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Laboratorios para enfrentar la narrativa xenófoba y ultraderechista
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Laboratorios para enfrentar la narrativa xenófoba y ultraderechista

En Alemania al menos tres ministerios trabajan de la mano para contrarrestar el auge del extremismo ultra. Fortalecer a la sociedad civil es uno de los frentes de las políticas públicas.

Manifestación contra una concentración del partido de ultraderecha 'Die Rechte' en Bielefeld el 9 de noviembre. | STR (Epa, Efe)

El discurso anti-inmigración, xenófobo o discriminatorio es una de las características comunes a la narrativa de los distintos partidos políticos ultra que han irrumpido con fuerza institucional en la Europa postcrisis de los últimos años. El ejemplo más reciente en España lo protagoniza Vox, un partido que, en apenas siete meses, pasa de tener por primera vez representación parlamentaria a convertirse en la tercera fuerza del Congreso de los Diputados. 

Para afrontar esta narrativa, han surgido iniciativas tanto desde la sociedad civil como de algunos gobiernos. El objetivo, por un lado, es reducir las posibilidades de éxito y expansión de los discursos xenófobos o discriminatorios. Y, por otro, la desactivación de aquellos grupos extremistas que superan, con actos violentos, la línea roja de la retórica política. En este artículo, nos centramos en iniciativas que se llevaron a cabo en tres países: Alemania, Francia y Grecia.

El investigador William Allchorn, del Centro de Análisis para la Derecha Radical — que reúne los trabajos de expertos sobre el tema—  , cree que la mayoría de los gobiernos son «eficientes» en contrarrestar a los extremistas pero menos a la hora de «inmunizar a la sociedad contra los daños de los mensajes y la propaganda extremista«, según explica a Newtral.es. Los investigadores coinciden en la necesidad de centrarse en las causas y no en los síntomas del voto a la ultraderecha. «Cuando llega un líder como Le Pen o Salvini y dice que la inmigración está deteriorando los servicios sociales, muchas veces el instinto es negarlo», reflexiona Ignacio Molina, investigador del Real Instituto Elcano. «Eso es un error. A lo mejor sí que es verdad y lo que hay que hacer es mejorar los servicios sociales de una zona», señala a modo de ejemplo aunque recuerda que este tipo de enfoque es más costoso.

Alemania y la responsabilidad colectiva

En Alemania, afrontar ideologías o mensajes xenófobos va de la mano con reforzar la democracia. El Gobierno condena el odio relacionado con ciertos grupos de la población y para ello, al menos tres ministerios trabajan de la mano para contrarrestar ideologías extremistas. Recientemente, el foco está en extremistas de ultraderecha, con unas 23.000 personas activas, según la agencia de inteligencia alemana, el BfV. El fenómeno no es nuevo pero casos recientes como el asesinato el pasado junio del político defensor de refugiados Walter Lübcke o el atentado contra una sinagoga en Halle, el 9 de octubre de este año, han vuelto a poner el tema sobre la mesa.

Vigilia por las víctimas del atentado que pretendía atacar a una Sinagoga en Halle. | Foto: Efe

Tras el ataque, en el que un ultraderechista de 27 años mató a dos personas tratando de entrar en un templo judío, la canciller Alemana Angela Merkel subrayó la importancia del compromiso de la sociedad civil. «Enfrentar el prejuicio y el odio, defender el respeto y la tolerancia y participar en asociaciones, servicios voluntarios y otras iniciativas, eso nos hace fuertes como sociedad», insistió. Tres semanas después del atentado, el Gobierno aprobó un paquete de medidas para luchar contra los delitos de odio. Entre ellos, exigir a las empresas en Internet que comuniquen a la policía la identidad de usuarios extremistas y endurecer las licencias para vender armas.

Pero el país germano también pretende luchar contra el extremismo de ultraderecha de manera preventiva. En 2015, el ministerio de Familia puso en marcha el programa nacional «Demokratie leben!», que reúne tanto a autoridades locales y regionales como a iniciativas ciudadanas. El objetivo: fomentar la democracia y prevenir los «extremismos violentos», que incluyen también al extremismo de izquierda o el radicalismo islámico. Desde entonces, el Gobierno apoya multitud de proyectos en todo el territorio. En 2019, el presupuesto del programa era de 115,5 millones de euros, y en 2020 entrará en una nueva fase con una cantidad similar aunque numerosas asociaciones critican el hecho de que ya no se les da apoyo. Según recoge el semanal Der Spiegel, el programa está siendo reestructurado y los fondos redistribuidos.

«Aquí, en Alemania del Este, muchas personas solo conocen a extranjeros a través de los medios de comunicación»

Uno de los proyectos locales lo lidera Markus Eidam, de 37 años. Vive en Chemnitz, una ciudad del este de Alemania que conoció grandes y violentas protestas xenófobas en agosto de 2018. Es uno de los impulsores del club de las historias vivas, una iniciativa que reúne a personas que normalmente no hablarían entre ellas. Recibió el apoyo de la ciudad en el marco del programa nacional para fomentar la democracia.

