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Ellas también «mandan firme»: las pioneras en el universo castrense
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Ellas también «mandan firme»: las pioneras en el universo castrense

De Carme Chacón —primera ministra de Defensa— a María Gámez —primera directora de la Guardia Civil—, hacemos un repaso de las mujeres que han reducido la gran brecha de género en el mundo militar

De izquierda a derecha: María Gámez, Patricia Ortega y Carme Chacón

«Soy feminista», dijo en la toma de posesión María Gámez, recién nombrada directora de la Guardia Civil. La primera mujer en alcanzar este puesto. En su discurso, la hasta ahora delegada del Gobierno en Málaga proclamó que una de sus «principales batallas seguirá siendo la lucha contra la violencia de género y los maltratadores».

«Todo nuestro apoyo para las víctimas. Tenemos que seguir poniendo todas nuestras capacidades como Guardia Civil para erradicar una lacra que nos avergüenza a todos como sociedad», declaraba Gámez el mismo día en que una mujer era asesinada por su pareja en Toledo; el mismo mes en que la lista de feminicidios se amplía con siete nuevas víctimas mortales.

Gámez no pasó por alto la brecha de género que existe en este cuerpo militar que depende del Ministerio del Interior. Según los últimos datos disponibles —recogidos por la propia Guardia Civil en su informe de 2018—, el 92,7% del cuerpo de Guardia Civil —indistintamente del rango— está compuesto por hombres. Es decir, solo un 7,3% de los puestos son desempeñados por mujeres.

Si atendemos al porcentaje de hombres y mujeres según el rango, se observa que la mayor tasa de mujeres está en el rango más bajo, el de guardia civil. En algunos de los cargos más altos —como Teniente General o Coronel— no hay ni una sola mujer.

«Es una cifra claramente insuficiente y debe crecer, igual que debe aumentar la presencia de mujeres en los puestos de responsabilidad más altos. Somos la mitad de la población y no podemos conformarnos con esta realidad», apuntaba María Gámez en la toma de posesión de su cargo como directora de la Guardia Civil.

1988: el año de la incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas

Hace 32 años, un 23 de febrero, se publicaba en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el Real Decreto Ley 1/1988 por el que se regulaba la incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas [consulta aquí el documento original].

Publicación del Real Decreto Ley 1/1988 en el BOE

El Real Decreto disponía en su artículo tercero que las mujeres tendrían «acceso a las pruebas de selección para el ingreso como guardias civiles de segunda».

Ese primer año hubo 2.917 mujeres aspirantes a ingresar en el cuerpo de Guardia Civil y 197 lograron entrar. Una de las que accedieron fue Lucía Pérez, que aquel año tenía 17 años y cursaba COU. «Recuerdo que un día estudiando en casa de una amiga, su padre, que era Guardia Civil, nos dijo que acababa de leer que la próxima primavera saldría la primera promoción de guardias civiles. Nos miramos las dos y dijimos: ‘¿Por qué no nos presentamos?’.

Lucía aprobó la Selectividad y también pasó las pruebas necesarias para formar parte del Cuerpo. En septiembre de 1988, unos meses después de cumplir la mayoría de edad, ingresó en la Academia.

Tras su paso por la Academia, Lucía fue destinada a un pueblo de Girona. Allí estuvo dos años y medio, antes de ser destinada a San Sebastián. Dos años y medios en los que hubo de vestir un uniforme diferente al de los hombres: falda, medias y zapatos de salón (con tacón medio). «Hasta entonces, todo estaba pensado para los hombres. La falda era falda pantalón, y era muy incómoda porque tenía muchos pliegues en el medio para que hiciera las funciones del pantalón».

Desfile de mujeres de la Guardia Civil | Fuente: Guardia Civil

Lucía, que ahora tiene 49 años y realiza labores administrativas en una unidad de los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS), recuerda que al principio «había compañeros que te trataban como a una hija o a una hermana, y había otros, como pasa siempre, que no veían con tan buenos ojos que hubiese mujeres en la Guardia Civil», explica.

Esto mismo explicaba Lucía Pérez al equipo de Dónde Estabas Entonces cuando fue entrevistada sobre el primer ingreso de mujeres en la Guardia Civil.

