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Mujeres confinadas en casa con sus agresores: ¿qué recursos se han puesto en marcha?
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Mujeres confinadas en casa con sus agresores: ¿qué recursos se han puesto en marcha?

Te explicamos por qué esta crisis sanitaria es un obstáculo para que las mujeres que sufren violencia de género puedan denunciar su situación, así como los recursos disponibles según el plan del Ministerio de Igualdad

Manifestación 25N | Foto: Flickr Psoe

Casi una semana después de que se decretase el estado de alarma, el Ministerio de Igualdad confirmaba este viernes un nuevo crimen de violencia machista. La mujer fue presuntamente asesinada el jueves por su marido, en presencia de sus dos hijos pequeños. Ya son 17 víctimas mortales en España en lo que va de año, según datos de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género.

¿Qué ocurre con las mujeres que se ven obligadas a estar confinadas en casa junto a sus agresores? La Organización de Naciones Unidas (ONU) alertaba la pasada semana, a través de un informe, de las consecuencias que la pandemia puede tener en la desigualdad de género. Entre ellas se encontraba “el aumento del riesgo de violencia contra mujeres y niñas debido al aumento de las tensiones en el hogar”.

El informe de la ONU señala que “puede también aumentar el aislamiento de las mujeres”: las víctimas de violencia de género “pueden encontrar obstáculos para acceder a servicios esenciales que pueden salvar vidas, debido a factores como las restricciones de la circulación o la cuarentena”, añade el documento.

La ONU remite, además, a una guía sobre intervenciones en este problema de salud pública en contextos de emergencia. Esta guía, elaborada por Global Protection Cluster (GPC), advierte de que “el desmoronamiento del orden público o el deterioro de los sistemas de ayuda y protección social (tales como la familia extensa o las agrupaciones comunales) también aumentan el riesgo de que las mujeres y las niñas sean víctimas de la violencia de género”.

“La pregunta sobre qué va a ocurrir con las mujeres que están ahora mismo encerradas en casa con su maltratador es inevitable. En momentos de crisis, quienes más sufren son las poblaciones más vulnerables. Y las mujeres víctimas de malos tratos, y sus hijos e hijas cuando los hay, lo son”, apunta a Newtral.es Laura Otero, profesora en la Universidad Autónoma de Madrid, especializada en antropología médica y salud internacional e investigadora del Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP).

En este sentido, Otero recuerda que “la violencia no es solo la física, sino también la psicológica, y ahora mismo esto puede llevar a una situación aún más límite”, añade.

Dificultad para detectar casos de malos tratos

Lara Esteve, magistrada en un Juzgado de Violencia sobre la Mujer en Carlet (Valencia), cuenta a Newtral.es que hay varias vías que facilitan la detección de la violencia de género que, ahora mismo, están bloqueadas: “Por ejemplo, salir a comprar. Esta actividad puede ser una forma de socializar y de escapar de ese ambiente de violencia, pero también sirve para que otras personas puedan percibir la existencia de violencia”.

La vía sanitaria sería, tal y como establece la ley de violencia de género 1/2004, una de las principales formas de prevención e intervención de la que, ahora mismo, las víctimas no podrían disponer: “Los médicos de familia, sobre todo, tienen protocolos para detectar posibles casos de malos tratos. Pero también se puede detectar en especialidades como ginecología y pediatría, a cuyas consultas las mujeres suelen acudir solas”, expone la magistrada Lara Esteve.

De facto, esta posibilidad, en este contexto de crisis, no existiría: “Primero porque se ha indicado que no se debe acudir al médico a no ser que sea algo de extrema necesidad. Por lo que ellas no van a acudir a revisiones o seguimiento. Segundo, porque el sistema sanitario está colapsado, por lo que esta saturación provoca que, aunque una mujer acuda a su médico de familia, haya otras prioridades que impidan tener el tiempo suficiente para tener en cuenta estas cuestiones”, analiza Esteve.

La investigadora Laura Otero también señala esta problemática actual: “Dar respuesta a este gran problema de salud pública que ha generado el coronavirus provoca que se dejen de atender otros problemas como la violencia de género, que no son vitales desde el punto de vista biomédico”.

En el estudio “El desastre oculto: la violencia doméstica como secuela de una crisis natural”, las investigadoras Claire Zara y Debra Parkinson apuntaban que tras el terremoto de Canterbury (Nueva Zelanda, 2010), la policía reportó un 53% más de casos.

