Newtral


Los deberes para la Cumbre del Clima de Madrid
Siguiente

Los deberes para la Cumbre del Clima de Madrid

El mundo de la investigación y del activismo climático pone deberes a los dos centenares de países presentes en el Ifema de Madrid del 2 al 13 de diciembre. Es la última oportunidad para ejecutar los Acuerdos de París, ¿pero se han quedado cortos?


Dos semanas. La primera, técnica. La segunda, eminentemente política. Y toda ella salpicada de actividades paralelas. Como nunca, la sociedad civil, la más joven, se ha volcado con la primera Cumbre del Clima de Madrid.

Una cumbre destinada a revisar los éxitos y, sobre todo, limitaciones y fracasos de París, cuyos compromisos plasmados en 2015 se han quedado cortos para frenar el calentamiento global antes de su entrada en vigor en 2020. O, más bien, quedaron abiertos, a falta de cerrar algunos de sus artículos.

La ciencia ha hablado –junto a la política– y ha rebajado el objetivo deseable a 1,5ºC de tope respecto a la temperatura media preindustrial, como se certificó el panel de expertos el año pasado, antes de la Cumbre de Katowice.

Con la evidencia de que el calentamiento se acelera como consecuencia de la actividad humana, se considera la última oportunidad para tomar decisiones políticas de calado de cara a la próxima cumbre para no llegar al punto de no retorno, cuando por encima de 2ºC de aumento término, el clima quedará descontrolado. El margen de actuación se estima entre 2030 y 2035.

¿Qué es la COP25 y qué deberes pone?

Una cumbre del clima (conferencia de partes o COP, técnicamente hablando) sirve para articular una serie de medidas técnicas y compromisos políticos en material de lucha contra la emergencia climática.

A diferencia de la Cumbre de Acción Climática de septiembre, aquí toca mojarse. Pero no es la ONU quien dictamina lo que cada país tiene que hacer. Es cada Estado quien debe revisar y firmar sus compromisos a ejercer desde 2020, al contrario de lo ocurrido en Kioto. Y los marcados hasta la fecha se han demostrado muy limitados.

Loading…

¿Quiénes acuden a Ifema y con qué intenciones?

Participarán los firmantes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. En ella, jefes de Estado o de Gobierno o sus ministros tomarán decisiones (o no) para mitigar los efectos de la crisis climática.

Pueden asistir como observadores activistas o empresas, bajo una pléyade de siglas: CMP15 (firmantes de Kioto), CMA2 (firmantes de París), SBSTA-51 (asesores científico-tecnológicos), SBI-51 (órganos de implementación), etc.

Dicho esto, y al margen del detallado programa lleno de necesarios formalismos, hay que recordar que no todos los que se sentarán a discutir tienen la misma percepción ni compromiso en la lucha contra el cambio climático. Empezando por Estados Unidos, que inició hace cuatro semanas los trámites para abandonar sus compromisos firmados en París en 2015.

Sorprendentemente, «Trump está dejando a EE.UU. fuera de una de las mayores oportunidades de modernización de su economía», explica el analista del Bc3Reseach Mikel González-Enguino. Con un enorme potencial en renovables y producción de vehículos eléctricos, el presidente se escuda en su reconocido negacionismo para atrincherarse en la economía del carbono, en plena guerra comercial con China.

Para la experta en políticas públicas ambientales Miriam Zaitegui, «la salida de EEUU puede ser relevante ya que el Fondo Verde (lo que aportamos para ayudar a los menos desarrollados) quedaría mermado y entonces serán China y la UE las que deberán compensar esa pérdida». Esta analista de Ecodes recuerda que dentro de EEUU hay estados como California que ya lideran la lucha climática a pesar de Trump.

Su antagonista asiático podría no anunciar ahora una reducción de emisiones, aunque el año que viene lo haga.

