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La ultraderecha en Europa y el veto parental: ¿existe en otros países?
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La ultraderecha en Europa y el veto parental: ¿existe en otros países?

El PP en el Parlamento Europeo se posiciona en contra de un proyecto de ley en Polonia que criminaliza la educación sexual en las aulas. Te contamos qué relación tiene esta iniciativa con el veto parental y si este es un debate central de otros partidos europeos de ultraderecha

Foto: Juriaan Wossink

«Talleres en los colegios hablan a nuestros niños de ocho años de zoofilia y parafilia», decía en mayo del pasado año Rocío Monasterio, diputada en la Asamblea de Madrid por Vox. Una afirmación que, como ya explicamos en Newtral.es, es falsa.

Recientemente, el líder de esta formación, Santiago Abascal, declaraba: «Queremos proteger a los niños de los contenidos sexuales que se están dando a los niños de 0 a 6 años. No se les tiene que enseñar ningún tipo de juego erótico como se está haciendo en algunos lugares. La enseñanza de juegos eróticos está lejos de la educación y cerca de la corrupción de menores».

Lo decía en relación al veto parental —que Vox ha bautizado como pin parental— que la formación de ultraderecha promueve como una iniciativa por la que los progenitores pueden decidir a qué charlas y actividades no impartidas por docentes pueden asistir los menores en los centros educativos de Murcia —y que pretende hacer extensible a otras regiones—. Se trata de un folio, aunque lleve nombre de dispositivo tecnológico, que regula desde el actual curso la asistencia, por ejemplo, a un taller contra la homofobia.

[Qué es el llamado «pin parental»: un veto parental para charlas contra la homofobia solo con autorización de los padres]

Estas declaraciones encuentran su analogía en el discurso pronunciado el pasado octubre por la alemana Christine Anderson en el Parlamento Europeo (PE). Anderson, eurodiputada por la formación ultraderechista Alternativa para Alemania —Alternative für Deutschland o AfD— y parte del grupo europarlamentario Identidad y Democracia, se pronunciaba respecto a una resolución del PE en la que se votaba si un proyecto de ley de Polonia criminaliza la educación sexual [puedes ver el discurso íntegro aquí]:

«Estamos hablando aquí de la tipificación de la educación sexual en Polonia […] tachándola de algo totalmente equivocado. Se puede discrepar sobre si la educación sexual de los niños debe incumbir a los padres o al Estado, pero de lo que no se puede discutir es de que a los niños ya se les enseñan todo tipo de prácticas sexuales casi desde el jardín de infancia de sexualidad oral, anal y demás, diciendo que pueden fornicar con quien quieran. Y que esto vaya a aplicar como educación oficial. Hay un folleto que dice: ‘Nuestros niños deben poder oler el ano del vecino para saber de qué ano se trata’. Es decir, todo esto es un intento asqueroso por sexualizar a nuestros niños lo antes posible. La frontera del pudor de los niños pretende destruirse».

Discurso pronunciado por Christine Anderson en el Parlamento Europeo el 21 de octubre de 2019

«Stop Pedofilia»: Polonia y la homofobia

Este proyecto de ley sobre el que daba cuenta la ultraderechista Christine Anderson se conoce como la ley «Stop Pedofilia», y ha sido promovido por el Ejecutivo polaco —del partido de extrema derecha Ley y Justicia (PiS por sus siglas en polaco)—. Las instituciones europeas lo cuestionaban porque podría ser también un veto educativo bajo la excusa de «protección al menor frente a la pedofilia».

Sus defensores alegan que no es un veto educativo, sino una forma de luchar contra la pedofilia. Según explicaba la eurodiputada polaca Beata Kempa, del partido Ley y Justicia, «esta ley no habla de educación, solo prohíbe la promoción de la pedofilia». En este sentido, Kempa añadía: «Fortalece la protección de los niños de acuerdo con la Constitución polaca y las leyes internacionales como la Declaración de los Derechos del Niño, así como con la regulación vigente en la Unión Europea».

