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El mayor experimento involuntario para el clima: 17% menos de emisiones pero récord de CO2
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El mayor experimento involuntario para el clima: 17% menos de emisiones pero récord de CO2

Con caídas en la movilidad global de entre el 50% y el 70%, las emisiones diarias de CO2 han descendido hasta un 17% de media, cosa que no se ha notado en la concentración de este gas en la Tierra, récord desde el Pleistoceno en abril.

Vuelos confinados | M. Viciosa

Más de dos meses con la mitad del planeta parcialmente confinado, y la mayoría de actividades económicas al ralentí. La Tierra se ha convertido en el mayor laboratorio socio-ecológico para poner a prueba los modelos que dibujan los futuros escenarios ante la emergencia climática.

Entre las principales conclusiones que se pueden ir extrayendo, las que destaca un trabajo liderado por Corinne Le Quéré, de la Universidad de East Anglia (Reino Unido): sólo el equivalente a un parón como este todos los años podría evitar que acabemos el siglo con un incremento de más de 1,5ºC de temperatura media, a partir del cual las consecuencias para el clima serían irreversibles.

Ninguna de las crisis anteriores había provocado una bajada diaria de las emisiones de CO2 como la del mes de abril de 2020

Por supuesto, nadie está hablando en este trabajo, publicado en Nature Climate Change, de hacer cuarentenas anuales de dos meses. Sino de cifras equivalentes. Es decir, cambios de modelo de producción, generación de energía y, sobre todo, transporte.

Según los autores, aunque la caída de CO2 diaria media ha sido del 17% (30% en países de confinamiento estricto) «la disminución anual [con la que terminemos 2020] será mucho más baja, entre el –4,2% y el –7,5% según nuestras pruebas, lo que es comparable a las tasas de disminución necesarias anuales durante las próximas décadas para limitar el cambio climático» en ese umbral de +1,5ºC.

España se ha comprometido a recortar sus emisiones un 20% respecto a las de 1990, conforme anunció en la Cumbre del Clima COP25 de Madrid.

El transporte aéreo se desplomó, pero apenas se ha notado en CO2

Para realizar el estudio, analizaron seis sectores económicos: energía, industria, consumo en casa, edificios públicos, transporte de superficie y aviación. Cada cual, en cada país, se sometió a distintos escenarios de confinamiento.

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En transporte, los desplazamientos en tierra cayeron más de un 60% de media. Los vuelos, alrededor del 75% de desplome. ¿Hubo una correlación similar respecto a la reducción de emisiones del CO2 equivalente?

Las emisiones del transporte de superficie cayeron de media un 36%. Las de la aviación cayeron un 60% (en países de alto confinamiento, como España, hasta el 75%). [Aquí puedes ver gráficamente cómo fue cada caída. Sólo en las casas produjimos más CO2 que de costumbre]. Es decir, que por mucho que bajasen los desplazamientos en coche, camión, tren o barco diésel, las emisiones no se han recortado a ese nivel. Con los aviones sí.

Los vuelos apenas suponen un 2% de las emisiones de CO2 normalmente, pero su tráfico venía creciendo sostenidamente

Pero la gran paradoja es que poco se ha notado el impacto ambiental de los vuelos cancelados en el cómputo global. Con los cielos prácticamente libres de aviones comeriales en zonas como Europa, se han recortado las emisiones de dióxido de carbono en unas pobres 2 megatoneladas al día. Cuando el transporte en superficie ha ahorrado hasta 8 diariamente.

Esto es debido, en parte, a que pese a su mala fama, los vuelos apenas suponen el 2% de las emisiones de CO2 a la atmósfera, como recuerda la física Mar Gómez, jefa de meteorología y expera en cambio climático en eltiempo.es.

En este caso el transporte en superficie, «cuya actividad supone un
20% de las emisiones, es responsable de la mayor reducción en las emisiones globales. Esto nos puede dar una idea de donde debemos poner el foco en el futuro», apunta.

