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Irse o volver: la migración en tiempos de pandemia
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Irse o volver: la migración en tiempos de pandemia

Analizamos cómo podría afectar esta crisis sanitaria y económica a los flujos migratorios, tanto de salida como de retorno. La migrantóloga Ana López Sala no ve probable, de momento, una salida al exterior como la que se produjo en la crisis de 2008

Imagen: José Manuel Vidal | EFE

El día en que España cerraba sus fronteras, Teresa, desde Francia, pensaba en volver. El estado de alarma fue decisivo para tomar la decisión: el 6 de julio su vuelo aterrizará en Madrid y dejará atrás su segunda etapa como migrante.  

La primera vez que emigró fue en 2013, cuando tenía 22 años. Se instaló en Paraguay para compaginar estudios y empleo. Pero dos años después regresó por problemas de salud: “La vuelta fue muy dura: sin dinero ni trabajo que me permitiera finalizar los estudios que había comenzado. Aun así, acepté los trabajos precarios que me salían: comercial, cuidadora de personas mayores, hostelería…”, cuenta a Newtral.es.

El año pasado, Teresa decidió volver a migrar ante la falta de oportunidades laborales. Esta vez, a Vendome (Francia). Fue una de las 297.368 emigraciones que se produjeron en España en 2019, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). “En esta ocasión todo fue más duro. Estoy lejos de mi familia y mis seres queridos, lo único que hago es trabajar”, explica. 

El mismo año en que Teresa se marchaba, Adelina llegaba. Era una de las 748.759 personas que decidieron emigrar, desde el extranjero, a nuestro país en 2019, según el INE

Retornar al país de origen

Procedente de Ecuador, Adelina, de 36 años, tomó la decisión de migrar junto a su hija al quedarse viuda: “Limpiaba casas y oficinas hasta que llegó la pandemia. Me han vuelto a llamar de una de las oficinas, pero no de ninguno de los otros trabajos. Todavía no he cobrado el dinero del subsidio”, relata a Newtral.es.

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La pérdida de empleo es el principal motivo por el que, tan solo un año después de emigrar, Adelina se plantea regresar a Ecuador: “No lo he decidido aún, pero allí al menos mi mamá y mis hermanas podrían ayudarme con la niña. Aquí cobro algo más, pero ahora dicen que viene una crisis… No sé si voy a poder aguantar mucho aquí sola”. 

Albert Sales, profesor del Departamento de Ciencias Políticas de la Universitat Pompeu Fabra, explica a Newtral.es que “los flujos migratorios se suelen regir por las oportunidades que ofrezcan los países de acogida”: “Si en el país de recepción la situación no ofrece condiciones para conseguir ciertos ingresos, normalmente baja el flujo migratorio”. 

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España pasó a ser uno de los grandes países receptores de inmigración a principios de los 2000: “Hasta entonces, el porcentaje de migrantes era bajo en comparación con países como Francia, Reino Unido o Alemania”, señala Sales. Esto cambió a partir de 2008: “Con la crisis vimos que se paraba la llegada”, añade.

Movilidad e incertidumbre

Ana López Sala, socióloga y migrantóloga del CSIC, explica que “todavía hay mucha incertidumbre sobre cómo impactará el COVID-19 en los flujos migratorios”: “Las decisiones relacionadas con la movilidad normalmente se adoptan cuando un proceso ha tenido cierto recorrido. Suele haber un desfase o ‘décalage’ desde que se percibe el impacto de la crisis hasta que se toma la decisión, por lo que es pronto para saberlo”, afirma en conversación con Newtral.es. 

Eva acaba de cumplir 30. Tras graduarse en Derecho emigró a Berlín, en 2013. Regresó a Madrid unos años después, donde estuvo trabajando hasta que el año pasado se quedó sin empleo: “Se me ha acabado hace poquito la prestación y ahora tengo unos pocos de ahorros y mucha incertidumbre. Los meses de marzo, abril y mayo son los que iba a usar para buscar trabajo de nuevo, cuando ya había acabado un posgrado que empecé. Pero la pandemia me ha roto los planes y la capacidad de elegir”. 

Cuenta esto mientras ultima su mudanza: tras el verano dejará Madrid pero todavía no sabe a dónde ir. “Me voy por cuestiones económicas. Pensar en volver a casa de mis padres sería un retroceso de más de 10 años porque me fui a los 17”, reconoce Eva. 

Por eso, emigrar al extranjero de nuevo podría ser una posibilidad para ella: “Hace varios años que decidí quedarme aquí para construir una vida. Todas las personas que hemos migrado anteriormente sabemos que mantener eso en la distancia es muy complejo y que cada vez que te vas de un sitio y empiezas en otro, se quedan muchas cosas por el camino. Pero si de aquí a seis meses no encuentro una alternativa y estoy bloqueada, puede ser una posibilidad”, añade. 

¿Migración al exterior?

¿Podría ser la crisis económica derivada de la crisis sanitaria del COVID-19 un motivo por el que cientos de miles de españoles vuelvan a emigrar? “Mi respuesta es que posiblemente no. Al menos, de momento”, responde la migrantóloga Ana López Sala. 

