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Así es la molécula candidata a retrasar el envejecimiento
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Así es la molécula candidata a retrasar el envejecimiento

El descubrimiento de cómo las células se ven obligadas a ayunar y vivir más ha merecido el Premio Fronteras del Conocimiento en Biomedicina. ¿Es la restricción calórica un camino para vivir más?



Esta no es una historia de cosméticos. Es una historia de ratones. Como casi todas las que prometen prolongar la juventud. La ciencia del envejecimiento tuvo un momento eureka cuando dos investigadores pudieron probar que hay una molécula que alarga la vida (como mínimo) de los roedores.

Nació así la rapamicina, medicamento usado en tratamientos de enfermedades relacionadas con el envejecimiento. Una sustancia descubierta en la Isla de Pascua y que actúa haciendo pasar hambre a las células.

Michael Hall y David Sabatini han sido galardonados con el último Premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA en Biomedicina, el de mayor dotación de España en la rama médica. Y les llega en un momento en que vuelve a ponerse de moda la llamada dieta de restricción calórica o ayuno intermitente para vivir más.

Hay varios trabajos que apuntan en esa línea, pero están muy ligados a modelos animales de laboratorio. También hay estudios centrados en poblaciones como la que practica el ramadán.

Hay otros, como este publicado en Cell el año pasado, en que se vinculaba el ayuno desde las 2 de la tarde con mejor pronóstico en casos prediabetes. La cuestión es, ¿qué pasa dentro de nuestro cuerpo para que la restricción calórica o de alimentos suponga vivir más o con menos enfermedades ligadas al envejecimiento?

‘Yo te buscaré en la Isla de Pascua

En 1935, Clive McCay y sus colegas Crowell y Maynard demostraron que algunos de sus ratones de laboratorio podían vivir un 50% comiendo menos.

«La base molecular de este fenómeno se desconocía por completo, era un misterio total», ha explicado Hall, tras saberse ganador del premio, conectado por videconferencia con Madrid.

Pero hace más de tres décadas se descubrió en el suelo de la Isla de Pascua una bacteria que producía una sustancia que resultó útil para controlar el crecimiento celular. Algo relacionado con un interruptor natural que tienen las células: el TOR o mTOR en mamíferos, según lo bautizó Sabatini.

6 de cada 10 cánceres se inician cuando falla el freno a la molécula mTOR, la misma que pone en ayuno a las células

Lo que pone o no a las células a crecer es la clave de los cánceres. Se calcula que seis de cada diez se inician cuando falla este mecanismo.  «El mal funcionamiento de la vía de señalización de mTOR está relacionado con numerosas enfermedades, desde el cáncer a las enfermedades neurodegenerativas, y se han diseñado muchos abordajes clínicos dirigidos contra mTOR u otras moléculas en esta vía», explica el acta del jurado del premio.

«Entonces descubrimos que mTOR es un sensor de nutrientes, y que si lo bloqueas con rapamicina –en animales–, equivale a que coman menos», precisa Hall. «Engañas a las células, estas responden cómo si hubiera menos nutrientes y eso hace que prolonguen su longevidad. Esto ha generado mucho interés por su potencial para frenar el envejecimiento”.

La rapamicina funciona en ese interruptor mTOR que le dice a la célula si tiene que crecer o no. Esto produce un potente medicamento contra el cáncer, que se caracteriza por el crecimiento celular sin control, bautizado como rapamicina en homenaje a los rapa-nui de la Isla de Pascua.

¿Viviremos más si comemos menos, como las células?

La inhibición o apagado del mTOR también desencadena la autofagia. Un proceso por el que la célula es capaz de reciclar su propia basura, convirtiéndola en energía.

Michael Hall y David Sabatini | Fundación BBVA

En este sentido, todo apuntaría a que, con células más limpias y jóvenes, los organismos vivirán más. «Hay un camino prometedor por ahí», explica Sabatini, pero «queda mucha más investigación».

La rapamicina se usa ya como inmunosupresor para evitar el rechazo de órganos trasplantados, en enfermedades cardiovasculares, por ejemplo recubriendo los stents coronarios, para evitar nuevos bloqueos en la circulación sanguínea. “Es muy inusual que un fármaco se utilice para tres grandes áreas terapéuticas como estas y esto refleja el papel fundamental de mTOR”, dice Hall. 

Coinciden estos científicos –que recogerán su galardón y 400.000 euros en Bilbao, el próximo junio– en que «el envejecimiento no es una enfermedad», pero sí hay una serie de enfermedades íntimamente ligadas al envejecimiento.

Sabatini no cree «que vaya a pasar en los próximos tres o cuatro años, pero quizás en la próxima década sí veremos algo». La rapamicina está camino de traer gratas sorpresas, sin ser el elixir de la eterna juventud.

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