La salida de EE.UU. puede ser relevante ya que el Fondo Verde quedaría mermado y otros deberán compensar la pérdida

Miriam Zaitegui, experta en políticas ambientales Ecodes

«El papel de EE.UU. en esta cumbre no parece que sea de bloqueo y no está claro, puesto que no se sabe quién ocupará la Casa Blanca después de 2020″, explica a Newtral.es el director ejecutivo de Greenpeace Mario Rodríguez. Y no será hasta noviembre de 2020 que su país esté formalmente fuera de los acuerdos de París, por cuanto lo importante es que «no ha habido otros países que hayan seguido su ejemplo en cascada». Aunque ahí está Brasil.

La conferencia iba a celebrarse inicialmente en el país amazónico. Pero la irrupción de Jair Bolsonaro, declarado negacionista climático, trasladó la sede a Santiago de Chile. Con la decisión del presidente Piñera de no acogerla, dejó en manos de Madrid la organización, que no la presidencia del evento.

Bolsonaro sí es una pieza clave en esta COP25. Además de su postura desafiante respecto a la evidencia científica, está muy interesado en marcar el debate en torno al mercado de emisiones de carbono.

El artículo 6: Brasil y la compraventa de emisiones

El artículo 6 de París versa sobre el futuro intercambio de derechos de emisión y el mecanismo económico que hay tras él.

En la cumbre de Katowice, hace un año, los países participantes llegaron a un acuerdo sobre la implementación del llamado Paris Rulebook pero no sobre este artículo. La idea es que la oferta y la demanda de derechos de emisión conduzcan a un precio global del carbono.

Actualmente, de facto, un país que está haciendo sus deberes en la reducción de emisiones (recordemos que la Amazonía absorbe mucho CO2) puede vender su derecho a contaminar. Hay una especie de mercado fluctuante en cuanto al precio de compra de ese derecho, como la bolsa.

En teoría, si alguien vende algo, se queda sin el derecho a disfrutar de ese bien. Pero Brasil quiere una doble contabilidad de carbono. Es decir, poder seguir contaminando, en la ‘lógica’ de que es un esfuerzo adicional al que habría hecho ese país.

Organizaciones ecologistas acuden a la Cumbre de Madrid para pedir el fin de los mercados de carbono como herramienta finalista de cara a la emergencia climática. Economistas, como el premio Nobel William Nordhaus, han pedido en reiteradas ocasiones el fin de este mecanismo y su sustutución por una fiscalidad verde.

En la cumbre también se tendrá que cerrar el mecanismo que compense las pérdidas generadas por los impactos del cambio climático. Por ejemplo, los de huracanes muy violentos y recurrentes. Es el llamado Mecanismo de Vasrsovia.

UE lidera hacia su Green Deal

El pasado jueves, el Europarlamento votó la declaración de «emergencia climática en la UE». Los populares preferían llamarlo urgencia, mientras que la extrema derecha se mantiene en que todo son «falsedades no demostradas».

Este retrato concuerda con la posición de los estados miembros. En general, Europa lidera la lucha ambiental en el mundo. Sus puntos negros se sitúan en Polonia, Hungría y República Checa.

Coincidiendo con la COP25, no en Madrid, sino en Bruselas se decidirá el futuro político climático de la Unión. La reunión del Consejo los días 12 y 13 espera poder alcanzar un acuerdo para la neutralidad de carbono en 2050 y recortar sus emisiones hasta el 55%.

Indicadores de la emergencia climática | W. Ripple, NW

Tres indicadores de la emergencia climática de Ripple

De aquí a dos meses se tendrá que concretar el llamado Green (New) Deal comunitario. Esto incluirá estos dos compromisos y una normativa que obligue al cumplimiento de los objetivos de París, como mínimo. También, tres estrategias para la Contaminación –con el foco puesto en los plásticos–, Biodiversidad y Agraria –verdadero nudo gordiano de las políticas de la Unión–.

«La propuesta de la nueva Comisión Europea de convertir al Banco Europeo de Inversiones (BEI) en un “banco climático” con la mitad de sus inversiones, es muy importantes», recalca González-Enguino.

