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El huracán Pablo hace historia al este del Atlántico
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El huracán Pablo hace historia al este del Atlántico

No hay registros en que encontremos un huracán formándose tan al noreste del Atlántico. En este caso, ‘frente’ a las costas gallegas. Lo que era una pequeña tormenta tropical se ha tornado en un huracán de categoría 1. No afectará a las costas españolas.

Huracán Pablo, desde satélite | Foto: NASA

El físico Juan Jesús González Alemán (@glezjuanje) despertaba este sábado atónito, como muchos de sus colegas, con las imágenes de una tormenta frente a las costas portuguesas en la que se estaba formando un ojo.

Horas después, el Centro Nacional de Huracanes (NHC) confirmaba que estábamos ante la segunda tormenta tropical al oeste de Iberia. «Algo que no es precisamente normal. Debió de impresionarles hasta a ellos», asegura este investigador postdoctorado, experto en huracanes en la UCLM.

La comunidad científica asiste con asombro a un fenómeno preocupante: ciclones tropicales hacia el noreste del océano Atlántico. El huracán Pablo es el último capítulo de una serie que ha pasado por las Azores. Es el cuarto año consecutivo con fenómenos parecidos. Pero el primero que se forma tan tarde y tan al este, en una zona de aguas frías. «La tendencia es que cada vez se pueden formar más en la cercanía Atlántico noroccidental», explica González a Newtral.

Humberto, el huracán que llegó a España como una borrasca

Se notaron los efectos en forma de profunda borrasca, pero ha habido huracanes que sí han tocado tierra en España.

«Se trata de un huracán que deja datos para la historia», añade a Newtral la física y meteoróloga Irene Santa (@IreneSanta_), de eltiempo.es. «Vince, en 2005, también se formó más al norte de lo habitual, pero lo hizo cerca de Madeira, mientras que Pablo lo ha hecho a una latitud superior a la de las Islas Azores». 

Pablo, que hubiera sido una borrasca convencional al oeste de las islas portuguesas, se ha convertido en un ciclón tropical bajo dos ingredientes al menos: aguas más calientes de lo habitual y aire muy frío en altura, con escasos vientos en esas cotas.

Nunca antes –que sepamos– una borrasca había transicionado a huracán tan al este del Atlántico, donde las aguas son frías, normalmente, y hay viento de cizalladura. En 1971, cuando aún no se bautizaba a los huracanes, un ciclón tropical se formó a 46º N.

En este caso, un poco más al sur, lo ha hecho a unos 700 km ‘frente’ a las costas occidentales de Galicia, aunque sus efectos no se dejarán notar especialmente allí. La vaguada donde Pablo está incrustado sí que dejará frentes nubosos que llegarán al norte de España en los próximos días.

Bajando ya de los 130 km/h que alcanzó al final del domingo, el huracán Pablo se está desplazando hacia el norte y levemente hacia el oeste, transformándose en tormenta tropical.

Huracanes al límite de la temporada

Se da la circunstancia de que estamos al final de la temporada de huracanes y que las aguas tenían una anomalía de temperatura positiva de un grado. La entrada de vientos del sur, que es responsable del anticiclón que deja tiempo soleado en buena parte de la península, es otro factor en la formación.

Se ha juntado una anomalía de temperatura y la ausencia de viento frío en altura ‘frente’ a las costas gallegas.

«La poca cizalladura, el aire muy frío en niveles altos de la atmósfera, y la inestabilidad que ha favorecido corrientes ascendentes en su entorno han ayudado a la organización del sistema», señala la física y meteoróloga. 

El calentamiento global, por sí solo, no puede explicar el caso del huracán Pablo. La temperatura de la superficie del mar no es suficiente para una intensificación como la que se ha visto en las últimas horas. «Sin embargo, con una temperatura del mar más alta en el noreste del Atlántico es más fácil que los ciclones tropicales no se debiliten tan rápidamente», añade Santa.

