Newtral
El bombardeo de Dresde: la condena a la inocencia
Siguiente

El bombardeo de Dresde: la condena a la inocencia

Hace 75 años, los aliados enviaron a tres jinetes, en forma de bombardeos, a la ciudad de Dresde, que vio cómo asesinaban a más de 25.000 civiles

Dresden, Teilansicht des zerstörten Stadtzentrums über die Elbe nach der Neustadt. In der Bildmitte der Neumarkt und die Ruine der Frauenkirche.

13 de febrero de 1945. Dresde, ciudad icónica del este de Alemania, prepara su descanso. El Ejército Rojo se acerca y los aliados continúan su avanzadilla por el oeste. En ella, la gente mantiene la calma. Desde hace semanas reciben a decenas de miles de refugiados alemanes que huyen del este, y era una de las pocas ciudades que no habían sido bombardeadas por la RAF (Real Fuerza Aérea Británica)… pero la paz fue consumida por el fuego.

Confiaban en los sistemas de defensa y en la (poca) aviación nazi que quedaba en la zona; igualmente, la ciudad había construido decenas de refugios para cubrirse de un ataque. Aunque la RAF nunca había bombardeado tan al este.

Dresde, con su historia y patrimonio, no era una urbe ornamental: había servido como núcleo de las comunicaciones y donde se situaban algunas de las fábricas más importantes de la Wehrmacht. Tal y como indica Sinclair McKay en Dresde 1945: Fuego y oscuridad (2019), los aliados estaban siguiendo la política de “crear un ambiente de pánico”. Y Dresde tenía que ser purificada.

Poco antes de las 22:00 de la noche del 13 de febrero de 1945, hace 75 años, las sirenas de Dresde comenzaban a sonar. “Las autoridades hablaban de inminencia, pero ¿qué significaba eso?”, las personas comenzaron a buscar refugio de manera sosegada. Aún no escuchaban run-run de los aviones aliados. Los judíos se salvaguardaban en los refugios destinados a ellos, otros lograron entrar en los “normales”, unos pocos se quedaron en sus casas y algunos no llegaron a ninguna parte.

El primer jinete

Y llegaron los aviones. La primera oleada fueron 244 pilotos sobre Lancasters que temían por las defensas que pudiera haber en Dresde, pero se encontraron uno de los vuelos más tranquilos de toda la guerra. Si antes de ellos habían caído 50.000 aviadores, esa noche todos volvieron a casa.

Primero lanzaron las bengalas rojas. “Cuando llegamos a casa, parecía casi de día. Las nubes eran amarillentas y los árboles de Navidad naranjas [la forma de las estelas de las bengalas] caían entre ellas”, recoge el testimonio de Winfried Bielss, uno de lo supervivientes. Estas marcaban los objetivos: casi todo el centro y oeste de la ciudad.

Los Lancaster disponían de dos armas: “bombas sísmicas o de demolición (…) y bombas incendiarias, a fin de crear fuegos en los edificios de madera y alrededores”. “Cada cinco o diez segundos un Lancaster pasaba sobre la ciudad; el zumbido era una fuente de intenso estrés psicológico” para los refugiados. En 15 minutos, más de 200 aviones habían bombardeado la ciudad.

La primera víctima conocida fue el Patrimonio de Dresde. La catedral gótica del siglo XVIII, donde descansaban “los restos de reyes y príncipes sajones” recibió un impacto directo. “Hay muchas formas de sacrilegio; los explosivos que atravesaron en picado el techo de la catedral eran señales de nihilismo puro”. Con ella, cayeron también la ópera Semper y la construcción gótica de la Kreuzschule. Bajo las ruinas, ya descansaban los cadáveres de la ciudad.

El segundo jinete

A los 30 minutos, las autoridades civiles cometieron, sin querer, “un acto de crueldad al comunicara la población de Dresde quelo peor había pasado”. Los salvaguardados comenzaron a salir de sus refugios. Los supervivientes salieron de sus casas. Y el escenario no era mejor que el estrés de quienes se vieron enterrados vivos en los refugios.

Las primeras personas vieron su ciudad destrozada y los cuerpos de la gente amontonados bajo las llamas. Mujeres embarazadas con el feto fueran del útero, al haberse abierto por el calor. Cadáveres sin ropa y con quemaduras. Hombres que, al salir de los refugios, veían cómo su ropa ardía en llamas al contacto con las chispas del aire. Algunos incluso murieron por ello. Otros tantos ya ni siquiera podían ver: el ambiente provocó quemaduras en los ojos, dejando ciegas a muchas personas.

