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Caso Arandina: absuelven a uno de los acusados y condenan a los otros dos por abuso y no por agresión sexual
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Caso Arandina: absuelven a uno de los acusados y condenan a los otros dos por abuso y no por agresión sexual

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León difiere del criterio de la Audiencia Provincial de Burgos. La condena ya no sería de 38 años, sino de tres y cuatro años de prisión para dos de ellos, y la absolución para el tercero

Los tres exfutbolistas de la Arandina | Foto: Santi Otero (EFE)

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCyL) ha enviado un comunicado sobre el fallo que resuelve el recurso de apelación interpuesto por la defensa de los tres exfutbolistas de la Arandina, condenados por la Audiencia Provincial de Burgos por delitos de agresión sexual el pasado diciembre.

[Consulta aquí el comunicado emitido por el TSJCyL]

El fallo emitido por este tribunal en forma de comunicado absuelve a uno de los acusados de todos los delitos —agresión sexual y cooperación necesaria para cometer la agresión sexual grupal—, y rebaja las penas de los otros al rebajar el delito: el tribunal ha considerado que no se trata de un delito de agresión sexual, sino de abuso sexual, delito tipificado en el Código Penal con penas más bajas.

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Así, uno de los exjugadores ha quedado absuelto de todos los cargos, y los otros dos han sido condenados a tres y cuatro años de cárcel, respectivamente. Además, también se rebaja la indemnización. La anterior sentencia contemplaba que «en concepto de responsabilidad civil, los acusados indemnizarán en forma conjunta y solidariamente a la menor, a través de sus padres, en la cantidad de 50.000 euros más los intereses legales por el daño moral causado». El TSJCyL ha determinado que esta cuantía deberá ser de 10.000 euros.

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¿Por qué este cambio de criterio?

El fallo hecho público este miércoles 18 de marzo no considera probada la intimidación ambiental, una interpretación clave en la anterior condena.

La sentencia de la Audiencia Provincial de Burgos expresaba lo siguiente: «Entendemos que el hecho de que la menor se encontrarse en un domicilio ajeno, con la luz apagada y rodeada por tres varones de superior complexión y edad, los cuales se habían desnudado, y quitándole a ella también la ropa […], cogiéndole de las manos y la cabeza […] constituye una situación de intimidación ambiental, y por ello resulta creíble que la menor, por su falta de madurez y sorpresa, no supiese reaccionar, quedándose bloqueada, y paralizada, temiendo que si se negaba los tres acusados pudieran reaccionar en forma violenta».

La intimidación ambiental es clave porque este concepto es el que marcaría la diferencia entre una agresión sexual y un abuso sexual. ¿Por qué? El Código Penal considera que tanto la agresión como el abuso son prácticas sexuales que carecen de consentimiento. En este caso, la víctima era menor de 16 años, por lo que jurídicamente no tiene capacidad de consentir —a partir de la reforma del Código Penal de 2015, se elevó la edad del consentimiento de 13 a 16 años—.

Sin embargo, el Tribunal Superior de Justicia ha estimado que no se puede considerar probada la intimidación ambiental, y lo argumenta de este modo: «Al apreciar las contradicciones que se ponen de manifiesto entre su declaración —en la que atribuye lo que hizo con los tres condenados (masturbarles y practicar felaciones a los tres) al bloqueo causado por el miedo—, y la conducta observada tanto en los momentos anteriores —en los que intercambió mensajes de contenido sexual con uno de ellos y aceptó acompañarle a su casa el día siguiente—, como en los inmediatamente posteriores —en los que abandonó el salón, para mantener voluntariamente una relación sexual completa con uno de ellos en una habitación contigua y después de lo ocurrido, alardear ante sus amistades—».

Así, según el comunicado de este tribunal, la Sala de lo Civil y Penal ha considerado que «la declaración de la menor goza de plena credibilidad en cuanto a la realidad de los hechos ocurridos en el salón del piso, pero carece de ella en cuanto a la forma en que se produjeron». Es decir, establece que lo ocurrido es cierto, pero no considera probado que ella actuase por miedo (o intimidación ambiental).

El fallo también confirma que los tres exfutbolistas eran conscientes de la edad de la menor, y descarta que ignorasen el castigo que por ley tiene mantener relaciones sexuales con una menor de 16 años. Sin embargo, la Sala ha considerado que había «cercanía de edad» —los tres eran mayores de edad en el momento del delito— y «proximidad en el grado de madurez con la menor» —esto último especialmente acreditado en el condenado que ha sido absuelto—.

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¿Cuál era la anterior condena?

La anterior sentencia condenaba a los tres acusados a 38 años de prisión cada uno: 14 por un delito de agresión sexual y 24 por un delito de cooperación necesaria de los delitos de agresión sexual cometidos por los otros acusados.

[Puedes consultar aquí la sentencia de diciembre de 2019 de la Audiencia Provincial de Burgos]

Es decir, la condena contemplaba que se trataba de una agresión sexual grupal (o violación al haber penetración) y que, aunque cada uno tenga responsabilidad individual del delito, este había sido posible por la complicidad y aprobación de los tres. Es decir, que cada uno de ellos tendría también responsabilidad subsidiaria por la agresión sexual cometida por los otros dos acusados. Según establecía el fallo de la Audiencia Provincial de Burgos, el máximo cumplimiento de la pena de prisión se fijaba en 20 años conforme a lo dispuesto en el Código Penal. 

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