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El Mobile se cancela a causa del coronavirus
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El Mobile se cancela a causa del coronavirus

Estaba previsto que el impacto económico en Barcelona fuera de 492 millones de euros, según los propios organizadores

Alberto Estévez (EFE)

No habrá Mobile World Congress. La oleada de bajas de los participantes por el miedo al coronavirus ha llevado a los organizadores del MWC de Barcelona —la mayor feria internacional de tecnologías móviles— a reunirse de urgencia para decidir sobre la celebración del congreso. Grandes empresas como Nokia, Vodafone, Amazon y Facebook, entre otras, han ido anunciando los últimos días que no irán. El peso de las bajas ha llevado a la cancelación del evento.

GSMA, los organizadores se reunieron de urgencia para debatir el futuro del Mobile, que en un principio esperaba contar con 3.000 expositores y 170 delegaciones gubernamentales, así como la participación de 8.000 directivos empresariales. Ahora tendrá que evaluarse el impacto económico de la cancelación ya que estaba previsto que el evento dejara en Barcelona 492 millones de euros, según los propios organizadores.

En un comunicado, la organización ha expresado que la cancelación obedece a «la preocupación global respecto al coronavirus, la preocupación en torno a los viajes y otras circunstancias que hacen imposible» la celebración del Mobile World Congress. El comunicado subraya que tanto la ciudad como GSMA «continuarán trabajando al unísono y apoyándose mutuamente de cara al MWC de 2021 y a futuras ediciones».

[El Mobile World Congress se enfrenta a la alerta del coronavirus: Preguntas y Respuestas]

¿Qué empresas se habían retirado?

Hasta la comunicación de la cancelación, más de 20 empresas habían renunciado a acudir al evento. Entre ellas, gigantes como Facebook, Amazon, Ericsson, LG o Vodafone. Como esta última, algunas de ellas forman parte del comité de la GSMA, formado por 26 empresas, como Orange, Deutsche Telekom, Telenor, Verizon, NTT Docomo, AT&T y Turkcell.

También habían anunciado su retirada Cisco, Intel, Nokia, Sony, Rakuten, Nvidia, Amdocs, McAfee, Mediatek, Vivo, Umidigi y Gigaset, entre otras.

¿Qué efecto económico tiene para la ciudad?

El Mobile es una de las ferias más importantes de tecnología por el número de asistentes que recibe, las marcas que participan, el impacto económico que supone y los trabajos que crea para cubrir el evento, aunque estos son de carácter temporal. De hecho, John Hoffman, el consejero delegado de GSMA (la asociación que agrupa la industria móvil y la organizadora del evento) aseguró que calculaban que el evento generaría un impacto económico de 492 millones de euros.

Según sus cálculos, desde la primera edición del MWC en Barcelona el congreso ha generado para la ciudad un impacto económico «de alrededor 5.300 millones de euros». En cuanto a los empleos, habló de que se crearían alrededor de 14.100 empleos temporales.

«El negocio que genera el evento es: evidentemente el negocio del propio evento entre las empresas que van y hacen contratos etc… y el impacto en la ciudad que acoge el evento que es Barcelona, que ha apostado mucho por ello y que está intentando que se mantenga por todos medios», comenta.

Según explica Ángel Barbero, profesor de Tecnología en EAE Business School, «en el caso de cancelaciones todos están hablando de pérdidas de porcentajes respecto a casi esos 500 millones de euros de ingresos generados en la ciudad. Pues dices 10%, 20%, pierdo el 30%… pero si hablamos de una cancelación total, es perder un porcentaje muy alto». Esto se debe a que por mucho que haya seguros de por medio o se pague un parte de la reservas que estaban hechas, «se pierde la actividad de la semana de 100.000 personas en la ciudad gastando dinero y ese es el impacto directo».

La financiación del evento la organiza el Ministerio de Economía, la Generalitat de Catalunya y el Ayuntamiento de Barcelona, entre otros.

«Además, luego hay una parte de impacto en la imagen de la ciudad aunque desgraciadamente no tenga que ver el coronavirus con Barcelona, ya se relacionará con la ciudad y empezarán a plantearse si hacer el evento allí», lamenta.

La financiación del evento se organiza a través de la fundación Mobile World Capital Barcelona, promovida por el Ministerio de Economía, la Generalitat de Catalunya, el Ayuntamiento de Barcelona, Fira de Barcelona y GSMA. Se calcula que cada una de las tres administraciones públicas que la integran invierten 5 millones de euros anuales.

De hecho, para la parte correspondiente del Ministerio, se aprobó un decreto ley para la subvención. Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) presentados por el Gobierno para 2018 -y prorrogados- recogen la cantidad de los cinco millones de euros del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital.

El importe de la subvención a la Fundación Barcelona Mobile World Capital Foundation será de 5.000.000,00 de euros, que se financiará con cargo a la partida presupuestaria 27.12.467I.768 del presupuesto de gastos del Ministerio de Economía y Empresa, correspondiente a los Presupuestos Generales del Estado para el año 2018, prorrogados para el año 2019.

Real Decreto 528/2019, de 16 de septiembre, por el que se regula la concesión directa de una subvención a la Fundación Barcelona Mobile World Capital Foundation.

