Casi ocho años después de que el Gobierno de España plantease elaborar un listado de pseudoterapias, el Ministerio de Sanidad ha calificado formalmente a la homeopatía como un producto sin eficacia terapéutica. Según un informe presentado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), sus efectos son “comparables al placebo” (alguien percibe una mejoría sólo con decirle que lo está tomando, aunque ni siquiera se le administre lo prometido). Sus principios “chocan con las leyes de la física y la farmacología actual”. Aunque todo esto ya te lo hemos contado en Newtral.es en los últimos ocho años. E incluso el diccionario de la RAE se había alejado de cualquier propiedad curativa en 2019.
- Venimos de lejos. La decisión culmina un recorrido largo y con frenazos. En noviembre de 2018, los ministerios de Sanidad y de Ciencia presentaron el Plan para la Protección de la Salud frente a las Pseudoterapias, con el objetivo de “evaluar en base al conocimiento y la evidencia científica más actualizada” 139 técnicas previamente inventariadas como terapias naturales. La intención entonces era sacar a la homeopatía de los centros sanitarios, al menos, como medicamentos.
La homeopatía quedó en un limbo tras la llegada de la pandemia de COVID-19, pese a que no tardaron en aparecer supuestos tratamientos homeopáticos contra el coronavirus. Es cierto que desde 2018 no se pueden prescribir con indicación terapéutica en la consulta médica. Pero su venta ha continuado en forma de suplementos alimenticios o tratamientos sin indicación terapéutica.
El informe técnico Homeopatía y productos homeopáticos: Evaluación de las evidencias acerca de su eficacia y seguridad concluye “de forma categórica” que no existe evidencia científica que avale la eficacia de estos preparados en ninguna patología. Sanidad añade que ahora no existe en el mercado español ningún producto homeopático con indicación terapéutica autorizado.
“Como un azucarillo en todo el Mediterráneo”. Las claves del informe:
- 64 revisiones sistemáticas analizadas por la AEMPS, publicadas desde 2009. La mayoría presenta, según el informe, “baja calidad metodológica”: muestras pequeñas, periodos de seguimiento cortos o sesgos en la aleatorización. O sea, puede haber estudios sobre supuesta eficacia de homeopatía, pero ni revisados por pares, ni siguiendo estándares, ni en revistas de impacto.
- A mayor rigor, menor efecto. El documento subraya que, a medida que aumenta la calidad de los ensayos clínicos, “el supuesto efecto de la homeopatía disminuye hasta desaparecer”.
- Imposibilidad matemática. En una dilución de 12CH (la habitual en productos homeopáticos) “es matemáticamente imposible que quede una sola molécula del ingrediente original”. Una dilución mucho más moderada, de 6CH, equivaldría a “disolver un sobre de azúcar en todo el mar Mediterráneo”.
- La ‘memoria del agua’, descartada. La AEMPS califica de “postulado sin base empírica” la hipótesis de que el agua retenga las propiedades de una sustancia después de ser diluida, uno de los pilares teóricos de la homeopatía clásica.
Dice el informa: “Los ciudadanos que optan por la homeopatía para tratar dolencias graves o crónicas pueden poner en peligro su salud al sustituir terapias basadas en la evidencia por productos que carecen de ella”.
- Ya estaba prohibido decir que curan. En paralelo al trabajo de evaluación, la AEMPS ha cerrado un proceso de regularización que ha supuesto la retirada de 1.032 productos del mercado. Los 976 que permanecen registrados lo están mediante un procedimiento simplificado: al basarse en diluciones extremas que garantizan su inocuidad, no se les exige demostrar efecto terapéutico, pero también tienen prohibido por ley incluir cualquier indicación sanitaria en su etiquetado.
Homeopatía, un gato al que nadie quiso poner cascabel en la UE
En febrero de 2021, la Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias publicó los cuatro primeros informes en el marco del plan #coNprueba contra las supuestas terapias sin evidencia. La homeopatía quedó fuera, para sorpresa de parte del sector sanitario.
A nivel comunitario pasó algo parecido. En plena pandemia, 2.750 firmantes se adhirieron a un manifiesto contra las normativas que mantenían a falsas terapias como la homeopatía dentro de la categoría de medicamento. En los últimos años, países como Francia, Reino Unido o Alemania han dejado de dar cobertura pública a los tratamientos homeopáticos o han dejado de estar cubiertos por el seguro obligatorio.
- ¿De dónde viene esto? Bruselas aprobó en 2001 una directiva que equiparaba a los preparados homeopáticos con los medicamentos, por lo que su venta debía restringirse a las farmacias. El problema es que no se someten a los mismos estándares de control y ensayos que las medicinas.
La directiva estuvo siete años sin trasponer del todo a la legislación española, hasta que el último gabinete de Mariano Rajoy aprobó una orden para restringirlos a las farmacias y someterlos a mayores controles, aunque, una vez más, distintos a los que prueban la eficacia de un medicamento. Europa no dio nuevos pasos, pese a las protestas de varios sectores contra las pseudoterapias.
En 2024 dio por cerrado el expediente específico de la homeopatía, con un argumento que el entonces secretario de Estado de Sanidad Javier Padilla resumía en un foro de El Español: las administraciones no deberían de estar dirigiendo recursos a “cosas que no tienen el ánimo de pasar por ciencia”. En cualquier caso, dejó claro que “aquellas cosas no avaladas por la evidencia científica no deberían estar en la farmacia asistencial”.
El informe técnico publicado este lunes por la AEMPS supone, en la práctica, una vuelta sobre esa decisión y el pronunciamiento formal que asociaciones de afectados y profesionales por la evidencia llevaban reclamando desde que el plan arrancó.