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La abdicación que salvó a Europa
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La abdicación que salvó a Europa

Eduardo VIII, ya como Duque de Windsor, visitó Alemania menos de un año después de haber abdicado, confraternizando con Hitler

Los Duques de Windsor, junto a la cúpula Nazi | Wikipedia

10 de diciembre de 1936. Un día como hoy hace 83 años, en Inglaterra se produjo la abdicación del rey Eduardo VIII. Su reinado duró unos 11 meses, pues había heredado el trono a la muerte de su padre Jorge V. Sin embargo, estaba enamorado de Wallis Simpson, una mujer de la alta sociedad estadounidense que, a su vez, seguía casada con su segundo marido. Para no suponer problemas a la familia real británica, Eduardo abdicó antes de casarse con ella. Pero esta abdicación no solo supuso la permisión de un matrimonio, sino que además terminó, en cierto modo, salvando a Europa.

El príncipe Edward era, para desgracia de su padre Jorge V de Inglaterra, un mujeriego. Una de sus amantes, Lady Furness, le presentó, en una fiesta de diciembre de 1933, a Wallis Simpson, la esposa de un acaudalado hombre de negocios. Eduardo se enamoró de ella y más tarde la convirtió en su amante.

Una abdicación por amor

El 20 de enero de 1936 falleció el rey Jorge V de Inglaterra, dejando a Edward como sucesor. A Edward le tocó ser reconocido como Eduardo VIII. Eduardo seguía enamorado de Wallis Simpson, pero ella seguía casada. Sabía que, si se casaba con ella siendo rey, esto supondría graves problemas en su país. El pueblo inglés no veía como reina a una estadounidense menos aún si era divorciada. El matrimonio morganático o enlace entre personas de distinto rango tampoco era una opción.

Si el problema era su título y las responsabilidades que conllevaba, solo le quedaba la abdicación. Con ello, el trono pasó al siguiente en la línea sucesoria y con ello, las restricciones que impedían su enlace con Wallis quedaban atrás. Pasó de ser Rey de Inglaterra a ser Duque de Windsor.

Visita oculta a Alemania

Solo diez meses después de su abdicación, en octubre de 1937, el Duque de Windsor y su esposa dieron un paso que la diplomacia del momento permitió pero no publicitó: visitar la Alemania de Adolf Hitler. La visita, de doce días, hizo que el Rey abdicado se reuniera amistosamente con Albert Speer, Hermann Göring, Joseph Goebbels y, finalmente, Adolf Hitler. Eduardo con su ya esposa, Wallis Simpson, se dejó fotografiar con la cúpula nazi, e incluso realizó el saludo del brazo alzado.

Las imágenes y la noticia de ese encuentro, no obstante, permanecieron en secreto. No fue hasta finales de los años 50 -un hecho, por cierto, que la serie The Crown recrea- en la que las imágenes y documentos de esa visita trascendieron. Los negativos de las fotos fueron capturados por el Ejército estadounidense en la Alemania de posguerra, aunque no fueron revelados hasta pasada más de una década. La publicación de los llamados archivos Marburg pusieron de relieve un riesgo histórico que Europa corrió: la connivencia ideológica entre el que fuera Rey del Reino Unido y el fuhrer del Tercer Reich. La lectura política que Hitler hizo del viaje, según recoge el historiador Philip Ziegler, fue que “el Duque de Windsor es un defensor de la causa Nazi y puede ser de utilidad en el futuro”. La posibilidad de establecer un rey-títere en el Reino Unido (Al estilo de Pu-Yi en Manchukuo, por impulso de Japón, aliado de Alemania en la Segunda Guerra Mundial) tras una exitosa invasión alemana fue real, según la documentación incautada al término de la Segunda Guerra Mundial.

Pero todo eso no sucedió. Para la historia quedan los hechos: la derrota alemana y el descrédito del Duque de Windsor. Para la ficción y la alerta queda la ucronía ¿Hubiera impulsado Eduardo VIII al gobierno de Neville Chamberlain a una política de mayor acercamiento a la Alemania nazi, más allá el apaciguamiento? ¿Hubiera declarado la guerra a Alemania tras la invasión de Polonia? ¿Qué resistencia hubiera encontrado el nazismo en la Europa Occidental tras la invasión de Francia? Estas, y otras preguntas, son las que Europa no tuvo que contestar gracias a la abdicación del Rey que prefirió no reinar.

Fuentes:

El verdadero amor de Wallis Simpson no fue Eduardo VIII | Gente y Famosos | EL PAÍS
Cuando los duques de Windsor se acercaron con los nazis

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