En 1953, un científico de la Universidad de Chicago observó que su hijo de ocho años parecía mover los ojos bajo sus párpados mientras dormía. Después, junto a otro colega, comprobó que es un fenómeno universal. Eugene Aserinsky y Nathaniel Kleitman registraron la actividad cerebral durante esta fase y vieron que el cerebro estaba altamente activo, de forma muy similar a cuando estamos despiertos. Lo llamaron fase REM (rapid eye movement, movimiento ocular rápido).
Entonces, se pensaba que la REM equivalía al momento en que se está soñando. Pero esta afirmación tiene muchos matices. Ahora sabemos que ni soñamos sólo en fase REM ni los movimientos oculares escanean lo que vemos en sueños. Pero ¿por qué soñamos? Lo repasamos de la mano del neurocientífico Pablo Barrecheguren, autor de Por qué soñamos e invitado del pódcast Esto no ha pasado.
No sólo soñamos en fase REM
No. Aunque los sueños más vívidos e intensos se concentran en la fase REM (descubierta en humanos en 1953), también se sueña durante la fase NREM (non-rapid eye movement). Existen datos de personas a las que se les ha suprimido químicamente casi todo el sueño REM sin que desaparezca por completo la actividad onírica.
Otro mito asociado es la hipótesis del escaneo: la idea de que los ojos se mueven en REM siguiendo lo que vemos en el sueño. El dato más sólido en contra viene de las personas ciegas de nacimiento, que tienen movimientos oculares durante la REM pero no guardan relación con lo que perciben mientras sueñan (y que, de hecho, no sueñan con imágenes). Hoy se considera en gran parte descartada.
- Soñar no es lo mismo que recordar lo soñado. El modelo dominante (el modelo de activación que se ha ido afinando desde los noventa) sostiene que probablemente soñamos varias veces cada noche, pero solo accedemos al recuerdo cuando un breve despertar parcial fija el sueño en la memoria. No es seguro, pero la hipotésis es que la inmensa mayoría de quienes se describen como personas que no sueñan son en realidad no-recordadores.
Los sueños no tienen por qué ‘significar’ algo
La respuesta científica es que las interpretaciones místicas o las de corte freudiano no tienen ningún respaldo empírico. Pero soñar comparte redes neuronales con la regulación emocional. Estructuras como la amígdala y el hipocampo procesan la huella emocional de lo vivido tanto en vigilia como al dormir.
Esa es la base de la llamada hipótesis de continuidad, propuesta en los años setenta: nuestras vivencias recientes y más cargadas emocionalmente se filtran en los sueños, sobre todo en REM. Pero también escenarios del pasado (la infancia, por ejemplo), si fueron lugares cargados de emociones que quedaron grabadas.
“Los sueños puede que sean ruido, donde a veces se filtran retazos del repaso de nuestras emociones; como un cuadro abstracto al que damos significado al interpretarlo”.
- Sueños del más allá. Todos los sueños se construyen sobre el mismo sustrato neurológico que compartimos con otros mamíferos. Si los sueños humanos tuvieran un mensaje, habría que explicar también qué significan los de una vaca, sentencia Barrecheguren.
Los animales tienen REM, pero no sabemos si están ‘soñando’
Que pulpos y sepias cambien de color al dormir sugiere que sueñan con escenas de su vida
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Casi con seguridad muchos mamíferos sueñan “de alguna forma”, aunque de manera más rudimentaria. Es cierto que muchos comparten con los humanos la fase REM. Pero el sueño es más diverso de lo que pensábamos. Las aves tienen fases REM de pocos segundos, hay cetáceos que duermen con medio cerebro cada vez y apenas presentan REM (se cree que para no morir de frío, porque tu temperatura también cae en la fase REM).
Se sospecha que pulpos y sepias (que se separaron evolutivamente de nosotros hace unos 550 millones de años) tienen estados parecidos a la REM. Lo que no podemos hacer es asumir que sueñan como nosotros. Nuestras capacidades cognitivas son humanas y nuestros sueños, también.
