Newtral
Por qué Izquierda Unida ha aprobado expulsar al Partido Feminista
Siguiente

Por qué Izquierda Unida ha aprobado expulsar al Partido Feminista

Tras cinco años, la formación liderada por Lidia Falcón ha sido expulsada de IU después de que colectivos LGTBIQ y el propio partido acusaran al partido de actitudes tránsfobas

 

Bandera trans en una manifestación | Foto: Shutterstock

“Reiterados incumplimientos estatutarios y mantener posiciones contrarias a las aprobadas en los órganos de IU”. De esta manera anunciaba este sábado Izquierda Unida que, con un 85% de los votos a favor, la Asamblea Político y Social aprobaba revocar la pertenencia del Partido Feminista de España a Izquierda Unida.    

Este hecho ocurre después de varias críticas por parte de colectivos trans -y la propia Izquierda Unida-, que han censurado los comentarios del Partido Feminista de España, liderado por Lidia Falcón, sobre las personas trans y una ley para que los menores trans puedan transicionar de género sin la necesidad de un informe médico. 

¿Qué es el Partido Feminista?

El partido se fundó en 1979 en una presentación en el Colegio de Abogados de Barcelona en la que se definía como partido republicano y federalista.  El I Congreso del partido se celebró los días 2 y 3 de julio de 1983, en el que se aprobaron las bases del partido. 

No sería hasta 2015 cuando se celebraría su segundo congreso, donde se aprobó el informe político de la presidenta, Lidia Falcón, el programa electoral, la constitución de la Comisión Política e Ideológica, la Comisión Ejecutiva y la Presidencia del mismo y la decisión de solicitar el ingreso en la coalición Izquierda Unida.

«Estoy muy contenta de estar en la misma trinchera que IU», declaraba Lidia Falcón, líder de la formación en 2015 junto a Cayo Lara después de que el Partido Feminista de España (PFE) se uniera a la formación de izquierdas. Tal y como declaró la propia Falcón, no le gustaría volver a abandonar IU, algo que su formación “hizo poco después de su creación, en 1986”. El 28 y 29 de febrero, viernes y sábado, y el domingo 1 de marzo, se celebrará el III Congreso del Partido Feminista de España.

A lo largo de los años, su actividad ha sido prácticamente anecdótica en el panorama político, sin obtener representación en ninguna cámara nacional. Sin embargo, desde 2015 y desde lo que se ha denominado como la corriente transexcluyente del feminismo, la formación ha cobrado cierta relevancia política. 

El Partido Feminista se ha alineado con la corriente TERF, acrónimo de Trans-Exclusionary Radical Feminist por sus siglas en inglés, que es abiertamente crítico con el movimiento Queer y el transfeminismo y se muestra incómodo con la presencia de mujeres trans dentro del feminismo. El debate no es nuevo, emergió en los setenta en Estados Unidos cuando una corriente feminista señaló la transexualidad como un caballo de Troya en el feminismo. 

Los desencuentros con Izquierda Unida

En diciembre el Partido Feminista manifestó su disconformidad respecto a la posición de Izquierda Unida sobre la aprobación de leyes para reconocer los derechos de las personas transexuales. A través de un comunicado publicado en Facebook, acusaba a colectivos gays y transexuales de llevar a cabo «movimientos de propaganda ideológica», de «invisibilizar a las mujeres» y a los homosexuales de tener «como un objetivo importante poder alquilar úteros para producir niños o niñas para su propio disfrute».

En su comunicado el Partido Feminista criticaba la ley 9/2019 del 27 de junio del Parlamento vasco que va en la línea de la despatologización reclamada por los colectivos trans, es decir, que no sea necesario el diagnóstico de “disforia de género” emitido por un profesional sanitario, para ver reconocida su identidad de género. País Vasco se sumaba así a la normativ vigente en Andalucía, Madrid o Cataluña, que permite transicionar a personas transexuales sin necesidad de informes médicos.

Entonces, Izquierda Unida exigió «una rectificación que ponga fin a la persecución a la que someten con su odio a personas de identidades trans y el conjunto de la comunidad LGTBI o nos veremos en el deber de solicitar las acciones internas pertinentes«. La rectificación nunca llegó. 