Greta Thunberg llega a Lisboa en velero el pasado diciembre | Antunes, Efe

Eso no quita para que se haya extendido un movimiento de vergüenza a volar, iniciado en Suecia bajo el nombre de flightscam. Su argumento principal es el peso que tienen los viajes en avión en las emisiones per cápita. Sobre todo, cuando hay alternativas de transporte colectivo sostenibles.

Incluso con aviones llenos, las emisiones por pasajero quintuplican a las del tren eléctrico. Por no hablar de medios cero emisiones como los propulsados por energía eólica, (razón de Greta Thunberg para realizar la acción-denuncia de cruzar el Atlántico en velero), o las bicis.

Mientras que la recién aprobada Ley de Cambio Climático obligará a que España deje de producir y comercializar coches fósiles desde 2040, el tráfico aéreo venía aumentando un 5,5% cada año en la última década. Para 2040, Europa calculaba un incremento de las emisiones del 21% respecto a 2017.

¿Por qué batimos récords de CO2 en la Tierra aun estando confinados?

El pasado abril, la Tierra volvió a batir el récord de concentración de dióxido de carbono, con más de 415 partes de este gas por millón. Desde antes del Pleistoceno no se estiman cifras como esta, cuando el planeta era joven y muy activo volcánicamente.

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«Esto es debido al periodo de residencia que tienen estos gases en la
atmósfera», señala Mar Gómez a Newtral.es. «En el caso del CO2, va desde décadas a siglos, un periodo de residencia muy elevado en comparación con el NO2 que cae en picado cuando se elimina la fuente de emisión».

El periodo de ‘residencia’ del CO2 va de décadas a siglos, muy elevado respecto a contaminantes como el NO2

Mar Gómez, física y meteoróloga

Esto nos da idea de por que el cambio climático es una emergencia. Las reducciones presentes de emisión tardarán años en apreciarse en las concentraciones en la atmósfera. Son éstas las que provocan el efecto invernadero y el calentamiento global.

Se estima que deberíamos reducir las emisiones globales entre un 7% y 10%
como mínimo por año para llegar a nuestro objetivo de neutralidad climática a mediados de siglo.

“Es poco probable que duren los cambios que estamos viendo ahora, porque no son estructurales”, advierte por su parte la doctora Le Quéré, coautora del estudio. “Sin embargo, las acciones que realicen ahora los gobiernos pueden marcar una gran diferencia sobre la dirección que tomen las emisiones en las próximas décadas: deberían pensar bien dónde invertir para desarrollar las acciones que nos lleven a cero emisiones”.

¿Cómo debería ser el mundo (sostenible) post-COVID-19? Para la autora, “Esto significa apoyar el ciclismo y caminar, transformar la industria del automóvil para que sea totalmente eléctrica».

Pero también hacer hogares más eficientes y fomentar la transformación industrial, con el foco en las energías renovables que «generen nuevos empleos» en una sociedad «más resiliente». Fábricas limpias, no cerradas.

5 Comentarios

  • A los Señores científicos, ya que estudiaron tanto tiempo durante su vida: DEJEN de buscarle la esquina al círculo, para detener la destrucción ambiental solo necesitamos destruir al ser humano.
    Desde que nacemos comenzamos a contaminar.
    Piensen un poquito por favor. ..

    • Una conclusión perfecta a tus argumentos. Ahora obra en consecuencia y empieza a usar tu lógica empezando por tí mismo. Sin duda La humanidad no te echará en falta.
      Saludos.

  • Es vergonzoso cómo se ataca al automóvil y se beneficia al transporte aéreo cuando interesa…. Cuando actualmente contamina igual o mas un coche eléctrico que uno diésel moderno y un avión por pasajero ni te cuento, pero bueno, sigamos atacando al transporte terrestre. Que vivan los intereses políticos!!

    • Si tenemos una matriz de generación eléctrica basada en renovables o nuclear, la respuesta podría ser NO (o muy poco).

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