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Una pulsera inteligente que podría salvarte la vida en caso de agresión sexual
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Una pulsera inteligente que podría salvarte la vida en caso de agresión sexual

Un equipo de la UC3M desarrolla un dispositivo que detecta miedo o pánico en mujeres ante una posible agresión sexual y emite una señal de ayuda

Fuente: Shutterstock

«Que la culpa no era mía, ni dónde estaba, ni cómo vestía», cantaban cientos de chilenas el pasado 25 de noviembre, Día internacional contra la violencia machista, para denunciar las violaciones y la impunidad de la que gozan los agresores. La misma semana en la que los medios de comunicación cubren la desaparición de Marta Calvo en un nuevo posible caso de violencia sexual que recuerda a otros recientes como el de Diana Quer o Laura Luelmo.

Colectivo feminista ‘Las Tesis’ en Santiago de Chile en su performance ‘El violador eres tú’

Como denunciaban las chilenas con su performance feminista, la culpa de un agresión sexual nunca es de la víctima. Sin embargo, «la realidad es que muchas se sienten inseguras cuando van solas por la calle», apunta a Newtral Marian Blanco, del Instituto de Estudios de Género de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M). «Hay que luchar desde muchos ámbitos para acabar con la cultura patriarcal, pero a corto plazo, necesitamos protegernos».

Por ello, un equipo multidisciplinar de la UC3M, del que Blanco ha formado parte, ha desarrollado un dispositivo inteligente que detecta la reacción fisiológica de las mujeres ante una posible situación de miedo o pánico. Un sistema que, además, graba audio y emite una señal de alerta a un círculo de confianza elegido por la propia usuaria.

Así funciona «Bindi»

La ingeniera industrial Celia López Ongil ha liderado este proyecto con la intención de «llevar la ciencia a ámbitos menos especializados». El departamento de ingeniería al que pertenece ha participado en proyectos como el de procesado de audio para analizar el estrés de los pilotos de Airbus o en la misión de la sonda espacial Rosetta. Pero López Ongil pensó que era hora de buscar una «aplicación social a la tecnología», de que esta ayudase a ciertos sectores de la población que están en riesgo.

Tras recibir dos negativas de financiación pública, el equipo liderado por esta ingeniera industrial decidió presentarse al concurso internacional de la organización XPRIZE. No ganaron, pero la oportunidad fue el punto de partida para implementar el primer piloto del dispositivo al que bautizaron como «Bindi».

«El concurso era un reto tecnológico: consistía en hacer un prototipo que costara menos de 40 dólares y que evitara las violaciones a mujeres. Tenía que ser útil en cualquier país del mundo: es decir, que funcionase sin necesidad de datos o de 4G. Solo se permitía un teléfono que podía ser 2G. Además, la propuesta tenía que ser capaz de que la ayuda respondiera en 90 segundos», explica a Newtral la ingeniera Celia López.

El equipo multidisciplinar de la UC3M que ha desarrollado «Bindi» | Foto: UC3M

Pensado con perspectiva de género —es decir, teniendo en cuenta que no todas las mujeres reaccionan de la misma forma ante un posible ataque contra su libertad sexual—, el concurso tenía como requisito que «la alarma no se activara necesariamente de forma voluntaria»: «En un  intento de violación puede ocurrir que la víctima se quede bloqueada y no sea capaz de apretar un botón, o que el agresor la haya inmovilizado y no pueda accionar ella misma el sistema de ayuda». 

Así, «Bindi» cuenta con unos sensores que monitorizan a las mujeres, conociendo su estado neutral, pero también aquellos estados de ánimo que producen reacciones fisiológicas, tales como la alegría, la tristeza, o el miedo y el pánico. Son estos dos últimos los que el sistema inteligente detecta para lanzar la señal de alarma, un sistema integrado en una pulsera diseñada sin que tenga necesariamente aspecto de dispositivo digital.