Zara y Parkinson referían en su análisis estudios estadounidenses en los que se documentó «una cuadruplicación de la violencia doméstica tras dos desastres naturales» y un «sorprendente aumento del 98% de mujeres víctimas de violencia física tras el huracán Katrina [2005]». Señalan que JA Schumacher y otros investigadores estadounidenses, en el estudio «Violencia en pareja y huracán Katrina: predictores y resultados asociados a la salud mental», concluyeron «que había evidencia convincente de que la violencia en pareja aumentaba tras desastres naturales a gran escala».

Otro estudio de los autores Ahmed Mushfiq (Universidad de Yale) y Alejandra Ramos (del Trinity College de Dublín) analizó el fenómeno migratorio en Bangladesh con perspectiva de género. Este análisis, titulado “Los efectos de la migración en la violencia de género”, concluía que, por un lado, el riesgo disminuía cuando el hombre de la familia es quien emigra primero a otro país (modelo conocido como ‘breadwinner’ o proveedor de la familia), ya que “la mujer pasa menos tiempo con su potencial agresor”.

Por otro lado, Mushfiq y Ramos señalaban que los hombres son los que, al migrar primero, logran un empleo y, por tanto, son los que consiguen ingresar dinero en el hogar. Este estatus de proveedor económico provoca un aumento “de su poder de negociación en el hogar”, en detrimento “de la opinión de la mujer en la toma de decisiones”, que disminuye.

Nota: la mayoría de estudios citados emplean el término «intimate partner violence» (IPV), cuya traducción literal sería «violencia dentro de la pareja». Sin embargo, esta no es equivalente a «violencia doméstica», y cuando se emplea en investigaciones, suele referirse a violencia ejercida hacia la mujer, tal y como especifica la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su página web.

016 y otros recursos

Esta semana, el Ministerio de Igualdad comunicaba que los servicios estatales contra la violencia machista estaban “funcionando al 100%”. En cuanto al teléfono de atención a víctimas, el 016 (que es gratuito y no deja rastro), el Gobierno anunció que modificaría los contratos de las empresas que prestan el servicio para que sus empleadas puedan teletrabajar.

El objetivo, según el comunicado emitido por Igualdad, es que este teléfono esté operativo 24 horas los siete días de la semana, como hasta ahora, para “no derivar a las víctimas a servicios inoperativos”. Además, el Ministerio de Igualdad informaba de que las mujeres pueden acudir al 016 vía e-mail escribiendo a 016-online@mscbs.es.

Esta vía, según la magistrada Lara Esteve, es poco accesible: “La práctica demuestra que las mujeres víctimas de violencia de género, en la mayoría de casos, aprovechan para denunciar o llamar al 016 cuando el agresor está fuera de casa. Si lo hacen así es porque tienen miedo cuando ellos están presentes”.

Un análisis temporal de denuncias y llamadas al 016 entre 2008 y 2016, cuya investigadora principal es Belén Sanz Barbero del Instituto de Salud Carlos III, concluyó que las llamadas al 016 “aumentaban los lunes y martes y disminuían los fines de semana”.

“El uso de este servicio, que en cierto modo funciona como teléfono de información, aumenta una vez ha pasado el fin de semana, cuando la mujer puede tener más espacio o más intimidad para llamar porque se queda sola en casa”, explicaba Sanz Barbero a Newtral.es en este reportaje sobre las posibles causas del “efecto acumulación” en violencia machista.

Teniendo esto en cuenta, el Gobierno anunció esta semana que “activaría un nuevo recurso de emergencia mediante un mensaje de alerta por mensajería instantánea [tipo WhatsApp] con geolocalización”. Este mensaje llegaría directamente a la Policía, tal y como comunicaba el Ministerio de Igualdad este viernes: “Ante una situación de peligro, en caso de que no sea posible realizar una llamada, puedes utilizar la app AlertCops, desde la que se enviará una señal de alerta a la policía con tu localización”.

Esta app también puede ser utilizada, como explican en su web, por aquellas personas que sean testigos de una situación de violencia: «Contacta a través del chat, envía fotos y vídeos y obtendrás una respuesta inmediata», señalan.

[Puedes descargar aquí la app ALERTCOPS]

El Ministerio de Igualdad recuerda que si la mujer tiene posibilidad de realizar una llamada pero esta es por una situación de emergencia inminente, debe contactar preferiblemente con el 112 en vez de con el 016, o con Policía Nacional (091) o Guardia Civil (062).

El plan de Igualdad, además, prevé habilitar un “chat-sistema de mensajería instantánea para asistencia psicológica o apoyo emocional”. Para ello disponen de dos teléfonos: 682 91 61 36 y 682 50 85 07.

