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Los vetos a candidatos crispan unas elecciones decisivas para el futuro de Irán
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Los vetos a candidatos crispan unas elecciones decisivas para el futuro de Irán

Los iraníes acudirán a las urnas el próximo 21 de febrero para elegir a los 290 miembros del Parlamento en un contexto de tensiones con Estados Unidos

Abedin Taherkenareh (EFE)

Más de 57 millones de personas están llamadas a las urnas este viernes 21 de febrero para elegir a los 290 miembros de la Asamblea Consultiva Islámica, el Parlamento unicameral de Irán. Transcurrido un mes desde la escalada de tensión con Estados Unidos, el pasado 13 de febrero arrancó la campaña entre la controversia suscitada por la decisión del Consejo de Guardianes de vetar un gran número de candidaturas: 7.296 de 14.444 iniciales (51%), según The Jordan Times.

La mayoría de los descalificados forman parte de la coalición de partidos reformistas y moderados, la primera fuerza parlamentaria de la que forma parte el actual presidente, Hasán Rohaní. Los conflictos con Washington, el fracaso del pacto nuclear y el retorno de las sanciones han mermado la credibilidad del bloque, que ha tocado fondo con el derribo accidental del avión de pasajeros ucraniano en el que murieron 176 personas. Todo ello, sumado al veto que ha dejado al sector reformista sin sus candidatos más populares, apunta a una baja participación que podría beneficiar a la alianza de partidos fundamentalistas y conservadores.

Lo más importante

El Consejo de Guardianes es el órgano encargado de supervisar y preservar el orden constitucional en Irán. Es una de las instituciones de mayor poder dentro de la estructura del Estado y, entre sus funciones, tiene la potestad para seleccionar a los candidatos que, bajo su criterio, son aptos para concurrir a unas elecciones. El portavoz del Consejo de Guardianes, Abas Alí Kadjodaí, compara su papel con el del Tribunal Constitucional español. “Una entidad que supervisa la correcta implementación de la Constitución y está atenta a cualquier desviación de la misma”, explica en declaraciones a El Mundo. En cuanto al número de descalificados –el 51% que menciona The Jordan Times–, Kadjodaí estima esta cifra en “un 20%” de los aspirantes iniciales.

Entre las razones esgrimidas por el Consejo de Guardianes para bloquear a los candidatos se encuentran la “corrupción económica”, la falta de “compromiso práctico con la doctrina del alfaquí (pilar fundamental de la teocracia iraní)”, la malversación de fondos públicos y el consumo y tráfico de drogas. Entre los descalificados se encuentran 90 de los 120 parlamentarios reformistas y moderados del actual Parlamento. Kadjodaí, sin embargo, asegura que el órgano constitucional ha sido imparcial y no ha buscado perjudicar a ninguna formación en particular.

Entre las competencias de los diputados de la Asamblea Consultiva Islámica está la facultad de conceder o denegar el voto de confianza a los ministros del Gobierno, así como de impugnarlos o de destituirlos. Asimismo, aprueban proyectos de ley y supervisan su implementación. También pueden despojar al presidente de sus funciones. No obstante, cualquier legislación del Parlamento debe obtener la aprobación del Consejo de Guardianes para que se garantice el cumplimiento de la Sharia (ley islámica) y de la Constitución iraní.

¿Cuál es el contexto?

“Hay muchos problemas en el país, algunos de los cuales se deben a las sanciones [de países extranjeros] y otros a la mala gestión”, manifestó el líder supremo de Irán, Ali Jamenei, en un encuentro con sus fieles el pasado 5 de febrero. El líder supremo es el jefe de Estado, máxima autoridad política y religiosa del país (no confundir con el presidente de Irán, jefe de Gobierno elegido cada cuatro años). Jamenei es miembro fundador de la Sociedad del Clero Combatiente, una de las formaciones políticas fundamentalistas que integran el bloque de partidos conservadores. “La gente irá al campo de batalla el día de las elecciones, pues va sobre la dignidad del sistema y la seguridad del país”, subrayó quien tiene la última palabra en las cuestiones de Estado.