Una de las causas sería la seguridad material: “Para migrar tienes que tener recursos. En 2010 veníamos de un periodo de bonanza económica, por lo que muchas familias disponían de capital que podían dar a sus hijos para que afrontasen ese proceso en el que tienes que hacer frente a unos gastos y necesitas una inversión inicial. Ahora estamos en un momento en el que los niveles de ahorro de las familias con la crisis son muy bajos. Es posible que se produzca pero no de una forma tan voluminosa”. 

Según el informe elaborado por la socióloga Amparo González, La nueva emigración española. Lo que sabemos y lo que no, España pasó de ocupar el puesto número 14 como emisor de emigrantes laborales al Reino Unido en 2010 al segundo en 2013, tan solo por detrás de Polonia”. Además, González estimó que la cifra de emigrados* entre 2008 y 2012 se acercaría más a 700.000, frente a las 225.000 estimadas por fuentes oficiales.

*Nota: La cifra hace referencia solo a españoles que emigraron al exterior, no al total de emigraciones

Otra de las causas por las que es posible que este efecto no se replique de nuevo, según López Sala, sería que esta crisis y la de 2008 son diferentes: “Esta afecta a muchos más ámbitos de la vida cotidiana. La clave es que esta es una crisis económica y sanitaria que, aunque no afecte por igual a todos los países, es global. Si emigras ahora mismo, el escenario es diferente: puede haber rebrotes en el país de acogida, puedes tener dificultad para encontrar empleo o para encontrar piso (porque ni siquiera puedas salir para hacerlo)… Es un momento en el que mucha gente no va a tomar decisiones precisamente por los niveles de incertidumbre”. 

Volvemos.org es una plataforma que, desde 2016, promueve el retorno de los emigrados a través de empresas privadas y administraciones públicas. Al frente está Raúl Gil, quien explica a Newtral.es que la pandemia ha modificado muchos de los planes de movilidad de los emigrados con los que trabajan: “Por ejemplo, detectamos que el caso de personas que quieren retornar ha aumentado a pesar de que hay más barreras. Mucha gente señala que tiene miedo de volver a pasar algo así fuera de casa: enfermar lejos de la familia o que alguien de tu familia enferme”. 

Sin embargo, señala Gil, eso no significa que este deseo se vaya a materializar: “La vuelta es a un escenario donde hay pérdida de empleo y, por tanto, malas condiciones laborales e incluso procesos de selección hostiles”. 

En este sentido, Albert Sales señala que “es difícil que quienes migraron acaben volviendo porque estarían perdiendo una gran inversión”: “Incluso para quienes han migrado a España y están en situación administrativa irregular es un coste: son personas que no van a volver  a tener una oportunidad”. 

Migrar por obligación

La socióloga Saskia Sassen, autora de Expulsiones y Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2013, explica, en conversación con Newtral.es, que “hay una diferencia entre migrar en busca de una vida mejor y hacerlo porque tienes que huir de tu país”: “Muchos pequeños propietarios han sido expulsados ​​de sus tierras por las grandes compañías agrícolas, y ahora casi se ven obligados a emigrar, aunque que se habrían quedado si todavía tuviesen sus granjas”.

Es decir, según su punto de vista, el sistema económico, y no solo las guerras, estaría obligando personas de diferentes países a buscar una alternativa habitacional y vital tras la pérdida de la propia. Según Sassen, la España vaciada podría ser un lugar reconstruido y repoblado por ellas: “España, y en general Europa, tiene muchas viejas zonas rurales y urbanas por las que la población nativa muestra poco interés. Deberíamos permitir a la población migrante desarrollar su conocimiento. Si están dispuestos a rehabilitar casas, calles y parques, ¿por qué no les dejamos hacerlo en buenas condiciones en aquellas zonas donde se necesita gente?”. 

1 Comentario

  • Considero muy interesante la pregunta que hace la socióloga Saskia: «¿por qué no les dejamos que pueblen la España vaciada?. Si están dispuestos a rehabilitar esos lugares, creo que sería una buena iniciativa para las dos partes, y beneficiosa, tanto para los inmigrantes que conseguirían mejorar sus vidas, como para las zonas rurales que volverían a poblarse y ser tenidas en cuenta a la hora de distribución de recursos: médicos, maestros, administración local, recursos digitales, servicios sociales, etc…
    Solo se necesitaría que los poderes políticos quisieran potenciar esta inmigración rural en los países de origen de muchos de los que vienen a España. Y también sería positivo que los que emigran pudieran acceder a esta posibilidad de poblar la España vaciada orientándoles en los trabajos que en esos lugares son necesarios y quitándoles de la mente que esos trabajos son de baja cualificación, pues no existe nada menos cualificado que no poder trabajar ni trabajos menos importantes y necesarios que otros. En cuanto si esta crisis afectara a la migración no tengo la menor duda. Muchos de los que vinieron se terminaran marchándose de nuevo a sus países, siempre que en sus lugares tengan redes de sostenimiento, y muchos de los nuestros terminaran buscándose la vida en otros lugares de Europa que tienen la capacidad de sortear mejor las crisis que nosotros.

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