Huracanes y emergencia climática

Pablo es el sexto huracán de la temporada atlántica. Se debilitará en las próximas horas y se espera que se convierta en un sistema pos tropical, según explica el Centro Nacional de Huracanes (NHC).

«Tener dos huracanes relativamente cerca de la península Ibérica en una misma temporada es atípico», recuerda Irene Santa. Pero por excepcionales que sean estos fenómenos, no podemos aún atribuirlos directamente a la emergencia climática, según explican distintos expertos.

«Hay algunos estudios, pero pocos en nuestra cuenca», señala el doctor González Alemán, quien estudia ahora la relación entre huracanes y cambio climático. «Se intuye [que la emergencia climática] está detrás, pero no con certeza».

Hasta hace poco se pensaba que una borrasca convencional muy difícilmente podía derivar en un huracán. Ahora se ha visto que sí, «ese ciclón extratropical no tenía potencial para ello. Los modelos no apuntaban por ahí. Pero se está dando», especialmente en el Mediterráneo, donde se conoce a estos huracanes como ‘medicanes’.

Hay elementos de la ecuación que sí están presentes y relacionados con el calentamiento global, especialmente, el incremento de la temperatura oceánica.

Desde que podemos observar a los huracanes desde satélites –años setenta–, estos fenómenos han sido más recurrentes en los últimos cinco años. Según recuerda Santa, «hemos tenido otros huracanes pasando al oeste de la península como Ophelia (2017), Leslie (2018) o Lorenzo (2019), pero todos ellos se habían formado sobre aguas tropicales».

Los huracanes se generan en zonas de océanos de agua templada, normalmente, cuando está por encima de 26ºC. El aire caliente tiende a subir. Si lo hace rápido, entra aire frío a sustituirlo, generando una bajada de presión, que conocemos como borrasca.

Hemos tenido otros huracanes pasando al oeste de la península como Ophelia (2017), Leslie (2018) o Lorenzo (2019), pero se habían formado sobre aguas tropicales

Irene Santa, física y meteoróloga

El aire comienza a girar en un sistema cerrado, alimentándose con la energía que le proporciona el aire húmedo y caliente que asciende hasta que llega a cotas más altas, donde se condensa. Parte de la energía se libera en tormentas, acompañadas de precipitación.

Si circula sobre aguas calientes, el sistema sigue aumentando su energía. Por eso es raro que se produzcan ciclones tropicales «fuera de los trópicos o el ecuador».

«No hay un consenso científico sobre el incremento de huracanes debido al cambio climático. Sin embargo, sí que hay una relación entre el calentamiento global y la intensidad y comportamiento de los de los mismos«, explica desde Greenpeace Cecilia Carballo.

«Los huracanes no existen por el cambio climático, pero este sí que explica los cambios en sus patrones (frecuencia, intensidad, recurrencia)», señalan desde la organización ecologista. Apreciación en la línea de lo que apunta el Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU.

Hay estudios que claramente vinculan la formación de huracanes muy potentes con la emergencia climática. La proyección es que haya menos, pero de mayor intensidad. Entre 1924 y 2018 ha habido 34 huracanes de categoría 5 (víentos por encima de 250 km/h). Una docena de este tipo de huracanes se han concentrado en los últimos 15 años.

El tiempo durante el ‘puente’

Desgajadas de los restos del huracán Pablo, pero sobre todo como consecuencia de una profunda borrasca en Irlanda (en el fondo de este cuadro), el Cantábrico será escenario de lluvias durante el fin de semana de Todos los Santos.

La potente entrada de aire cargado de agua del noroeste afectará especialmente a Galicia y zonas de montaña de la mitad norte el día 1. Tiempo más seco y estable en el sureste peninsular y Canarias.

Según AEMET, Durante el fin de semana bajarán las temperaturas de forma generalizada, con heladas en zonas de montaña del interior. Viento fuerte en el noroeste y sierras del prelitoral mediterráneo. Una vez más, la zona suroriental será en la que luzca el sol, junto a Canarias, frente a posibles precipitaciones en el noreste catalán y balear y buena parte de Castilla y León, el domingo.

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