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Las idas y venidas del Ministerio de Igualdad: ¿qué supone su recuperación doce años después?
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Las idas y venidas del Ministerio de Igualdad: ¿qué supone su recuperación doce años después?

Zapatero creó el Ministerio de Igualdad en 2008 y puso al frente a Bibiana Aído. Dos años más tarde, él mismo lo relegó a Secretaría de Estado. Ahora, el Gobierno de coalición recupera esta cartera como un ministerio con entidad propia a cargo de Irene Montero

Foto: Wikipedia

«Fue muy perseguida por el hecho de ser ministra de Igualdad, mujer y joven», decía en referencia a Bibiana Aído la periodista de El Mundo Lucía Méndez en un encuentro organizado en 2018 por Podemos y titulado «Cuándo descrubrí que lo mío no era personal».

Méndez tiene «grabado en la memoria» el día en que Aído fue nombrada ministra de esta cartera —abril de 2008—, «una mujer joven», insiste, por la mirada que sus compañeros dirigieron a la política gaditana: «El fotógrafo puso la foto de Bibiana [Aído] encima de la mesa y tengo grabada la mirada de mis compañeros, responsables del periódico. La mirada que nunca hubieran echado en caso de que hubiera sido un hombre. En ese momento, y esto lo he dicho muchas veces, pensé: ‘Está perdida’».

Aído no solo fue la primera ministra más joven de la democracia española, sino que fue designada como la máxima responsable de un ministerio que, hasta entonces, nunca había existido: el Ministerio de Igualdad.

Ahora, casi doce años después, el Gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos recupera esta cartera como un ministerio con entidad propia. Al frente estará Irene Montero que a sus 31 años —la misma edad que tenía Aído cuando asumió el cargo— se convierte en la segunda ministra más joven de nuestro país.

2008: Igualdad, un asunto prioritario

En abril de 2008, tras ganar las elecciones, José Luis Rodríguez Zapatero revalida su cargo como presidente del Gobierno y anuncia la creación del Ministerio de Igualdad. Esta materia, hasta entonces, solo había tenido rango de Secretaría General para las Políticas de Igualdad, cuando en 2004, Zapatero —en su primera legislatura— crea este puesto adscrito al Ministerio de Trabajo y pone al frente a la socióloga Soledad Murillo.

«Zapatero impulsa esta estructura como parte de la ley contra la violencia de género [2004], y también para desarrollar otras leyes de corte feminista, como fue la Ley Orgánica para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres de 2007», explica a Newtral.es la politóloga Sílvia Claveria, profesora en la Universidad Carlos III de Madrid y cuya línea de investigación versa sobre la representación política de las mujeres en los gobiernos.

Tras cuatro años de funcionamiento de la Secretaría General de Igualdad, el gobierno socialista, en su segunda legislatura, decide otorgarle un rango superior a esta materia y crea el ministerio. Igualdad ya no era la hermana pequeña en el orden político, sino una asignatura adulta con presencia en el Consejo de Ministros, igualándose en jerarquía a otras materias como Interior, Fomento, Defensa o Justicia.

La elegida para desempeñar el cargo fue Bibiana Aído: «Fue una sorpresa y un golpe de efecto en aquel momento que venía a decir que la igualdad de la mujer era un asunto prioritario. Aquel era un escenario completamente diferente en el que no había tanta aceptación y tanto consenso social sobre la necesidad de poner este asunto en el centro», explica a Newtral.es la politóloga especializada en políticas públicas de igualdad Arantxa Elizondo, exsecretaria general del Instituto Vasco de la Mujer y profesora de Ciencia Política en la Universidad del País Vasco.

La exministra de Igualdad Bibiana Aído | Foto: Flickr PSOE

Elizondo opina que la decisión de Zapatero fue «bien recibida en el movimiento feminista» pero que «a nivel social no se entendió bien»: «No tuvo la legitimidad que sí tiene ahora gracias a una década de lucha feminista. Además, al frente pusieron a una mujer joven, que supuso un doble cuestionamiento. Ahora el contexto ha cambiado y lo que no se entendería es que un gobierno de estas características no tuviera un Ministerio de Igualdad», añade la politóloga.

