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El 76% del personal sanitario contagiado por COVID-19 son mujeres
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El 76% del personal sanitario contagiado por COVID-19 son mujeres

Las tasas de contagio son mayores en mujeres y las de fallecimiento, en hombres. Analizamos el último informe del Ministerio de Sanidad sobre afectación del COVID-19 en personal sanitario, un colectivo feminizado

Imagen: Ayuntamiento de Barcelona (Flickr)

El Ministerio de Sanidad ha comenzado a emitir informes que analizan el contagio entre el personal sanitario, realizados por la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (RENAVE), dependiente del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII). El último documento, con datos recogidos hasta el 7 de mayo, muestra que del personal sanitario contagiado por COVID-19, un 76,2% son mujeres, frente a un 23,8% de hombres. 

Por edad, la franja de mujeres más afectada es la que va de los 36 a los 54 años, y en hombres, de los 35 a los 56.

En total, a fecha del 7 de mayo, hay 35.548 sanitarios contagiados de un total de 217.543 casos positivos notificados a la RENAVE. Esto supone que del total de contagios, un 16,3% corresponden a profesionales de la salud.

Los datos también arrojan que la tasa de letalidad es más alta en hombres. De las 27.092 sanitarias contagiadas, han fallecido 17 (0,1%); pero en ellos, de los 8.452 contagiados, han muerto 25 (0,3%). 

Carmen Vives Cases, socióloga y catedrática de Salud Pública de la Universidad de Alicante, explica a Newtral.es que esta mayor letalidad en hombres “es algo que todavía se está investigando”: “Las primeras hipótesis, desde un punto de vista más biomédico, plantean la posibilidad de que las mujeres muestran una capacidad de defensa inmune ante el COVID-19 mayor que los hombres”. 

En este sentido, Vives Cases, que también es miembro del Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología (CIBERESP, dependiente del ISCIII) e investiga sobre las desigualdades de género en salud, hace referencia a la comorbilidad: “Es posible que en los hombres existan afecciones previas que hagan que la evolución del COVID-19 empeore”. Afecciones tales como “cáncer, diabetes, obesidad o enfermedades respiratorias relacionadas con un mayor consumo de tabaco” que podrían ser factores de riesgo.

El informe de la RENAVE muestra que los porcentajes de comorbilidad (una enfermedad o más) son del 31,2% en mujeres sanitarias y del 34,8% en ellos. Las enfermedades cardiovasculares son más prevalentes en hombres (10,2% frente al 5,1%), así como la diabetes (4,2% frente a 2,3%) y la hipertensión arterial (7,4% frente a 4,1%). La prevalencia de las enfermedades respiratorias, sin embargo, es prácticamente la misma: 4,1% en ellas, 4% en ellos.

La mayor diferencia está en la presencia de neumonía: solo en un 16% de las sanitarias infectadas se ha detectado esta afección, frente a un 84% de los sanitarios contagiados por COVID-19.

¿A qué podría deberse que las mujeres sanitarias se contagien más que los hombres? Según la investigadora Carmen Vives Cases, esto tendría que ver “con la feminización del trabajo sanitario”. En España, según datos de 2018 del Instituto Nacional de Estadística (INE), el número de profesionales sanitarios colegiados era de 852.481, de los cuales un 68% eran mujeres y un 32%, hombres.

Según un informe elaborado por la ONU Mujeres, “las mujeres representan el 70% del personal sanitario en todo el mundo”, superando la tasa del 80% en el colectivo de enfermería en la mayoría de regiones. 

Vives Cases pone el ejemplo de Italia, donde según la ONU, un 64,8% del personal sanitario son mujeres. Aquí, según datos calculados por ONU Mujeres a partir de cifras oficiales del Istituto Superiore de Sanità (ISS) hasta el 2 de abril, los contagios de COVID-19 entre el personal sanitario eran de un 66% en mujeres y de un 34% en hombres.

Las enfermeras, más contacto con los pacientes

El informe de contagios entre el personal sanitario de la RENAVE no desagrega los datos por ocupación, es decir, no es posible saber en qué ámbitos afecta más el COVID-19: si en enfermería, en medicina, en celadores, técnicos de auxiliar de enfermería… Según responde el Ministerio de Sanidad a Newtral.es sobre esta cuestión, “las comunidades autónomas no lo especifican”. 

Preguntado el Ministerio de Sanidad por el personal sanitario que contempla el informe (si incluye también a las limpiadoras de centros sanitarios o al personal sanitario de residencias de mayores), este responde que “el criterio que se solicita a las comunidades autónomas es el siguiente: personal sanitario (independientemente de su lugar de trabajo), y todo el personal que trabaja en centros sanitarios”.

“Es necesario que las investigaciones que se están planteando tengan una mayor aproximación cualitativa así como perspectiva de género que nos permitan entender, por ejemplo, qué hay detrás de ese 76% de sanitarias contagiadas”, opina la investigadora Vives Cases.

Isabel Lozano, portavoz del Sindicato de Técnicos de Enfermería (SAE), explica en conversación con Newtral.es que “ese porcentaje tan alto de mujeres sanitarias contagiadas podría deberse a que la mayor parte del personal de enfermería son mujeres”. “Somos las que estamos a pie de cama”, señala a Newtral.es Mar Rocha, enfermera y adjunta a la presidencia del Colegio Oficial de Enfermería de Madrid (CODEM).