2008: primera ministra de Defensa

Dos décadas después del ingreso de las mujeres en la Guardia Civil, una mujer hacía historia al asumir la cartera de Defensa. Era abril de 2008 y Carme Chacón terminaba su discurso de toma de posesión ordenando: «Capitán, mande firmes». Tan solo un año atrás, en España se había aprobado la Ley Orgánica para la igualdad efectiva de mujeres y hombres. «El hecho de que una mujer asuma la responsabilidad de dirigir el Ministerio de Defensa es una prueba de esa integración, de esa identificación, entre la sociedad española y las Fuerzas Armadas», declaraba Chacón.

La que fuera primera ministra de esta cartera —fallecida en 2017— vertebró su discurso en torno a la relevancia de la igualdad de género: «Comprenderán que subraye mi compromiso de fomentar la incorporación y la promoción de las mujeres en nuestras Fuerzas Armadas. Soy plenamente consciente de que se ha avanzado mucho en este aspecto, pero aún avanzaremos más. Hombres y mujeres en las Fuerzas Armadas, como en toda la sociedad, no restan; al contrario, suman», dijo.

Carme Chacón en su toma de posesión como ministra de Defensa | Foto: Flickr PSOE

Sin embargo, los datos no son tan favorables como cabría pensar. Si en 2001 solo había un 6,6% de mujeres en las Fuerzas Armadas, en 2008 la cifra alcanzaba el 12,3%, según el informe de 2019 del Observatorio militar para la igualdad. Once años después, la cifra apenas ha aumentado: 12,7% de mujeres en las Fuerzas Armadas.

La investigadora Fang Pan, de la Universidad de Zaragoza, analizó la evolución de la incorporación de las mujeres al ámbito militar entre 2009 y 2016. En conversación con Newtral.es, Pan señala que la brecha se está reduciendo aunque de manera «gradual y lenta». «Existe poca variación respecto al porcentaje de mujeres en las Fuerzas Armadas en el intervalo de 2006 a 2018 en España: un +0,7% en 13 años. Parece que se ha alcanzado un techo estructural y que la desigualdad se reduce de forma marginal. No obstante, este fenómeno de estabilización es similar al de otros países europeos de nuestro entorno», añade.

Desigualdad en las Fuerzas Armadas

El mismo año en que Chacón ocupaba el cargo de ministra de Defensa (2008), una mujer —la sargento primero María de los Ángeles Roda Manzorro— se convertía en la primera suboficial que embarcaba en un submarino. Y 20 años antes, con el Real Decreto Ley y la incorporación de mujeres a la Guardia Civil, Patricia Ortega era la primera mujer en ser admitida en las Fuerzas Armadas. Ortega, además, volvía a ser pionera el año pasado, en 2019, al ser nombrada General del Ejército, primera mujer en ostentar este cargo.

La Revista Española de Defensa —dependiente del Ministerio de Defensa— publicaba en 2018 un repaso de los hitos alcanzados por mujeres en el ámbito militar. Así, destacaba que en 1992, la alférez Yolanda Gassó, del Ejército del Aire, era la primera mujer en pilotar un avión militar. Ese mismo año, la soldado María Reyes Mendoza Trujillo se convertía en la primera paracaidista.

En 2001, se incorporaron las primeras boinas verdes a las unidades de Operaciones Especiales del Ejército de Tierra; y en 2006, Rosa María López Díaz era la primera mujer en alcanzar el empleo de comandante. Un año después, la teniente Rosa María García-Malea pasaba a ser la primera mujer piloto de caza del Ejército del Aire. García-Malea volvió a ser noticia en 2017 porque sentaba un nuevo precedente: lograba ser la primera piloto de caza del Ejército del Aire y entraba a formar parte de la Patrulla Águila —el grupo de vuelo acrobático nacional—.

Rosa García-Malea recibe la Medalla de Andalucía 2018 | Foto: Junta de Andalucía

A pesar de los logros, los datos son desalentadores: el 87,3% de militares son hombres; solo un 12,7% son mujeres. Estos porcentajes, además, varían cuando observamos la rama de las Fuerzas Armadas que ocupan las mujeres. De este modo, donde más porcentaje de mujeres hay es en Cuerpos Comunes —el Jurídico, el de Intervención, el de Sanidad y el de Músicas Militares— con un 30%. No así en lo Ejércitos de Tierra, Mar y Aire, donde los porcentajes oscilan entre el 11 y el 14%.