Tras el anuncio de su expulsión, el Partido Feminista comunicaba lo siguiente en Twitter: “Han expulsado al Partido Feminista, y ya los engreídos dirigentes se han quedado solos con sus desagradables acólitas, cómplices y sumisas, para darle satisfacción al lobby trans, que es ahora el que rige los destinos de la izquierda”

Pero no era la primera vez que tenían lugar discrepancias entre ambas formaciones. El PFE ya se había pronunciado en contra de otros acuerdos, como el de Unidas Podemos en 2016, sobre el conflicto de Catalunya y el proceso interno del área de mujer. 

¿Por qué están en contra de la ‘ley trans’?

En el comunicado que suscitó los recelos de Izquierda Unida, el Partido Feminista aseguraba, entre otras cosas, que el movimiento trans sirve para “invisibilizar a las mujeres” y es un “arma ideológica posmoderna del patriarcado” y ”que lo mismo sirve para defender el negocio de la prostitución que el de farmacéuticas y salud”. 

De hecho, en su comunicado el Partido Feminista amenazó con llevar a los padres de Elsa, una niña trans que pidió en la Asamblea de Extremadura el cambio de la ley para no necesitar los informes médicos a la hora de transicionar de género, ante el Defensor del Menor “por falta de protección psicológica de este menor”. En el mismo, también mostraba su rotunda repulsa a la ley para las personas trans de Podemos. 

El partido liderado por Falcón se oponía también a artículos como el que establece que “quedan prohibidos los controles de identidad sexual y/o de género en el ámbito deportivo” o en el que se niega la asignación de sexo al nacer “en base a una lectura normativa y restrictiva que el sistema medico-legal viene realizando al examinar los genitales con los que nacieron”.

Qué dice la ‘ley trans’ de Podemos

La proposición de Ley sobre la protección jurídica de las personas trans y el derecho a la libre determinación de la identidad sexual y expresión de género que Podemos presentó en 2018 busca que las personas transexuales pudieran cambiar en el registro su nombre y sexo sin necesidad de informe médico y que podrá ser masculino, femenino o no binario. También que menores de 16 años puedan cambiar en el registro su nombre y su sexo y que los menores de hasta 16 años puedan acceder a los tratamientos hormonales sin permiso de sus padres y obtener un defensor judicial en el caso de que no tengan consentimiento”.

Tras la polémica suscitada, el Partido Feminista publicó un segundo comunicado en el que aseguraba que «lo verdaderamente peligroso es que esa supuesta izquierda apoye una ley de transexualidad que permite decidir a niños de 4 años el sexo que quieren tener, y en consecuencia el destino de toda su vida, los someten a hormonación y castración sin siquiera unos exámenes médicos psicológicos».

Sin embargo, la proposición de ley presentada por Podemos especificaba que “las personas menores de 16 años podrán solicitar la rectificación de la circunstancia relativa al sexo, y/o el cambio de nombre propio cuando sean capaces intelectual y emocionalmente de comprender el alcance de dicha decisión”. En cuanto a las cirugías, esta ley establece que «cuando se trate de personas mayores de 16 años no cabe prestar el consentimiento por representación».

Precisamente, este mismo lunes, el Ministerio de Igualdad se ha comprometido a aprobar antes del verano en Consejo de Ministros el proyecto de ley que pretende ampliar derechos al colectivo LGTBI y luchar contra el estigma, la discriminación y las violencias que históricamente ha sufrido.

Acusaciones de transfobia 

Son varias las voces que desde Izquierda Unida han mostrado su rechazo y repulsa a las palabras del Partido Feminista y su líder en los últimos años. Una de las caras más visibles es la de Carlos Sánchez Mato, que cuando la formación publicó su comunicado, aseguró que podía “esperar ataques de este calado a menores transexuales de la extrema derecha” pero no desde el feminismo.

La Federación Plataforma Trans, que agrupa al 80% de las entidades de este colectivo, ha presentado una denuncia por delitos de odio ante la Fiscalía. «La pluralidad de opiniones es lícita, pero hacer estas afirmaciones del proyecto de ley trans, no es una opinión, es un infundio con consecuencias lesivas para toda una población vulnerable, cuyo fin es tratar de intoxicar la opinión pública», declaraba entonces la presidenta de la Plataforma Trans, Mar Cambrollé