Ni siquiera tuvieron tiempo de llorar a los caídos: 544 bombarderos volvían a cargar contra la ciudad. Con la mayoría de sirenas estropeadas, las autoridades fueron por las calles transitables para anunciar la “inminente” llegada de una segunda oleada. “No se recibió solo con terror, sino también con una incredulidad de orden moral”, describe McKlay.

Lo que antes había sido un largo litigio para abandonar su hogar, era ahora una carrera por la vida. Muchos habían ido hasta la pradera este del río, donde el fuego no había llegado y se podía “respirar algo de aire puro”. Muchos se resguardaron en los cráteres provocados por las bombas: los protegerían de las explosiones, pero si recibían un impacto directo estarían sentenciados. Otros se quedaron bajo árboles caídos. Muchos ya no tenían fuerzas para soportar otro bombardeo que, además, era mucho mayor.

En esta segunda oleada, las víctimas fueron más. El zoológico se transformó en una suerte de anillo infernal de la Divina Comedia, el auditorio principal de Sarrasani (que había salido intacto del primer bombardeo) cayó sobre su propio peso y la desesperación de quienes decidieron meterse en los tanques de agua de Altsadt: el calor del ambiente hervía el agua o la cantidad de gente que se metían en ellos provocaban que se ahogaran unos otros. El agua, que debía servir para calmar el dolor de la ciudad, fue tumba de varias decenas de personas.

El tercer, y último, jinete

“Luhm [un superviviente] recordaba que las calles estaban llenas de mujeres, niño y soldados que parecían dormidos”. Una noche en la que más de 700 bombarderos habían arrasado la ciudad había sido la pesadilla de fin de la guerra. Los supervivientes que se habían quedado ciegos eran recibidos en los hospitales “con la promesa de consuelo y tranquilidad”, porque cura no tenían. Los niños perdidos se desorientaban aún más: las calles ya no eran más que “piedras y polvo” y de poco servía el recuerdo que tenían de Dresde.

Pero del otro lado del frente, no había terminado. “A las tripulaciones estadounidenses se les decía que esas misiones iban dirigidas a infraestructuras y suministros de combustible, como si siempre destrozasen máquinas y no a sus operarios”, recoge McKlay. Pero, ¿qué podía quedar en una ciudad bombardeada en dos ocasiones?

Holbrook, uno de los aviadores estadounidenses enviados a rematar a un muerto, recuerdo que “cuando se aproximaron a Dresde, cuya humareda se veía desde muchos kilómetros, le quedó claro que la ciudad estaba indefensa”. Pero él, junto a otros 310 bombarderos, tenían una misión: bombardear, por tercera vez en 12 horas, la ciudad; él último. En esta ocasión, fueron muchos más los que se quedaron sin dónde ir.

Tras más de 3.000 toneladas de explosivos y “una noche y un día” que fue el final de la historia de Dresde, los alemanes estuvieron dos semanas quemando cadáveres. McKlay cifra entre 25.000 y 40.000 los asesinados, alrededor del 10% de la población, que era de algo más de medio millón; aunque otros historiadores han hablado de entre 130.000 y 230.000 víctimas. Días después, los británicos y estadounidenses continuaron sus bombardeos por otras ciudades porque, como recoge McKlay, “Dresde solo había sido un objetivo más”.

Fuentes

  • MCKLAY, Sinclair; Dresde 1945: Fuego y oscuridad, Penguim Random House, 2019.

2 Comentarios

  • 25.000? Por favor, Dresde era una de las principales ciudades alemanas, además de estar repleta de alemanes desplazados por el avance del ejército rojo. Las cifras más reales hablan de 250.000 asesinados. Por favor, ser neutrales de verdad.
    Es de agradecer que algún medio recuerde este holocausto alemán. Es vergonzoso que no se hable de esta infamia solo por que los asesines y las víctimas son distintos a lo habitual.

  • Y aun asi biendo tanta miseria que causa la guerra no aprendemos segimos asiendo armas para segir matando asta cuando

¿Quieres comentar?

Relacionados

Más vistos

Siguiente