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Radiografía de una crisis: qué ocurre en 2020 frente a la de 2008
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Radiografía de una crisis: qué ocurre en 2020 frente a la de 2008

La crisis de 2008 afectó principalmente al sector financiero mientras que la de 2020 es transversal. Los expertos aseguran que esta será más intensa pero más corta

Foto: Shutterstock

Para la mayoría de la población no es desconocido vivir una crisis económica. La de 2008 aún resuena en la memoria y en la situación de muchas familias y de la población en general, que vio cómo la recuperación tras la recesión no hacía más que aumentar las desigualdades sociales.

Ahora, con la crisis sanitaria del coronavirus más calmada tras pasar la curva, nos encontramos en periodo de desescalada y reactivación de la economía. En el momento de intentar frenar las consecuencias económicas del confinamiento, las pérdidas de trabajo y el parón de la actividad durante tantos meses.

¿Pero qué diferencias hay entre la crisis de hace más de 10 años y la de ahora? ¿En qué situación llegamos a cada una? Los expertos coinciden en que se tratará de una crisis más intensa pero menos extensa en su duración.

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Los datos económicos antes y ahora

La crisis económica de 2020 generada a raíz de la sanitaria sorprende a España en un punto en el que no se había recuperado de los números de la crisis anterior, aunque estaba mejorando sus cifras: tanto el descenso del déficit, como de la deuda pública e incluso el descenso del paro. Así, el país se enfrenta a la recesión producida por el COVID-19 con unas cifras económicas peores que con las que entraba en la crisis de 2008.

En 2007 no hubo déficit público en España, sino que se registró un superávit que se situó en el 2,2% del PIB. Sin embargo, 2008 cerró con un déficit del 3,8%, según datos del Ministerio de Economía. En 2019 España acababa de salir del sistema de déficit excesivo de la UE (por el que la UE puede pedir ajustes a los países que sobrepasen los indicadores), tras haberlo reducido por debajo del 3% y ahora se enfrenta a la nueva crisis producida por el coronavirus con un déficit del 2,7% al cierre de 2019.

En cuanto a la deuda pública, hace 12 años esta se encontraba en el 35% del PIB, mientras que en 2020 supera el 109% pese a que a finales de 2019 se había conseguido reducir hasta el 95%.

Por su parte las cifras de empleo, que sirven de indicador para ver el pulso de la economía, muestran que en 2008, antes de que golpeara la crisis bancaria, España contaba con 2,3 millones de parados en febrero de 2008, frente a los 3,2 millones del mismo mes de 2020 [Consulta la Nota Metodológica].

La crisis financiera de 2008 estalló a raíz de la caída del banco de inversión Lehman Brothers el 15 de septiembre de ese año, lo que afectó gravemente en España por la conocida como burbuja inmobiliaria, que había empezado en 2001. El desempleo en agosto en 2008, un mes antes del estallido de septiembre, era de 2,6 millones de personas.

«En la crisis de 2008 hubo una destrucción muy dura del mercado de trabajo. De hecho, en 2019 aún se estaba recuperado la destrucción de ocupación que tuvimos a partir del 2007 y hasta el 2014″, explica a Newtral.es Josep Lladós, experto en economía internacional y profesor en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

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En cuanto al Producto Interior Bruto (PIB), es uno de los indicadores más claros de la marcha de la economía y se utiliza para medir la riqueza o el crecimiento de un país. Antes de que se diera la crisis por el coronavirus, España estaba entrando en una situación de desaceleración del crecimiento económico. No obstante, crecía por encima de la media europea.

Esta semana el Banco de España empeoró sus previsiones para 2020, como consecuencia del coronavirus. Así, estima un desplome del PIB en el segundo trimestre de este año de entre el 16% en un escenario de recuperación temprana y del 21,8% en un escenario negativo.

Por su parte, en el Programa de Estabilidad que el Gobierno presentó en mayo a Europa, el Ejecutivo tuvo que actualizar sus datos y pasar de «crecer por encima de la media europea» a prever una caída del Producto Interior Bruto del 9,2% en 2020.

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Menos margen de maniobra

Esta situación de contar con unos peores indicadores ha llevado a que la crisis de 2020 la enfrentemos con menor margen de maniobra. «El endeudamiento en este momento es muy superior al de 2008, por lo que el margen de maniobra por parte de España se ve reducido«, comenta a Newtral.es Enric Serradell, profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC.

Así, cree que ahora es el momento de gastar para reactivar la economía, pero que en un futuro se tendrán que ajustar este aumento del gasto. «Vendrán reducciones por recorte de gastos y si me apuras, por incremento de los impuestos», calcula. «Hasta 2016 no se recuperó el PIB de 2008 por la crisis, solo hemos tenido 4 años para poder mejorar los datos y España ha ido creciendo en estos últimos años pero en un momento de relentización de la economía», contextualiza Serradell.

