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El jazz: la consecuencia lógica del sonido de Sax
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El jazz: la consecuencia lógica del sonido de Sax

Tal día como hoy en 1814 nació Antoine-Joseph Sax, más conocido como Adolphe Sax, inventor del saxofón

6 de noviembre de 1814. En Dinant, una pequeña ciudad belga, nace Antoine-Joseph Sax, más conocido como Adolphe Sax, inventor del saxofón. La forma y el cobre de este nuevo instrumento hicieron que su timbre fuera un peculiar elemento muy codiciado entre los directores y compositores de la mitad superior de la época. Al final, Héctor Berlioz es quien compone la primera obra musical para saxofón, el sexteto Canto Sagrado. A pesar de su pronta utilización, su éxito no vendría hasta casi un siglo después, en 1920, con la aparición del jazz. 

Adolphe Sax, Bibliotheque Nationale de France, 1860

La vida de Adolphe Sax no fue fácil. Era el primogénito de una familia con once hijos y pocos recursos cuyo futuro parecía casi fijado. Es más, sus primeros años profesionales son prácticamente un calco de los de su padre, Charles Joseph, un local ebanista del que aprendió el afán por la invención y el oficio de la fabricación de instrumentos musicales. No obstante, Sax tuvo un pequeño impulso con el que su referente no contó, ya que puso ser observador de muchas de las clases que impartían sus tíos como profesores en su localidad. Esto hizo que se afinara su interés por conocer los porqués de las cosas, sobre todo de los instrumentos, pero también de su propio interés por mejorar, aspirar a algo mejor, recurrente en la burguesía decimonónica y lectura poco referenciada en sus biografías. 

Sax acabó siendo una extremidad más de su padre. Ahí donde este acudía, él iba detrás. Así, con la caída del primer imperio de Napoleón, él y toda la familia se ven obligados a trasladarse a Bruselas, donde realmente inicia su progresiva buena fama. A los 16 años ya había patentado una nuevo sistema del clarinete bajo. La mejora gustó tanto que en 1838 el director de la Société Philharmonique de Bruselas le invita a tocarlo en un concierto, lo que le llevó a las bocas y oídos de directores y clarinetistas de todo París, donde después en 1842 se mudaría. 

De forma autodidacta e incluso, a veces, construyéndose sus propias máquinas y herramientas, Sax hizo muchas mejoras y accesorios de instrumentos en los años siguientes. Es así cómo llega hasta el saxofón.  No obstante, será la crítica en el “Journal des Débats” de Héctor Berlioz, compositor francés de influencia mediática y después compositor de la primera obra que se conoce para saxofón, el sexteto Canto Sagrado de 1844, quien ubique el instrumento en el panorama musical y marque los límites y triunfos del nuevo aerófono con el “sonido de Sax”. 

A partir de ahí, el propio instrumento voló solo. El cobre con el que se hacía y su forma hicieron que el instrumento tuviera un timbre absolutamente nuevo. Y esto gustó mucho, más con la demostración de Berlioz. No obstante, hubo que esperar aún para verlo brillar, casi un siglo con el jazz, muy popular en Estados Unidos en las década de 1920 a 1930. 

Fuentes

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