2010: Zapatero elimina la cartera con entidad propia

Sin embargo, en octubre de 2010, Zapatero reestructura el Gobierno y elimina el Ministerio de Igualdad como tal. Como resultado de estos cambios, se crea el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. Bibiana Aído es cesada de su cargo y la sustituye Leire Pajín. A su vez, el Gobierno crea también la Secretaría de Estado de Igualdad —diferente a la Secretaría General de Políticas de Igualdad con Soledad Murillo al frente— y Zapatero sitúa a Aído al mando.

Según la politóloga Sílvia Claveria, al eliminar el Ministerio de Igualdad en 2010 «el Gobierno quiso demostrar que en crisis, lo que se prioriza es la economía»

La politóloga Emanuela Lombardo —profesora en la Universidad Complutense de Madrid y especializada en analizar la cuestión de género en el ámbito político— apunta en conversación con Newtral.es que este cambio «fue negativo para las políticas de igualdad». «Incluir Igualdad en un ministerio más amplio le quita relevancia y capacidad (personal, recursos) para abordar políticas contra la desigualdad de género», añade.

Para Claveria, la decisión de Zapatero fue «simbólica»: «Al subsumir esta materia en un ministerio más amplio, el mensaje que lanzaba era que, en plena crisis, lo importante no era la igualdad. Venía a insinuar que la igualdad solo es relevante cuando las cosas van bien, como una cuestión de segundo orden. El Gobierno quiso demostrar que en crisis, lo que se prioriza es la economía».

El cambio vino a modificar también la cuota paritaria: si en 2008, Zapatero había nombrado a más mujeres que a hombres (ocho ministras frente a siete ministros), en 2010 lo igualó (seis ministras y seis ministros), y en 2011 nombró a más ministros (siete) que ministras (seis).

María Silvestre, exdirectora del Instituto Vasco de la Mujer y profesora de Ciencia Política y Sociología en la Universidad de Deusto, explica a Newtral.es que «la decisión pudo ser un intento de rebajar la presión que sufría el Gobierno en aquella época»: «El argumento que se dio en su momento fue de índole económico, como una medida de ajuste y de recorte. Pero en realidad, el Ministerio apenas suponía el 2% de los Presupuestos Generales del Estado. Tiendo a pensar que se esgrimió una excusa económica cuando en realidad fue más bien una renuncia ante las críticas que estaba sufriendo el Ministerio y su ministra», añade Silvestre.

Unos meses antes de que todo esto sucediese —en julio de 2010—, entraba en vigor la ley de interrupción voluntaria del embarazo. La politóloga Emanuela Lombardo destaca esta legislación —que vino a otorgar derechos reproductivos a las mujeres y que reformaba la anterior ley de 1985— como uno de los «grandes logros del Ministerio de Igualdad».

«La creación del ministerio fue algo simbólico que dio prioridad al problema público de la desigualdad de género. Pero tuvo relevancia material también, como la implementación de la ley de salud sexual y reproductiva y del aborto. También se estaba preparando una ley de desigualdades múltiples que se paralizó con el cambio de Gobierno», explica Lombardo.

2011-2018: de Sanidad a Vicepresidencia

En noviembre de 2011, el Partido Popular llega al Gobierno después de que Mariano Rajoy obtuviese mayoría absoluta en las elecciones. Este Ejecutivo mantuvo el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad —y así lo hizo en las diferentes legislaturas de Rajoy—, pero fusiona la Secretaría de Estado de Igualdad con la de Asuntos Sociales, convirtiéndola en la Secretaría de Estado de Asuntos Sociales e Igualdad.

La politóloga Alba Alonso, especializada en género y autora del informe «Crisis económica y políticas de género en España», señala en conversación con Newtral.es que «Igualdad ha ido bailando a lo largo del tiempo»: «Esto le da mucha inestabilidad y refleja las prioridades de cada Gobierno. Aquellos que lo han situado más arriba daban a entender que tenían como objetivo que la igualdad fuese transversal y prioritaria, en vez de ser políticas desarolladas de manera aislada».

La socióloga María Silvestre opina que «el Partido Popular se centró, sobre todo, en el tema de la violencia contra las mujeres como única materia». «Y las políticas de igualdad se transformaron, en gran parte, en políticas familiares muy centradas en la maternidad, la natalidad y la conciliación familiar», defiende.

