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Qué otras cosas hace el Estado con lo que tiene previsto destinar al Ingreso Mínimo Vital
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Qué otras cosas hace el Estado con lo que tiene previsto destinar al Ingreso Mínimo Vital

El Gobierno prevé gastar en un año de Ingreso Mínimo Vital menos de un tercio de lo que las pensiones suponen en un mes. Esta nueva ayuda tiene tres aspectos novedosos en política social: consenso, modelo de prestación y evaluación

Foto: Shutterstock

El Ingreso Mínimo Vital que se aprobó la semana pasada tiene como objetivo reducir la pobreza más severa en España. Con esta medida, el Gobierno aspira a ayudar a unos 850.000 hogares. ¿Cuál será su impacto en las arcas públicas?

Aunque las estimaciones previas eran más elevadas —y con la posibilidad de que el presupuesto aumente posteriormente— el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, sitúa el coste de esta ayuda en torno a 3.000 millones de euros anuales. Pongamos ese número en contexto. 

Revisando los Presupuestos Generales del Estado de 2018 —prorrogados primero para 2019 y de nuevo para 2020—, la inversión estatal en el IMV:

  • Se acerca a la cantidad prevista para el ‘Fomento de la inserción y estabilidad laboral’: 3.431.100.526 euros.
  • También es comparable al programa de ‘Fomento y coordinación de la investigación científica y técnica’: 3.031.823.153 euros
  • Y está en el mismo orden de magnitud que las ‘Pensiones no contributivas y prestaciones asistenciales’: 2.429.171.134 euros.
  • Representa aproximadamente el doble de lo destinado a ‘Becas y ayudas a estudiantes’: 1.601.651.984 euros.
  • Y casi 40 veces menos que lo presupuesto en 2018 para las ‘Pensiones contributivas de la Seguridad Social’: 121.979.007.001 euros

Según las previsiones del Gobierno, el Ingreso Mínimo Vital costará en un año menos de un tercio de lo que las pensiones suponen en un mes. [Todas las comparaciones se han llevado a cabo gracias a la herramienta ‘Dónde van mis impuestos’, de Civio.]

Una medida de consenso

“Se ha sobredimensionado mucho el impacto que va a tener sobre los presupuestos. El coste es bajísimo”, afirma Marta Suárez-Varela, profesora de Economía de Universidad Autónoma de Madrid, que destaca positivamente este “primer esfuerzo nacional por hacer una renta de estas características”.

El IMV es una renta estructural que busca corregir la distribución ineficiente de las rentas que ocurre en España, un desequilibrio en el que que se han fijado organismos internacionales.

“España tiene una de las tasas de pobreza más elevadas de la UE y hasta ahora no teníamos una medida de este tipo”, subraya Ariane Aumaitre, que investiga sobre Estados del Bienestar en el Instituto Universitario Europeo de Florencia. Con el IMV, el Gobierno se dirige a algo más de dos millones de personas cuya situación es muy vulnerable, pero desde el inicio reconoce que no llegará a cubrir a todos los que se encuentran por debajo de la línea de la pobreza. “El IMV es un gran logro social; queda el reto de detectar colectivos excluidos e incorporarles”, añade Suárez-Varela. 

[De Ceuta a Dinamarca: así era y así es la renta mínima en España frente a la UE]

Según aseguraba la ONG Save the Children, dos de cada tres niños se quedarán sin percibir esta ayuda. Y aunque su inclusión estaba prevista inicialmente, el ingreso tampoco llegará a refugiados y solicitantes de asilo, algo que no ha impedido a Vox alegar que supondrá «un efecto llamada a gritos».

Los expertos consultados por Newtral.es coinciden en apuntar a la creciente presión desde la Unión Europea para desarrollar en España un sistema de garantía de ingreso a nivel nacional como el que ya tienen muchos Estados miembro. En este sentido, señala Suárez-Varela, la idea de la renta básica ha dejado de ser de izquierdas: es de consenso.

“No sé cuánta gente va a poder salir de la situación de pobreza con el Ingreso Mínimo Vital, pero sí va a haber mucha gente que va a poder salir de pobreza extrema”, razona Aumaitre.

