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Motivos para la huelga: por qué se ha agotado la paciencia de las futbolistas
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Motivos para la huelga: por qué se ha agotado la paciencia de las futbolistas

Las futbolistas de la liga española han tomado las riendas de la negociación de su primer Convenio Colectivo anunciando una huelga indefinida ante la falta de acuerdos entre clubes y sindicatos por derechos laborales mínimos. 

Foto: AFE

No tener paro, carecer de garantías laborales y no cotizar suficiente para el futuro son los principales motivos por los que las jugadoras de la liga femenina de fútbol han explotado convocando un paro indefinido. En un hotel de Madrid, 180 futbolistas se reunieron este martes con el objetivo común de impulsar la firma de su primer Convenio Colectivo. Para ello, anunciaron una huelga hasta que los clubes les reconozcan una parcialidad del 75%, la línea roja de la negociación.

Después de un año y 18 reuniones infructíferas entre la Asociación de Clubes de Fútbol a Femenino (ACFF)—que representa a todos los equipos de Primera salvo FC Barcelona, Athletic y CD Tacón— y los sindicatos AFE, Futbolistas ON y UGT, el 93% de las votantes han respaldado un paro que tendría lugar entre la séptima y octava jornada (fines de semana del 3 o el 17 de noviembre) siempre que no se llegue a un acuerdo en un acto de conciliación previo. A partir de entonces, el sindicato mayoritario sobre la mesa y quien tiene la potestad para convocar paros, la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), tendría cinco días para comunicar esta acción al ministerio de Trabajo y a la ACFF. 

Las futbolistas convocan una huelga
180 futbolistas de Primera División reunidas por la falta de Convenio Colectivo (AFE)

¿Por qué convocan la huelga?

La clave de esta negociación es la parcialidad, la cuestión que más preocupa a las jugadoras y no por un tema puramente económico, sino laboral. Entienden que son futbolistas el 100% de su tiempo y así se debería reconocer de cara a derechos como el paro o la jubilación, pero ante la insistencia de la ACFF de las dificultades económicas que tendrían varios clubes, pusieron una línea roja en un 75% y un salario mínimo de 20.000 euros anuales. Los clubes respondieron no moviéndose de un 50% de parcialidad y 16.000 euros, cifras que responden a lo que consideran un impacto «inasumible» de 1.600.000 euros entre todos los clubes de Primera.

«Somos futbolistas el 100% de nuestro tiempo» , decía Ainhoa Tirapu, capitana del Athletic y portavoz de esta reunión. «Nos cuidamos para ello. Cuando vamos a cenar pensamos que somos futbolistas, y también cuando nos vamos pronto a la cama, cuando estamos preparadas día a día para entrenar mejor o cuando estamos disponibles para eventos y cosas de los clubes al margen de los entrenamientos… Pedíamos un 75% de la jornada porque era lo justo, y no podemos rebajar eso. Hay compañeras que llevan muchísimos años jugando y apenas han cotizado, que cuando se queden sin trabajo no van a tener paro y se verán perjudicadas. Parece que hablamos de salario mínimo, pero esto va mucho más allá».

A su lado se sentaron varias jugadoras veteranas que han decidido guiar este camino para sus compañeras. Entre ellas Sonia Bermúdez, jugadora del Levante e histórica delantera de la liga española con una trayectoria intachable en clubes como Barça o Atlético de Madrid. Ganadora de varias ligas y máxima goleadora en diferentes temporadas, ‘Soni’ ya no lucha por sí misma, pero no quiere que se perpetúe la historia. «Las he visto de todas las maneras, he vivido leyes concursales y clubes que no te pagan, y esto se ha alargado demasiado», explica a Newtral.

Ainhoa Tirapu, capitana del Athletic, durante el anuncio de convocatoria de huelga (AFE)

«Algunas de nosotras llevamos más de veinte años trabajando y apenas hemos cotizado dos o tres», lamenta. «No pedimos nada estratosférico, no pedimos cobrar como los chicos, solo que a las compañeras que vienen no les pase lo mismo. Lucharon por nosotras, y nos toca conseguir esos mínimos. Merecemos las condiciones de cualquier trabajador, y el argumento de que no hay dinero podíamos creerlo al principio, pero hemos dado margen de sobra y sabemos que hay mucho dinero de muchos sitios. El problema no es ese».

Además de la parcialidad, están en juego la implantación de protocolos de maternidad y acoso, el establecimiento de vacaciones (30 días totales, 21 de ellos en verano), una prima por antigüedad o coberturas sanitarias en lesiones de larga duración entre otros.

“Medidas drásticas”

Desde el 4 de octubre de 2018, esta firma estaba en la mente de todas las jugadoras, pero el paso del tiempo las ha llevado a tomar decisiones conjuntas. «Esperábamos acuerdos, pero la situación nos lleva a pensar en medidas más drásticas porque negociar no ha sido suficiente», explica Tirapu. «La negociación se había estancado y teníamos que tomar una decisión. Es el momento del fútbol femenino y las veteranas tenemos que hacer un trabajo para el resto, luchar por lo mejor para nuestras compañeras».

En la misma línea se expresó Lola Gallardo, portera del Atlético de Madrid y de la selección española. «Pedimos mínimos que todo trabajador tiene derecho a solicitar. La historia se marca ganando títulos, pero también intentando ayudar a que el camino de las compañeras sea más llano y esto no sea una moda pasajera», incide en declaraciones a Newtral. «Hay jugadoras a las que no nos haría falta, pero estamos en un vestuario único y esto es bueno para el futuro, para que las niñas que nos ven tengan las facilidades que nosotras no hemos tenido».

El presidente de AFE, David Aganzo, reivindicó el respeto hacia la mujer en el fútbol. «Es una cuestión de igualdad y dignidad. En el siglo XXI, es momento de que tengan derechos y se les respete de una vez. Son compañeras de Primera División, muchas de ellas han jugado Mundiales donde a todos se nos llena la boca. Tienen que tener derechos como trabajadoras». 

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