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Una protesta cada dos diputados y medio: la investidura de Sánchez fue la más bronca desde 1979
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Una protesta cada dos diputados y medio: la investidura de Sánchez fue la más bronca desde 1979

El diario de sesiones registró 137 protestas en la última elección, casi cuatro veces más que en el pleno del que Mariano Rajoy salió elegido presidente en 2016

Flickr PSOE

Que la sesión de investidura de Pedro Sánchez había sido bronca era algo que ya sabíamos. Dieron muestra de ello las protestas de una y otra bancada, las palabras que profirieron alguno de los diputados desde la tribuna o las veces que Meritxell Batet pidió que se dejara hablar al orador.

Sin embargo, la publicación del diario de sesiones ha permitido confirmar esa idea con datos. En los tres días que duró el debate, se registraron 137 protestas* desde los escaños del hemiciclo, una cifra récord que adquiere todavía más significado si se compara con las investiduras del pasado. En las otras dos en las que Sánchez se presentó como candidato -marzo de 2016 y julio de 2019- quedaron reflejadas 46 y 19 quejas, respectivamente. 

Mariano Rajoy tuvo que hacer frente a otros tantos debates, tres. En ellos, el contador de “protestas”, basado en el diario de sesiones, se quedó en 6 en 2011, 11 en agosto de 2016 y 35 en octubre de ese mismo año.

Como se aprecia en el gráfico, los números desde que llegó la fragmentación parlamentaria a la Cámara son mucho más altos que cuando se imponía el bipartidismo. De hecho, la suma de todas las protestas registradas en las investiduras entre 1982 y 2011 (32) es inferior al dato del que quedó constancia en tres de los cinco debates que han tenido lugar desde 2016.

En este sentido, no se aprecia una relación entre el grado de bronca registrado en los plenos y la incertidumbre en torno a la votación. Los debates a los que los candidatos se presentaron con una mayoría absoluta de su bancada no registran datos particularmente bajos en comparación con el resto. 

Llamadas al orden en una investidura

Si la presidencia de Congreso considera que un diputado está alterando el buen funcionamiento de la sesión, tiene la potestad de hacerle una advertencia llamándole al orden. Si lo hiciera tres veces en un mismo pleno, podría llegar incluso a echarlo de la sala, tal y como estipula el Reglamento.

Aunque esto último sí ha ocurrido en las dos últimas legislaturas –Ana Pastor expulsó a Rufián del pleno y Meritxell Batet a Olona de la Diputación Permanente-, no ha sucedido en ninguna sesión de investidura. Sin embargo, en estos debates sí que se llamó al orden a determinados diputados desde la presidencia.

Eso sí, solo se ha dado dos veces, ambas en 2016. La primera, en marzo con Patxi López al frente del Congreso. Durante el pleno de la segunda votación para elegir a Sánchez, llamó al orden a Joan Tardá por pretender hacer uso de la palabra para rebatir una alusión de Girauta (Ciudadanos), a pesar de que López no se la había dado. Su insistencia y la de su grupo para que interviniera le valió el apercibimiento. No se produjeron más y el pleno continuó con normalidad. 

Siete meses después, con Ana Pastor como presidenta de la Cámara baja y Mariano Rajoy como aspirante a la Moncloa, fue Pablo Iglesias el diputado al que se llamó al orden. Y Pastor lo hizo por el mismo motivo que López: el intento del diputado de hablar cuando no tenía el turno de la palabra. En este caso, para pedir que se borrara del diario de sesiones una declaración de Rafael Hernando, diputado del PP. 

Más allá de estos episodios, lo que sí se ha producido en todas las sesiones de investidura son peticiones desde la Mesa para que se hiciera el silencio en el hemiciclo para permitir el desarrollo normal del debate.

Cómo se elabora el diario de sesiones

Según recoge el artículo 8.4 del Estatuto del Personal de las Cortes Generales, el cuerpo de redactores taquígrafos y estenotipistas es el encargado de “la reproducción íntegra de las intervenciones y sucesos” que ocurran en el pleno y las comisiones en las que están presentes. 

En esta línea, son los responsables de redactar, posteriormente, el diario de sesiones de la sesión correspondiente. Por norma general, este se publica en la web del Congreso al día siguiente de la celebración del pleno en el hemiciclo.

(*) Nota metodológica: la contabilidad del número de veces que se han registrado quejas en una sesión de investidura se ha hecho en base a las veces que aparece la palabra “protestas” como acotación, es decir, en relación a lo que estaba ocurriendo en el pleno. Han quedado excluidas de esta suma las ocasiones en las que algún orador empleada esta palabra durante su discurso. La misma metodología se ha empleado para cifrar las llamadas al orden, en el sentido que le dan los artículo 102, 103 y 104 del Reglamento del Congreso.

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