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¿Coronavirus en el aire? Lo que sabemos de cómo se contagia
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¿Coronavirus en el aire? Lo que sabemos de cómo se contagia

La proximidad con una persona infectada que habla, canta o grita sin mascarilla es, hasta la fecha, el mayor riesgo de contagio del coronavirus. Pero las gotitas respiratorias que se quedan flotando pueden tener un papel si son inhaladas en cantidad suficiente.



Un controvertido estudio en PNAS liderado por un grupo de expertos en dinámicas atmosféricas ha mostrado cómo las gotitas más finas (aerosoles) que exhalamos pueden permanecer y viajar por el aire con enorme facilidad. Y, por tanto, ser una excelente vía de contagio del SARS-CoV-2.

¿Compromete esto la idea de que la distancia de seguridad óptima es 1,5m a 2m entre personas? La OMS mantiene esta recomendación, mientras que no ha declarado que los aerosoles sean una vía principal de contagio del SARS-CoV-2. Pero la han terminado por admitir como posible.

Y es que una cosa es que el producto de nuestra respiración viaje y se suspenda en el aire y otra, que esté cargada de virus suficientes como para contagiar a personas cuando respiran ese aire.

En este vídeo recopilamos la evidencia que tenemos respecto a las principales vías de transmisión del SARS-CoV-2 y su capacidad para infectar y hacer enfermar de COVID-19. Se resume en:

Las gotitas que exhalamos no suelen ir más allá de 1,5m o 2m

La transmisión del SARS-CoV-2 por aerosoles «se produce en partículas de tamaño entre nanómetros hasta micrómetros, ya que el virus (de unos 100 nm de tamaño) no viaja solo, sino que lo hace formando parte de partículas de diversos tamaños que también contienen sales y proteínas de las mucosas», señala María Cruz Minguillón (IDAEA-CSIC), autora de este informa sobre los emisiones del virus.

Según añade en este trabajo, tradicionalmente se distingue entre “gotas” (>5 micrómetros) y “aerosoles” o “micro-gotas» (<5 micrómetros), aunque la realidad es que la distribución de tamaño generada al respirar, toser o estornudar es un rango de tamaños continuo. No es que emitamos sólo un tipo de gotitas.

Transmisión coronavirus por gotitas respiratorias

Diversos trabajos, incluso anteriores a la irrupción del SARS-CoV-2, han demostrado que cuando hablamos y, sobre todo, cuando gritamos, salen de nuestra boca miles de ellas, más de 10.000.

Las más pesadas, de unos 500 micrómetros, caen pronto al suelo o superficies (fómites, que si tocamos y nos llevamos a nariz, boca u ojos, pueden infectar).

Otras, más pequeñas, pueden llegar hasta los 2 metros de distancia de la boca. Hasta los 8 metros en un estornudo. Las vías preferentes de ‘viaje’ del coronavirus, según la OMS, siguen siendo estas, con la evidencia actual en la mano.

Las gotas más ínfimas pueden quedar flotando en aerosoles

En los primeros trabajos de investigación en China, al comienzo de la epidemia, se sugirió que los aerosoles o partículas en suspensión en el aire podrían ser portadoras de coronavirus. Sin embargo se ha podido sólo medir con claridad en entornos hospitalarios.

Intubar a una persona con COVID-19 era el típico caso de riesgo de aerosoles infectivos que recogían esos trabajos. Y la OMS sigue manteniendo esta vía como de claro posible contagio.

Sin embargo, se ha observado empíricamente cómo gente que estaba a más de esos 2 metros de seguridad se ha contagiado en lugares cerrados: restaurantes sin ventilación, autocares y oficinas. ¿Qué tienen en común estos sitios?

Los lugares cerrados y mal aireados aumentan las posibilidades de contagio hasta en 18 veces, según este trabajo observacional de Japón. Si a eso sumamos las bajas temperaturas y sequedad, propias del aire acondicionado, tenemos una radiografía de los primeros rebrotes de la epidemia.

Proximidad y aire acondicionado recirculante, fundamentales

Si hablar sin mascarilla supone surtir al ambiente de gotitas que pueden ir cargadas de virus, hay un caso paradigmático donde estudiar el fenómeno: los centros de llamadas o call centers.

En Seúl, se pudo observar cómo 94 teleoperadores se contagiaron en la planta del edificio de oficinas donde trabajaban. El recinto estaba dividido en dos alas, con zonas comunes, pero separadas por puertas automáticas. Los contagios se concentraron en una sola. La oficina no tenía ventilación exterior.

Algo parecido a lo ocurrido en un restaurante de Guangzhou en enero. ¿Por qué terminaron contagiadas 10 personas, si algunas se sentaron a más de dos metros de la persona enferma? El aire acondicionado recirculando parece haber servido para hacer llegar esas gotitas a tres mesas, las que tenía en línea.

Una de las mesas cercanas, incluso posiblemente afectadas por la corriente del aire acondicionado, no registró contagios. Apenas coincidieron 18 minutos con la persona infectada, frente a los más de 45 minutos del resto de comensales.

Algo parecido ocurre con los autocares con trayectos relativamente largos, aire recirculando y proximidad entre viajeros (donde no es tanto el aire, como la proximidad entre viajeros). Es la misma duda que plantean los aviones. Los fabricantes de aeronaves, sin embargo, se han apresurado a recordar que están equipados con filtros y el aire se renueva.

