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El barco como laboratorio: Entraron sin síntomas y salió la mitad de un pasaje a la Antártida contagiado
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El barco como laboratorio: Entraron sin síntomas y salió la mitad de un pasaje a la Antártida contagiado

Más de la mitad del pasaje de un barco antártico que zarpó en marzo se contagia de SARS-CoV-2. El 81%, asintomáticos. Muchos positivos escaparon a los test.

Shacklenton en 1915 junto al barco Expedition | Polar Cruises

Iba a emular la expedición de Ernest Shackleton (1915-1917) a la Antártida. Pero la homónima ruta emprendida por el barco ‘Expedition’ terminó explorando los confines de la COVID-19. De 217 viajeros, incluido un grupo de científicos del pasaje, 128 se contagiaron de SARS-CoV-2 casi un mes después de haber zarpado de Ushuaia (Argentina). 8 de cada 10, ni se enteraron.

“Llegamos a la conclusión de que la prevalencia de COVID-19 en los cruceros afectados es probable que se subestime significativamente” explica Alvin Ing, de la Universidad de Macquarie de Sídney (Australia), quien ha remitido su vivencia junto a Christine Cocks y Jeffery Green a la revista Thorax de British Medical Journal (BMJ).

Según el artículo, zarparon cuando se declaraba la pandemia. No se permitió el embarque de personas que habían transitado por China, Macao, Hong Kong, Taiwán, Japón, Corea del Sur o Irán en las 3 semanas anteriores. Eran estos países donde la infección por COVID-19 era más frecuente en aquel momento. 

Era mediados de marzo. A todo el pasaje se le tomó la temperatura al abordar y se prohibió el acceso a procedentes de países considerados de riesgo.

A todo el mundo se le tomó la temperatura antes subir al barco. Llenaron el buque de puntos de desinfección con gel hidroalcohólico, especialmente en el comedor. 

Y el Expedition zarpó sin contratiempos. Durante los siguientes 7 días, cruzó el Pasaje Drake y exploró los lugares de visita de la Península Antártica, incluidas la Isla Danco, la Bahía Paraíso, el Paso de Lemair y la Isla Decepción.

Todos los pasajeros estuvieron bien durante este período y realizaron revisiones periódicas de la temperatura corporal los dos médicos del barco.

Nueve casos en cuatro días

El primer caso de fiebre se registró al octavo día y se inició el protocolo de aislamiento.  Se usó equipo de protección personal completo para cualquier contacto con pacientes febriles (con máscaras N95). La tripulación aún realizaba tareas, incluidos los servicios de comidas a las puertas de las cabinas tres veces al día, pero las habitaciones no tenían servicio.

Los días 10, 11 y 12 se sumaron ocho nuevos casos sospechosos. A esas alturas surcaban las aguas de las Malvinas, pero se les denegó el permiso para atracar. Sí pudieron hacerse con test rápidos de la marca VivaDiag que distinguen entre anticuerpos de infección activa y anticuerpos de infección pasada. Todos dieron negativo, sorprendentemente.

Según apuntan los autores “se necesitan estrategias para evaluar y monitorear a todos los pasajeros para evitar la transmisión comunitaria después del desembarco”. Sobre todo porque su seguimiento en el Expedition pone de manifiesto el papel de los asintomáticos en el desarrollo de brotes.

De los sujetos con COVID-19 positivo, el 19% (24) eran sintomáticos; 6.2% (8) necesitaron evacuación médica; 3.1% (4) fueron intubados y ventilados; ‘sólo’ murió uno. La mayoría de los pacientes con COVID-19 positivos no tuvieron síntomas durante lo que duró el viaje (81%, es decir, 104 pacientes). Eso sí, no se puede establecer con claridad su papel en la transmisión del virus.

El caso recuerda al del crucero japonés Diamond Princess, convertido también en un involuntario laboratorio flotante de la epidemia. El barco quedó atracado en el puerto de Yokohama desde el 4 de febrero. Sus 3.700 ocupantes hicieron allí su cuarentena, tras presentarse un positivo.

Tras dos semanas de confinamiento, 712 personas a bordo dieron positivo (318, asintomáticos)  y 13 murieron.

Test rápidos fallidos y PCR dudosas

Los pacientes graves pudieron trasladarse a un hospital de Uruguay. Allí se confirmó por PCR que sí que se habían contagiado del nuevo coronavirus. Y los servicios médicos de este país hicieron la prueba, una vez atracados, al resto. De ahí salió la confirmación de que la mayoría se habían infectado y que aún tenían evidencias del virus en sus vías respiratorias.

Para sorpresa del doctor Ing, todas las personas que convivían en un mismo camarote no resultaron positivas en PCR, incluso con síntomas. “La presencia de resultados discordantes de COVID-19 en numerosas cabinas sugiere que puede haber una tasa significativa de falsos negativos con las pruebas de RT-PCR. Se están realizando pruebas de seguimiento para determinar esto”.

Como recuerda la doctora María del Mar Tomás en Newtral.es, la RT-PCR es la prueba más fiable para detectar el coronavirus en muestras respiratorias. Pero tan importante como el tipo de prueba «es hacerla en el momento adecuado». La carga viral es máxima durante la primera semana de infección, incluso dos días antes de presentarse los síntomas. Luego baja significativamente, aunque se siga padeciendo COVID-19.

Indidencia muy alejada de los resultados en población general

Igual que la letalidad en esta pequeña muestra es consistente con el rango que se viene observando en países y regiones donde se ha medido la prevalencia (silenciosa o no) del virus, la incidencia fue desmesurada en el barco.

La mayoría de estudios solventes en población general está arrojando prevalencia de entre el 5 y el 10% a lo sumo. Es decir, esos porcentajes de la población se ha infectado hasta la fecha, sabiéndolo o no, pues sus anticuerpos en sangre delatan que alguna vez estuvo presente el SARS-CoV-2 en su organismo.

Para Alan Smyth, co-editor jefe de la revista, los resultados de este estudio tendrían implicaciones en la flexibilización de las restricciones de aislamiento y ponen de manifiesto la necesidad urgente de contar con datos globales precisos sobre el número de contagiados por COVID-19.

El momento de los síntomas en algunos pasajeros (día 24) “sugiere que puede haber contaminación cruzada después del aislamiento de la cabina”, añade Ing.

Alan Smyth reconoce que es difícil encontrar una estimación fehaciente del número de pacientes positivos por covid-19 sin síntomas, pero la cifra sugerida por la OMS está muy por debajo de la encontrada en el crucero, concluye.

Además, según el científico, «independientemente de que los infectados sean o no inmunes, los resultados subrayan la urgente necesidad de contar con datos mundiales precisos sobre el número de personas infectadas», concluye.

1 Comentario

  • El autor de este artículo no solo manifiesta una falta de rigor en la investigación alarmante.
    El crucero se llama «Greg Mortimer»,no «Expedition».
    «Aurora Expedition» era la empresa organizadora y propietaria de varios cruceros similares,que ni cerca son los de la foto (que es un barco de investigación polar).
    La falta de respeto que muestra la prensa en general en estos tiempos publicando cataratas de artículos inexactos,por ignorancia o simple incompetencia,alarma.

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