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La ciencia mundial clama justo tras el octubre más cálido
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La ciencia mundial clama justo tras el octubre más cálido

El planeta ha vuelto a batir los récords de temperatura en octubre. La comunidad científica no duda en atribuir este síntoma, como muchos otros, a la acción humana. Más de 11.300 investigadores han lanzado una alerta conjunta: se acaba el tiempo para frenar la economía del carbono.

Anomalías de temperatura en octubre de 2019 | Copernicus

Hasta 1,24 grados centígrados por encima de la media a nivel global, 1,3ºC en España. El mes de octubre vuelve a batir récords mundiales en cuanto a temperatura promedio. Y el hemisferio norte suma y sigue, tras un agosto y un octubre en que también se batieron los registros históricos.

Aunque lo (no tan) novedoso y más preocupante llega al ampliar la imagen del registro a nivel superficial: el Ártico y el Antártico son los que están empujando al alza las medias del planeta. Hay puntos donde la anomalía supera los 12º C.

Los datos, dados a conocer este martes, provienen de los satélites del proyecto europeo Copérnico (ESA/UE), que ha teñido de rojo (anomalía al alza) el mapamundi, ‘achicharrado’ por los polos. Sólo el centro de Norteamérica y el noroeste europeo se libran del sobrecalentamiento, con temperaturas más bajas de lo normal.

En los 5 últimos años, todos los octubres han sido más cálidos de lo habitual. El año 2014 es ahora el segundo en el calamitoso escalafón de los octubres calientes.

En España se ha batido el récord de los últimos 37 años. «El mes de octubre ha sido en conjunto muy cálido», explican desde AEMET, con una temperatura media en España de 17,2 ºC, valor 1,3 ºC por encima de la media de este mes (periodo de referencia: 1981-2010).

«Pese a que esta cifra parece considerable, no estamos hablando de récords puesto que se ha tratado del decimotercer octubre más cálido desde 1965 y del noveno más cálido desde el comienzo del siglo XXI», señala la agencia española.

11.300 científicos claman ante la emergencia


Nos metemos en la máquina del clima para ver cómo será la España de 2090 con 2ºC más de temperatura media

La «cifra del pánico» son 2ºC de incremento de temperatura respecto al nivel preindustrial. Si bien, el objetivo es que no se rebasen los 1,5ºC antes de 2030 para que las consecuencias de la emergencia climática no sean irreversibles. Vamos camino de 3ºC en algunas zonas del planeta.

Pues bien, con este último informe de Copérnico, las temperaturas mensuales en los últimos doce meses han promediado cerca de 1.2° C por encima del nivel preindustrial. «Estamos acercándonos a un punto de no retorno. Como un Titanic frente al iceberg a toda máquina«, explica gráficamente a Newtral el investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales David Vieites.

Indicadores de la emergencia climática | W. Ripple, NW
Hay una clara correlación entre el CO2 y la temperatura en las últimas cuatro décadas.

Vieites es una de los 11.333 personas del mundo de la investigación que ha firmado un documento científico de advertencia ente la emergencia climática, publicado en Oxford Bioscience. Un toque de atención con datos actualizados.

«Tras el Acuerdo de París (2015) se ha demostrado que no hay voluntad política», señala el investigador, quien recuerda que apenas se ha ejecutado un 20% del presupuesto teóricamente destinado por los distinto países a la lucha contra la emergencia climática. El presidente Donald Trump ha iniciado esta semana los trámites para que EE.UU. abandone el tratado, en cuanto la ley se lo ha permitido.

Entre las métricas más destacadas, «la que yo llamo la gráfica de la vergüeza», dice Vieites, «es el diagrama que combina el incremento en el CO2 emitido y las temperaturas, no se observa ni la más mínima traza de estabilización, cuando debería estar decreciendo», explica.

«Tenemos la obligación moral de advertir claramente a la humanidad de cualquier amenaza catastrófica y decir las cosas tal y como son», arranca el documento. «Sobre la base de esta obligación y los indicadores gráficos que se presentan a continuación, declaramos clara e inequívocamente que el planeta Tierra se enfrenta a una emergencia climática».

Para ello, han elaborado un decálogo de medidas urgentes que se resumen en:

Medidas ante la emergencia

Energía: Implementar rápidamente prácticas de conservación y eficiencia energética masivas. Se deben reemplazar los combustibles fósiles con energías renovables bajas en carbono y otras fuentes más limpias, si son seguras para las personas y el medio ambiente. Deberíamos dejar las reservas restantes de combustibles fósiles en el suelo. Los países más ricos necesitan apoyar a las naciones más pobres en esta transición. 

Contaminantes de corta duración: Necesitamos reducir rápidamente las emisiones de contaminantes de corta duración, incluido el metano, el hollín y los hidrofluorocarbonos (HFC). Hacer esto podría retrasar la retroalimentación climática y potencialmente reducir la tendencia al calentamiento a corto plazo en más de un 50% a lo largo de las próximas décadas, salvar millones de vidas aumentando el rendimiento de los cultivos.

Naturaleza: Debemos proteger y restaurar los ecosistemas de la Tierra. El fitoplancton, los arrecifes de coral, los bosques, las sabanas, los pastizales, los humedales, las turberas, los suelos, los manglares y los pastos marinos contribuyen en gran medida al secuestro de CO 2 atmosférico. Las plantas marinas y terrestres, los animales y los microorganismos juegan un papel importante en el ciclo y almacenamiento de carbono y nutrientes.

Comida: Comer principalmente alimentos de origen vegetal, reduciendo el de animales, especialmente el ganado rumiante (emisor de gases como el metano). Además, esto liberará tierras de cultivo para alimentos vegetales, al tiempo que liberará algunas tierras de pastoreo. También necesitamos reducir drásticamente la enorme cantidad de desperdicio de alimentos en todo el mundo.

