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El fantasma del conflicto armado alimenta la desinformación en las elecciones presidenciales de Colombia 

desinformación elecciones Colombia
La segunda vuelta de las elecciones en Colombia se celebrará el próximo 21 de junio. FOTO:AFP
Tiempo de lectura: 7 min

El conflicto armado en Colombia no es cosa del pasado. Es un país marcado por la violencia política, los magnicidios y una profunda polarización que sigue influyendo en los procesos electorales.

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En junio de 2025, en plena precampaña presidencial, el senador y precandidato Miguel Uribe Turbay, del partido Centro Democrático, sufrió un atentado que derivó en su muerte. El magnicidio revivió los recuerdos más duros de la violencia política en el país sudamericano.

  • Su madre, la periodista Diana Turbay, murió en 1991 durante un secuestro de grupos de narcotráfico. La misma tragedia, en la misma familia. 

El atentado contra el senador colombiano intensificó la polarización y la desinformación en la primera vuelta de las elecciones celebradas el 31 de mayo. El resultado electoral aboca a un balotaje el próximo 21 de junio entre el candidato de extrema derecha Abelardo de la Espriella (Defensores de la Patria) y el izquierdista del Pacto Histórico, Iván Cepeda.

A lo largo del proceso electoral se han propagado narrativas que asocian a candidatos con grupos armados, interpretan hechos aislados como parte de supuestos planes de fraude o advierten de un posible retorno a la violencia en caso de la victoria de determinadas facciones políticas.

Por ejemplo, en redes sociales circuló una imagen en la que se atribuía a Cepeda la afirmación de que se convertiría en “cabecilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia)” si no ganaba las elecciones del 31 de mayo. El contenido suplantaba a un portal de noticias y difundía unas declaraciones que el candidato nunca dijo.

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  • Aunque las FARC firmaron un acuerdo de paz en 2016, en Colombia aún operan disidencias armadas en distintos territorios del país.

El director del medio de verificación ColombiaCheck, José Sarmiento, explica a Newtral.es que este tipo de desinformación ha sido recurrente durante el proceso electoral. “Se han difundido frases falsas atribuidas a los candidatos, generalmente en piezas que suplantan a medios de comunicación en redes sociales. La particularidad en este caso, en comparación con elecciones anteriores, es que ahora son más verosímiles gracias a la inteligencia artificial (IA)”, señala.

  • Las propuestas de los candidatos. Cepeda propone una programa de “paz total” para hacer frente al conflicto armado, mientras que su contrincante político De la Espriella promete militarización y megacárceles.

En Colombia, las emociones relacionadas con el conflicto armado pueden condicionar el voto. Así lo explica Camilo Rincón Unigarro, especialista en psicología política y profesor de la Universidad colombiana de La Sabana, quien señala que los factores emocionales que influyen en la participación electoral están estrechamente ligados a la historia de conflicto y violencia política del país. 

Bulos electorales. Estas son algunas de las desinformaciones relacionadas con el conflicto colombiano que se difundieron en el contexto de la primera vuelta:

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  • La candidata Paloma Valencia fue víctima de un vídeo manipulado en el que falsamente afirmaba que gobernaría con paramilitares.

Al respecto, la Misión de Observación Electoral (MOE), una plataforma integrada por organizaciones sociales, universitarias y de la sociedad civil independiente, ha señalado la desinformación y la violencia asociada a actores armados como dos de los principales riesgos para el desarrollo del proceso electoral en Colombia.

  • La MOE, en un informe publicado días antes de las elecciones, identificó además la presencia e injerencia de grupos armados organizados en 594 municipios (de 1.103), una situación que, según advierte, sigue afectando las garantías para el ejercicio democrático en varios territorios del país.
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La memoria del conflicto. Carlos Cortés, investigador y fundador del centro de pensamiento Linterna Verde, apunta en el declaraciones a Newtral.es que el uso de la memoria del conflicto armado en la contienda electoral colombiana no puede entenderse únicamente como un problema de desinformación o de noticias falsas, ya que “existe una disputa política más amplia sobre la verdad histórica del país”. “La memoria y la verdad histórica es un campo en disputa”, plantea. 

Aunque mecanismos como la Comisión de la Verdad han contribuido a esclarecer hechos del conflicto armado, menciona que líderes políticos de ese país sudamericano siguen cuestionando o negando episodios de violencia documentados. 

  • En ese sentido, recuerda el caso de una senadora quien tuvo que rectificar tras negar el exterminio cometido por el Estado contra el partido político de la Unión Patriótica (UP) entre 1984 y 2002. 

Estas controversias, continúa el investigador, muestran que la batalla electoral también se libra en el terreno de los relatos sobre el pasado, donde las falsedades pueden aparecer, pero forman parte de una disputa política más compleja que trasciende el fact-checking.

Otro tipo de desinformación. Las encuestas falsas han circulado en todas las campañas electorales, pero en este proceso se ha dado un escenario  especialmente propicio para su difusión. Según explica Sarmiento, una nueva regulación sobre encuestas introdujo restricciones temporales que limitaron su publicación antes de noviembre, además de la prohibición de difundirlas durante la última semana de campaña. 

Ese “vacío informativo”, dice, ha facilitado la circulación de supuestas encuestas falsas, muchas de ellas generadas o amplificadas con IA, así como contenidos que no son sondeos pero se presentan con apariencia de medición de opinión pública. 

A ello se han sumado supuestos análisis de intención de voto basados en mensajes difundidos en redes sociales o incluso en plataformas de apuestas como Polymarket, lo que, según el verificador, introduce nuevos actores y dinámicas en el ecosistema de la desinformación electoral.

  • Un análisis de Factchequeado revela que la plataforma de mercados de predicción Polymarket ha financiado publicaciones en la red social X de usuarios influyentes en español que difunden narrativas favorables a candidatos de derecha en América Latina. 
  • Según la investigación, estas publicaciones utilizan los datos de apuestas de Polymarket como si fueran encuestas o indicadores objetivos de intención de voto, presentando a determinados aspirantes como “favoritos” o “ganadores inevitables”.

Sin embargo, no todos los expertos coinciden en que la desinformación haya tenido un papel más determinante en este ciclo electoral. Yann Basset, director del Centro de Estudios de la Democracia de la Universidad del Rosario, en Bogotá, sostiene en entrevista con Newtral.es que, en comparación con elecciones anteriores, no se ha observado una proliferación significativa de campañas de desinformación. 

“Esta vez curiosamente no hay contenido, no hay propuestas, no hay discusión, pero tampoco he visto muchas campañas de desinformación; he visto mucho mercadeo, show y descalificación, insultos. Desinformación propiamente dicha no sé si tanto”, comenta. 

Basset asegura que aunque sí han circulado rumores y exageraciones, el impacto habría sido menor que en procesos anteriores, cuando —en un contexto con menos herramientas digitales— las falsedades tenían una mayor capacidad de difusión y alcance a través de medios tradicionales y redes sociales.

Fuentes
  • Entrevista con Yann Basset, director del Centro de Estudios de la Democracia de la Universidad del Rosario
  • Entrevista con José Sarmiento, director del medio de fact-checking Colombia Check
  • Declaracione a Newtral.es de Carlos Cortés, investigador y fundador del centro de pensamiento Linterna Verde
  • Escrutinio de los resultados de las elecciones presidenciales de Colombia, Registraduría Nacional del Estado Civil
  • Informes de la Misión de Observación Electoral de Colombia
  • SWI swissinfo.ch
  • Universidad de La Sabana

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