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No, un róver de la NASA no ha encontrado vida en Marte, sino moléculas orgánicas detectadas antes en el sistema solar

Zonas de donde el Curiosity extrajo las muestras marcianas | NASA/JPL/MSSS
Zonas de donde el Curiosity extrajo las muestras marcianas | NASA/JPL/MSSS
Tiempo de lectura: 7 min

La NASA ha anunciado que el róver (robot explorador) Curiosity ha identificado más de una veintena de moléculas orgánicas en rocas arcillosas de Marte, entre ellas un compuesto con nitrógeno de estructura similar a la de precursores del ADN. Lo firma un equipo internacional liderado por Amy Williams, profesora de Geología en la Universidad de Florida, en un estudio que se publica este martes en Nature Communications.

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El hallazgo es relevante y llamativo. Esta materia orgánica podría haber sido conservada durante más de 3.500 millones de años en el cráter de Gale, en donde había un lago hace miles de millones de años. Pero como recuerda el astrobiólogo y antiguo colaborador de la NASA César Menor Salván (UAH), no se ha hallado vida marciana, ni pasada ni presente. Se han detectado moléculas con formas de carbono, que están presentes en la vida conocida. Pero no se acercan, ni de lejos, a las estructuras del ADN o ARN que portan la información para la construcción de seres y su replicación.

  • Qué se ha encontrado: más de 20 compuestos orgánicos liberados de una arenisca arcillosa muy antigua, en la región de Glen Torridon del cráter Gale. Aparecen dos cosas interesantes: un compuesto de heterociclos nitrogenados con estructura parecida a precursores del ADN (nunca antes visto en Marte) y benzotiofeno, una molécula con azufre que suele llegar a los planetas a bordo de meteoritos.

  • Qué no se ha encontrado: biomarcadores, biofirmas ni evidencia de vida. Todas las moléculas observadas admiten un origen abiótico, es decir, no biológico.

  • Lo importante: el hallazgo es metodológico y analítico. Es la primera vez que se realiza en otro mundo una termoquimólisis húmeda con TMAH, una técnica que rompe moléculas grandes para que puedan analizarse. Y ha funcionado muy bien, según destaca Menor Salván, protagonista del capítulo 15 de Esto no ha pasado.
Escucha el capítulo T3×15: ‘La receta extraterrestre de la vida’

La propia Williams encuadra el hallazgo en esa misma prudencia: el benzotiofeno, por ejemplo, es una molécula que llega habitualmente a los planetas en meteoritos, las mismas rocas que, al estrellarse contra la Tierra primitiva, pudieron aportar materia prima para el origen de la vida que conocemos. Es la conocida teoría de la panspermia: los ingredientes de la vida pudieron venir del espacio. Pero, como recuerda el astrobiólogo español, que se encuentren estos compuestos por todas partes del sistema solar en realidad indica que ya podían haber estado en la Tierra primitiva, en su totalidad o en parte.

¿Y si las muestras están contaminadas?

Hay una cautela técnica adicional. El análisis se hizo con un instrumento que, tras más de una década en Marte, no está químicamente “virgen”. Acumula contaminación interna y memoria de reactivos y subproductos previos. “En algunos puntos, no queda claro si han visto algunos productos realmente marcianos o están viendo ruido del sistema”, advierte Menor Salván. Los propios autores reconocen esa ambigüedad, y es una de las razones por las que la confirmación definitiva de señales de vida pasada requeriría traer muestras marcianas a la Tierra, como pretende la misión Perseverance y el programa Mars Sample Return, amenazados por los recortes de la administración Trump, como señalaba el pasado verano Menor Salván a Newtral.es.

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  • Lo siguiente. Validado el TMAH en condiciones reales, la misma técnica viajará a bordo de próximas misiones. La Rosalind Franklin de la ESA, prevista para 2028, perforará hasta dos metros bajo la superficie marciana, donde la radiación ha degradado menos las moléculas. Usará un instrumento hermano de SAM llamado MOMA.

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