El Ministerio de Igualdad también está habilitando una web con todos los recursos asistenciales (por comunidades autónomas y provincias) de los que pueden disponer aquellas mujeres víctimas de violencia de género (que también incluye la violencia sexual). El plan elaborado por el Gobierno apunta que “no existirá sanción por salir a la calle en contexto de peligro” y para “dirigirse a cualquiera de los recursos policiales, judiciales o de otro tipo disponibles”.

Además, en su web han colgado una guía explicativa, bajo el lema «Este virus lo paramos unidas», sobre cuestiones relacionadas con:

  • Centros de emergencia y acogida en caso de que una mujer deba abandonar el domicilio de manera inminente por situación de violencia y no tenga dónde acudir
  • Cómo actuar en caso de que al agresor tenga una orden de alejamiento y la esté quebrantando
  • Cancelación de citas en el SEPE en caso de estar percibiendo una Renta Activa de Inserción
  • Medidas sobre regímenes de custodia, visitas y estancias [sobre esto, puedes leer nuestro texto de ‘preguntas y respuestas’, donde también se aclaran algunas cuestiones]

[«Guía de actuación para mujeres que estén sufriendo violencia de género en situación de permanencia domiciliaria derivada del estado de alarma por COVID-19», del Ministerio de Igualdad]

Mascarilla-19: campaña para alertar de violencia machista en farmacias

Por otra parte, el Gobierno de Canarias, en coordinación con los colegios oficiales de farmacéuticos de Tenerife y Las Palmas, ha lanzado una campaña para promover la denuncia en esta situación. Así, si una mujer se acerca a una farmacia y pide una «mascarilla-19», la farmacéutica sabrá que debe avisar al 112 porque está frente a una víctima de violencia de malos tratos o de violencia sexual.

Según explicaba la directora del Instituto Canario de Igualdad (ICI), Kika Fumero, en declaraciones a Europa Press, «el mensaje se ha viralizado» y «administraciones de otras comunidades pretenden implementar la iniciativa».

Consecuencias tras la pandemia

La profesora e investigadora Laura Otero también muestra preocupación “por las consecuencias para las mujeres una vez se haya superado la crisis sanitaria actual”: “Ya hay indicios de que habrá efectos a nivel económico y eso tendrá implicaciones también en relación a la violencia de género”.

Otero hace referencia a un estudio en el que participó sobre cómo el personal sanitario de atención primaria percibió el impacto de la crisis económica española y de las medidas de austeridad a la hora de detectar casos de violencia de género: “Muchas mujeres no acuden a los servicios de atención primaria por la violencia que sufren, sino por los problemas que se derivan de esa violencia, ya que su salud se deteriora. Es ahí cuando se abre una oportunidad para que el personal sanitario pueda detectar casos de violencia de género”.

Sin embargo, Otero alerta que la saturación actual del sistema sanitario podría tardar en revertirse, por lo que “esta ventana de oportunidad para detectar violencia no estaría al 100%”.

Además, esta investigadora señala que, si hay una crisis económica derivada de esta crisis sanitaria, “la precariedad puede volver a golpear en gran medida a las mujeres”. Y añade: “En épocas de desempleo, a las mujeres les resulta más difícil romper el ciclo de violencia porque hay una situación de dependencia económica. Por otro lado, el desempleo, cuando es masculino, es un factor de riesgo porque puede desencadenar violencia física y psicológica”.

3 Comentarios

  • No encuentro la parte del documento que enlazan en la que dicen que
    <>

    ¿Podrían aclararlo?

    También me gustaría que aclarasen y, si fuera el caso, declarasen las posibles modificaciones que se han hecho en el artículo, pues hay quien les acusa de haber cambiado algunos términos que cambiarían el significado de las frases (eliminar «violencia de género», cambiarlo por «violencia doméstica», o sustituirlo por «violencia en pareja»).
    La equivocación es parte de la condición humana, e incluso se contempla dentro la declaración que firmaron en la «International Fact-Checking Network», pero, dentro de esa misma declaración, se contempla que las rectificaciones se hagan de forma abierta y transparente:

    «6.3 Where credible evidence is provided that the applicant has made a mistake worthy of correction, the applicant makes a correction openly and transparently, seeking as far as possible to ensure that users of the original see the correction and the corrected version.»

    Muchas gracias.

    • Perdón, quería decir que…

      No encuentro la parte del documento que enlazan en la que dicen que:

      cuando se emplea en investigaciones (el término intimate partner violence) suele referirse a violencia ejercida hacia la mujer

  • Increíble. El estudio habla que antes de la catástrofe los hombres sufren más violencia física y psicológica que las mujeres. Incluso con el aumento registrado por este estudio los valores siguen siendo inferiores del maltrato doméstico de los hombres para con las mujeres que las mujeres para con los hombres. Deberías poner esto dentro de los bulos! Que tendencioso artículo.

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