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Angelika Schnieke, co-creadora de la oveja Dolly: «Deberíamos pensar en las consecuencias de vivir 120 años»
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Angelika Schnieke, co-creadora de la oveja Dolly: «Deberíamos pensar en las consecuencias de vivir 120 años»

Fue Angelika Schnieke quien sugirió utilizar unas células de oveja adulta que cultivaba, para producir un nuevo animal desde cero. La historia la dejó en un segundo plano, pero fue más suya que de Ian Wilmut la audacia del experimento de la oveja Dolly. 24 años después, la biotecnóloga apunta a una explosión de su disciplina relacionada con la agricultura o la longevidad.

Angelika Schnieke en Madrid con una sobreimpresión de Dolly | M.V.

Imagina Schnieke un futuro biónico. «Ya estamos en él», de hecho, dice una de las biólogas más relevantes de la historia reciente y, quizás también, menos conocidas. Con los pies en la tierra, no pudo tocar el cielo en febrero de 1997, cuando la oveja Dolly se presentó en sociedad.

La primera oveja nacida a partir de dos hembras resulta que tenía una tercera madre. El nombre de Angelika Schnieke quedó relegado a la segunda posición en el paper que demostraba que era posible clonar desde células adultas de una oveja. Y desplazada de los focos en favor de los coautores Ian Wilmut y Keith Campbell.

Una historia de recelos, competitividad y, quizás machismo, que a veces se da en los laboratorios y que terminó por no ser merecedora de un Nobel, con Campbell suicidado y Wilmut admitiendo que no fue propiamente el artífice del experimento de Dolly (él hizo la transferencia del núcleo), aunque sí el jefe del equipo. El laboratorio escocés en que Schnieke trabajaba como técnica entonces, PPL Therapeutics, quebró. Los detalles los recoge aquí el biotecnólogo Lluis Montolui.

No le gusta demasiado a Schnieke volver sobre aquellos rocambolescos pasajes, de los que recuerda el «esfuerzo de equipo». Se queda con el momento eureka, que ocurrió en una célula un 8 de febrero de 1996. «Fue rompedor; piensa que hablamos de coger células de cualquier parte del cuerpo y hacerlas como retroceder en el tiempo, construir una nueva criatura completa de nuevo», explica el experimento la actual catedrática de Biotecnología Animal en la Universidad Técnica de Múnich.

«Dolly tuvo su momento, nos enseñó de lo que la ciencia era capaz entonces (…) pero hay tecnologías que la han reemplazado»

De visita por Madrid, como presidenta del jurado de los Premios Fronteras en Biomedicina de la Fundación BBVA, recuerda que el legado de Dolly es el viaje en el tiempo que podemos hacer con las células. Hoy, una parte de la bioingeniería está centrada en vivir más y mejor. Incluso en redefinir la propia idea de envejecimiento.

«Todavía podemos usar aquella tecnología, sobre todo en agricultura. En medicina regenerativa ya no es tan importante», precisa. Tras la clonación de la oveja, no llegaron los humanos, ni ejércitos de dictadores clónicos o deportistas irrepetibles.

Ahí se qudó todo: «Dolly tuvo su momento, nos enseñó de lo que podíamos ser capaces en la ciencia (…) pero hay tecnologías que la han reemplazado. Veremos cosas nuevas sin duda basadas en aquellos descubrimientos».

Dolly murió joven, como dos de sus padres. A la muerte prematura de Campbell se sumó la de Jim McWhir en 2017, a los 65 años. La oveja perdió su paternidad. Pero madre, en su caso, no hay más que tres.