Sin embargo, sus detractores cuestionan que esta sea la verdadera intención debido a una de las frases incluidas en el proyecto de ley, que dice así: «Cualquier persona que promueve la actividad sexual de los menores, ya sea en el marco de la educación, la atención médica o el cuidado de los menores, puede ser encarcelada por un periodo de tres años».

Por esto, el debate sobre si este proyecto de ley supone un veto educativo llegó al Parlamento Europeo, votándose una resolución sobre si es una ley que criminaliza la educación sexual en Polonia. La eurodiputada María Eugenia Rodríguez Palop (Unidas Podemos), que ejerció como portavoz del grupo parlamentario GUE/NGL en este debate, señalaba que «no es el fin de la pedofilia lo que el gobierno polaco propone, sino la criminalización de la educación sexual». «Sin educación sexual se perpetúan los estereotipos de género y se estimulan la homofobia y la transfobia», añadía.

«En Polonia, donde el acceso al aborto solo es legal en circunstancias limitadas, la importancia de la educación sexual es aún más vital. Este proyecto de ley, que equipara la homosexualidad con la pedofilia, expone la inquietante homofobia que sustenta esta ley», apuntaba Amnistía Internacional en un comunicado.

Así, el Parlamento Europeo emitió una resolución desfavorable a esta ley gracias a 471 votos a favor de considerar que este proyecto legislativo sí criminaliza la educación sexual en las aulas. Una amplia mayoría si tenemos en cuenta que solo 128 eurodiputados votaron en contra de considerar que esta ley criminaliza la educación sexual y 57 se abstuvieron. De este modo, con su resolución, el Parlamento Europeo instaba al Gobierno polaco a rechazar esta ley, como se puede leer en el texto oficial publicado por el PE.

Respecto a la posición de los eurodiputados españoles en el PE, todos votaron a favor, a excepción de los tres eurodiputados de Vox —Mazaly Aguilar, Jorge Buxadé y Hermann Tertsch— y uno del Partido Popular —Javier Zarzalejos—. Es decir, 10 de los 11 eurodiputados del PP se posicionaron en contra de esta ley, a pesar de que en España el líder de la formación Pablo Casado se mostró favorable al veto —o pin— parental.

[Consulta aquí los votos nominales respecto a esta resolución (página 72) y aquí la lista de eurodiputados españoles]

La educación sexual y la ultraderecha europea

¿Es la educación sexual una guerra que libran otros partidos ultraderechistas europeos? En un reportaje del New York Times titulado «Los populistas de Polonia eligen a su nuevo gran enemigo: las personas homosexuales», el periodista apuntaba: «Desde Rumania, donde el gobierno intentó y no pudo cambiar la constitución para prohibir el matrimonio igualitario, hasta Hungría, donde las personas homosexuales son denigradas como una amenaza a las familias tradicionales, la sigla LGTBI está siendo desdeñada como parte de una lucha más amplia en contra de lo que los nacionalistas y populistas llaman ‘valores europeos’».

Así, la pieza del NYT recuperaba las declaraciones realizadas por Jaroslaw Kaczyński, líder de Ley y Justicia, en marzo de 2019: «Como sabemos actualmente, todo se reduce a la sexualización de los niños desde la infancia más temprana. Debemos combatir esta situación. Debemos defender a la familia polaca. Debemos defenderla con furia porque nos enfrentamos a una amenaza a la civilización».

Manifestación pro derechos LGTBI en Polonia a raíz del proyecto de ley «Stop Pedofilia» | Foto: Juriaan Wossink

En conversación con Newtral.es, la politóloga Belén Fernández-García —investigadora en el Instituto de Ciéncias Sociais de la Universidade de Lisboa (Portugal)— señala que «la cuestión de la educación sexual o en valores como la igualdad de género no es un debate que ocupe un lugar central en la derecha radical de Europa Occidental».

