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El ‘apartamento de la playa’ peligra por la emergencia climática
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El ‘apartamento de la playa’ peligra por la emergencia climática

Un millón de personas reside en zonas inundables en la costa española y otros 20 millones se alojan en verano. Las lluvias torrenciales y la subida del nivel del mar supondrán inundaciones seguras en decenas de miles de viviendas.


Mientras la emergencia climática amenaza con prolongar las inundaciones de las aquas altas venecianas, a este lado del Mediterráneo el icono patrio de la costa peligra. El magnífico apartamento en primera línea de playa puede darnos calabazas.

Lo que en los ochenta y noventa fuera el premio gordo de los concursos de televisión, hoy son papeletas para la lotería de la zona catastrófica. La combinación de lluvias intensas y la subida del nivel del mar hace de la costa mediterránea española una de las más expuestas del mundo.

La costa de provincias de Valencia, Barcelona o Girona tendrán inundaciones importantes en los próximos diez años. Eso es seguro, con la estadística en la mano y mirando 500 años atrás. Pero lo que las hace especialmente vulnerables es la cantidad de personas que viven o veranean en primera línea de costa. «Y este año, Murcia se ha llevado la pedrea».

«En zonas como urbanizaciones de Empuriabrava, puedes hasta aparcar el yate en la parte trasera de tú chalé», explica gráficamente Raúl Estévez, director de proyectos del Observatorio de la Sostenibilidad (OS). Esta entidad ha elaborado, junto al Consejo General de Colegios de Mediadores de Seguros, un informe sobre el riesgo de inundaciones en la franja de los 10 primeros kilómetros de costa para sus residentes.

En la península ibérica, zonas construidas con riesgo de quedar bajo las aguas (y que ya lo han estado antes) son: la costa de Empuriabrava a Santa Margarida (Girona), con 391,53 hectáreas; la Costa de Marina Alta (Alicante), con 366,40 hectáreas, y Gijón (Asturias), con 286,16 hectáreas.

Pero la palma se la lleva Valencia en cuanto número de residentes afectados. La acumulación de riesgo ahí se extiende de la capital del Turia al Cabo de la Nao, con más de 1.500 hectáreas. Igualmente, la zona del Mar Menor, incluida La Manga (San Javier y Cartagena), altamente vulnerable a una subida del nivel del mar. Canarias ha quedado, por ahora, fuera del estudio.

La emergencia climática se nota en episodios de mayor recurrencia o intensidad de lluvias torrenciales, como la pasada DANA de septiembre, donde hay mecanismos conocidos, como el calentamiento de mar Mediterráneo, explica el climatógolo Jonathan Gómez-Cantero, que ha participado en este trabajo.

Para este geógrafo y presentador del tiempo, «hay zonas costeras que tienen mayor erosión por estas precipitaciones y vemos muchos casos en los que nos quedamos sin playas porque las arrastra el agua; pero si además le sumamos la subida del nivel del mar, la orla costera de la península y de muchas zonas del mundo van a quedar afectadas».

Un millón de residentes afectados

«Si tienes un apartamento en la playa lo primero que debes preguntarte es si está en una zona inundable», añade el director del Observatorio de la Sostenibilidad Fernando Prieto. Para este ecólogo y exprofesor de la UAH, debemos preocuparnos «si vivimos en un bajo o con ventanas orientadas, por ejemplo, a una zona de corrientes, aunque en este momento no haya agua».

El estudio plantea escenarios de población afectada en los denominados «periodos de retorno de 10, 100 y 500 años», es decir, considerando cuánta gente vive sobre terrenos que se han inundado a lo largo de la historia en esos tres rangos temporales.

Así, si miramos cinco siglos atrás, casi un millón de residentes (conforme a la sección censal de 2018) está en una zona que alguna o varias veces se ha inundado.

A esto habría que sumar la población flotante, el veraneo nacional y foráneo que habita en las casas durante periodos intermitentes del año. Suman más de 20,5 millones de personas a la estadística. Y no sólo con destino a apartamentos. El 100% de los cámpines de Valencia están en zona inundable.

El 100% de los cámpines de Valencia están en zona inundable.

¿Quiere decir eso que en 500 años no sufrirán otra inundación si acaba de producirse una? «No. Esto es una lotería», recurre del nuevo al ejemplo Estévez. «Cada año hay más premios gordos«.

«Ya le tocó hace meses al oriente de Mallorca», señala. El proceso se acelera. Es decir, algo que podía ser más excepcional hace siglos se está volviendo más habitual por la emergencia climática, como señalan estudios históricos como este.

