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Qué está ocurriendo en Turingia con la ultraderecha
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Qué está ocurriendo en Turingia con la ultraderecha

El partido de la canciller Angela Merkel apoyó la investidura del candidato liberal a presidir el Parlamento regional de Turingia. Para lograr la mayoría simple, el CDU tuvo que votar conjuntamente con la extrema derecha.

Protestas en Berlín tras la elección de Kemmerich como presidente de Turingia | EFE/EPA/FELIPE TRUEBA

El estado libre de Turingia, uno de los 16 estados federales de Alemania, celebró las elecciones a su Parlamento regional el 27 de octubre de 2019. Sin embargo, hasta el pasado 5 de febrero, el Parlamento resultante no nombró a su presidente. El elegido, Thomas Kemmerich renunció a los dos días y la sucesora de Angela Merkel ha dimitido. Te explicamos lo que ha pasado.

¿Cuál fue el resultado de las elecciones?

El partido de izquierdas que presidía la región desde 2014, Die Linke, volvió a ganar, pero no sumaba mayoría con los otros dos partidos (los socialdemócratas del SPD y los Verdes) con los que gobernaba en coalición.

El nuevo Parlamento turingio, una vez constituido, votó el 5 de febrero para elegir a su presidente. El líder de Die Linke, Bodo Ramelow no consiguió revalidar su victoria, al obtener únicamente 44 votos de un total de 90. Con 45 votos (hubo una abstención), Thomas Kemmerich, el líder de los liberales del FDP (Partido Democrático Libre) se proclamó presidente del länder. Su partido había sido el menos votado en las elecciones, obteniendo únicamente 5 escaños, frente a los 29 del partido de izquierdas.

¿Por qué se proclamó presidente a Kemmerich?

Kemmerich fue elegido en tercera votación mediante los votos de los conservadores del CDU, el partido de la canciller Angela Merkel, y de los ultraderechistas de Alternativa para Alemania (AfD) —que dobló su número de escaños tras las elecciones, pasando de 11 a 22—. Este suceso pilló al país desprevenido, ya que todos los partidos habían establecido un cordón sanitario en torno a la extrema derechas que impedía todo tipo de pactos con AfD.

Ramelow esperaba revalidar su victoria en esa misma votación y ser elegido por mayoría simple con los votos del SPD y los Verdes. El segundo candidato más votado era el ultraderechista Björn Höcke, pero no se esperaba su victoria debido al cordón sanitario impuesto a este partido.

La CDU, con 21 escaños, no presentó candidato, por lo que el único aspirante en el bloque de derecha con opciones a gobernar era Kemmerich, aunque solo podía lograrlo si aceptaba el respaldo de la AfD, como finalmente sucedió. La región que vio nacer a la República de Weimar —y caer en virtud del nazismo— fue la primera en romper con el cordón sanitario a la ultraderecha.

Elecciones Turingia extrema derecha
Thomas Kemmerich (izquierda) le estrecha la mano al líder de la AfD en Turingia, Bjoern Hoecke. EFE/EPA/BODO SCHACKOW

El líder de la CDU en la región, Mike Mohring, defendió la votación argumentando que esta no implica la formación de una coalición con la extrema derecha y que su partido «no es responsable del comportamiento de voto de otros partidos».

¿Cuál ha sido la reacción a lo sucedido en Turingia?

El cordón sanitario ha tenido, finalmente, efecto. El recién elegido Kemmerich ha renunciado a su cargo «con efecto inmediato» tan solo dos días después de ser elegido para evitar la «mancha» que ha supuesto el apoyo de la AfD, tal y como expone Der Spiegel. La canciller Angela Merkel se ha desmarcado de la decisión acometida por su partido en la región y ha calificado esta acción de «imperdonable» llamando, además, a convocar nuevas elecciones en Turingia cuanto antes.

Con su decisión de apoyar al candidato del FDP y, por tanto, asumir los votos de la ultraderecha, Mike Mohring desautorizó las directrices que su partido había establecido desde Berlín. Este hecho ha puesto en el punto de mira a la presidenta del partido y candidata del CDU a suceder a Angela Merkel, Annegret Kramp-Karrenbauer, que ha dimitido de su puesto tras condenar que el CDU de Turingia actuase en contra de la voluntad del partido. A pesar de ello, permanecerá como ministra de Defensa.

¿Qué supone para Merkel la renuncia de Kramp-Karrenbauer?

Esta situación ha debilitado al CDU ante la opinión pública de cara a las elecciones generales que se celebran el próximo año. Kramp-Karrenbauer renuncia a dirigir el partido dejando a los democristianos sin un líder claro que aspire a las presidenciales.

Su marcha pone en duda la continuidad del legado de Merkel una vez finalice su mandato. La propia ex presidenta del CDU declaró que la separación del rol de canciller del de líder del partido ha «debilitado» a los cristianodemócratas y cree que su sucesor debe aunar ambas responsabilidades.

Annegret Kramp-Karrenbauer durante la rueda de prensa en la que anunció su renuncia del partido. EFE/EPA/CLEMENS BILAN

Los candidatos a suceder a Merkel son, por ahora, los antiguos rivales a los que se enfrentó Kramp-Karrenbauer para hacerse con el liderazgo del partido, el ministro de Salud Jens Spahn, y el ex diputado Friedrich Merz. Dos hombres con una visión más a la derecha que la de Merkel y su pupila. Según informa Politico, Merkel estaría más cómoda si su sucesor fuese Armin Laschet, ministro presidente de Renania del Norte-Westfalia —el estado más poblado del país— y más próximo a la canciller.

Además, en caso de repetirse el proceso electoral en Turingia, el CDU podría verse abocado a una fuga de votos aún mayor (el partido perdió ocho escaños respecto a las elecciones de 2014). La incertidumbre está en saber cuántos de esos votos perdidos irán a parar al AfD y cuántos al bloque de izquierdas.

¿Cómo se aplica el cordón sanitario?

Mientras que la alianza de partidos con la extrema derecha para posibilitar la formación de Gobierno se está normalizando en Europa (como ha sido el caso en Italia, Austria o algunas regiones de España), en Alemania estaban logrando sortear esta situación bloqueando cualquier tipo de apoyo a la AfD.

Este ‘cordón’ era una especie de norma no escrita que todos los partidos estaban aplicando a nivel local, regional y estatal para ningunear a la extrema derecha. Un asunto especialmente espinoso en el país que fue la cuna del nazismo y donde la extrema derecha crece con cada comicio que se celebra. El Gobierno alemán tiene, al menos, a tres ministerios trabajando de la mano para tratar de frenar ideologías extremistas.

Partiendo de ese punto, es de entender la airada reacción de Angela Merkel al definir lo sucedido en Turingia como «imperdonable». De hecho, tras los resultados electorales de octubre, Mohring admitía que el CDU debía «asumir responsabilidad», y no descartaba conversar con los partidos de izquierdas (aunque ya entonces se mostró desafiante contra las directrices del partido).

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