Sin embargo, Fernández-García explica que hay propuestas similares a la del veto parental en las aulas: «Por ejemplo, en el programa electoral del Partido del Pueblo Suizo [2015-2019], la formación señala que ‘las escuelas primarias y secundarias deben volver a centrarse en las matemáticas, el idioma nacional local y las ciencias naturales, olvidando los dos idiomas extranjeros en la escuela primaria, la ideología de género y la educación sexual, y la educación anticomercial ambiental y de protección al consumidor’ [páginas 51]».

«No obstante, estos temas no han sido tratados, por lo general, con la misma virulencia e importancia (en términos de visibilidad) con la que está siendo tratada en la derecha radical española. En este sentido, las propuestas en materia de educación de Vox se asemejan más al ultraconservadurismo de Bolsonaro [Brasil] que a las posiciones de los partidos de derecha radical de Europa Occidental», añade la politóloga. Según esta experta, «la soberanía nacional, la inmigración y la supuesta islamización de Europa ocupan la centralidad de sus agendas».

Beatriz Acha, politóloga y profesora en la Universidad Pública de Navarra —especializada en el marco teórico que emplea la extrema derecha en Europa—, explica a Newtral.es que «en ningún país de nuestro entorno el debate sobre la educación presenta los niveles de politización que ha alcanzado en España».

«Por ejemplo, el partido Alternativa por Alemania (AfD) habla tan solo de ‘evitar la influencia ideológica en la escuela’. Se afirma que debe mantenerse la ‘neutralidad de la escuela’ y que las aulas no deben ser un lugar para el ‘adoctrinamiento político’. Podría pensarse que se están refiriendo a la ideología comunista como hace Vox, pero la siguiente frase [extraída del programa electoral del partido] marca una gran diferencia con este tipo de planteamientos: ‘El modelo de la educación escolar debe ser el del ciudadano que piensa por sí mismo’», afirma Beatriz Acha.

El sociólogo Guillermo Fernández —investigador en la Universidad Complutense de Madrid y autor del ensayo «Qué hacer con la extrema derecha en Europa» (Lengua de Trapo)— señala en conversación con Newtral.es que «en Italia y Francia probablemente estarían de acuerdo con la medida del veto parental, aunque no la prioricen en sus agendas». «Creo que la diferencia está respecto a la extrema derecha nórdica y la holandesa. Por ejemplo, el Partido por la Libertad en Holanda o el Partido del Progreso en Dinamarca son muy nacionalistas y antinmigración, pero aceptan globalmente algunas ideas del liberalismo moral como el matrimonio homosexual o el aborto».

El historiador y profesor en la Universidad Autónoma de Barcelona Steven Forti —coautor del ensayo «Patriotas indignados: Sobre la nueva ultraderecha en la Posguerra Fría» (Alianza Editorial)— explica a Newtral.es que «la ultraderecha es tacticista: en algunas cosas, pueden cambiar de posición de una forma bastante radical en poco tiempo».

Lo dice en relación al debate de la educación sexual en las aulas: aunque no sea un eje central en la mayoría de partidos europeos de ultraderecha, podría serlo: «Este tipo de temáticas sobre la escuela, la educación y los hijos consiguen marcar mucho el debate e involucrar mucho a la ciudadanía, incluso a aquella que en principio no está muy interesada en política. Esto es porque se trata de cuestiones que afectan a la familia y que son del día a día», añade Forti.

Guillermo Fernández señala que iniciativas como la del veto parental «ponen en un aprieto a la derecha convencional»: «Normalmente son medidas que escandalizan a la izquierda. Por tanto, si la derecha dice que no está de acuerdo con el veto parental, entonces parece que está de acuerdo con la izquierda».

Además, este investigador alerta de la elección de los términos: «Llamar ‘pin parental’ a algo en una época en la que los padres están muy preocupados por saber qué hacen sus hijos, qué ven e, incluso, dónde están, es muy buen marco. Y aunque luego Iglesias y Rufián hablen de ‘pin neardental’, el mensaje que queda es que es un pin; y en el imaginario colectivo, un pin es una cosa buena porque protege frente a la amenaza externa».

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