3 Comentarios

  • A mí me parece que todo este asunto con las infiltraciones ideológicas sobre la sociedad y en la Ley que se hacen desde los Consejos de Ministros y desde la camarillas de los partidos-secta, me parecen un disparate desconocido en la Historia de la Humanidad. Y no cabe decir que este disparate sea un cambio lógico, evolutivo e incuestionable, porque la Historia de la Humanidad está destinada a «evolucionar», a cambiar siempre y en cualquier sentido. No. No puede defenderse eso por que en ese argumento también tendría cabida el nazismo como un cambio evolutivo para quienes lo defendían. No, hace falta algo más. Para que sea un cambio sano ha de ser coherente y éticamente producido y consensuado desde la raiz mísma de la sociedad. Lo más perverso y atroz de todo lo que nos está pasando es que estos cambios que vivimos en relación al concepto mismo de persona, los están diseñando, implementando e imponiendo partidos-secta que todos conocemos, junto a los lobbyes que los calzan y luego los jalean. Gran parte de estas camarillas que así actúan, son individuos cultivados en las Facultades de la Opulencia Bienestante y del Despilfarro material, que desde los algodones y desde la inexperiencia vital de sus adolescencias aletargadas, se autoinstituyen como conductores éticos de la Humanidad. Eso es lo peor de este desequilibrio ético en el que vive la sociedad posmoderna y, lo peor es que esos individuos le han robado el nombre a la izquierda. Yo, en mi juventud me consideraba un progre con ideales para mejorar el mundo. En aquella época nuestra aspiración era «cambiar el mundo». Posiblemente algo no supimos ver. Educamos a nuestros hijos como «reyes» con ideales «republicanos». Hoy esos monarcas de la ética republicana, se sienten tan arriba, tan superiores, tan empoderados, tan endiosados, que han cambiado, vulnerandola,nuestra máxima: ya no se trata de «cambiar el mundo»,se trata de «reinventar la Humanidad», como hacen los dioses.
    Hay muchísimas cosas que me separan de Lidia Facó, pero por esta vez, y me alegro, estoy plenamente de acuerdo con parte de lo que dice, creo que como mujer, en este asunto, habla con los pies en el suelo.

  • A mí me parece que todo este asunto con las infiltraciones ideológicas sobre la sociedad y en la Ley que se hacen desde los Consejos de Ministros y desde la camarillas de los partidos-secta, me parecen un disparate desconocido en la Historia de la Humanidad. Y no cabe decir que este disparate sea un cambio lógico, evolutivo e incuestionable, porque la Historia de la Humanidad está destinada a «evolucionar», a cambiar siempre y en cualquier sentido. No puede defenderse eso por que en ese argumento también tendría cabida el nazismo como un cambio evolutivo para quienes lo defendían. No, hace falta algo más. Para que sea un cambio sano ha de ser coherente y éticamente producido y consensuado desde la raiz mísma de la sociedad. Lo más perverso y atroz de todo lo que nos está pasando es que estos cambios que vivimos en relación al concepto mismo de persona, los están diseñando, implementando e imponiendo partidos-secta que todos conocemos, junto a los lobbyes que los calzan y luego los jalean. Gran parte de estas camarillas que así actúan, son individuos cultivados en las Facultades de la Opulencia Bienestante y el Despilfarro material, que desde los algodones y desde la inexperiencia vital de sus adolescencias aletargadas, se autoinstituyen como conductores éticos de la Humanidad. Eso es lo peor de este desequilibrio ético en el que vive la sociedad posmoderna y, lo peor es que esos individuos le han robado el nombre a la izquierda. Yo, en mi juventud me consideraba un progre con ideales para mejorar el mundo. En aquella época nuestra aspiración era «cambiar el mundo». Posiblemente algo no supimos ver. Educamos a nuestros hijos como «reyes» con ideales «republicanos». Hoy esos monarcas de la ética republicana, se sienten tan arriba, tan superiores, tan empoderados, tan endiosados, que han cambiado, vulnerandola,nuestra máxima: ya no se trata de «cambiar el mundo»,se trata de «reinventar la Humanidad», como hacen los dioses.
    Hay muchísimas cosas que me separan de Lidia Facó, pero por esta vez, y me alegro, estoy namente de acuerdo con parte de lo que dice, creo que como mujer, en este asunto, habla con los pies en el suelo.

  • También que menores de HASTA 16 años, MENOS NO, puedan cambiar en el registro su nombre y su sexo y que los menores de HASTA 16 años, MENOS NO, puedan acceder a los tratamientos hormonales sin permiso de sus padres y obtener un defensor judicial en el caso de que no tengan consentimiento”. YO LE PONDRIA ESO

¿Quieres comentar?

Relacionados

Más vistos

Siguiente