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Negociar una investidura en 17 días… o en tres meses
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Negociar una investidura en 17 días… o en tres meses

Para tener un presidente investido antes de fin de año, las negociaciones deberían tomar 17 días desde la conformación de las Cortes a la investidura, a diferencia de otros trámites que han supuesto desde 6 días a 3 meses.

Hemos vivido cuatro elecciones en cuatro años y por lo tanto nos aproximamos al cuarto proceso de investidura. Un trámite que resultaba algo ajeno antes de 2015, cuando sucedía cada cuatro años, pero que ya conocemos bien. Tras hacerse público el preacuerdo del PSOE y Unidas Podemos para formar un Gobierno de coalición progresista, vuelven los cálculos de apoyos y la estimación de los plazos en los que debería concretarse. Si la aspiración es precintar el nuevo Ejecutivo antes de que concluya el año, las negociaciones con el resto de formaciones políticas tendrán que ser rápidas. 

Lo más importante

La trayectoria de los últimos cinco procesos de investidura vividos en España desde 2008 muestra que las negociaciones pueden durar alrededor de una semana o extenderse tres meses y hasta cuatro sin lograr investir a un presidente del Gobierno. Esta horquilla se da porque no hay ninguna ley o norma que estipule una duración determinada o un plazo para las negociaciones encaminadas a proponer al Congreso un candidato a la Presidencia del Gobierno.

¿Cuál es el contexto?

Como recordábamos en Newtral.es, la única fecha clara es la que marca el inicio del proceso con la constitución de las Cortes: el 3 de diciembre. Al comparar el tiempo transcurrido desde que el Congreso y el Senado quedan conformados hasta que se convoca la investidura en los últimos cinco comicios (2008, 2011, 2015, 2016 y 28A de 2019) se observa que en tiempos del bipartidismo y amplias mayorías, el proceso de negociaciones y rondas de consultas puede durar entre seis y ocho días. Fue el caso de 2011 con la investidura de Mariano Rajoy y de 2008, cuando fue reelegido José Luis Rodríguez Zapatero, respectivamente. 

Pero cuando la aritmética parlamentaria se complica, el trámite puede llegar a tomar tres meses, como en 2016, cuando finalmente fue investido Rajoy. Un proceso en que el que hubo dos rondas de consultas con el Rey (la primera de Pedro Sánchez) y la repetición del debate de investidura dos meses más tarde. Las dos veces que ha sido imposible que los partidos formaran Gobierno y ha habido que convocar elecciones de nuevo, el tiempo de negociación se ha extendido cuatro meses. Se trata de las Cortes formadas en las elecciones del 20D de 2015 y del 28A de 2019.

¿Qué hay que tener en cuenta?

Este ‘trámite’ comprendido entre la constitución de las Cortes y la investidura comprende los siguientes pasos. En la sesión de formación de las Cortes, los diputados y senadores electos juran o prometen la Constitución y a partir de este momento pueden formar las Mesas de las Cámaras. Es función de presidente del Congreso trasladar al Rey la lista de diputados que participarán en la ronda de consultas. Para entonces, Felipe VI ya habrá vuelto de su viaje a Cuba.

El artículo 5 del Reglamento del Congreso de los Diputados estipula que en un plazo de 15 días se celebrará la sesión de apertura de la legislatura, aunque puede modificar su calendario de plenos. Esto nos lleva a la semana comprendida entre los días 16 y 20 de diciembre. El País sugirió el lunes 16 como la fecha más probable en caso de que la ronda de consultas haya sido fructífera para iniciar la primera sesión del debate de investidura, en la que solo interviene el candidato a la presidencia del Gobierno. El día 17 sería el turno de los grupos y de la primera votación. De acuerdo con el artículo 99 de la Constitución, si no cuenta con 176 diputados de los 350, habría que celebrar una votación nueva a las 48 horas. Si todo transcurre sin aplazamientos, como pronto el 20 de diciembre podría haber presidente del Gobierno y ministros, y con sus cargos jurados. A tan solo 4 días del inicio de la Navidad. Esta fórmula dilataría el trámite un total de 17 días.

#Fact 

No es la primera vez que la Navidad se atraviesa en los procesos democráticos. En 2016 fue una repetición electoral -y no una investidura- la que motivó incluso una reforma de la Ley Electoral de Régimen General (Loreg) para reducir la campaña electoral de dos semanas a una y así evitar ir a votar el 25 de diciembre, una medida utilizada recientemente en las elecciones del 10N. En este caso, no hay normas que modificar, sino pasos que acortar si el plan es tener con un presidente instalado en la Moncloa antes de que termine el año.

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