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16.000 muertes evitadas y 7 millones de infectados: aciertos y debilidades del estudio del Imperial College
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16.000 muertes evitadas y 7 millones de infectados: aciertos y debilidades del estudio del Imperial College

Este lunes, el Imperial College de Londres hacía público su último informe sobre estrategias ante el coronavirus. Retrata y hace proyecciones sobre el COVID-19  en España o Italia, pero reconoce sus limitaciones para recopilar todos los datos.

Mercat de Montserrat durante la epidemia de coronavirus | E. Fontcuberta, Efe

El epidemiólogo Neil Ferguson fue uno de los primeros en dar la voz de alarma en Europa sobre las cifras que, a su juicio, se escapaban del conteo en el brote del coronavirus detectado en enero en China.

Hoy, está en casa recuperándose del COVID-19, mientras sigue firmando los estudios que evalúan matemáticamente el devenir de la epidemia para el Imperial College de Londres.

Su última entrega pone el foco en la letalidad del coronavirus en distintos países de Europa y el número de contagios. Italia está a la cabeza en el continente, seguida por España. Pero esto, siempre, según el recuento proporcionado por cada país. No es que los demás estén teniendo menos capacidad o voluntad para detectar casos. Es que incluso España podría ser el país que menos está identificando.

Según se desprende de su análisis, el porcentaje de personas infectadas desde el inicio del brote ascendería al 15% de media. Y aquí es donde empieza a flaquear el modelo, según los propios autores reconocen. La horquilla de seguridad para calcular esa media dice que podría ser desde un 3,7% de la población a un 41% de los españoles.

¿2 millones o 20 millones de infectados?

No es lo mismo hablar de 1,7 millones de personas que de 19,13 millones. Sobre todo, teniendo en cuenta que asumimos que esta población estaría protegida de una reinfección. Por lo menos, en los próximos meses. Y, como señala también el informe, aún así no sería suficiente para conseguir la inmunidad de rebaño o de grupo que garantiza una vacuna.

«El abordaje de este estudio es poco fiable para España por la enorme horquilla que da», insiste el exsecretario general de Sanidad José Martínez Olmos. «Lo interesante ahora sería medir cuántos están realmente sin haber pasado la infección».

Según ha apuntado el médico y profesor de Salud Pública en Al Rojo Vivo, ahora sólo nos queda identificar a quien está protegido y seguir a las personas susceptibles todavía de enfermar, que son la inmensa mayoría, sea cual sea el cálculo.

En el informe explican que ese 15% de media se puede deducir del impacto de las muertes en una población que, comparativamente, es menor que la italiana. Esto es arriesgado, ya que la mortalidad varía en cada fase de la epidemia. Pero hay más y tiene que ver con la disparidad de metodologías.

Los datos de casos registrados no son muy representativos de la incidencia de la infección

Informe del Imperial College

El ECDC proporciona información sobre casos confirmados y muertes atribuibles a COVID-19. «Sin embargo, los datos de casos no son muy representativos de la incidencia de infecciones debido al infrarregistro de datos y los cambios sistemáticos y específicos de cada país en las pruebas», reconocen los autores del informe. Ni todo el mundo cuenta igual ni a la vez.

Para la inmunóloga Margarita del Val (CBM Severo Ochoa-CSIC), lo que sí revela este estudio es que, con sus modelos, incluso con letalidades muy inferiores, «si lo hubiéramos dejado en circulación libre habría sido tremendo, no sólo por los muertos de COVID-19, sino los de las demás patologías. Nos demuestra que el problema de este virus no es tanto la dimensión individual [suele cursar con levedad y hasta sin darnos cuenta], sino la colectiva», recalca a Newtral.es.

La otra estadística que salta por los aires según en qué punto de la horquilla nos encontremos es la de la letalidad. Está muriendo mucha gente en términos absolutos. Más, incluso, de la que preveía el modelo del Imperial. Pero la letalidad relativa con 20 millones de COVID-19 se quedaría en el 0,04%. Similar o inferior a la de la gripe estacional. ¿Tiene sentido esto?

Entre 5.400 y 35.000 muertes evitadas con el confinamiento

Cerrar un país evita muertes. Hay bastante consenso científico al respecto de cómo las medidas de confinamiento evitan contagios cuando el virus ya circula libremente en un país. Y, con ellos, los casos graves que terminan en fallecimiento.

Con las medidas tomadas, España habría evitado de media 16.000 muertes a día de hoy, según el modelo del Imperial. Pero una vez más, dentro de una horquilla de seguridad de 5.400 a 35.000 muertes evitadas. ¿A tiempo?

«Es fabuloso que hayamos puesto en marcha estas medidas de contención parciales desde el 13 de marzo y, posteriormente, totales», señala desde Barcelona el investigador Oriol Mitjà, una de las voces críticas que reclamó medidas de confinamiento más extensas.

Estimación sobre incremento de muertes diarias en Italia (izda.) y España (dcha.) en marzo. | Imperial College

«Ahora lo esencial y preocupante es ver cómo pondremos en marcha las medidas del día después. El Imperial y otros modeladores nos dicen que ha habido más población infectada», ha explicado en el mismo programa de La Sexta. «Se puede saber con test serológicos, con un pinchacito en un dedo, en minutos».