Aunque en China se observó (preliminarmente) que un tercio de los contagios iniciales se produjo en transportes colectivos, en Tokio no se ha visto por ahora un solo rebrote asociado al tren de cercanías o metro. Los expertos apuntan a que el hecho de ir con mascarillas y no hablar durante viajes, que no son largos, puede ayudar a proteger a los pasajeros ante contagios.

Los virus no se pueden multiplicar en los conductos del aire, como sí lo hacen bacterias u hongos.

Según la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS), «siendo muy baja la probabilidad de que el virus entre en el sistema de climatización o extracción de aire y se difunda por los conductos, se debería garantizar una renovación suficiente».

Se trata de que no recircule el mismo aire en un espacio cerrado. Es preferible captar «el aire exterior en un lugar apropiado, y favoreciendo la renovación respecto al confort climático y la eficiencia energética».

Los virus no se pueden multiplicar fuera de las células de un ser vivo. Por lo tanto, no hay riesgo de proliferación del SARS-CoV-2 en los conductos ni aparatos de aire acondicionado, como sí ocurre con bacterias u hongos, como el Aspergillus, en instalaciones con mal mantenimiento.

En este sentido, la investigadora en arquitectura y eficiencia Teresa Cuerdo (CSIC) defiende el uso racional del aire acondicionado, porque en un contexto climático cada vez más extremo, no pasar demasiado calor también es una cuestión de salud.

Lo importante es que «no sirva sólo para mover una masa de aire contaminada por toda una sala» (esto vale para un aire acondicionado, para un ventilador pero «también para una ventana por la que sólo entre aire y una ráfaga disperse por la sala gotitas respiratorias de alguien infectado», precisa Cuerdo). Recuperar, en suma, «la cultura de la ventilación natural».

Cuanto más tiempo peor, sólo en interiores

El doctor Lloyd-Smith, este año ha dedicado parte de sus investigaciones a observar hasta qué punto el aire que exhalamos puede contagiar a otras personas, en caso de que tengamos en nuestra garganta el SARS-CoV-2.

Básicamente, hizo un experimento que demostraba cómo los aerosoles respiratorios de alguien contagiado pueden quedar flotando hasta 3 horas. Pero cada minuto que pasa van perdiendo capacidad infecciosa. Las microgotitas también caen en superficies, donde se vio que aguantaban relativamente bien en plásticos y acero, y bastante peor en cobre.

[Actualización 30 de julio]: En este sentido, un nuevo trabajo preliminar, centrado en el crucero Diamond Princess, viene a concluir que incluso en espacios cerrados razonablemente aireados puede haber contagios, si no se respetan distancias entre personas y no se usan mascarillas.

En este sentido, hay bastante discusión científica sobre si este caso concreto –como el de otros barcos, tomados como laboratorio– es un ejemplo realista en la actualidad. Se desconoce la carga viral de las personas infectadas en el barco, cuántas fueron las que entraron enfermas y cuántas fueron propagando el virus durante los días que duró la abortada travesía.

Muchas gotas y muy cargadas de virus

¿Cuál es la cantidad mínima necesaria de virus a inhalar para que se posibilite la infección por SARS-CoV-2? Aún no lo sabemos con exactitud. Pero no parece irrelevante el hecho de juntarse con las gotitas respiratorias de alguien particularmente cargado de virus. Alguien que participa en los llamados eventos supercontagiadores.

El fenómeno, descrito por James Lloyd-Smith (UCLA) en Nature en 2005, permite medir cómo de uniformemente avanza la epidemia. Como recuerda Mónica G. Salomone en Sinc, el caso más extremo identificado es el de la paciente 31 de Corea del Sur. Había asistido a varias reuniones religiosas en febrero y en pocos días se contabilizaron más de 5.000 contagios en la localidad de Daegu.

En un trabajo muy preciso, pero lleno de limitaciones, Giorgoo Buonanno calculó que en las gotitas más pequeñas, las capaces de quizás quedarse flotando, apenas habría 0,236 partículas por centímetro cúbico.

¿Cuánto virus en la gotita es necesario para infectarse? Aún no se ha medido con claridad. Este autor usa el modelo del primer SARS, pero no está tan claro que sean comparables, dado lo altamente contagioso del nuevo coronavirus.

El profesor de física en la Universidad de Cassino cree que las medidas impuestas en la mayoría de los países con mejora de la ventilación, así como de la reducción en los tiempos de exposición «ha reducido los valores de contagio entre un 80 y 90%«.

Además: todo sobre el coronavirus, en 10 vídeos: La Covidpedia

7 Comentarios

  • Lo que ya se sabía hace meses. Ya había artículos escritos aunque no estuvieran comprobados por pares en revistas de prestigio como Lancer o Nature. La OMS, gobiernos y medios de comunicación no han estado a la altura y eso ha costado millares de victimas en todo el mundo

  • Creo que ni hay que exagerar, si al aire libre con aire y sol no se puede caminar sin mascarilla que lo digan de una vez, yo optaría por quedarme en casa, pero que sean rigurosos y digan la verdad si la conocen.

  • Madre mía eso que se quedan en nel aire y pueden contagiar es de estar muy preocupados , entonces más preocupados cuando venga la segunda oleada va hacer peor ,espero que la gente se conciencie sobre todos los chavales que luego lo traen en casa y matan a padres y abuelos o a quien puedan contagiar , hay que utilizar mascarillas aunque molesten, más molesta llorar un familiar o amigos .

  • Me gusta el artículo, muy explicativo además de bien estructurado, con detalles que no sabía hasta ahora.

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