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Primeros resultados de la dexametasona, antiinflamatorio que reduce la mortalidad por COVID-19
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Primeros resultados de la dexametasona, antiinflamatorio que reduce la mortalidad por COVID-19

Un ensayo preliminar apunta a que la dexametasona, un corticoesteroide, evita una de cada ocho muertes en pacientes con COVID-19 grave con ventilación mecánica.

Dexametasona contra la COVID-19 grave | Shutterstock

No hay hasta la fecha un antiviral que acabe con el SARS-CoV-2 en personas infectadas y las cure, como recordaba aquí la doctora María Velasco, (Unidad de Investigación de Infecciosas y Tropical en el Hospital Universitario Fundación Alcorcón). Cuando alguien ingresa grave, es habitual que, además del daño en los pulmones, la COVID-19 haya desatado una respuesta desmesurada de su sistema inmunológico, causando daños más allá de los ‘propios’ del coronavirus.

Reducir esa respuesta inflamatoria es una de las prioridades en la mayoría de UCI del mundo. Y, de manera más o menos regular, se venían usando medicamentos clásicos, como la dexametasona, para templar a las desbocadas defensas del organismo, tal y como se hace con otras enfermedades.

Sin embargo, es ahora cuando se ha podido medir con más precisión la respuesta ante diferentes compuestos. Uno de ellos, la dexametasona, ha demostrado ser eficaz en un tercio de los casos más graves de COVID-19 que requirieron ventilación, según ha anunciado el Instituto Nacional de Investigación de la Salud (NHSI) de Reino Unido, en un trabajo preliminar de la Universidad de Oxford.

Pendiente de su publicación revisada en un medio científico, los resultados iniciales del ensayo RECOVERY apuntan a que la mortalidad se reduce un quinto entre el resto de pacientes graves.

En el estudio realizado por la universidad británica, el fármaco se administró durante 28 días a 2.104 pacientes cuya evolución se comparó con la de otros 4.321 que no recibieron la dexametasona.

El secretario de estado de Salud, Matt Hancock se ha apresurado a mandar un vídeo felicitando a los investigadores de Oxford y hablando, directamente de «tratamiento exitoso», mientras que ha aprovechado para hacer un alegato de la «ciencia que Reino Unido lidera en el mundo» contra el coronavirus.

Un paso más, aunque no espectacular

El dato, sin ser espectacular, supone un paso más hacia la evidencia de que hay cosas que funcionan para evitar la muerte de pacientes de manera más o menos general.

«El beneficio para la supervivencia es claro y amplio en aquellos pacientes que están lo suficientemente graves como para necesitar un tratamiento con oxígeno, así que la dexametasona se convertirá en un medicamento estándar para el cuidado de estos pacientes», ha dicho el doctor Peter Horby, investigador de la Universidad de Oxford y coautor de la pre-publicación.

La dexametasona es barata, abundante «y puede utilizarse de manera inmediata para salvar vidas en todo el mundo», ha añadido. Habitualmente se usa en traumatismos severos, reacciones alérgicas o como inmunosupresor para casos como el de la artritis reumatoide.

Para el director de CCAES Fernando Simón «es importante, confirma las hipótesis de que reduce la mortalidad, incita a usarla más, pero hay que ser prudentes porque los resultados son seguramente sólidos, pero los de un único estudio, no suelen ser suficientes. Nuestra Agencia del Medicamento tendrá que valorarlo».

Como con otros medicamentos, el uso generalizado de corticoesteroides y otros antiinflamatorios tiene sus efectos secundarios (la dexametasona, por ejemplo, no está indicada ante hipertensión severa). De la experiencia con anteriores coronavirus como el SARS y el MERS, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó que no se usaran. Y los primeros trabajos publicados de urgencia en China –relativamente pobres, ciertamente– también lo desaconsejaban.

La dexametasona, usada tradicionalmente en reacciones alérgicas, asma, traumatismos o artritis, no parece ayudar en pacientes con COVID-19 leve

Según el experimento, la dexametasona no parece ayudar a personas con síntomas leves de coronavirus. Es decir, se centra en esa acción antiinflamatoria, no antiviral.

Como en el caso de Solidarity (OMS), El ensayo RECOVERY lleva en marcha desde el pasado marzo en Reino Unido. Se testarán otros medicamentos como la hidroxicloroquina, que ahora ha sido desechado ante la sospecha de su ineficacia y justo cuando EE.UU. ha revocado su uso de urgencia, aprobado en marzo.

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Otro es el remdesivir, un tratamiento antiviral que parece acortar el periodo de recuperación en pacientes con COVID-19, ya está disponible en el servicio nacional de salud de este país.

En general, a la espera de mayores evidencias, en la lucha contra el coronavirus la batalla la suelen ganar las defensas del propio organismo cuando funcionan bien. Este estudio viene a corroborar que en 19 de cada 20 casos, una persona infectada termina venciendo al virus sin necesidad de fármacos que lo liquiden en un hospital.

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