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Pese a que el margen es menor, Enric Serradell asegura que «en las dos crisis las recetas suelen ser más o menos las mismas». «La clave es aumentar el gasto público. En 2008 hubo un plan de choque por parte del Gobierno con más inversión en infraestructuras para amortiguar el golpe en este sector», recuerda Serradell que añade que de la crisis de 2008 hemos aprendido que «el plan de choque se debe mantener como receta y tenemos la necesidad de reaccionar muy rápidamente».

Serradell cree que en la crisis actual la actuación de los organismos se ha hecho «de forma más rápida», pero aún así lenta para su gusto. «No está llegando la ayuda a medida que se va a liberando por la UE, no parece que se traslade rápidamente a los trabajadores y a las empresas», comenta el profesor.

Donde de verdad nos jugamos la duración de la crisis es en la respuesta en el proceso de reactivación

Por su parte, para el profesor Lladós, el punto de conexión que hay en las dos crisis es que «la recuperación será asimétrica». «Y esa asimetría creo que tiene que ver con algunos segmentos productivos. Por ejemplo, claramente los relacionamos con la movilidad y turismo van a salir más tarde de la crisis», comenta.

Otro punto de coincidencia con la crisis de 2008 es que dicha recuperación también irá en función del nivel educativo de las personas. «Es seguro que podrán salir de la crisis con mayor facilidad las personas que tengan niveles educativos superiores porque estamos en un momento además de cambio tecnológico y les es más fácil adaptarse a las nuevas tecnologías, aprender nuevos conocimientos…», alega Lladós.

Lladós también coincide en que hay poco margen para medidas, pero cree que «lo hemos aprovechado bien porque ha habido un consenso en la política que teníamos que hacer». «Hemos actuado bien para sostener el impacto de la crisis, aunque con una intensidad moderada cuando nos comparamos con otros países», explica y añade que «donde de verdad nos jugamos la duración de la crisis es en la respuesta en el proceso de reactivación». Es decir, las políticas públicas que se utilicen para conseguir que salgamos antes de la crisis.

Crisis más intensa pero menos larga

Según Josep Lladós la de 2008 y 2020 son crisis «muy diferentes» por el origen. «Una es evidentemente una crisis financiera y que además afecta directamente a ese sector, que es responsable de financiar la inversión. Con lo cual es una crisis que impacta con más intensidad sobre un grupo de sectores productivos, como es el tema del sistema bancario», explica sobre la crisis que comenzó hace 12 años.

También comenta que tuvo una duración prolongada porque el bancario es un sector transversal, al ser quien ofrece créditos para las inversiones de otros sectores, y porque era una crisis endógena: «La habíamos creado nosotros por una mala percepción del riesgo». Además, Lladós explica que también fue una crisis que «se solventó de forma más dificultosa».

En este caso se refiere a la necesidad de ser rescatados por Europa, lo que puso sobre España unas condiciones muy fuertes «de la famosa política de austeridad llevada al extremo». «Las condiciones lo que hicieron fue maniatar la política fiscal, con lo cual no pudimos responder a la crisis con un impulso fiscal y eso hizo que durará más tiempo y al final se acabó trasladando por toda la economía», recuerda Lladós.

Por otra parte, la crisis de 2020, cuenta, es una crisis distinta por varios motivos. Primero, afirma, porque es una crisis externa: «no tiene nada que ver con que hayamos gestionado bien o mal la economía. Sencillamente no se trata de una crisis financiera, sino una crisis sanitaria a la que las economías hemos respondido con la misma política económica: un impulso fiscal». Algo que se ha hecho en Europa, comenta, con independencia de cuál era el punto de partida a nivel de déficit público y de deuda pública.

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Por su características, Josep Lladós cree que esta nueva crisis «va a tener mucha más intensidad». «Impacta al conjunto de la economía, con lo cual la intensidad va a ser a corto plazo mucho mayor, pero posteriormente, debido a la política económica que hacemos de respuesta -de sostener rentas y un impulso fiscal para reconducir la actividad y el uso de ERTEs que protegen los empleos- la duración de la crisis en el tiempo va a ser menor«, asegura el profesor de la UOC. Lo mismo opina Serradell: «Yo veo que es una crisis en profundidad superior a la de 2008 pero más limitada en el tiempo«.

Serradell añade que esta menor prolongación en el tiempo se debe a que en 2008 «todo el mundo sabía como se había originado, pero nadie sabía decir cuando acabaría. «Hay que tener en cuenta que las crisis tienen un componente subjetivo: en cierto modo acaba cuando todo el mundo decide que ha acabado», alega.

«En este caso», continúa Serradell, «hablamos del virus, pero a diferencia de la de 2008, tiene una fecha final. Se habla que en 2021 se reactivará la economía y eso lo agradecen los mercados financieros». Así explica que para paliar la crisis se debe hacer «llegar recursos de interés muy bajo a las empresas y a los desempleados». «Teniendo clara la receta y sabiendo un poco que las previsiones en cuanto a fecha de final de la fecha, parece que existe una luz a final del túnel«, afirma el profesor.