Es decir, saber quién ha pasado la enfermedad a partir de los anticuerpos desarrollados por el organismo, y que permanecen en la sangre.

Este tipo de análisis, que aún no se están poniendo en práctica en la población «identificaría a los ya sanos seropositivos en SARS-CoV-2», explica. Una de las claves para la reapertura progresiva del país, esquivando rebrotes que no den tiempo a que los hospitales se recuperen del aluvión de casos graves que afrontan a diario.

El tiempo medio entre el contagio con los primeros síntomas y la muerte es de 17,8 días, mientras que los pacientes que se recuperan tardan una media de 22,6 días en recibir el alta. Estos datos se desprenden de otro estudio publicado en The Lancet Infectious Diseases. Esto, a partir de 70.117 casos clínicos diagnosticados en China.

«El retraso entre los fallecimientos y el momento de conocer las infecciones significa que la información tarda [en registrarse]», explican en el informe. Eso complica conocer la tasa de reproducción básica. Es decir, el número R0 (Rt) que dice a cuántas personas puede contagiar un infectado antes de recuperarse o morir. En el inicio de la epidemia, R0 está entre 2,5 y 3.

El modelo sugiere que Italia desacelerará las muertes diarias la próxima semana.

Una conclusión de este informe es que prevén una desaceleración de R0 a lo largo del tiempo, en respuesta a intervenciones contundentes. «Nuestro modelo sugiere que Italia, el país que tiene el mayor número de muertes de COVID -19, verá una desaceleración diaria durante la próxima semana en comparación con las primeras etapas de la epidemia».

«También suponemos que el efecto de las intervenciones es el mismo en todos los países, lo que puede no ser del todo realista», aseguran. «Esta suposición implica que los países con intervenciones tempranas y más muertes (por ejemplo, Italia, España) influyen fuertemente en las estimaciones del impacto en países en etapas tempranas de su epidemia con menos muertes (por ejemplo, Alemania o Reino Unido)».

Un virus ‘menos letal’ que deja muchas muertes

Con letalidades fluctuando entre el 6% y el 8% en España e Italia, nos podría llevar a pensar que en Europa el COVID-19 está resultando fatal. Pero no hay base que apunte a que las mutaciones que circulan en nuestro continente o país sean más mortales.

Sabemos que la gravedad de la enfermedad se incrementa con la edad de los pacientes: la tasa de mortalidad en personas en entre 20 y 30 años es del 0,031 %, pero aumenta hasta el 7,8 % en mayores de 80 años, en China. Si los sistemas sanitarios están sobrecargados, puede aumentar, especialmente entre poblaciones envejecidas: es el caso de España e Italia.

«Puede haber casos aislados que reciban mucha atención mediática, pero nuestro análisis muestra muy claramente que en personas de más de 50 años la hospitalización es mucho más probable que en aquellas por debajo de esa edad», señala en paralelo la investigadora Azra Ghani, también del Imperial College.

En un comentario publicado junto al estudio de The Lancet E.D., el científico de la Universidad de Miami Shigui Ruan, sostiene por su parte que «las estimaciones de ratios de letalidad pueden variar ligeramente entre países». Pero hay una tendencia a largo plazo a que se uniformicen.

Eso es debido a «las diferencias en las medidas de prevención, control y mitigación que se implementen», indica el científico, que destaca que los datos se ven afectados también «por el nivel de preparación y accesibilidad a los servicios sanitarios».

La del SARS-CoV-2 se puede ver como una pandemia de gripe, pero sin vacunas. Aunque basta echar la vista 100 años atrás para comparar. «La epidemia de 1918 dejó unos 50 millones de muertos en el mundo cuando había muchísimos menos habitantes». Y ninguna vacuna, recuerda la doctora Del Val. «ni siquiera antibióticos para las complicaciones». Pero también, una guerra.

En las siguientes pandemias gripales del siglo XX ya había algo de protección. Murieron entre uno y dos millones de personas en el planeta pese a que había algo de inmunidad. «Entonces no se tomaron las medidas de contención que sí se están tomando ahora», recalca Margarita del Val.

El profesor Ferguson, desde su aislamiento, tuiteaba el viernes, en pleno debate con otros epidemiólogos: «Existe una discusión política y social legítima sobre cuál es la estrategia correcta. Pero los científicos deben centrarse en lo que nos dicen los datos, incluidas las incertidumbres».

1 Comentario

  • Que les parecería analizar este informe desde el punto de vista de la forma de contar los enfermos? El número de contagiados no se incrementaría exponencialmente?
    Ustedes conocen perfectamente (o deberían) los estudios que están realizando Actuarios de Seguros para distintas Organizaciones Gubernamentales, tanto de ámbito nacional como Autonómico o Municipal en los que se afirma, con estudios, que es posible que la población afectada en Madrid ascienda al 9% de la población, entre 500.000 y 580.000 casos la pasada semana.
    ¿Porque no hacen públicos también estos informes o esta información, que manejan los «gestores» públicos? ¿crearía más alarma de la que hay? ¿perjudicaría a ña percepción que puedan tener los españoles sobre la gestión de esta horrible crisis?
    Es curioso como es posible, pero de eso entienden ustedes mucho más y tienen más recursos, que la interpretación del informe que hemos realizado un grupo de amigos, tod para no crear la alarma que genera el análisis-

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