Interesa

José A. Millán: “La escritura manual se está convirtiendo en un test de Turing ante la invasión de libros sin autor”

El lingüista José A. Millán en 'Esto no ha pasado'
El lingüista José A. Millán en 'Esto no ha pasado'
Tiempo de lectura: 11 min

Nuevas tecnologías ha habido siempre, pero para el lingüista José Antonio Millán (Madrid, 1954) “estamos en un momento cualitativamente distinto” a la irrupción de la imprenta o de internet. “Empezamos a vernos invadidos por textos que no ha escrito nadie, por reseñas que nadie ha hecho”. La inteligencia artificial ha asaltado el mundo del libro. La plataforma canadiense Kobo rechazó en 2025 el 45% de los libros enviados a su programa de autopublicación. La inmensa mayoría estaba total o parcialmente generada por IA. ¿Y si la escritura manual resulta ser un refugio exclusivamente humano?

Publicidad

Millán es exdirector del Centro Virtual Cervantes y editor. Lleva décadas observando cómo conviven a la vez todas las formas de escritura que ha inventado la humanidad: el grafiti pompeyano en la pared del barrio, el manuscrito en un cuaderno, la imprenta, el teclado, el libro electrónico y, ahora, lo sintético. En 2023 publicó Los trazos que hablan (Ariel), un ejercicio casi enciclopédito sobre la historia de la escritura y, sobre todo, un recopilatorio de evidencia científica sobre lo que la escritura manual (y su abandono) hace en nuestro cerebro.

Escucha el capítulo T3×19: ‘Letra que mata’
  • PREGUNTA: El peritaje de IA está en pleno auge para cazar libros sintéticos ¿Qué tal se le da a usted detectar esas muletillas que usan las máquinas al escribir?

  • RESPUESTA: Ha ido evolucionando todo el rato. Donde hace un par de años podías detectar fácilmente y decir uy, “esto lo ha escrito una IA”, ahora es más complejo. Las inteligencias artificiales se han ido alimentando con más textos y con nuevos procedimientos de uso de esos datos. Además estamos llegando al caso en que se nutren de datos sintéticos, es decir, de datos y libros que han producido otras IA. Cuando se recorre la web para recopilar textos, hoy una gran parte de ellos son también de inteligencia artificial. Quizá lleguemos a un punto en el que se esté alimentando a sí misma. Va a ser muy difícil localizarlo.

  • P: ¿La escritura manual se está convirtiendo en un test de Turing analógico para detectar libros hechos por no humanos?
  • R: Sí, se está convirtiendo en una especie de prueba de humanidad. Quien mantenga hoy en día una escritura manual clara e incluso bonita ya está demostrando algo en su educación y en la forma en que ha resistido estas oleadas actuales. Hay que pensar que hasta los tecnobros y los ciberpopes de Estados Unidos están mandando a sus hijos a colegios donde la escritura manual y otras actividades manuales se han reforzado. Desde un punto de vista quizá un poco elitista se han dado cuenta de que eso es algo que no hay que perder. Los hijos de los tecnócratas están muy probablemente haciendo más caligrafía que los nuestros.
  • P. Paradójicamente, los registros digitales están siendo verdaderamente efímeros. ¿Un buen manuscrito tiene hoy más garantías de sobrevivir, por aquello de lo exclusivo?

  • R. Los investigadores del futuro van a carecer de muchísimas cosas que ahora tenemos. Yo tengo de mi abuela una agenda en la que escribía cada día los menús que preparaba en la cocina. Tengo cartas de mis parientes más lejanos. Todo eso, desde que empezó la era del correo electrónico, ha desaparecido prácticamente del todo. No hay nada que garantice que nada digital permanezca. La única garantía es ir saltando de soporte en soporte y de sistema operativo en sistema operativo, cada poco tiempo. Un diquete, un CD-ROM o un DVD ahora tiene muy pocos lectores. Por no hablar de esos discos estupendos (discos láser) con películas de hace años. Nada de eso ha permanecido.
  • P. ¿Una nota al margen ha pasado a ser central en un libro, una forma de alargar su vida?

  • R. Es una forma de apropiación. La sensación que te da coger un libro que ha pertenecido a tu familia o a alguien a quien admiras, descubrir su firma en las primeras páginas, sus subrayados, sus notas marginales… Hay casos muy divertidos de filósofos que han apostillado libros de otros escribiendo al margen: «Qué tontería». Eso queda. Mientras que nuestras notas en los libros electrónicos o en el iPad, sabe Dios lo que será de ellas dentro de un año. El papel todavía tiene la ventaja de que permanece y de que se puede recuperar.