Economía: La extracción excesiva de materiales y la sobreexplotación de los ecosistemas, impulsada por el crecimiento económico, deben reducirse rápidamente para mantener la sostenibilidad a largo plazo de la biosfera. Necesitamos una economía libre de carbono. Nuestros objetivos deben pasar del crecimiento del PIB y la búsqueda de la riqueza para mantener los ecosistemas y mejorar el bienestar humano al priorizar las necesidades básicas y reducir la desigualdad.

Población: Aumentando en aproximadamente 80 millones de personas por año, la población mundial debe estabilizarse, e idealmente, reducirse gradualmente, dentro de un marco que garantice la integridad social. Estas políticas hacen que los servicios de planificación familiar estén disponibles para todas las personas, logrando plena equidad de género, incluida la educación para todos, especialmente las niñas y las mujeres jóvenes.

Otro de los firmantes del documento, el experto en economía y clima Mikel González-Enguino, del BC3 Research, explica que «todos los puntos son importantes y necesarios. Pero diría que lo más urgente y asequible es avanzar rápidamente en la transición energética hacías las energías limpias y renovables, que son ya más competitivas que las energías fósiles en muchos lugares».

En este sentido, pide eliminar los subsidios a carbón, petróleo, gas, etc. Economistas y sociólogos como Jeremy Rifkin (El Green New Deal global, Paidós, 2019), afirman que habrá un colapso del petróleo en 2028. «Creo que dar este tipo de fechas es un poco aventurado», opina González-Enguino.

«Lo que sí parece claro es que, por la existencia de alternativas tecnológicas muy competitivas, como la que representa el coche eléctrico, más pronto que tarde veremos un declive del sector del petróleo similar al que estamos viendo con el carbón en Europa, algo que parecía impensable hace 10 años». 

Anomalías de temperatura media entre 1980 y 2018 (ref: 2000) | Copernicus

Además, hay que eliminar rápidamente todos los subsidios a los combustibles fósiles, «un sinsentido que alcanza los 400.000 milllones de dólares y que además pondría poner a disposición de los gobiernos nuevos recursos».

Las cosas son peor de lo que se pensaba

«A pesar de 40 años de negociaciones climáticas mundiales, con pocas excepciones, generalmente hemos seguido haciendo las cosas igual y en gran medida hemos fallado al abordar esta situación», reconocen los firmantes del documento liderados por William Ripple, del Departamento de Ecosistemas y Forestal de la Universidad del Estado de Oregón (EE.UU.).

«La temperatura global de la superficie, el contenido de calor del océano, el clima extremo y sus costos, el nivel del mar, la acidez del océano y el área quemada están aumentando», explica Ripple. 

Superficie derretida cada año en Groenlandia | NSIDC

Deshielo histórico en Groenlandia

Groenlandia ha batido récords de temperatura en junio y la ola de calor puede convertir a 2019 en el peor año de deshielo desde que hay registros.

A nivel mundial, el hielo está desapareciendo rápidamente como lo demuestran las disminuciones en el ártico este verano, las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida, y el grosor de los glaciares.

«La crisis climática ha llegado y se está acelerando más rápido de lo que la mayoría de los científicos esperaban», respecto a hace 40 años, cuando se celebró la primera Conferencia Mundial sobre el Clima en Ginebra en 1979.

En las últimas décadas, muchas otras asambleas mundiales han acordado que la acción urgente es esencial, pero las emisiones de gases de efecto invernadero siguen aumentando.

Pero, ¿hay algo esperanzador?

El documento destaca que hay «algunos signos alentadores», como la desaceleración en la pérdida de bosques en la Amazonía brasileña (ahora, de nuevo, amenazada políticamente) o el aumento de la producción de energía eólica y solar.

También destacan el descenso global de la natalidad. Sí, como algo positivo. Europa vive entre la tensión de un modelo basado en que la (escasa) juventud sostenga a sus mayores y la necesidad planetaria de reducir la población «para reducir su consumo y emisiones», dice Vieites, apuntando a un continente donde han aflorado las extremas derechas xenófobas que rechazan la entrada de migrantes jóvenes.

«O aumentamos la natalidad o asumimos la necesidad de esas personas que vengan a trabajar de fuera».

El descenso global de la natalidad es algo considerado positivo para el planeta, aunque en Europa es un problema para su modelo.

Los expertos creen que a nivel global es necesaria una reducción de la natalidad, en línea con una mejora de la calidad de vida de las mujeres y su empoderamiento. «El asunto de la población es muy complejo», matiza González-Enguino. «Sí sabemos que cuando a las mujeres se le da acceso a la educación y libertad tienden a querer reducir el tamaño de sus familias».

Concentración por la emergencia climática y el ‘Green New Deal’ en Washington| Foto. M. Reynolds, Efe/EPA

El documento concluye con un mensaje en positivo: «Nos sentimos alentados por un reciente aumento de preocupación. Los organismos gubernamentales están haciendo declaraciones de emergencia climática. Los escolares están en huelga. Las demandas por ecocidio se están llevando a los tribunales. Los movimientos de ciudadanos demandan cambios, y muchos países, estados y provincias, ciudades y empresas están respondiendo. Como alianza de científicos del mundo, estamos listos para ayudar a los tomadores de decisiones en una transición justa hacia un futuro sostenible y equitativo».

La Cumbre del Clima de Madrid –tras las elecciones (compara aquí los programas de Ciencia de los partidos)– del será el escenario para que, en diciembre, cuajen o no estas demandas cívicas y científicas en los presupuestos de los estados.

Con Estados Unidos, segundo emisor de CO2, saliendo por la puerta de atrás de París, parece difícil. «Lo es, pero es técnicamente posible».

 

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