Sí pueden introducir mensajes en sueños y viceversa
En 2021, un consorcio internacional liderado por el laboratorio de Ken Paller en la Universidad Northwestern (EE.UU.) logró comunicación bidireccional en tiempo real con soñadores lúcidos durante el sueño REM: las personas resolvían operaciones matemáticas sencillas mediante morse. Un voluntario veía en su sueño, por ejemplo, parpadear una pecera luminosa, con el mensaje en clave que le estaban mandando los científicos desde fuera.
Él pudo responder moviendo los ojos o contrayendo músculos faciales mientras era consciente de que estaba soñando desde dentro del sueño. Algo parecido pasó en 2024 con un experimento desarrollado por Michael Raduga. Consiguió que, desde un sueño, los voluntarios moviesen los labios diciendo I love you.
- Cuidado con los antifaces inductores. Alrededor del 25% de la población es capaz de tener sueños lúcidos con cierta frecuencia. Es más frecuente en la infancia y la juventud. Se investiga su potencial terapéutico. Pero aunque se venden antifaces supuestamente inductores de sueños lúcidos, ninguno cuenta con aval científico.
Reproducir una grabación con ‘la lección’ mientras se duerme no hará que la memorices
La idea de la hipnopedia lleva descartada desde los años cincuenta. El cerebro dormido no incorpora información nueva y compleja como si fuera una grabadora. Lo que sí tiene respaldo es estudiar algo en la vigilia, asociándolo a un sonido o un olor concreto, volver a presentar esa misma señal durante el sueño profundo refuerza la consolidación de ese recuerdo ya aprendido. Es lo que se conoce como reactivación de memoria dirigida (TMR): no enseña nada nuevo, sino que ayuda a fijar mejor lo que ya estaba ‘dentro’. La técnica se demostró con olores en 2007 y con sonidos en 2009 y desde entonces se ha replicado en numerosos estudios.
Las erecciones nocturnas no implican sueños eróticos
Las erecciones durante el sueño son un fenómeno fisiológico involuntario presente en todos los varones sanos, ligado a la fase REM y a lo largo de toda la vida. Hay de tres a cinco episodios por noche y solo en torno a una cuarta parte se relaciona con contenido sexual del sueño. La hipótesis es que tienen una función de mantenimiento: oxigenar el tejido eréctil para conservarlo sano. No es exclusivo de los hombres: en la REM, las mujeres experimentan un aumento equivalente del flujo sanguíneo genital.
Su ausencia no necesariamente implica que haya un problema cardiovascular, pero conviene vigilarlo.
No es ‘malo’ despertar a alguien con sonambulismo, pero no lo hagas porque sí
Es falso que despertar a un sonámbulo pueda provocarle un infarto o matarlo. El sonambulismo es una parasomnia que ocurre en fase NREM, durante el sueño profundo. No implica que se esté soñando. En esta fase, la parálisis muscular típica de la REM no está activa, es físicamente posible levantarse y caminar.
El cerebro está en un estado híbrido, en parte despierto y en parte dormido, de ahí los ojos abiertos y la falta de recuerdo. El único motivo para no despertar a alguien en esa parasomnia de golpe es que arrancar del sueño profundo agrava la confusión y puede provocar una reacción defensiva o una caída, “del mismo modo que no despiertas abruptamente a alguien que está durmiendo tranquilamente en la cama”. Lo prudente es guiar a la persona con suavidad de vuelta al lecho.
Sueños premonitorios de una enfermedad: verdad y mentira
Un equipo español formado por la catedrática de Inteligencia Artificial de la UNED Olga C. Santos, el investigador Miguel Ángel Portaz (UNED) y el físico de la UNIR Alberto Corbí acaba de publicar en Information Systems Frontiers un estudio que analiza, con sensores en la muñeca e inteligencia artificial, los movimientos muy sutiles que aparecen durante la fase REM en personas con alzhéimer.
El hallazgo de partida es que ciertos movimientos sutiles (laterales y verticales) aumentan de forma significativa en pacientes con deterioro cognitivo avanzado. La clave es que el cuerpo debería estar relajado durante esa fase de limpieza cerebral, y no siempre lo está.
Pero los propios autores frenan las expectativas. Es una prueba de concepto, con sensores poco invasivos y de uso clínico, no un reloj comercial. “Algún día llegaremos, pero ahora mismo hay que tener mucha cautela y prudencia sobre lo que se puede conseguir en un futuro inmediato”, advierte Santos.