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Leyes contra el plástico en tiempos de mascarilla y guantes
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Leyes contra el plástico en tiempos de mascarilla y guantes

El Consejo de Ministros ha aprobado este martes el Anteproyecto de Ley que restringirá el uso de plásticos de un solo uso a lo largo de la década: cobro de envases de comida para llevar, adiós progresivo al menaje de plástico y recuperación masiva de las botellas PET.

Mascarillas y guantes, nuevos residuos plásticos masivos | Shutterstock

La mascarilla en el suelo es un símbolo potente y contradictorio. Es la mácula ambiental de un planeta que se ahoga en 8,3 megatoneladas de plástico acumulado. Pero es también el emblema de una pandemia que urge extinguir por la vía de la incineración de residuos.

Como la jeringuilla de los ochenta, ha empezado a aparecer por los parques y descampados, abandonada como resto incívico. A día de hoy, irrecuperable y de necesario destino en el vertedero. Su quema es necesaria por lo que de portadora del coronavirus puede tener.

El Gobierno aprueba en este contexto una norma contra el plástico, concebida antes de una pandemia que ha requerido (sólo en España, y no sin escasez inicial) 13 millones de mascarillas, más de 36 millones de guantes de nitrilo, más de 210.000 gafas de protección y 353.000 batas, entre otros.

El proyecto de texto legal, que no entra en consideraciones sobre estos productos, se centra en el ya viejo problema ambiental que generan los plásticos de consumo masivo que pueden terminar acumulados durante decenas de años en los ecosistemas.

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Guerra al plástico de un solo uno

El Consejo de Ministros busca dar luz verde al anteproyecto de Ley de Residuos, a propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica que transpone las directivas comunitarias del Paquete de Economía Circular y las de plásticos de un solo uso.

El texto incluye que para estos productos se ha de conseguir una reducción del 50% en su comercialización en 2026, con respecto a 2022, y del 70% en 2030, también con respecto a 2022.

En la misma línea que la normativa europea, el anteproyecto también señala que a partir de julio de 2021 quedará prohibida la introducción en el mercado de una serie de productos de plástico de un solo uso: bastoncillos de algodón, excepto si entran en el ámbito de los productos sanitarios, cubiertos, platos, pajitas y agitadores de bebidas.

Además, respecto a las botellas de plástico PET (reciclables), se persigue la recuperación de muchas más toneladas que las que se producen. Y reducir su consumo, con iniciativas como ofrecer jarras o vasos de agua gratis en restaurantes o alternativas a la botella, como fuentes, en establecimientos de las administraciones públicas.

El impuesto al plástico gravará con 0,45€ cada kilo de envase. Con las cifras de 2017, supondría recaudar 724 millones.

Durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, la titular de Transición Ecológica Teresa Ribera ha explicado que el resto de los recipientes o envases de plástico de un solo uso se gravarán con un impuesto de 0,45 euros por kilogramo de envase (como referencia, un botellín de agua pesa 32g con tapón), una medida con la que se estima una recaudación de cerca de 724 millones de euros.

El Ministerio apunta que «los ingresos derivados de la fiscalidad verde supusieron apenas el 1,83% del PIB, frente a la media de la UE del 2,40%».

Otros productos de plástico fabricado con sustancias oxodegradables y el uso de cosméticos y detergentes que contengan microplásticos añadidos intencionadamente también serán vetados.

En cuanto al resto de residuos, se fija un calendario de implantación para nuevas recogidas separadas: biorresiduos, cuyo calendario se adelanta a 31 de diciembre de 2021 para los municipios de más de 5.000 habitantes, y a 31 de diciembre de 2023 para el resto, y textiles, aceites de cocina usados y residuos domésticos peligrosos, antes del 31 de diciembre de 2024.

Guantes, al contenedor resto, nunca al amarillo

Desde el 10 de marzo, en total el material sanitario supera ya los 159 millones de unidades en las que reina el plástico, según los datos de Sanidad, recogidos por Efe. Las propiedades (y precio) de estos polímeros los han convertido en los materiales ideales para mantener a raya a los patógenos.

