Newtral
Coronavirus y Dinamarca: frialdad nórdica para actuar cuanto antes
Siguiente

Coronavirus y Dinamarca: frialdad nórdica para actuar cuanto antes

El país escandinavo fue uno de los primeros en Europa en adoptar medidas restrictivas y ya cumple un mes de desescalada

Pixabay

Pionera en Occidente por su pronta reacción, Dinamarca fue el primer país de Europa en relajar las restricciones por el coronavirus. Concluido el primer mes de desescalada, las autoridades sanitarias han anunciado que el patógeno está controlado entre sus fronteras y que el sistema público de salud está preparado para cortar una segunda oleada. Terrazas, cines y colegios reanudan paulatinamente su actividad y, conforme la sociedad danesa retoma la vida cultural, en el horizonte se atisba de manera más clara la silueta de la nueva normalidad.

¿Cuándo se detectó el primer caso?

El coronavirus eclosionó en Dinamarca el 27 de febrero, cuando un hombre dio positivo en la ciudad de Roskilde, al norte de la isla de Selandia. Dos semanas después, el 12 de marzo, el Gobierno danés anunció la primera muerte por COVID-19 en el país. Desde principios de abril, los hospitales han advertido una reducción constante de pacientes en cuidados intensivos y, a 22 de mayo, Dinamarca apenas cuenta 905 enfermos activos entre sus 11.230 diagnósticos totales (el 8,1%). En el balance oficial más reciente, las autoridades sanitarias reportaron 561 fallecimientos y 9.764 recuperados, sin incluir los datos de Groenlandia ni del país autónomo de las Islas Feroe. Con una población de 5,7 millones de habitantes, cuenta con 197 casos confirmados por cada cien mil personas y registra un índice de mortalidad de 9,8.

La Región Capital, que integra la ciudad de Copenhague, es el principal foco de contagio con el 56,6% de positivos del país. De sus casi 2 millones de habitantes, 6.360 casos han dado positivo por COVID-19. La siguen Selandia, la isla más poblada de Dinamarca, con 1.803 diagnosticados (16,1%), y la Región de Jutlandia Central, con 1.585 (14,1%).

¿Qué medidas se han adoptado?

Dinamarca fue uno de los primeros países de la Unión Europea en imponer medidas restrictivas. El 12 de marzo, el Gobierno suspendió las clases en colegios y universidades, cerró los comercios no esenciales y envió a casa a los trabajadores del sector público. También limitó la circulación de personas, aunque nunca declaró el confinamiento general. Solo prohibió las concentraciones de más de 10 individuos. Un día después, clausuró temporalmente las fronteras, antes de que lo hicieran la mayoría de sus homólogos comunitarios.

En lo referente a las medidas económicas, el Ejecutivo socialdemócrata firmó en marzo un pacto con sindicatos y patronales para salvaguardar el mercado laboral y mantener a flote a las pymes. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, prometió entonces sufragar con dinero público el 75% del sueldo de los empleados de las empresas que planeen recortar sus plantillas en un 30% –o en más de 50 personas–. El acuerdo durará hasta junio, cubrirá salarios de hasta 23.000 coronas brutas mensuales (3.080 euros) y compromete a las compañías a no ejecutar despidos. Pese a guardar similitud con los Expedientes Temporales de Regulación de Empleo (ERTE) aplicados en España, la compensación no conlleva ninguna rebaja en la nómina de los trabajadores, pues establece que las empresas deben abonar el 25% restante. El Gobierno danés también aprobó un paquete que incluye ayudas directas, avales y créditos para negocios y particulares, con excepción de las firmas con sede en paraísos fiscales.

Las terrazas reabren en la plaza Graabroedre de Copenhague el 18 de mayo. | Liselotte Sabroe (EFE/EPA)

Dinamarca inició el camino de la normalización hace un mes. El 15 de abril, en una primera etapa de la desescalada, reabrió guarderías y escuelas en algunos cursos, antes que el resto de sus vecinos de la Unión. Las peluquerías, clínicas de belleza y centros de fisioterapia hicieron lo propio el día 20. La fase 2 dio comienzo tres semanas después, el 11 de mayo, cuando reiniciaron su actividad los negocios minoristas y los centros comerciales. Y el lunes 18 les llegó el turno a cafés, restaurantes y terrazas, aunque con restricciones de espacio y de horario. También se redujo la distancia mínima entre personas de dos a un metro, salvo para los grupos de riesgo, y se autorizó el deporte profesional.

