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Un posible respiro en la guerra comercial de EE.UU. y China
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Un posible respiro en la guerra comercial de EE.UU. y China

Representantes de ambos países negocian retrasar las medidas previstas para el próximo 15 de diciembre a cambio de contraprestaciones que rebajen el impacto de la guerra comercial, según The Wall Street Journal

Foto: Casa Blanca

Las delegaciones comerciales de Estados Unidos y China negocian las bases para retrasar los nuevos aranceles a productos del gigante asiático, cuya implementación entraría en vigencia el 15 de diciembre, según funcionarios de ambos países consultados por el diario The Wall Street Journal.

Los negociadores norteamericanos han pedido a China un compromiso para aumentar algunas compras de productos agrícolas estadounidenses, mientras que los representantes de la potencia oriental pretenden ligar estos incrementos a la retirada proporcional de algunos aranceles.

Lo más importante

Las nuevas tarifas estadounidenses consisten en aranceles del 15% a productos chinos por valor de unos 160.000 millones de dólares (144.410 millones de euros). La retirada de los aranceles ha sido uno de los principales puntos de presión por parte de la delegación negociadora china desde el pasado mes de octubre. La Administración del presidente de la República Popular China, Xi Jinping, persigue revertir todas las barreras establecidas hasta ahora como condición para seguir las conversaciones para la paz comercial.

El retraso de las tarifas del 15 de diciembre se circunscribe en un proceso de tres etapas cuya concreción pondría fin a la subida de aranceles. Actualmente, las dos mayores economías del mundo tratan de cerrar la primera fase de dicho acuerdo. China se comprometió a aumentar sus compras de productos agrícolas estadounidenses, especialmente de soja, a una cifra entre 40.000 y 50.000 millones de dólares, lo que, según el presidente de EE.UU., Donald Trump, casi triplica los mayores intercambios.

De este modo, Pekín decidió aumentar la compra de soja a EE.UU. para dar respuesta a uno de los escollos del llamado acuerdo de ‘fase uno’ de dicho proceso y espera que Washington haga lo propio con la subida de aranceles prevista para el 15 de diciembre.

¿Cuál es el contexto?

El origen de las tensiones se remonta al 22 de marzo de 2018, cuando Trump anunció “la primera de muchas” acciones comerciales: la imposición de aranceles a 60.000 millones de dólares en importaciones chinas. Con esta medida respondía a lo que describió como un historial de “prácticas injustas”. En respuesta, China impuso tarifas a más de 128 productos estadounidenses, algunos delicados como la soja. Así comenzó una escalada de tensión antes de comenzar a ceder para buscar un pacto preliminar y que se resume en las siguientes fechas clave:

  • 3 de abril de 2018: Washington publica una lista de productos chinos que podrían estar sujetos a aranceles en represalia “a la transferencia forzosa de tecnología y de propiedad intelectual estadounidense”. Pekín responde con una lista de importaciones de la misma cantidad: 50.000 millones de dólares.
  • 19 de mayo de 2018: las dos potencias anuncian un principio de acuerdo para reducir significativamente el déficit comercial estadounidense y suspenden sus amenazas de medidas punitivas.
  • 6 de julio de 2018: ambos países entran en guerra comercial con la aplicación de impuestos estadounidenses sobre 34.000 millones de dólares de importaciones chinas (automóviles, discos duros, componentes de aviones). Pekín responde con impuestos por la misma cantidad sobre productos agrícolas, vehículos y productos marinos.
  • 1 de diciembre de 2018: Trump y Xi declaran una tregua en la cumbre del G-20 de Buenos Aires. Washington suspende durante 90 días su plan de elevar a 25% los aranceles sobre 200.000 millones de dólares de importaciones de productos. Pekín se compromete a comprar una cantidad “muy sustancial” de productos de estadounidenses, suspende durante tres meses los impuestos a automóviles y autoriza las importaciones de arroz de EE.UU.
  • 10 de mayo de 2019: Trump pone fin a la tregua y sube del 10% al 25% los aranceles sobre 200.000 millones de dólares de importaciones chinas.
  • 15 de mayo de 2019: Washington coloca al gigante chino Huawei en una lista de empresas a las que les está prohibido vender productos tecnológicos y prohíbe por decreto a las redes estadounidenses de telecomunicaciones usar equipos de compañías extranjeras consideradas “de riesgo”.
  • 1 de junio de 2019: China aumenta sus aranceles sobre 60.000 millones de dólares de importaciones de productos estadounidenses. Anuncia también una futura lista negra de empresas extranjeras “no fiables”.
  • 29 de junio de 2019: Trump y Xi se reúnen en la cumbre del G-20 de Osaka y proyectan una tregua. Ambas potencias se comprometen a no subir más los aranceles y EE.UU. relaja las sanciones contra Huawei.
  • 5 de agosto de 2019: el Banco Popular de China anuncia la devaluación de su moneda, el yuan, de un 1,4% frente a la divisa estadounidense. El Departamento del Tesoro de EE.UU. amenaza con tomar represalias para acabar con lo que califica de ventajas competitivas “injustas”.
  • 23 de agosto de 2019: la guerra comercial se intensifica a un día de la cumbre del G-7 en Biarritz. Washington declara dos subidas de aranceles a productos chinos y Pekín anuncia tarifas de hasta un 10% a importaciones estadounidenses por valor de 75.000 millones de dólares.
  • 13 de septiembre de 2019: la Comisión de Aranceles Aduaneros de China excluye algunos productos agrícolas como la soja y la carne de cerdo de las tarifas adicionales a productos estadounidenses.
  • 7 de noviembre de 2019: China y EE.UU. anuncian un acuerdo para retirar los aranceles por fases.

¿Qué hay que tener en cuenta?

El diario hongkonés South China Morning Post señaló la creciente probabilidad de que los nuevos aranceles no entren en vigor el próximo 15 de diciembre, a pesar de la dificultad para que ambos Gobiernos cierren un acuerdo comercial para resolver sus diferencias antes de esa fecha.

El investigador sobre relaciones sino-estadounidenses de la Academia China de Ciencias Sociales Lu Xiang apuntó al rotativo chino que la implementación de los nuevos aranceles tendría un impacto semejante al de un “desastre natural”. “Si el domingo hay aranceles, supondría que las negociaciones han colapsado”, señaló Lu, para quien la decisión final está en manos de Trump, aunque ha subrayado que “China está preparada para el peor escenario”.

#Fact

El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió en octubre de los efectos de la guerra comercial entre EE.UU. y China. Según la directora gerente de la organización, Kristalina Georgieva, la economía global podría perder 700.000 millones de dólares (637.000 millones de euros) en 2020 si no se frena la escalada proteccionista.

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