Cartel diseñado por el equipo de la UC3M para el concurso de XPRIZE donde se muestra el dispositivo en forma de pulsera | Foto: UC3M

«Esta pulsera cuenta con los sensores y con comunicación inalámbrica. Tuvimos muy en cuenta la duración de la batería porque no puede descargarse en 10 minutos, tiene que ser duradera», señala la líder del proyecto de investigación.

Para llevar la seguridad un paso más allá, este equipo decidió diseñar también un dispositivo adicional —en forma de colgante— que graba audio y detecta cambios en la voz.

La ingeniera de Telecomunicaciones Carmen Peláez, experta en Teoría de la Señal, fue la encargada de trazar esta parte: «Grabamos su voz primero con este colgante pero solo en el momento en que salta una alerta [la alerta saltaría si la pulsera detecta, en primera instancia, reacciones fisiológicas de miedo]. Se graba la voz de la usuaria pero también el sonido de fondo, es decir, al presunto agresor. Nosotras no analizamos lo que la usuaria dice, sino que el sistema es como una máquina de inteligencia artificial a la que le hemos enseñado qué características tiene la voz cuando la mujer está normal, cuando se siente contenta o cuando tiene pánico. La voz delata».

Cartel diseñado por el equipo de la UC3M para el concurso de XPRIZE donde se muestra el dispositivo en forma de colgante | Foto: UC3M

Podría servir como prueba judicial

Esta es una de las partes más interesantes en tanto que no actúa solo como método de prevención —o de evitar una violación—, sino que está diseñado de forma que pueda ser una prueba judicial, tal y como explica la ingeniera Carmen Peláez a Newtral: «Es muy importante que no se rompa la cadena de custodia, que eso esté ahí incrustado y protegido de tal manera que el juez o la jueza lo acepte como válido».

Así, Peláez y algunos compañeros han desarrollado una forma de «encriptar los audios y subirlos a un servidor que sea seguro». «La usuaria tendría que darnos permiso para guardar su voz, para lo cual daríamos una serie de garantías como este servidor que no se podría  manipular».

Si la pulsera y el colgante detectan una situación de peligro, el dispositivo se activaría de manera automática emitiendo una señal de alarma al móvil; y el móvil, a su vez, enviaría un SMS a lo que las investigadoras han bautizado como «círculo guardián»: «Es un grupo de ayuda, personas seleccionadas por la propia usuaria», cuenta Celia López Ongil. «En principio lo pensamos así para el concurso, porque este requería que fuese funcional en cualquier país del mundo. Y no en todos los países del mundo la Policía está capacitada para responder y ayudar», añade la ingeniera. 

Un integrante del proyecto, trabajando en el dispositivo | Foto: UC3M

Otros usos del dispositivo

El equipo multidisciplinar que ha creado «Bindi» —y que continúa con la fase de desarrollo— ha contado también con el capital intelectual del Instituto de Estudios de Género de la UC3M, «imprescindible para aplicar la perspectiva de género», apunta Celia López.

Una de las labores de estas expertas en temas de género que integran el equipo —entre ellas Marian Blanco y Rosa San Segundo— es pensar en qué otras utilidades podría tener el dispositivo más allá de evitar agresiones sexuales.

La terapéutica es una de ellas, como señala Marian Blanco: «El sistema podría ayudar, por ejemplo, a psicólogas y psicólogos que trabajan con supervivientes de violencia de género. ¿Cómo? Al saber identificar estados de ánimo, podría detectar qué situaciones aprendidas generan miedo o pánico en estas mujeres: el sonido de las llaves, un tono de móvil igual que el que tenía el agresor… Situaciones que quizá ellas no identifican pero que durante mucho tiempo han asociado al peligro».

Recientemente, el equipo ha recibido financiación de la Comunidad de Madrid. Pero para poder desarrollarlo con todo el personal necesario, han iniciado una campaña de crowdfunding a través de Precipita que puedes consultar aquí.

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