En España, según los últimos datos disponibles del INE (2018), hay un total de 307.762 profesionales del ámbito de la enfermería. De ellos, un 84% son mujeres frente a un 16% de hombres. La brecha de género disminuye en el personal médico, profesión que ocupa a 260.588 personas. De ellas, el 51% son mujeres y el 49%, hombres, según los datos del INE de 2018.

Estas cifras son muy similares a la media en Europa, donde, según datos de la ONU Mujeres en 2019, un 84% del personal de enfermería y un 53% del personal médico son mujeres.

Personal sanitario: más allá de médicos y médicas

Mar Rocha señala que “el discurso se está centrando mucho en el personal que trabaja en centros de salud y hospitales, sobre todo en médicos y médicas”, por lo que recuerda que “el personal de enfermería está en muchos otros ámbitos también, como el de las residencias de mayores, que han sido precisamente las más castigadas por la alta precariedad que arrastran”. 

Por su parte, Isabel Lozano se queja del bajo estatus que tiene la categoría de Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE): “Desde el sindicato estamos observando que se prioriza a quién se da el escaso material de protección sanitaria: a médicos y enfermeras primero. Sin embargo, los TCAE somos las profesionales que más tiempo pasamos con el paciente”.

Enfermeras en el hospital de campaña de Barcelona | Imagen: Ayuntamiento de Barcelona (Flickr)

En este sentido, Lozano, portavoz del SAE, explica que sus compañeras realizan labores de cuidado continuo: “Somos las que vamos a las habitaciones de los pacientes para realizarles la higiene y hacerles la cama; cambiamos y ponemos sueros también; y en las residencias, igual. También estamos pendientes de la comida, de la diuresis, observamos el estado de la piel del paciente…”. 

Rocha, adjunta a la presidencia del CODEM, apunta que “el material ha sido y es escaso para todos”: “Los centros sanitarios y sociosanitarios tendrán que dar cuenta de cómo se ha hecho el reparto entre el personal sanitario. Lo que sabemos es que muchos profesionales han tenido que crear su propio equipo de protección con lo que tenían a mano o han tenido que reutilizar el material más allá de lo recomendable”.

Brecha de género y ocupaciones feminizadas

La socióloga e investigadora Marga Torre —especialista en segregación ocupacional y desigualdades en el mercado de trabajo— explicaba a Newtral.es que “la sociología ha encontrado que las ocupaciones que concentran un alto número de mujeres están peor remuneradas que las que concentran a hombres, incluso cuando se trata de ocupaciones equivalentes en términos de experiencia, formación, número de horas trabajadas y otras muchas características que miden si el trabajo es agradable o no”. 

En este sentido, Torre apunta algunas de las posibles causas por las que los trabajos desempeñados por mujeres se valoran menos: “Existe un sesgo cultural debido al estatus social más bajo de las mujeres: si un trabajo lo hacen muchos hombres, tendemos a pensar que es un buen trabajo; si lo hacen muchas mujeres, tendemos a pensar que tiene algo malo o poco valor/interés. Además, el trabajo remunerado que hacen muchas mujeres se parece al que muchas otras hacen sin ser remuneradas, como, por ejemplo, el trabajo de cuidados”. 

Es por ello que la socióloga argumenta que “los salarios en las ocupaciones feminizadas son siempre más bajos que los de sus homólogos masculinos”: “La Teoría de la Compensación Salarial, muy popular entre economistas, justifica esta brecha diciendo que las ocupaciones típicamente masculinas están mejor remuneradas porque a menudo requieren fuerza, son sucias, son peligrosas, tienen horarios inflexibles y nocturnos… Así que el mercado compensa con dinero estas características desagradables. Sin embargo, argumentan ellos, las mujeres prefieren trabajar en ocupaciones que son más agradables y más flexibles, aunque ello signifique tener salarios más bajos”. 

“Estamos en primera línea y, aun así, nuestras condiciones laborales no compensan ese riesgo”, dice la adjunta a la presidencia del CODEM

Mar Rocha, sin embargo, señala que “el riesgo de contagio en el personal de enfermería ha sido y es muy alto”: “Estamos en primera línea y, aun así, nuestras condiciones laborales no compensan ese riesgo”, añade.

Por otro lado, la catedrática Carmen Vives Cases considera relevante, a la hora de hablar de desigualdad de género, “la segregación vertical y la horizontal”: “La vertical, por ejemplo, haría referencia a que a pesar de que la mayoría de profesionales de enfermería son mujeres, quienes ocupan cargos de coordinación son hombres. Aun siendo una minoría, ellos asumen los puestos de responsabilidad. Esto, de alguna manera, también disminuiría el contacto con los pacientes y, por tanto, el riesgo, aunque sean también enfermeros”.

No ocupar cargos de responsabilidad también influye en la “toma de decisiones”: “Si no hay mujeres para defender sus intereses, estos pueden no ser representados”.

Respecto a la segregación horizontal, la investigadora en salud y género apunta que esta haría referencia a “cómo incluso teniendo el mismo puesto de trabajo, las tareas que desempeñan son diferentes, es decir, se tiende a organizar la asignación de tareas por una cuestión de género: destreza a la hora de limpiar o de cuidar, frente a las tareas administrativas. Son fenómenos que ocurrían antes del COVID-19 y que, por tanto, también ahora debemos plantearnos”.

2 Comentarios

    • Es el redondeo que hace el propio informe, como podrás comprobar. De hecho, redondear es lo que recomiendan los expertos, por eso hemos redondeado en el titular, dónde indica 76% en vez de 76,2%

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