«Los guantes y las mascarillas no son envases así que van al contenedor de restos o general. Es decir, no al de materia orgánica si en vuestro municipio lo hay (marrón), ni al amarillo, ni a ningún otro de reciclaje. Van al de restos, al gris de toda la vida» explica la ambientalista y bióloga Celia Ojeda desde Greenpeace.

«Que se tiren mascarillas y guantes al contenedor amarillo implica además poner en riesgo a las personas que trabajan en las plantas de reciclaje en la parte de triaje y separación», añade-

No hay matices al respecto, ni falsos dilemas entre salud y medio ambiente: «Nunca hemos entrado a valorar el uso del plástico en el ámbito sanitario por considerarlos imprescindibles en este», señalan desde la organización ecologista.

Las consultas sobre el correcto reciclaje de plásticos (mascarillas y guantes, sobre todo) se dispararon un 45% diario en España, según datos de Ecoembes, que recogió un 15% más de materiales de los contenedores durante la primera quincena del estado de alarma.

La compra a domicilio ha disparado el uso de bolsas del plástico. Ecologistas defienden el uso de las reutilizables por poderse lavar con jabón, efectivo contra el SARS-2.

Greenpeace ha denunciado a nivel internacional las tentaciones de fomentar el plástico de un solo uso ante una interpretación errónea de los estudios que asocian la resistencia del SARS-CoV-2 sobre este material. En realidad, nunca se ha analizado científicamente el papel de una bolsa reutilizable en la transmisión del coronavirus. Máxime sin son lavables, argumentan.

Para Nicholas Mallos, director senior del programa Océanos Libres de Basura de Ocean Conservancy. «No es sorprendente que el consumo de plásticos de un solo uso haya aumentado desde el comienzo de la pandemia. La comida para llevar y la entrega a domicilio se han disparado”, señala Mallos a Adeline Marcos en Sinc.

Escorial celebra que el Gobierno haya rectificado, aunque espera que la medida adoptada “no deje atrás a los niños en el sistema de protección”: “Se ha enfocado la decisión desde las unidades familiares, pero queremos que a estos menores, que están en una situación muy vulnerable, también se les garanticen las salidas”, apunta.

Las bolsas reutilizables se han disipado entre las compras a domicilio. Desde 2018, la directiva europea ha disminuido progresivamente el uso de las bolsas de plástico, que ya no eran proporcionadas gratuitamente en los comercios. A partir de enero de 2021 se iba a prohibir la entrega gratuita o no a los consumidores.

Desescalada sostenible

En un mundo en que pueden proliferar las bolsas de plástico para lavandería, mamparas de metacrilato y las pantallas protectoras PET, El Ministerio de Transición Ecológica ha presentado una serie de orientaciones para la gestión de residuos durante este periodo.

Fomentos del uso y fabricación de mascarillas higiénicas reutilizables en contextos adecuados; reducir la utilización de guantes de un solo uso; ofrecer soluciones alcohólicas o geles de desinfección para los clientes a la entrada y salida de los establecimientos; evitar en la hostelería el uso de vajillas desechables; disponer de un contenedor de envases independiente; fomentar el empleo de las bolsas reutilizables y desinfectables, etc.

Según Ethel Eljarrat, investigadora en el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), sería conveniente clarificar qué mascarillas son reutilizables, dejar claro que los guantes no aportan un beneficio extra o indicar cómo se deben lavar y desinfectar las bolsas reutilizables.

En concreto, desde 2018, la directiva europea ha recortado progresivamente el libre uso de las bolsas de plástico, (ya no son gratis en comercios). A partir de enero de 2021 se iba a prohibir la a los consumidores.

Eljarrat considera que lograr ahora esta medida será complicado debido a la situación. “La pandemia ha cambiado completamente nuestros hábitos de uso de plástico”, añade la experta a Sinc. Se ha convertido en el preferido por la sociedad ante el miedo al contagio y habrá que esperar a que se resuelva la pandemia para volver a concienciar sobre la problemática de los residuos.

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