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Reglamento del Congreso: qué dice para cuando hay jaleo en la sesión
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Reglamento del Congreso: qué dice para cuando hay jaleo en la sesión

La normativa que rige el funcionamiento de la Cámara contempla cómo tiene que actuar la presidencia si considera que un diputado altera el orden o el buen funcionamiento de la sesión

Flickr PSOE

El Reglamento del Congreso de los Diputados, aprobado en 1982 y modificado doce veces desde entonces, establece la manera en que la presidencia de la Cámara ha de encarar determinadas situaciones en las que se altere el buen funcionamiento de la sesión. Sin embargo hay otras, como las protestas desde las bancada, en las que las decisiones quedan a criterio de quien dirija la sesión. Lo explicamos. 

Llamadas al orden en los plenos

La presidenta del Congreso llama al orden (apercibe) a los diputados cuando considera que se da uno de estos cuatro supuestos: cuando ofendan al “decoro de la Cámara”, a sus miembros, a las instituciones del Estado o a otra persona, cuando sus discursos alteren la buena marcha de las sesiones o las deliberaciones o cuando, habiéndole retirado la palabra, el diputado pretenda seguir hablando.

Expulsión

Si un parlamentario es llamado al orden tres veces en una misma sesión, la presidenta puede -sin debate- expulsarle del pleno. Para ello, eso sí, deberá haberle advertido en la segunda ocasión de las consecuencias de que lo hiciera un vez más. Si se dan esta situación, la presidenta pedirá al diputado que se retracte de las ofensas expuestas y ordenará que estas no consten en el diario de sesiones.

El Reglamento contempla que la negativa a este requerimiento puede suponer sucesivas llamadas al orden, con las consecuencias que esto tiene.

El registro en el diario de sesiones 

La retirada de unas palabras del diario de sesiones es un gesto más simbólico que práctico: estas continúan apareciendo en el registro, pero acompañadas de una nota al pie en la que se especifica que la presidencia de la Cámara ha decidido que no consten como parte del pleno.

En este sentido, la decisión más resaltable fue la que tomó Ana Pastor -predecesora de Batet al frente del Congreso- de retirar las palabras “golpista” y “fascista” con los siguientes argumentos: “El Diario de Sesiones lo leerán no mañana, sino dentro de cien años, y esta generación (…) estamos demostrando, especialmente en el Pleno del miércoles, que no utilizamos bien la palabra que nos han dado los españoles para representarles y tampoco utilizamos bien nuestro modo de estar, porque no solo hay insultos verbales en este hemiciclo, hay falta de respeto a la Presidencia, hay actitudes que son absolutamente impresentables.”

Las protestas en la investidura de Sánchez

El Reglamento del Congreso no recoge nada más sobre el orden en las sesiones. Por ello, la reacción a las protestas de las bancadas queda a criterio de quien presida la sesión en este momento. 

Según recoge el diario de sesiones de la última investidura, el debate en el que Sánchez fue elegido presidente registró el récord de quejas, según el registro del diario de sesiones. En este aparece hasta en 137 ocasiones el término “protestas” como acotación, esto es, casi cuatro veces más que en la designación de Mariano Rajoy en octubre de 2016.

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