La actuación de Europa

En la medida en la que España sea beneficiaria de los fondos de ayudas propuestos por la UE sin contrapartida, es decir, sin condiciones, se evitará que se dispare el gasto público de la forma que lo haría si se tuviera que financiar con créditos. O eso es por lo que apuesta Josep Lladós.

«Es una crisis externa que exige una respuesta contundente y muy rápida. Yo creo que al principio fuimos muy tímidos, pero rápidamente se recondujo la situación. La UE se ha dado cuenta de que realmente estaba en juego su credibilidad como organismo de solidaridad y de cooperación a nivel europeo», alega Lladós que cree que en caso de no actuar la UE como lo ha hecho se habría cuestionado su utilidad.

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Algo así ya ocurrió en la crisis de 2008, recuerda el profesor Lladós. En ese caso la actuación de la UE «fue dramática», porque llegó incluso a cuestionarse la viabilidad del euro, hubo sucesivos rescates y cambios de Gobiernos y se apostó por la ayuda a través del crédito, imponiendo medidas de ajuste presupuestario a las economías más endeudadas y sin un mecanismo de solidaridad a través del mercado por parte de las economías menos endeudadas.

«La austeridad que se aplicó en todos los países a la vez hizo que el ajuste en los países más endeudados fuera más duro. De hecho a día de hoy hay muchas discusiones sobre la falta de actuación que hubo por la parte de la UE para frenar la crisis», recuerda el profesor Lladós. Además, cuenta que países como España, Francia o Grecia, han estado padeciendo más la crisis sanitaria por el estado de su sector sanitario o de dependencia «en parte por todos los recortes que se realizaron en su momento».

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Si la UE no hubiera presentado estas ayudas de financiación en Europa habría que financiar la reactivación con crédito, lo que supondría más gasto público. «Además, el déficit público se dispararía a niveles muy elevados: por la caída de la ocupación, por el aumento del desempleo y porque la actividad está ahora mismo en descenso y hay menos ingresos, menos margen de actuación… y habría que recortar entonces otras partidas de gasto», recuerda Lladós.

Aumento de las desigualdades

Si hay algo que tienen en común todas las crisis, según asegura Enric Serradell, es el aumento de las desigualdades. «La crisis sin duda va a aumentar las desigualdades y siempre tienden a sufrir sectores que ya estaban muy debilitados anteriormente», comenta.

Y añade: «No veo que se pueda avanzar mucho en una solución para frenar el aumento de las desigualdades cuando salgamos de la crisis. La tendencia global siempre es ir a un incremento de la desigualdad«, lamenta Serradell que comenta que antes de la crisis del coronavirus la economía ya se estaba ralentizando.

Lo mismo opina Lladós, que cree que «vamos a un mundo más desigual». «Primero porque el cambio tecnológico genera ganancias de productividad que tienden a repartirse en favor del capital más que en favor del trabajo, pero sobretodo el principal motivo es que cada vez hay más desigualdad en el acceso al empleo y entre los salarios«.

Esto se debe, según su análisis, a que el mercado laboral está «segmentado». «En función de los niveles educativos la probabilidad de encontrar un empleo varía y al final gente sin trabajo se acaba convirtiendo en desempleo estructural porque sus conocimientos quedan obsoletos», comenta Josep Lladós.

Para la gente con empleo, Lladós recuerda que gran parte del trabajo que se crea es en condiciones de trabajo temporal y con salarios más bajos «por las carencias del tejido productivo y por la propia reforma laboral». «Incluso entre los trabajadores de empleo más estable cada vez se es más exigente con el conocimiento y esto hace que la distancia a nivel salarial entre los diferentes niveles educativos se haga mayor«, afirma. En ese sentido cree que es una buena iniciativa el IMV y el aumento del SMI. «Hay que hacer más políticas de formación y de compensación», añade.

En este contexto el profesor Enric Serradell cree que es el momento para pensar «qué tipo de sociedad queremos en el futuro». «Tenemos que decidir qué tipo de sociedad queremos ser, las prioridades tienen que cambiar y tiene que cambiar nuestro modelo de país, fijarnos en qué hacen los países más avanzados para distribuir sus presupuestos y decidir qué tipo de inversiones vamos a hacer», comenta.

Nota metodológica

Para calcular el nivel de paro con el que se entró a cada crisis se ha tomado de referencia el mes de febrero, ya que es el mes previo a que se estableciera el estado de alarma en marzo de 2020. Para que los datos sean comparables se necesita coger el mismo periodo de tiempo que en 2008, ya que el paro se ve afectado por variables estacionales, como, por ejemplo, que hay más contrataciones en verano o Navidad y sube el desempleo cuando terminan dichas campañas.

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