El Gobierno de Rajoy coincidió con la etapa más acuciante de la crisis. Es por ello que la politóloga Alba Alonso se preguntaba en un artículo publicado en Agenda Pública si la reducción de presupuestos y estructuras para la lucha por la igualdad es consecuencia de la austeridad o si obedece también a una cuestión ideológica.

Para ello, Alonso y otras investigadoras analizaron un estudio de 192 partidas presupuestarias dedicadas específicamente a la promoción de la igualdad entre mujeres y hombres entre 2002 y 2014 en 17 comunidades autónomas.

Detectaron que si bien la crisis era un factor explicativo, no era el único: «Al incluir en dicho análisis estadístico el color del partido político en el gobierno, constatamos que este es también un elemento de crucial importancia. Los resultados mostraron que allí donde hay un gobierno de derecha o centro derecha, hay cuatro veces más posibilidades de que se produzca un recorte en este tipo de partidas», apunta Alonso en su texto.

Tras una moción de censura a Mariano Rajoy, en junio de 2018 Pedro Sánchez alcanzaba la Presidencia del Gobierno. La Ejecutiva socialista decidió sacar Igualdad del Ministerio de Sanidad y Política Social y lo integró en el Ministerio de Presidencia y Relaciones con las Cortes, a cargo de la hasta ahora vicepresidenta Carmen Calvo. Además, Calvo recuperó la Secretaría de Estado de Igualdad —escindiéndola de Asuntos Sociales— y situó de nuevo al frente a Soledad Murillo —quien había gestionado la Secretaría General de Igualdad en la primera legislatura de Zapatero—.

Este gesto, según Sílvia Claveria, venía a dotar a esta materia de «más jerarquía» pero, opina, «no parecía del todo suficiente en tanto que Igualdad no recupera la autonomía absoluta que se le otorgó en 2008».

2020: Igualdad vuelve a ser un ministerio único

Ha sido casi doce años después cuando el nuevo Gobierno de coalición, que mantiene a Pedro Sánchez en la Presidencia, ha devuelto a Igualdad su entidad propia, con Irene Montero (de Unidas Podemos) al frente.

¿Qué supone esto? Según Claveria, «es un rango superior»: «No es solo que vuelva a estar en la ‘habitación de los grandes’ [Consejo de Ministros] donde Montero puede marcar la agenda, sino que tendrá la posibilidad de hacer frente, disputar o vetar decisiones de otros ministerios que puedan ir en detrimento de la lucha por la igualdad».

Sin embargo, la socióloga María Silvestre «habría preferido que mantuviera sus competencias desde una Vicepresidencia, como ha ocurrido con Carmen Calvo en los últimos meses, ya que eso, en principio, facilita la implementación de medidas con carácter más transversal».

Irene Montero será la nueva ministra de Igualdad | Foto: Flickr Unidas Podemos

Para la politóloga Arantxa Elizondo, esta decisión es una estrategia: «Ya que la extrema derecha instrumentaliza el feminismo en su discurso y es parte central de él, el Gobierno contraataca con medidas de igualdad y organismos como el ministerio. Es un ‘toma y daca’, y una reacción lógica».

¿Y cuáles son los retos del nuevo Ministerio de Igualdad? Según Emanuela Lombardo, «la urgencia se centrará en ámbitos como el de la violencia de género, el de la distribución igualitaria del cuidado de niños, niñas, personas mayores y dependientes, y el de la igualdad laboral».

Para Sílvia Claveria, la clave estará en el «gender mainstreaming» —o transversalidad del género», es decir, «aplicar la perspectiva de género a todas las políticas del resto de ministerios». Elizondo también defiende esta postura: «Hace doce años, la necesidad era visibilizar este asunto como algo central. Hoy eso ya está conseguido, por lo que el gran reto será la transversalidad, es decir, que en Política Social se hable de conciliación o cuidados corresponsables; en Trabajo, de brecha salarial; o en Educación, de cómo implementar asignaturas contra la violencia de género en las aulas».

Otro asunto pendiente será gestionar el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, como apunta María Silvestre, algo que supondría «el reconocimiento al fin de la violencia de género fuera del ámbito de la pareja o expareja» o «distribuir la partida presupuestaria que tiene asignada».

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