  • P. ¿A qué se parece este momento, históricamente? ¿A la irrupción de la imprenta?

  • R. Cuando aparece la imprenta hay un momento en que la gente se aterra por la cantidad de libros que va a haber. Se plantean cosas como: ¿qué pasa cuando en vez de los 15 o 20 libros que como mucho tenía un hombre culto medieval puedes tener 200, o hoy en día 2.000 tranquilamente? Eso genera unas preocupaciones. Pero la imprenta no hizo desaparecer la escritura manual. De hecho, como los libros impresos eran caros, hubo muchos que se copiaron a mano para su difusión. Ni parece que la escritura digital esté sustituyendo del todo a la escritura manual.

  • P. ¿Y qué desaparece entonces?

  • R. Industrias. Eso es inevitable. Si comparas una ciudad actual con una ciudad de mediados del siglo XIX, la cantidad de periódicos que te podías encontrar en cualquier capital española es inmensa comparado con lo que hay ahora. Han aparecido imprentas, han desaparecido muchos oficios de la escritura, pero estamos creando otros.
Publicidad

La agencia Bowker, encargada de los registros ISBN (la matrícula de los libros) en Estados Unidos, registró un salto del número de ficciones autopublicadas de 306.781 en 2024 a 477.104 en 2025.

Amazon, que mueve unos 28.000 millones de dólares al año en venta de libros a través de Kindle Direct Publishing, limitó a tres el número de libros autopublicados por autor y día. Desde 2024 obliga a declarar si el contenido ha sido generado por IA, aunque no prohíbe su difusión.

Las knockoff books (biografías o resúmenes falsos que imitan el título de obras recién publicadas para colarse en los resultados de búsqueda) se multiplican especialmente en los días siguientes al lanzamiento de un bestseller, según una investigación de Rolling Stone. Algunos operadores llegan a publicar decenas o cientos de títulos bajo distintos seudónimos. El modelo de negocio es claro: coste marginal cercano a cero, umbral de calidad bajísimo, daño reputacional para los autores reales.

Publicidad
  • P. Llevamos 100.000 años hablando y solo 5.000 escribiendo. ¿Por qué debería importarnos perder algo tan reciente en términos evolutivos?

  • R. Porque el salto de gigante que ha dado la humanidad con la escritura es enorme. En cuestiones básicas como el control de los espacios, la formación de sociedades coloniales, la conquista del mundo. Algo tan llamativo como el Imperio Español en tiempos de Felipe II, donde como es fama no se ponía el sol, es inimpensable sin la letra escrita. Por no hablar de lo que ha supuesto para nuestra cultura algo como la Odisea o la Ilíada. Llevamos poco tiempo con la escritura, pero la escritura nos ha cambiado.

  • P. Y dentro de eso, escribir a mano tiene un efecto distinto a teclear.

  • R. Toda actividad manual está bastante ligada a nuestra historia evolutiva. Se ha comparado la escritura a mano, la posición de ambas manos sobre el cuaderno (una que corrige la posición del papel mientras la otra traza), con la talla de piedras del Neolítico (en la que una mano gira la lasca mientras la otra la va tallando). Hay algo bastante profundo a nivel evolutivo. Además, las operaciones que hacemos cuando escribimos a mano son cualitativamente muy diferentes de las que tienes con un teclado. La escritura manual hay que localizarla en el espacio, escalarla en tamaño de letra, distribuirla por la página, alinear los renglones. Ese trabajo espacial es muy distinto del que se hace golpeando un teclado. Y se ha demostrado que la escritura manual favorece un cierto desarrollo del pensamiento, de la concatenación lógica de datos, que está más coartado cuando se escribe con teclado.

  • P. ¿Quiénes serán los últimos escribas manuales de nuestro tiempo?

  • R. Puede que seamos nosotros, pero yo diría que no. Nuestra cultura occidental es un caso extremo, pero en el mundo hay muchos millones de personas que no tienen este grado de implicación tecnológica y que van a seguir escribiendo a mano, por las paredes y sobre cualquier sitio. En nuestro occidente avanzado puede estar disminuyendo, pero a nivel mundial yo diría que no. Y aquí mismo, mira, hoy en cualquier cafetería, en cualquier bar, hay un chico o chica joven —más chicas, por lo que se ve— escribiendo en un cuaderno. No se sabe qué, pero se ve que la relación que tienen con la escritura es una relación particular. Eso no se va a perder. Hay una llama que va a seguir ardiendo.

0 Comentarios