El Ejecutivo socialdemócrata, que gobierna en minoría con el apoyo externo de varias fuerzas de centroizquierda, consensuó con la oposición conservadora adelantar la tercera fase el 21 de mayo, prevista inicialmente para mediados de junio. Así pues, se ordenó la apertura inmediata de museos, cines y teatros, además de zoológicos, acuarios y jardines botánicos. A la reactivación de la vida cultural se le sumará la reanudación de la enseñanza media el día 27. Y a partir del próximo lunes 25 se habilitará entrar al país por motivos de negocio, además de los habitantes de otros países escandinavos –y de Alemania– que tengan familia en Dinamarca o una segunda residencia. Los empleados del sector público también podrán regresar a su puesto de trabajo físico, salvo en Copenhague. Antes de finales de mes, el Gobierno presentará un plan para una reapertura controlada del turismo “asumible desde el punto de vista sanitario”.

La limitación de concentraciones de más de diez personas seguirá vigente hasta el 8 de junio y la cuarta fase, que incluye la apertura de discotecas, gimnasios y locales de conciertos, se adoptará en agosto. El Gobierno danés rechaza de momento fijar una fecha para levantar la prohibición de entrada al país a extranjeros sin permiso de residencia. “Las fronteras deben abrirse de forma inteligente, teniendo en cuenta a los países vecinos, a la Unión Europea, el riesgo de contagio y el flujo de personas”, explicó la primera ministra el 12 de mayo.

¿Cuál es la situación actual?

La reacción temprana de Dinamarca le ha permitido paliar buena parte del impacto de la contingencia sanitaria en el tejido productivo. Su reducida deuda pública, de tan solo 33,2% del PIB y con una calificación crediticia AAA, es una de las más bajas del mundo y ha sido un factor capital en el diseño de los planes de contención de la pandemia. “Tenemos una posición más fuerte que muchos otros países y podemos pedir dinero prestado para superar esta situación de la mejor manera posible”, reconoció en abril el ministro de Finanzas, Nicolai Wammen.

Sin embargo, el país escandinavo no está exento de las secuelas económicas. En su informe del 15 de mayo, la Oficina Nacional de Estadística señaló que el PIB danés sufrió una caída interanual de un 1,9% en el primer trimestre del año, la mayor contracción desde la crisis financiera de 2008. Según el organismo público, los efectos de la pandemia han repercutido especialmente en el transporte, en la hostelería, en la cultura y en el ocio, mientras que apenas se ha notado en la agricultura, en la industria y en la construcción. Como consecuencia de los ERTE ‘sui generis’ de Dinamarca, cuyos afectados computan como empleados, el índice de ocupación solo descendió una décima. El Fondo Monetario Internacional (FMI), por su parte, proyectó el 14 de abril que el país nórdico cerrará 2020 con un descenso de un 6,5% de su PIB.

La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, el 12 de mayo. | Philip Davali (EFE/EPA)

Dinamarca es uno de los países que más exámenes de COVID-19 efectúa en relación a su población. Con 8.891 test por cada cien mil habitantes (514.765 en total) a 22 de mayo, ocupa el octavo puesto global en el ratio de pruebas por persona. Cumplido un mes del inicio de la desescalada, la tasa de contagios, lejos de aumentar, ha bajado hasta situarse en 0,6. Aupado por los números, el máximo responsable en infecciones del Instituto Nacional de Salud, Kare Molbak, ha dado por controlada la epidemia y descarta una segunda oleada en el país. “Si el virus estuviera descontrolado y no hiciésemos nada, habría riesgo de una segunda epidemia. Pero hemos aprendido mucho de la enfermedad, tenemos capacidad para hacer test y aislar a las personas expuestas. La podríamos cortar”, indicó el 12 de mayo, aunque aceptó la posibilidad de que se registren rebrotes puntuales conforme se vaya abriendo la sociedad.

Frederiksen insiste, no obstante, que el patógeno sigue presente en la comunidad danesa y que las medidas sanitarias “son tan importantes ahora como hace unos meses”. Por ello, el 12 de mayo anunció una estrategia epidemiológica “más ofensiva”, canalizada por una nueva institución que ejerza de “músculo operativo”, y que permita rastrear los contactos de los personas infectadas, superar la cifra actual de 10.000 test diarios y asegurar el suministro de material sanitario. “Hemos conseguido tener el coronavirus bajo control gracias a un esfuerzo colectivo sólido. Pero si la propagación se reinicia, debemos saberlo a tiempo. Necesitamos un rastreo efectivo para aislar a los enfermos y romper la cadena de infección sin tener que cerrar nuevamente la sociedad”, argumentó la primera ministra.

2 Comentarios

  • Hvorfor er det saa vanskeligt at se min familie (soen, boerneboern og svigerdatter? De kan ikke komme og besoege mig i Vejer de la Frontera (Cadiz) Spanien i deres ferie de 2 foerste uger i juli. Jeg rejser tilbage til Danmark og bor men har brug for min soens hjaelp til at pakke

¿Quieres comentar?

Relacionados

Más vistos

Siguiente