«Necesitamos tener alineado al sector financiero cuanto antes con la soluciones para la crisis climática, ese es un motor de cambio muy poderoso, pero para ello necesitamos también gobiernos fuertes que envíen las señales correctas». La falta de una voz única podría ser ahí una debilidad europea.

Con los productores de petróleo hemos topado

Del otro lado, los países productores de petróleo, como Arabia Saudí, serán los que se opongan a cualquier recorte. El margen de negociación es estrecho. «Es cierto que las decisiones en las cumbres se toman por consenso –no unanimidad–», aclara el consultor de política climática internacional Juan Pablo Osornio (@Jaanpaul013), que trabaja para Greenpeace desde Berlín.

«Sin embargo –continúa– si miramos lo ocurrido en ocasiones anteriores, Arabia hace muchos aspavientos pero a la hora de tomar decisiones, se ha logrado nulificar su impacto», cree Osornio.

Llegamos tarde

«Estamos acercándonos a un punto de no retorno. Como un Titanic frente al iceberg a toda máquina», explicaba gráficamente a Newtral.es el investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales David Vieites, tras firmar una carta declarando la emergencia climática junto a otras 11.300 personas del mundo de la investigación.

El impacto de unos centímetros de subida de los océanos puede ser de metros en la costa. España es muy vulnerable.

Derretimiento glaciar, subida del nivel de los océanos, adiós a los arrecifes de coral, sexta extinción masiva… hace tiempo que en la comunidad científica se instaló en debate de si estas afirmaciones habían dejado de ser alarmistas, para pasar a ser tan catastrofistas como necesarias.

Los últimos datos manejados por el IPCC hablan de que el calentamiento global y la vulnerabilidad de los ecosistemas es mayor de la prevista cuando se empezó a tratar políticamente el cambio climático en 1995.

La cuestión es que los tiempos del planeta nos son los de la política y la economía. Y es ahora cuando vemos las orejas al lobo, según Miriam Zaltegui. «El no superar los 2ºC  fue una decisión política para llegar a un dificilísimo consenso; como estrategia está muy bien, ya que ha servido para echar a andar. Pero es insuficiente». También para una futurible economía global azotada por sequías, inundaciones y millones de personas desplazadas.

Loading…

¿Colapso o esperanza?

¿Podemos hablar de «colapso» para 2028 según lo que sostiene el sociólogo Jeremy Rifkin? «Él habla de un colapso del petróleo en 2028», precisa González-Enguino.

«Creo que dar este tipo de fechas es un poco aventurado. Nadie tiene una bola de cristal. Lo que sí parece claro es que por razones de emergencia climática y por la existencia de alternativas tecnológicas muy competitivas como la que representa el coche eléctrico, más pronto que tarde veremos un declive del sector del petróleo».

Por ejemplo, algunas centrales de carbón ya han anunciado que cesan su actividad porque los precios del carbono son demasiado elevados y dejan de ser competitivas con las tecnologías alternativas. A este mercado están sujetas algunas industrias, como la siderúrgica o las eléctricas, pero, en el caso de los hidrocarburos, el control se hace a nivel nacional.

Según explica  Xavier Labandeira, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Vigo, en Sinc, “el Acuerdo de París estableció unos niveles nacionales de emisiones. Para cumplir estos objetivos, se va ajustando la oferta de permisos a los objetivos europeos hasta que se llegue a un momento en el que no haya permisos disponibles y así se tienda a una economía descarbonizada”.

Lo que está claro es que desde París se habla abiertamente de un cambio de modelo energético y, con ello, económico. Varios países presentarán resistencias.

Esta cumbre abrirá (y quizás cerrará) algunas preguntas en torno al papel de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Las alianzas contra los deseos de Brasil en su contabilidad del carbono o de los miembros de la UE respecto a los ultraconservadores a la hora de que se implante una política fiscal verde en la Unión.

Herramientras entre la diplomacia y la emergencia; climática y de un nuevo mundo y sus reglas. El calentamiento se acelera. Y el contador de París sigue corriendo en Madrid, aunque sus minutos –ahora– duren menos.

¿Quieres comentar?

Relacionados

Más vistos

Siguiente