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Humberto, el huracán que llegará a España como una borrasca
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Humberto, el huracán que llegará a España como una borrasca


El huracán Humberto no llegará a Galicia como tal. Se notarán los efectos de una profunda borrasca, pero ha habido huracanes que sí lo han hecho en España. Hay teorías que vinculan la intensidad de estos fenómenos con la emergencia climática.

Huracanes y tormentas tropicales activas en el Atlántico a 19/09/19 | NOOA

¿Puede llegar el huracán Humberto a tocar tierra en España?

No. Humberto se ha formado en el Mar Caribe y ha atravesado las Islas Bermudas con vientos de más de 195 km/h. Allí está liberando toda su energía. «Al no haber tocado más tierra que la de este archipiélago no ha perdido mucha intensidad todavía», explica el físico David Pino (UPC) a Newtral. Lo normal es que «se quede en el centro del Atlántico desplazándose hacia el noreste», por cuanto llegarán sus restos, debilitados,  pasado el fin de semana.

Según la AEMET, la zona de bajas presiones se establecerá en una borrasca (de unos 960 milibares, es decir, muy profunda) sobre Irlanda occidental, donde dejará tormentas que se extenderán en precipitaciones generalizadas en las costas gallegas si el anticiclón de las Azores no lo bloquea. No hay alertas activadas de cara al fin de semana en la zona noroccidental.

La peor borrasca registrada de la historia de España, en Galicia, se dio el 16 de febrero de 1941. Sin nombre (entonces, aún no se bautizaban) se clavó frente a la costa oeste con 955 milibares.

¿Cómo se ha formado Humberto?

Humberto se convirtió en huracán en la noche del domingo. Como todo ciclón tropical, se inicia con el ascenso rápido de aire cargado de agua. Para que ocurra, el agua del océano debe estar caliente, por encima de 26 grados centígrados. Esa energía va retroalimentando un sistema parecido al que ocurre cuando hervimos un cazo con agua.

El aire frío ocupa rápidamente el hueco dejado por el caliente, que ha ascendido en forma de espiral. Arriba, se condensa en forma de nubes. Ese contraste provoca la ascensión de aún más aire húmedo que choca con capas más frías en altura, formando una borrasca y un área tormentosa.

Si el intercambio de aire caliente y frío continúa, la energía que se emplea y libera es equivalente a la de varias bombas atómicas, como explicamos aquí:

 

¿Tiene algo que ver con Dorian?

No, en particular. Pero es normal que se formen huracanes en esta época del año. Oficialmente, la temporada se extiende del 1 de junio al 30 de noviembre. Menos habitual es que se den fuera de este periodo. En los últimos cinco años se han producido estos fenómenos antes del comienzo de la época de huracanes.

Según el Centro Nacional de Huracanes (NHC), ya viene otro posible ciclón tropical en camino. Una pequeña zona de bajas presiones se ha definido en las últimas horas y se espera que se convierta en depresión en algún momento en los próximos dos días mientras se mueve lentamente hacia el oeste-noroeste.

¿Y con la gota fría o DANA?

No. Sí que parece que ocurrió con Dorian, donde sus estribaciones contribuyeron a que la DANA (depresión aislada en niveles altos) que afectó a nuestra península derivase en la peor gota fría (aunque no la más intensa) en un siglo. Según recuerda  David Pino, de acuerdo con estudios preliminares «estuvo influida por Dorian en sus últimas etapas. Se desconectó la circulación general de oeste a este y quedó esa depresión en tierra de nadie. Esto puede pasar más a menudo, pero no tenemos simulaciones con un grado de detalle que nos diga qué pasará en un episodio concreto».

Recuerda Pino que hay teorías que apuntan a que la circulación de la corriente en chorro, a unos 9 km de altura, y que va de oeste a este se está viendo alterada por el calentamiento global. Cada vez tendría más meandros y eso permite que se desgaje ese río de viento en altura, fomentando embolsamientos en forma de DANA. La cuestión es si los huracanes interactúan con esa corriente.  «Puede que siempre haya ocurrido, solo que ahora somos más conscientes de estas conexiones», cree Pino.

¿Y en el Mediterráneo?

En modo alguno huracanes. Pero este mismo jueves, el delegado de AEMET en la Región de Murcia ha señalado en rueda de prensa que «está demostrado que el agua del mar está cada vez mas caliente, y hay mas evaporación, y también está demostrado que el contenido en agua ‘precipitable’, es decir, vapor de agua que puede transformarse en lluvia en la atmósfera está también aumentando». En este sentido, «el cambio climático sí que puede, de alguna forma, aumentar o hacer que esos ingredientes que estos episodios sean mas eficientes».

¿Ha habido huracanes en las costas atlánticas de España y Portugal?

Sí. Pero es muy difícil que se forme un huracán cerca de nuestras costas. Las aguas del Atlántico que bañan España y Portugal son demasiado frías. Más probable es la formación de tormentas gigantescas en la zona atlántica africana. Esas pueden, en su curso hacia el noroeste, alimentar mares más calientes y promover la formación de un huracán. En Canarias lo recuerdan bien: en 2005 la tormenta tropical Delta dejó siete muertos y vientos de más de 200 km/h en el Teide.

En la memoria reciente, están el episodio del huracán Leslie, que llegó a las costas de Portugal en el otoño de 2018 y se extendió en tierra por la zona de Extremadura en forma de tormenta. O Michael, días después, aunque ya como los restos de un huracán atlántico, no devastador. Episodios, en cualquier caso, raros, como el de la tormenta tropical Hortensia. Este exhuracán arrasó Galicia en 1984 (985 mb en el núcleo de la borrasca) y sólo fue superada por Klaus, en 2009. La última fue más profunda, pero su núcleo, con 964 mb, estaba más lejos de la costa gallega y era algo menor.

Ahora bien, lo que resulta totalmente insólito es que una tormenta tropical toque tierra y extienda su poder en el interior. Ocurrió en 2015 con Vince, que sepamos, por primera vez en la historia. Fue en 2005 y Entró por el sur de Portugal y Huelva.

¿Tenemos que prepararnos para recibir huracanes por la emergencia climática?

Es pronto para saberlo, pero hay un ingrediente fundamental para que se formen los huracanes: agua caliente. En la medida en que los océanos sean más cálidos habrá un factor que contribuya a alimentar estos fenómenos.

De manera más general, la ecuación Clausius-Claperyon sostiene que una atmósfera más caliente es capaz de retener más humedad. Ahí hay otro factor. Por cada grado extra, la atmósfera puede retener un 7% más de humedad.

Dicho esto, hay modelos climáticos que, en realidad, sostienen que en un escenario de emergencia climática, habrá menos huracanes, pero de mayor intensidad. En investigador del MIT Kerry Emmanuel es uno de los mayores defensores de esta teoría y dice, literalmente, que los huracanes de un ‘año malo’ como 2017 (con Harvey) son «una muestra del huracanado menú atmosférico del futuro». Si tienes una hora, puedes ver su explicación en este vídeo:

Para él, «decir que no es apropiado hablar sobre el cambio climático en relación con los huracanes Harvey e Irma (lo dijo el máximo responsable ambiental nombrado por Trump) es como si después del 11 de septiembre hubiera dicho que ahora no es un buen momento para hablar sobre terrorismo».

Con todo, resulta complejo evaluarlo, puesto que los huracanes son eventos poco habituales, relativamente pequeños y cortos, y los registros históricos precisos son limitados.

Fuentes:

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