Las elecciones serán una prueba de fuego para los reformistas y moderados, en el Gobierno desde 2013. Al inicio de la anterior legislatura, el presidente Rohaní puso en marcha medidas para avanzar en la agenda social y fortalecer lazos con Occidente. Sin embargo, muchas de sus promesas se truncaron tras la elección de Donald Trump como presidente de EE.UU. El abandono unilateral de Washington del acuerdo nuclear de 2015 y la reimposición de las sanciones a Irán obstaculizaron las políticas reformistas del presidente.

La alianza de partidos moderados, a favor de un aperturismo con el exterior, se ha visto perjudicada por las tensiones con la Casa Blanca, que han fortalecido las posiciones de los fundamentalistas debido a la creciente desconfianza hacia Occidente. El escepticismo alcanzó su punto más álgido en enero cuando el Pentágono atentó contra la vida del máximo general de Irán, Qasem Soleimani

Este incidente inició una espiral de tensión que condujo al derribo accidental de un avión de pasajeros ucraniano que había despegado de Teherán y en el que fallecieron 176 personas. Los intentos del Gobierno por ocultar la causa de la tragedia desencadenaron numerosas protestas a lo largo de la geografía del país.

El momento histórico por el que atraviesa Irán ha motivado al ayatolá Jamenei a llamar a participar en masa en las elecciones parlamentarias. “Cualquier persona que tenga afinidad con Irán y la seguridad y el crédito de la patria y que persigue la solución de problemas ha de personarse a las urnas para poner de manifiesto, de nuevo, la determinación y la autoridad nacional de los iraníes”, insistió el líder supremo.

El presidente de Irán, Hasán Rohaní, junto a un retrato del líder supremo, Alí Jamenei | Abedin Taherkenareh (EFE)

¿Qué hay que tener en cuenta?

Las elecciones de la Asamblea Consultiva Islámica de Irán se celebran cada cuatro años. La votación suele indicar qué facción política ganará las presidenciales del año siguiente. Una derrota de los reformistas y un incremento de escaños para los fundamentalistas se traduciría en más margen de maniobra para el bloque de partidos conservadores de cara a la campaña presidencial de 2021.

Las últimas elecciones legislativas tuvieron lugar los días 26 y 29 de abril de 2016. Los reformistas y moderados acabaron con 120 de los 290 escaños (41,7% de los votos) tras imponerse a los fundamentalistas y conservadores, que lograron 86 diputados (28,6% de las papeletas). El 22,41% de los iraníes votó a candidatos independientes, que en conjunto ocuparon 66 escaños.

Las comunidades no musulmanas de Irán tienen reservados cinco asientos en la Asamblea Consultiva. Los judíos, los zoroastrianos y los asirio-caldeos (católicos) cuentan con un escaño cada uno, mientras que los cristianos armenios detentan dos. En estas elecciones, 12 candidatos compiten por estos 5 asientos.

Es difícil determinar en qué dirección irá la votación, pues el Consejo de Guardianes también tiene competencias para impugnar sondeos parlamentarios. Una encuesta de la Agencia Encuestadora Estudiantil Iraní (ISPA) revela que solo el 21% de los entrevistados en Teherán tiene intención de acudir a las urnas. En los últimos comicios legislativos, la participación en la capital fue del 50%. “Se espera una participación baja en Teherán, lo que no significa necesariamente que la vaya a haber a nivel nacional”, matiza el analista Mohammad Hashemi, quien considera que el voto en las urbes tiene motivaciones distintas que en el campo.

En Teherán, donde se disputan 30 escaños del Parlamento, los conservadores cuentan con el liderazgo del que fue alcalde de la capital entre 2005 y 2017, Mohammad Bagher Qalibaf.

Para poder presentarse a las elecciones, los candidatos deben cumplir con las siguientes condiciones: no tener antecedentes penales; ser fieles a la República islámica y al Gobierno de la jurisprudencia islámica; poseer un título de maestría; estar física y mentalmente sanos; y tener una edad comprendida entre los 30 y los 75 años. No es necesario pertenecer a un partido.

#Fact

En las 10 elecciones parlamentarias celebradas desde 1980, el Consejo de Guardianes ha rechazado entre el 15 y el 49% de los candidatos iniciales, según estima The Guardian. Los comicios del próximo 21 de febrero son los que más vetos se han firmado desde Revolución Islámica de 1979.

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