  • PREGUNTA.- Casi un cuarto de siglo después de la clonación de Dolly, ¿cree que la sociedad acogería con el mismo entusiasmo un avance así o con más recelo o miedos?
  • RESPUESTA.- Bueno, incluso entonces hubo reacciones muy distintas en distintos lugares del mundo. En América la gente pensaba que fue muy positivo. En Europa la gente era muy escéptica. En eso tenemos responsabilidad los científicos, que tenemos que involucrarnos más con el resto de la sociedad y los periodistas especializados. Tenemos que asegurarnos de no estar en nuestra torre de marfil y explicar que nuestra ciencia no tiene nada de aterrador.
  • P.- ¿Se mezcla ciencia con creencias?
  • R.- Recuerdo que una vez hablé con alguien de la Iglesia y le pregunté algo así como: ¿no son para ti antinaturales algunas de las cosas que hacemos? Y dijo que no. Porque decía que lo que usamos principalmente son herramientas que se dan en la naturaleza. Simplemente, las utilizamos de diferentes maneras. Las herramientas ya estaban ahí

    Realmente puedes crear algo que puede ayudar a la sociedad. En todas las áreas, como el medio ambiente, donde podemos salvar especies…
  • (O sea, están más cerca de ser Noé que Dios)
  • Bueno, en salud humana es donde se están dando grandes avances. Y lo que yo personalmente también encuentro muy interesante es que a menudo se trabaja con muchas personas diferentes [de múltiples diciplinas]. Trabajo con animales-modelo [que en algún aspecto se parecen a humanos], con cerdos, en concreto. Eso implica trabajar con profesionales de la medicina. Pero también con ingenieros de nanosondas [dispositivos para observar en lo más minúsculo de la materia]. Químicos, ingenieros agrónomos, etc. Es fascinante.
  • P.- ¿Cree que la biotecnología está llamada a ser la estrella de la ciencia de este siglo?
  • R.- Nuestro futuro humano descansa sobre la biotecnología. Nuestra salud, nuestro medio ambiente, cómo nos prepararemos para el cambio climático con plantas modificadas genéticamente, con animales modificados genéticamente… tendremos cosechas que podrán sobrevivir en climas más secos y cálidos.
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Clima y genética

La Unión Europea está liderando la lucha ante la emergencia climática. Sin embargo, hay voces en la ciencia bastante críticas con la falta de criterio cuando se renuncia a la energía nuclear –defendida por tener bajas emisiones de CO2– o los organismos modificados genéticamente.

En este sentido, el 2017 los tribunales consideraron que las ediciones genéticas con modernas técnicas como el CRISPR (corta-pega de genes) son equiparables a los transgénicos, con las restricciones que conlleva.

Algunas organizaciones ecologistas siguen aferrándose al principio de prudencia. Sin entrar en consideraciones comerciales o de quién concentre las patentes de semillas, la evidencia científica ha demostrado que los alimentos transgénicos son seguros, tras más de 25 años en el mercado.

  • P.- ¿Se está quedando atrás Europa en bioingeniería?
  • R.- Europa es muy cauta. Creo que si podemos probar, como ya hemos hecho en muchos países, que es segura esta tecnología, creo que la UE desarrollará normas y regulaciones para que podamos trabajar de forma normal con plantas modificadas genéticamente. Esto ya ocurre en algunos campos.
    En el terreno de la bioingeniería genética, hay cada vez más interés en cultivos y cría de animales hay ventajas cuando combinas nuevas tecnologías. Y, desde luego, en biomedicina. Acabamos de premiar a Michael Hall y David Sabatini, no tanto pensando en alargar la vida, como en tener una vida con más salud. Creo que es lo que preocupa a la mayoría de la gente.

Distinta es la edición genética mutante mediante CRISPR. Esta técnica permite cortar y pegar genes individuales. Por el momento, su uso es relativamente libre en laboratorio y nunca más allá de embriones humanos no implantables. Ahí sí que el consenso científico es claro: aún no es un método seguro, aunque prometedor.

Con He Jiankui procesado, China parece haber querido aplacar cualquier ánimo de inspiración en él para atajar en la creación de humanos mejores. Schnieke representa el otro modelo: una mujer con más de dos décadas de experiencia tras un experimento audaz. ¿Se siente una inspiración para niñas y jóvenes en su terreno científico?