De la etiqueta de inundación a los parques-esponja

Entre el catálogo de soluciones propuestas, la primera que proponen es frenar la construcción en zonas recurrentemente inundadas. Igualmente, calificar las viviendas ya construidas con una etiqueta parecida a la de la eficiencia energética, conforme a su riesgo de verse rodeada de agua.

En paralelo, promover la renaturalización de ríos, la construcción de estanques de tormentas, lagunas o parques de inundación. Estos últimos, probados con éxito en ciudades como Alicante, son zonas verdes preparadas para acoger aguas torrenciales, evitando que se extiendan en forma de riada por las calles de la localidad.

Según explican desde el OS, en muchas áreas turistificadas de la costa de Levante, Baleares y Andalucía, se han producido importantes desarrollos urbanizadores en áreas con claro riesgo de inundación, sin que se haya contemplado esta circunstancia.

Javier Barberá, presidente de la Escuela de Negocios de Seguros de CECAS, recuerda a Newtral que las aseguradoras ya contemplan los efectos del cambio climático. La última DANA supuso más de 500 millones de euros por la parte asegurada, «cuando sólo en incendios –otro de los siniestros típicos– fueron 535 millones».

Los siniestros cubiertos por el Consorcio de Compensación se han disparado un 200% en la última década. Según Barberá, «somos conscientes de que las inundaciones serán más frecuentes e incontrolables» aunque recuerda el «carácter solidario» de los sistemas de los seguros y de compensación. No necesariamente se repercutirá en la póliza de quien viva en una zona inundable.

Desde hace aproximadamente una década, el Gobierno maneja mapas de peligrosidad. «Esto es algo que se debe corregir en el planeamiento territorial actual y futuro para minimizar el riesgo de inundación».

De Baleares a Venecia

Un hombre nadando en la plaza de San Marcos de Venecia. La insólita imagen da cuenta de lo histórico de este episodio de ‘aqua alta’ registrado en noviembre. Aunque la ciudad de los canales está pensada para ser parcialmente inundable, no se había dado un fenómeno así desde 1966. El 70% veneciano ha quedado sumergido.

No por casualidad, un español, Gabriel Jordà (IMEDEA/CSIC), vaticinó hace ocho años que Venecia podía enfrentarse a inundaciones más graves y recurrentes ante la emergencia climática. Y advirtió también que parte de la costa española podía correr similar suerte.

En un trabajo firmado junto a sus colegas Marta Marcos y Damià Gomis, explicó que al final de este siglo la frecuencia anual de acontecimientos de ‘acqua alta’ se incrementaría de 1,4 veces hasta 18,5. Además, se espera que aumente la duración de estos episodios (de 12 horas a 72 horas). También la probabilidad de inundaciones muy severas, que afectarán a más del 70% de la ciudad, como ésta.

Estos días, Venecia no sólo se ha enfrentado a un temporal con vientos que han llevado las olas hacia las construcciones, sino al efecto combinado de las mareas (que no se producen de igual forma en nuestra costa). El año pasado ya hubo otra marea otoñal devastadora.

Para Jordà, no se puede afirmar que lo ocurrido en Venecia sea culpa directa del cambio climático, pero sí que cuando se produce una marea de estas características «es más grave que hace 50 años», según declaraciones recogidas por ‘Última Hora‘. Esto es así porque la ciudad italiana «se hunde y el nivel del mar cada vez es más alto». Y el nivel del mar sí que es uno de los rasgos de la emergencia climática.

2 Comentarios

  • Artículo sensacionalista y un poco lamentable. La presunta emergencia climática no deja de ser una exageración más, fruto del momento y del paroxismo en los medios de comunicación. No se dice nada del incremento promedio del nivel del mar, del orden de 1 mm por año y absolutamente despreciable en el curso de nuestras vidas. Con esa variación ningún apartamento de playa tiene sensiblemente más peligro que el que tenía cuando se construyó. Es posible que dentro de 500 años se note más, pero hay muchas generaciones mientras tanto que podrán cambiar de residencia, como hemos hecho desde el origen de los tiempos.
    Las imágenes de Venecia son notables, pero al parecer en 1966 hubo otra inundación semejante o mayor. ¿No quedamos en que la emergencia es ahora?
    Todo esto tiene un nombre muy simple: histeria colectiva.

  • Interesante, gran reportaje. No entiendo el último recuadro titulado de Baleares a Venecia donde no se cita o trata en nada a la primera. Saludos desde Ibiza xd

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