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El CNIC descubre que un anticoagulante retrasa el alzhéimer en ratones
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El CNIC descubre que un anticoagulante retrasa el alzhéimer en ratones

El anticoagulante oral dabigatrán retrasa la aparición del alzhéimer en ratones del laboratorio del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC)

Alzhéimer y demencia | M.V.

Unas 30 millones de personas sufren alzhéimer, una enfermedad degenerativa cuyas causas no están bien definidas. Se sabe que tiene que ver con problemas circulatorios y, por tanto, acumulación de sustancias tóxicas y falta de oxígeno. En este sentido, el equipo del doctor Valentín Fuster (CNIC) se preguntó si un anticoagulante podría mejorar estos procesos.

Usaron para ello ratones desmemoriados transgénicos procedentes de la Universidad Rockefeller (EE.UU.), coautora del estudio. Los resultados, publicados en Journal of the American College of Cardiology (JACC), muestran que, después de un año de tratamiento con el anticouagulante dabigatrán, los animales no experimentaron pérdida de memoria ni disminución en la circulación cerebral.

El doctor Valentín Fuster, junto a su equipo | CNIC

Igualmente, los científicos observaron que esta terapia disminuía la inflamación cerebral, el daño vascular y reducía los depósitos del péptido amiloide, signos típicos del alzhéimer.

El dabigatrán, gracias a su elevada eficacia y menor número de efectos secundarios que otros anticoagulantes, está aprobado para su uso en diferentes enfermedades humanas.

Según destaca en Sinc Marta Cortés Canteli, investigadora Miguel Servet del CNIC y corresponsable del estudio, “este descubrimiento supone un avance importante para trasladar nuestros resultados a la práctica clínica y conseguir así un tratamiento eficaz para el alzhéimer”.

Se estima que el número de personas que padecerán alzhéimer se triplicará en 2050

Tal y como afirma Cortés Canteli, “ganar la batalla pasa por conseguir terapias combinadas e individualizadas dirigidas a tratar los diferentes mecanismos que contribuyen a esta patología. Uno de ellos es mejorar la circulación cerebral y ahora sabemos que el uso de tratamientos con anticoagulante oral podría resultar eficaz en aquellos enfermos de alzhéimer con tendencia procoagulante”.

Así se experimenta con un ratón desmemoriado

Para demostrar que los ratoncitos mantenían intacta su memoria con el consumo de anticoagulante se realizó un curioso experimento.

12 de los 25 ratones tenían dos mutaciones humanas inducidas que les hacían tener síntomas propios del alzhéimer. Se les puso sobre un tablero a diario, equipado con una veintena de refugios. Sólo uno de los 20 agujeros llevaba a un lugar oscuro.

Todos los días se les aplicó una potente luz de la que huían (como lo harían del sol). Aprendieron que sólo uno de los refugios les protegía de la iluminación. Pero los ratones transgénicos pronto olvidaron cuál era. Todos, menos los que fueron alimentados con un pienso enriquecido con el anticoagulante.

Debido al progresivo envejecimiento de la población, se estima que el número de personas que padecerán alzhéimer se triplicará en 2050. De hecho, cada tres segundos se produce un nuevo caso en el mundo y, por el momento, los tratamientos aprobados hasta la fecha solo ayudan temporalmente con los problemas de memoria, pero no consiguen detener ni revertir los síntomas.

El nexo cerebro-corazón

“Las enfermedades neurodegenerativas están profundamente ligadas a la patología de los vasos cerebrales. El estudio del nexo cerebro-corazón en las enfermedades neurodegenerativas es el reto de la próxima década”, subraya Valentín Fuster, uno de los autores principales del trabajo y director general del CNIC.

Antes de que se produzcan los análisis en humanos, los investigadores consideran que este estudio sugiere que dabigatrán podría ser un posible tratamiento futuro para normalizar la circulación cerebral en enfermos con alzhéimer.

“Para llevar a cabo esa terapia individualizada será necesaria una herramienta diagnóstica que identifique aquellos pacientes con tendencia a coagular. Esa es una de las líneas de investigación en las que nos vamos a centrar en los próximos años”, indica Cortés Canteli.

Este estudio se inició en EE.UU. hace seis años con financiación norteamericana y ha podido finalizarse en España gracias a diversas ayudas nacionales y europeas que permitieron que Marta Cortés Canteli trasladase su línea de investigación de vuelta a España en 2015.

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