Además, la Fundación Mobile World Capital «también cuenta con el apoyo de empresas privadas que contribuyen al desarrollo del ecosistema digital de Barcelona», como explican en su web.

¿Y para las empresas?

La agencia Reuters explicaba que en caso de una cancelación total del evento, cosa que finalmente ha sucedido, «la responsabilidad financiera de los organizadores puede depender de si el Gobierno español cambia su posición sobre el coronavirus y los riesgos para la salud y declara la alerta sanitaria».

“Hay que tener en cuenta la presión de las empresas chinas, que influye. Al final el problema es ese: que los intereses económicos que hay detrás son contrapuesto”, explica. Se trata de un evento en el que China «utiliza como su escaparate anual» para poder vender. «Muchas de las cosas que venden durante el año ocurren estas semanas», aclara el profesor Barbero.

Sin embargo, para otras empresas el impacto no sería tan grande. «Hay muchísimas empresas que se juegan mucho con que ocurra o no ocurra esto, pero también y en algunos casos a los que les supone un escaparate pero en el fondo no generan un negocio directo a través de contratos y les puede resultar más o menos sencillo salir», explica el profesor de EAE Business School. Barbero comenta que, por ejemplo, Amazon «sale y no tiene un impacto brutal en la empresa durante el año», pero que compañías como las de telecomunicaciones «se juegan un porcentaje muy grande de su facturación anual».

¿Para cuando estaba previsto?

Las fechas de la feria estaban previstas desde el lunes 24 hasta el jueves 27 de febrero en la capital catalana, como viene sucediendo los últimos catorce años.

Según anunció Hoffman en la rueda de prensa para presentar la nueva edición, este año se esperaban 110.000 participantes de todo el mundo. Tras la cancelación de varias empresas, sin embargo, no se ha desvelado cuál es la intención de participación.

¿No se podría haber retrasado?

Los organizadores del evento adelantaron en una pausa de la reunión de urgencia del miércoles 12 de febrero que estaban «monitorizando de cerca» la situación del virus. «El nuevo coronavirus es una situación que cambia rápidamente y la GSMA lo está monitorizando de cerca. Esto incluye reunirse regularmente con expertos de salud mundiales y españoles, así como con nuestros socios, para garantizar el bienestar de los asistentes», explicaron. Sin embargo, finalmente se ha decidido cancelar el evento en vez de aplazarlo o mantenerlo.

«No tenía sentido aplazarla», explica Barbero. El profesor comenta que «retrasarlo en Barcelona es imposible porque no cabe nada en el periodo ferial de Barcelona en este año» y además «supondría gastos añadidos porque sería volver a gastar dinero que has gastado anteriormente».

¿Cuál ha sido el problema con el coronavirus?

Al ser un evento internacional de tecnología, China es uno de los países con mayor presencia: como fabricantes de móviles inteligentes, desarrollo de redes, componentes… Lo que ha aumentado la preocupación en torno al contagio del coronavirus, cuyo foco se ha situado en la ciudad china de Wuhan.

Para Barbero no se ha hecho una mala gestión del problema del coronavirus: «Gestionar una crisis que está pasando a nivel mundial es muy difícil, tú no tienes ni siquiera todos los datos para saber lo que va a ocurrir, ni siquiera de impacto», afirma. Y recuerda que los datos que dan los médicos y la OMS son «que no hay riesgo real con un mínimo de protección». «En este caso, los protocolos de prevención y protección se han definido desde un principio tanto en el evento como en la ciudad», comenta.

De hecho, los organizadores de la feria publicaron varias declaraciones en la web del evento —que días más tarde ampliaron— en la que explicaban que el evento «se llevaría a cabo según lo previsto». «El GSMA está monitoreando y evaluando el impacto potencial del Coronavirus en sus eventos MWC20», comentaban en el texto, donde añadían que para el evento de Barcelona 2020 ya se habían «implementado varias medidas».

«El problema real no es tanto, es un problemas más percibido y subjetivo», opina el profesor Ángel Barbero

Entre estas estaban seguir todas las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el gobierno chino, las autoridades sanitarias españolas y de la policía. Además, iban a tener personal médico adicional para el apoyo en el sitio en el período previo y durante el evento. Y a «garantizar suficientes productos desinfectantes» por todas partes en el evento.

Sin embargo, según cree el profesor, esta situación se ha dado por «la percepción social y empresarial del problema que ha llevado a este punto». «Te expones a imágenes de personas entrando todos con mascarilla en un espacio cerrado, midiéndoles la temperatura… y parece que estamos en un apocalipsis zombie», alega. Así, defiende que ha habido un componente «clarísimo» de sobredimensionamiento de histeria «que se ha convertido en imagen de empresa».

«Todas las que se han salido inicialmente el mensaje era: me voy porque no quiero exponer a mis empleados al riesgo y han sido probablemente las que tenían menos impacto económico, que se lo podían permitir y se utiliza también como una cuestión de marketing… así que decidimos salirnos y lo vamos a contar», relata. Y añade que a medida que se contaba se hacía una burbuja que ha ido creciendo y ha hecho un efecto dominó.

«El problema real no es tanto, es un problemas más percibido y subjetivo y que al final impacta en la opinión de la gente sobre todas las empresas que están ahí», declara.

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