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Radiografía de las fuerzas euroescépticas
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Radiografía de las fuerzas euroescépticas

Encuentro de la ultraderecha en Milán.

Las elecciones al Parlamento Europeo de este domingo determinarán la fuerza de los partidos euroescépticos dentro de la Unión Europea. Por primera vez, podrían tener la capacidad de formar un bloque parlamentario influyente. Mientras se prevé que los dos grupos principales – el Partido Popular Europeo y la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratasno alcancen la mayoría, algunas proyecciones apuntan a que las nuevas alianzas de la derecha radical y las fuerzas euroescépticas podrían lograr un tercio de los 751 escaños. ¿Cómo está la situación en los países europeos? En este artículo hacemos un recorrido de estas fuerzas que han logrado imponerse en cada país.

«El euroescepticismo puede presentarse de muchas formas distintas«, explica James F. Downes, investigador del centro para el análisis de la ultraderecha. Así, los partidos de ultraderecha nacionalistas hacen más hincapié en la identidad nacional, la soberanía, la inmigración y el control de las fronteras. «El rechazo de los partidos de izquierda radical a la UE es más por su tendencia a una estructura de mercado neoliberal, pero no se oponen a la integración europea», remarca Downes. En este artículo, nos centraremos en los partidos de ultraderecha nacionalistas (también llamado populismo ultra), que han llegado al poder o tienen una influencia clave en países como Hungría, Francia, Italia, Polonia o hasta recientemente, Austria. El voto populista en Europa se ha triplicado en los últimos veinte años, pasando del 7% en 1998, al 25% en 2018, según el CIDOB, el Centro Internacional de Documentación de Barcelona.

«Las convulsiones electorales de los últimos años han acabado creando un panorama confuso, atomizado y radicalizado a la derecha del espectro político europeo, donde se diluyen las líneas entre la derecha tradicional, la radical, la xenófoba y la euroescéptica», explica Carme Colomina, investigadora especializada en la UE del CIDOB.

El pasado 18 de mayo, apenas una semana antes de los comicios, Matteo Salvini, líder del partido Liga Norte, congregó a 11 socios de la ultraderecha europea. En la plaza del Duomo de Milán, se juntaron los líderes de partidos como la Agrupación Nacional (Francia), Alternativa por Alemania, el Partido para la Libertad (Países Bajos), Verdaderos Finlandeses, el Partido del Pueblo Danés o el partido austriaco FPÖ. Como vemos en el mapa, que toma en cuenta el porcentaje de voto recibido en las últimas elecciones legislativas, estas fuerzas ultranacionalistas han conseguido entrar en los parlamentos nacionales o reforzar su presencia.

«Prácticamente todos estos partidos son euroescépticos», señala Hans-Georg Betz, experto en populismo y ultraderecha de la Universidad de Zúrich. El caos de la negociación del Brexit ha rebajado las posiciones anti-europeas, por lo que en lugar de optar por romper con la EU, tratan de imponer su agenda o reformarla desde dentro. «El objetivo no es tanto Europa como tal sino ‘Bruselas’, es decir, la Comisión y la burocracia, asociadas a los intereses de grandes empresas y de las finanzas internacionales y no a los intereses de los ciudadanos comunes y corrientes«, agrega. El aumento de la presencia de partidos euroescépticos en los parlamentos nacionales no siempre significa que haya una voluntad de salir de la UE. Así lo refleja, entre otros, el último eurobarómetro. El 68% de los consultados votaría a favor de que su país continúe siendo miembro de la UE.

El pasado 14 de abril, la socialdemocracia ganó por la mínima las elecciones en Finlandia con un 17,7% de los votos, apenas dos décimas más que el partido xenófobo Verdaderos Finlandeses, que obtuvo el 17,5%. Una cifra similar recibió el partido populista Demócratas Suecos, que se convirtió en tercera fuerza en el Parlamento pero fue aislada por un cordón sanitario.

Según coinciden los analistas, el auge de estas fuerzas puede explicarse, entre otros, por un rechazo de la política convencional. Pero también por su mayor aceptación en el espectro político. «Son más tolerados por los partidos tradicionales, en parte porque han logrado un mayor porcentaje de votos que antes«, resalta Downes, del Centro para el Análisis de la Ultraderecha. Además, ha habido cierta moderación de algunos partidos para poder ser parte de la coalición de gobierno. Y al revés, algunos partidos tradicionales han adoptado posiciones de ultraderecha con la esperanza de atraer a electores. Un ejemplo es el Fidesz de Viktor Orbán en Hungría, que obtuvo el 49,3% de los votos en las últimas elecciones. Este «se transformó de un partido tradicional de centro derecha hacia posiciones de ultraderecha«. Es parte del Partido Popular Europeo, aunque acaba de ser suspendido.

La inmigración como comodín 

A medida que las fuerzas populistas y euroescépticas han ganado presencia, su realidad se ha hecho más heterogénea. «Son más, pero también son más diversos«, resume Colomina, del CIDOB. «Estos partidos responden a percepciones y retóricas locales«, añade. Así, la agenda política de estos partidos puede diferir, por ejemplo en su relación con Rusia. La inmigración es el comodín común aunque cada política anti-inmigración esconde realidades distintas. En Italia por ejemplo, el euroescepticismo creció durante la crisis de los refugiados «porque se sintió abandonada por la UE«, según explica Colomina. Estas diferencias hace difícil etiquetarlos. Además, el carácter ultranacionalista de aquellos complica las alianzas.

En España, el pasado 28 de abril VOX irrumpió en el Congreso de los Diputados. El resultado, 10% de votos y 24 escaños, marcó la salida de España del reducido círculo de países europeos que no tienen representación de grupos de la derecha extrema en sus parlamentos. Sin embargo, aunque en su programa pide suspender el espacio Shengen e impulsar un nuevo tratado europeo basado en la protección de fronteras y la soberanía nacional, Vox no ha decidido si irá con algunos de los grupos políticos europeos.

Las fuerzas euroescépticas y de ultraderecha se presentan bajo distintos grupos en la Eurocámara. «Tienen prioridades nacionales y grados de euroescepticismo distintos», insiste Paul Butcher, analista político del European Policy Centre. Por un lado, el grupo de la Europa de las Naciones y las Libertades, liderado por Matteo Salvini y Marine Le Pen, lograría 62 escaños en el hemiciclo. «Las principales diferencias están en las políticas socioeconómicas«, explica Downes. Cita como ejemplo la defensa de políticas económicas más nacionalistas en la Agrupación Nacional de Marine Le Pen, que contrasta con políticas más neoliberales del FPÖ Austriaco y del Partido de la Libertad de los Países Bajos.

El grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos lograría 66 escaños. Este agrupa al ultracatólico y anti inmigración Ley y Justicia (PiS) del polaco Jaroslaw Kaczynski, los unionistas y conservadores de Reino Unido, el Partido Popular Danés, los Verdaderos Finlandeses, y la N-VA, el partido nacionalista flamenco que apoyó a los independentistas catalanes, lograría 66 escaños. En su página web, explican ofrecer «una alternativa a través de una UE reformada como comunidad de naciones». 

Por último, el grupo de la Europa de la Libertad y de la Democracia Directa, que abarca un abanico de partidos como Alternativa por Alemania, el Brexit Party de Nigel Farage o el Movimiento 5 Estrellas de Italia.

Fuentes

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