Durante 30 minutos, en vez de tomar prestados libros en la biblioteca, los usuarios pueden «tomar prestadas» a personas y preguntarles todo lo que sea. No hay tabúes. El intercambio se hace con minorías como personas LGTBI, musulmanas o refugiadas, en el punto de mira del discurso ultraderechista. Eidam los llama «los libros vivos» porque en vez de libros como tal, son personas que cuentan sus historias personales.

Interior de la biblioteca de Chemnitz. |Foto: Facebook de la biblioteca

«En esta ciudad hay un montón de carteles que dicen que somos tolerantes, democráticos y abiertos», dice Eidam a Newtral.es, que no cree que sirvan para concienciar a la población. Para él, el contacto directo es una herramienta para hacer cambiar de opinión a la gente. «Aquí, en Alemania del Este, muchas personas solo conocen a extranjeros a través de los medios de comunicación, y ahí solo se resaltan aspectos negativos», sostiene.

En diciembre, el club de las historias vivas se hará con alumnos de una escuela. Mientras tanto, Eidam sueña con extender su proyecto «a todos los alumnos de Sajonia», una región donde el partido ultraderechista Alternativa para Alemania obtuvo el 27,5% de los votos en las últimas elecciones. A nivel nacional, el partido es la tercera fuerza del Parlamento con el 12,6% de votos.

«Alemania ha desarrollado el enfoque más integral para la lucha contra la extrema derecha», señalaba la investigadora Cynthia Miller-Idriss de la Universidad Americana de Washington en una tribuna del diario francés Le Monde. Según esta experta en extremismo de ultraderecha, el caso alemán demuestra que las herramientas tienen que enfocarse en la protección o el refuerzo de la democracia.

La iniciativa de Eidam solo es un ejemplo. Otros proyectos se centran en la enseñanza o en clubes deportivos, ya que pueden ser «lugares interesantes donde reclutar a jóvenes«. Para Miller-Idriss, el enfoque alemán no es perfecto pero permite establecer «una responsabilidad colectiva» para que el extremismo quede en los márgenes de la sociedad. 

Educar a los medios en Francia

Al contrario de Alemania, en Francia no existen políticas centradas exclusivamente en «reforzar la democracia», como las que abarca la lucha contra el extremismo de ultraderecha en el país germano.

En las últimas elecciones presidenciales de 2017, Marine Le Pen, del partido ultraderechista Rassemblement National, se enfrentó en segunda vuelta a Emmanuel Macron, que ganó con un 66% de los votos. El sistema electoral mayoritario a dos vueltas implica que los dos partidos más votados se enfrenten en un segundo ciclo electoral, estableciendo una protección sistémica contra los movimientos extremistas.

El ministerio de Educación explica a Newtral.es que no hay ninguna política como tal para afrontar el auge de la retórica ultraderechista, sino que lo que se busca es fomentar el espíritu critico. Después de los atentados de París en 2015, el ministerio reforzó las herramientas educativas para prevenir la radicalización. Entre ellas, identificar y deconstruir las teorías de la conspiración o el odio en Internet. Y también, educar al público a la hora de consultar los medios.

« El objetivo es afilar el espíritu crítico para que no se dejen manipular por otros, pero también por ellos mismos »

En estos aspectos se centra la profesora de enseñanza pública Rose-Marie Farinella en Taninges, una ciudad en la frontera Suiza. Durante las clases, sus alumnos de primaria llevan todos unas máscaras hechas de papel. «Son detectives de noticias falsas», explica con humor a Newtral.es. Farinella, antigua periodista, les enseña a diferenciar la información de la publicidad encubierta o la opinión. Durante la clase, también se aprende a contextualizar imágenes, entender qué información se prioriza y cuestionar conceptos como la objetividad.

Una de las clases de Rose-Marie Farinella. | Foto cedida por R.M. Farinella

«El objetivo es por una parte afilar el espíritu crítico para que no se dejen manipular por otros, pero también por ellos mismos», explica Farinella, que lleva casi seis años con el proyecto. «Por otra parte, quiero poner una barrera a ideas racistas, xenófobas y conspiranoicas», continúa. A final de curso, todos los alumnos reciben un diploma y tienen que prestar juramento «sobre sus ratones» de no compartir publicaciones en Internet sin haberlas verificado o cuestionado.  

De esto se encarga también el centro para la educación sobre el consumo de medios e información, dependiente del ministerio de Educación. En total, más de 25.000 profesores han sido formados entre 2017 y 2018 para reforzar el espíritu crítico en la era de Internet. Excepto iniciativas puntuales como esta, la lucha contra el extremismo de ultraderecha aún se discute poco en el país francés, resalta Bénédicte Laumond, investigadora del centro Marc-Bloch en Berlín en un artículo.

Sin embargo, en 2018 y a petición del partido de izquierda de Jean-Luc Mélenchon, La France Insoumise, se creó una comisión de investigación parlamentaria sobre la lucha contra grupúsculos de extrema derecha como los de Generación Identitaria conocidos por impedir a migrantes cruzar la frontera entre Italia y Francia. En sus conclusiones, la comisión resaltó la necesidad de reforzar la educación a los medios, hacer un seguimiento de antiguos miembros de las fuerzas armadas o congelar los ingresos publicitarios de páginas web que promueven el odio. La comisión también propuso mirar a Alemania, que cada año elabora un informe con estadísticas relativas a la criminalidad con motivaciones políticas.