«La ciencia puede ser frustrante, pero a veces te da grandísimos momentos. Puedes crear algo, ayudar a la sociedad a ser mejor, en todas las áreas», insiste.

Dolly y el rejuvenecimiento

Hubo un momento es que se pensó que Dolly moriría joven. Que nacería vieja por aquello de venir de una célula mayor. Pero con el tiempo se demostró que no.

Lo que mide cómo de viejas son nuestras células son los telómeros, los remates que hacer que no se deshilachen los cromosomas. Se van acortando con el paso del tiempo. Se vio que Dolly y sus sucesoras no los tenían particularmente cortos.

La molécula del envejecimiento

El descubrimiento de cómo las células se ven obligadas a ayunar y vivir más ha sido clave en el desarrollo de fármacos. Desde el tratamiento del cáncer, al de otras dolencias relacionadas con el envejecimiento. Aquí te contamos cómo se supo de ella y qué tiene que ver con que las células pasen hambre y las ‘dietas del ayuno’.

Hay una corriente en busca de la inmortalidad entre algunos gurús multimillonarios que prometen la vida eterna, ¿qué le parecen?

Se ríe: «Creo que deberían pensar en las consecuencias. Muchas veces le digo a mi alumnado que qué creen que pasaría si vivimos 120 años. Puedes decir ¡magnífico, voy a vivir más!, pero ¿eso implica que voy a tener que trabajar hasta los 110? –ironiza–. Deberíamos ir pensando en las consecuencias para toda la sociedad de vivir 120 años».

«En serio, hay que tener en cuenta un montón de consideraciones sociales antes de abrazar la idea de alargar nuestra vida. Es tu salud lo que es importante. Vive una vida saludable y activa. Con eso ya vamos bien».

  • P.- Ya no clonamos ovejas, pero usted trabaja ahora con cerdos transgénicos, ¿para qué? ¿superaremos la necesidad de tener animales de laboratorio?
  • R.- Todavía usamos modelos animales, desde luego. Los experimentos con cultivos de tejidos, organoides (falsos órganos cultivados fuera de un ser vivo), están mejorando, pero se necesitan organismos completos, con su sistema inmune, para experimentar. Por ejemplo en cáncer, el entorno donde se asientan las células es importantísimo. Todavía es muy difícil de replicar eso en un cultivo. Por eso necesitamos modelos animales.
    El proyecto en que trabajamos busca disponer de órganos de cerdo en para trasplantar en humanos. Quizás lo tengamos en un momento dado, pero no ahora.
  • P.- Entonces, ¿será innecesario donar órganos a corto plazo?

  • No. De hecho sería magnifico que los humanos donasen más, porque hay una enorme escasez. España es de los países que más donan, pero para enfermedades como diabetes, con fallos en el hígado, es difícil tener órganos disponibles para tanta gente.

  • P.- ¿Qué podemos esperar de la biotecnología en los próximos años?
  • En el caso de las transplantes, en un futuro próximo, quizás tengamos células de islotes [de páncreas] de cerdo disponibles para humanos [claves para tratar la diabetes]. Quizás, también, corazones completos. Esto ya está en marcha. Vemos cambios enormes que están orientados a la salud, tecnología que conecta neuronas con chips de forma que ciegos pueden ver… estos desarrollos son tan grandes que aún ni imaginamos de lo que serán capaces.

  • P.- Casi un escenario cyborg. ¿Se lo podría siquiera imaginar el 8 de febrero de 1996?

  • Sí. Ya tenemos hoy ejemplos como los brazos artificiales, con los que puedes volver a tener el control gracias a tus propias neuronas. No diría que es un cumpleto humano-cíborg, pero es gente que tiene casi una vida normal de nuevo. Pueden coger un vaso y beber sin ayuda. Son personas independientes.

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