Por rango, la brecha de género también es amplia: solo un 0,4% de mujeres ocupan el cargo más alto, el de Oficial General. En realidad, este porcentaje corresponde a una unidad. Es decir, actualmente solo hay una mujer que ejerce este cargo. El porcentaje más alto se observa en el rango más bajo, el de Tropa y Marinería, con un 16,2% de mujeres.

En el estudio elaborado por Fang Pan, esta investigadora ahonda en la desigualdad vertical, es decir, la dificultad para ascender en una organización: «Aunque sorprenda, la mujer presenta menos dificultades para ascender en las Fuerzas Armadas que en otros sectores. Los ascensos están muy reglados».

Una de las principales causas de que exista un escaso número de mujeres en puestos más altos «se debe a la tardía incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas, por lo que requiere tiempo que vaya habiendo un mayor número de ellas que vayan ascendiendo», apunta Pan, quien no descarta que pueda existir un efecto «leaky pipeline» —o tubería que gotea—.

Esta metáfora se emplea para explicar por qué las mujeres desaparecen de carreras o profesiones a las que, en un principio, sí acceden. Este abandono de un determinado ámbito —a menudo muy masculinizado— impediría el ascenso. «Es muy probable que también exista este efecto, pero saberlo requeriría entrevistar a las mujeres que toman la decisión más allá de los datos que se observan», explica la investigadora de la Universidad de Zaragoza.

Este fue precisamente el caso de Patricia Campos, que pasó de ser la primera mujer de las Fuerzas Armadas en pilotar un reactor (en 2007) a abandonar el Ejército en 2013 por la «hostilidad» que sentía como mujer. 

Patricia Campos pilotando un reactor | Foto: Cedida

Ingresó en 2002, con 25 años, convencida de que su sueño era pilotar. Lo logró, pero los comentarios machistas y el escrutinio constante, dice, provocaron su salida: «Si hacías mal las cosas, te decían: ‘Mujer tenías que ser’. Y si hacías bien las cosas, según su criterio, claro, eras la excepción que confirmaba la regla. Llegó un momento en que pensé: ‘He pasado una oposición, he trabajado duro como los demás, no tengo necesidad de aguantar esto’. Y me fui a Estados Unidos a formarme en mi otra pasión: el fútbol».

Campos considera que en el imaginario colectivo, el ámbito militar, esencialmente bélico, está «asociado a la masculinidad, a lo agresivo». «Y en ese esquema, según su visión, nosotras no encajamos», apunta. Del nombramiento de Carme Chacón recuerda que «en una comida con oficiales y compañeros, muchos la criticaban por asumir el cargo estando embarazada o porque decían que no tenía ni idea». «Yo siempre la vi como una aliada», afirma.

La exmilitar recuerda su paso por el Ejército como un momento agridulce: «Tuve muy buenos compañeros también, pero en mi caso se sumó que yo era lesbiana y siempre sentí que tenía que ocultarlo. Pensaba que si ya lo tenía complicado como mujer, si decía que era homosexual, sería aún peor. Me inventaba que tenía novios para protegerme. Era una cuestión de supervivencia», relata.

Campos insiste en que el nombramiento de María Gámez al mando de la Guardia Civil es algo «positivo» pero que «denota que sigue siendo algo novedoso, que se sale de la norma».  Y concluye: «Ojalá algún día no tengamos que ser pioneras».

1 Comentario

  • La estadística hay que hacerla sin trampas, sobre el porcentaje de mujeres que hay de mujeres sobre el total de de componentes de la Guardia Civil, correlaciona por empleos los que ocupan cada sexo.
    Si de 65000 componentes 5000 son mujeres saca proporción de puestos son los que hay por empleo en relación con los que ocupan los hombres.
    Sin tener el dato exacto te puedo asegurar que se aproxima a la paridad por proporción de componentes que hay.
    La estadística se puede utilizar para hacer trampas como quieras, si se utiliza torticeramente.
    Dame los datos y qué te interesa destacar y te lo saco.

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