Políticas anti racistas en Grecia

En las pasadas elecciones de julio, el partido neonazi Amanecer Dorado se quedó fuera del Parlamento griego cuando en 2015 había logrado convertirse en tercera fuerza política con el 7% de los votos. En la actualidad, el partido está en sus horas más bajas, en parte por el macro-juicio al que se enfrentan sus principales líderes por delitos de asesinato y amenazas. Aunque Amanecer Dorado difiere de otros partidos de ultraderecha europea por su componente criminal y violento, el ejemplo griego arroja luz sobre los mecanismos institucionales usados para hacer frente a movimientos abiertamente xenófobos y el papel de la sociedad civil en visibilizar discursos racistas.

«Cuando son vigilantes, las democracias pueden defenderse de manera eficaz contra los antidemócratas», señala a Newtral.es Antonis Ellinas, profesor asociado de ciencia política en la Universidad de Chipre, en un artículo para el London School of Economics. Para este experto, el fracaso de Amanecer Dorado en entrar nuevamente en el Parlamento no solo se debe a que la crisis económica no sea tan fuerte como antes sino a la forma en que los actores institucionales y sociales reaccionaron ante la amenaza que representaba para la democracia.

Amanecer Dorado se creó en 1994 por el negacionista del Holocausto Nikos Mijalioakos, su secretario general. Junto a otros 68 políticos — entre ellos 18 exdiputados — y militantes, se enfrenta a penas de entre 5 y 20 años de prisión por asesinatos y agresiones. El veredicto llegará en la primavera de 2020.

Para Anastasia Kafe, politóloga de la Universidad Panteion, este macro-juicio es el aspecto más importante de la derrota de Amanecer Dorado. Junto con el asesinato del rapero antifascista Pavlos Fissas en 2013, el proceso «no solo cambió las actitudes de los votantes contra el partido, sino también su estructura organizativa y su poder». La politóloga subraya que tras el arresto de varios diputados, muchos militantes decidieron dejar de apoyar al partido temiendo que también terminarían entre rejas.

Miembros de Amanecer Dorado. | Foto: Wikipedia

Las órdenes contra los dirigentes de la formación ultra han podido ser emitidas porque el Parlamento aceptó levantarles la inmunidad. Además, Amanecer Dorado dejó de recibir financiación del Estado, perdiendo así alrededor de 1 millón de euros al año. La pérdida tanto de militantes como de presupuesto se resintió en las actividades de base que solían atraer a los votantes: donación de sangre y distribución de alimentos exclusivamente para griegos, charlas públicas.

Amanecer Dorado entró por primera vez en el Parlamento tras las elecciones parlamentarias de 2012. Un año después, el Consejo de Europa alertaba del auge de ese partido neonazi y violento. En esa época, Amanecer Dorado llamó la atención de los medios de comunicación. Sus líderes eran invitados a los programas y podían expresar sus opiniones libremente. Sin embargo, tras la detención de los miembros de la cúpula del partido, los medios empezaron a evitar darle visibilidad. Mary Shiraef, del departamento de ciencias políticas de la Universidad de Notre Dame en Estados Unidos, subraya que los medios de comunicación no dudaron en visibilizar el comportamiento criminal de la formación.

Contactados por correo, los investigadores también resaltan el hecho de que varios alcaldes empezaron a denegar a la formación el uso de espacios públicos para sus campañas electorales. El movimiento antifascista jugó un papel clave e impidió que el partido pudiese infiltrarse en las comunidades locales. El hecho de que la sociedad civil reaccionara destacando el aspecto racista, nacionalista y violento del partido permitió informar a las personas de los peligros del ascenso de Amanecer Dorado. La investigadora Mary Shiraef señala que hubo un marcado crecimiento de ONGs pro-inmigrantes. Cita como ejemplo a la Red Melissa, que entre otros, enseña a las refugiadas a luchar por sus derechos en los tribunales.

Asimismo, la policía cambió su estructura administrativa para enfrentar mejor los actos de racismo y violencia con una nueva división que registra crímenes racistas y procesa a los responsables. «Ahora tenemos medidas más concretas y estructuradas contra el racismo y los crímenes de odio», analiza Kafe.

«También hay información en las escuelas sobre el racismo y la xenofobia, y los responsables políticos insisten en la difusión de estas políticas. Ahora nos enfrentamos a una crisis muy profunda relacionada con los refugiados y estamos construyendo un nuevo plan nacional para luchar contra el racismo, la xenofobia y el extremismo«, agrega la politóloga.

Sin embargo, el fracaso de Amanecer Dorado para permanecer en el Parlamento no implica su desaparición. El nuevo partido Solución Griega, liderado por un exdiputado ultraderechista y estrella de la televisión, ha atraído votos de la formación neonazi. «Es importante que los políticos entiendan las razones que llevan a los votantes apoyar a esos partidos», concluye el politólogo Ellinas.

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