowael Ejército Polaco- ordenó no acatar esta orden.

De acuerdo con el historiador Wlodzimierz Borodziej, el gobierno en el exilio habría visto en Varsovia la oportunidad perfecta para recuperar la independencia, en parte por su importancia simbólica. El general polaco Tadeusz Komorowski llamó a la movilización de las tropas y la sublevación estalló el 1 de agosto. Los polacos contaron con unos efectivos de 40.000 hombres, mujeres y niños, la mayoría civiles sin experiencia en combate. La batalla duraría más de dos meses.

Durante las primeras semanas funcionó el factor sorpresa. Los polacos controlaban la situación y fueron haciéndose con lugares clave como la Estación de Trenes Postales o la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, pero la superioridad militar y armamentística de los nazis pronto les hizo retroceder y adoptar una posición defensiva. La ayuda del bando aliado se limitó al envío de armas y material médico para la resistencia.

Los alemanes sofocan la rebelión

Los nazis no tuvieron piedad. Según expone Borodziej, bombardearon hospitales de la Cruz Roja, y utilizaron a civiles como escudo humano haciéndoles caminar frente a los tanques alemanes. Las SS comenzaron a realizar asesinatos en masa en el barrio de Wola, ancianos y niños incluidos. Se estima que fueron ejecutadas entre 40.000 y 50.000 personas, según Borodziej (20.000 de ellos en un único día). El Tercer Reich buscaba así minar la moral de los insurgentes.

Tras 63 días de lucha, los polacos se habían visto totalmente superados. Habían muerto 18.000 insurgentes y, para entonces, los nazis habrían asesinado a unos 140.000 civiles, según estiman desde el Museo del Levantamiento. El 2 de octubre, la Armia Krajowa depuso las armas. Los soldados se entregaron como prisioneros de guerra y la población civil fue desalojada y enviada a campos de trabajo y de exterminio. Como represalia, Himmler dio la orden de destruir totalmente Varsovia.

La ciudad fue arrasada casi hasta sus cimientos: solo un 15% de los edificios quedaron en pie. La lucha de Polonia por su independencia fue en vano, el destino del país había sido decidido por Churchill, Roosevelt y Stalin en la Conferencia de Teherán, en 1943, a espaldas de sus ciudadanos.

Esta decisión fue respaldada en la nueva configuración de Europa que los aliados establecerían en la Conferencia de Yalta, dos años más tarde. Tras la derrota de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial, Polonia pasó a considerarse territorio soviético. Un Comité Polaco de la Liberación Nacional, formado en Moscú, se hizo inicialmente con el poder, condenando al legítimo gobierno que aguardaba en el exilio. Polonia no lograría su ansiada libertad hasta 45 años después.

Fuentes:

¿Quieres comentar?

Relacionados

Más vistos

Siguiente