[¿Cuáles son las condiciones para acceder al Ingreso Mínimo Vital? Preguntas y respuestas]

Un cambio de paradigma en la política social

Al mismo tiempo que la medida, el Ministerio lanzaba un simulador para ayudar a los posibles beneficiarios a averiguar si cumplen los requisitos para recibir la prestación, siendo el primero haber solicitado las demás pensiones y prestaciones disponibles. Esta herramienta es otro de los aspectos destacado de una medida que buscar ser un último recurso para personas que ya han agotado las demás opciones

En el sistema actual, la protección social se basa en la contribución. Los ciudadanos le dan algo al Estado —impuestos, cotizaciones a la Seguridad Social— y el Estado lo devuelve en forma de desempleo, sanidad, pensiones… El Ingreso Mínimo Vital cambia este marco. “Es reconocer que hay un montón de gente pobre en España y que es es necesario ayudarles a salir de esa situación”, explica Aumaitre.

[Familias que podrían percibir el Ingreso Mínimo Vital: «Vivo con 430 euros al mes. Por favor, que me lo den»]

“El problema que tenemos es que desde la crisis de 2008 hay un 10% de gente que está muy mal, precisamente porque no hay sistemas ni instrumentos para ayudarles”, señala el economista Octavio Medina. “En una situación así, con tanta población desempleada o con muchas entradas y salidas al mercado de trabajo, el sistema basado en contribuciones se rompe”. 

El IMV dibuja un escenario en el que la ayuda del Estado a los más vulnerables deja de estar ligada a lo que contribuyen al sistema. Además, en 2020 el dinero llegará de manera casi automática a aquellos ya identificados como población vulnerable, aquellos que reciben otras rentas mínimas de las comunidades autónomas. El cruce de datos entre administraciones es, como destaca Suárez-Varela, otra novedad en el ámbito de las políticas públicas. 

“Esta política ha sido diseñada en base a los datos de la Agencia Tributaria y de la Seguridad Social, con simulaciones que nos permiten desagregar y distribuir el gasto de manera más efectiva, contar con información más precisa y desplegar una estrategia multicanal, en colaboración con otras administraciones que cuentan con una mayor capilaridad”, explicaba el ministro Escrivá esta semana en una charla organizada por Esade. “Liberará gastos de las comunidades autónomas, que a su vez tendrán que rediseñar su sistema de prestaciones sociales, pudiendo complementar o no esta renta mínima”.

La evaluación como parte de la norma

El Decreto Ley que pone en marcha el IMV también da lugar a la creación de la ‘Tarjeta Social Digital’, que agrupará las prestaciones recibidas por una misma persona. En la conversación con Toni Roldán, director de EsadeEcPol y ex diputado de Ciudadanos, Escrivá ensalzaba los mecanismos ‘antifraude’ que contempla la norma y que aborda una cuestión clave: todos los beneficiarios del Ingreso Mínimo Vital deberán presentar la declaración de la renta, lo que aumentará la información disponible para Hacienda y puede ayudar a aflorar economía sumergida. Pero esta política incluye una cuestión aún más destacable en términos de control: el que contempla sobre sí misma.

La norma recoge la evaluación a la que se someterá la política, para la que se crearán una comisión de seguimiento y un consejo consultivo. El domingo pasado, Escrivá desgranó en El Objetivo la nueva política social y aseguró que «no hay ninguna norma en España hasta ahora que tenga incorporado en la propia ley tantas condiciones de evaluación». Los expertos coinciden.

“Es muy positivo que por primera vez en España la aprobación de esta nueva ayuda venga acompañada de un compromiso de evaluación anual y un ejercicio importante de análisis, de recopilación de datos y de calibración de escenarios”, afirman desde Esade. 

Suárez-Varela puntualiza que la novedad no es tanto la evaluación en sí, sino el hecho de que esté prevista en la norma. “Ya se estaba haciendo evaluación, por ejemplo, con políticas activas de empleo, porque es un requisito de las ayudas que recibimos de la UE. Pero la mayor parte de las veces es una evaluación ‘ex post’ sin un diseño previo adecuado. Si no has planteado a priori qué recogida de datos necesitas para la evaluación, el resultado será menos preciso”.

Para la profesora se trata, además, de un buen indicio de la línea en la que van a ir las administraciones públicas: poner en marcha la evaluación antes de que se inicien las políticas públicas. “Hasta ahora eran esfuerzos muy aislados y poco planificados”, apunta. 

La nueva ayuda pública aún no ha llegado a los bolsillos de los más vulnerables, pero la bienvenida parece generalizada. El argumento de base lo explica Octavio Medina: “La desigualdad en España no viene porque los muy ricos sean muy ricos, sino porque los muy pobres son muy pobres”, señala. “El Ingreso Mínimo Vital intenta romper un poco esa dinámica. Sólo por eso es importante, a falta de que veamos cómo funciona”. 

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