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El Plan B frente a la caída del turismo
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El Plan B frente a la caída del turismo

La construcción se postula como la alternativa al turismo mientras que los sectores sanitarios, de alimentación y químico ganan importancia por la pandemia

Natxo Francés (Efe)

La crisis del coronavirus ha mermado los ingresos del sector que supone el motor de la economía española: el turismo. Solo en 2019 llegaron a España 83,7 millones de visitantes, un número que se espera quede lejos después de haber estado a cero los meses de marzo, abril y mayo debido a la pandemia.

El aumento de los contagios en los últimos días y la apertura de fronteras al turismo solo a ciertos países específicos hacen peligrar los ingresos del sector, que supone el 12,3% del PIB español, según datos del INE. Es por ello por lo que los expertos consultados coinciden en que el turismo «no se puede sustituir» o incluso que no debería intenta hacerse.

Aún así, varios sectores han resistido mejor a la pandemia de una crisis que, pese a que es asimétrica —no afecta igual a todos las actividades—, ha llegado a toda la economía de una forma u otra.

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Turismo, el sector irreemplazable

Miguel Cardoso, economista jefe para España en BBVA Research, asegura que en el turismo «vienen años duros», pero que se debe apostar por el supuesto de que «la gente va a seguir demandando el turismo español de sol y playa, así como el gastronómico y cultural». «Esto es un sector que eventualmente volverá a tener el peso que tenía antes en la economía nacional», apunta.

«No veo ningún motivo por el que no podamos volver en 2-3 años al nivel de turismo que recibíamos en 2019»

Además, defiende que no se puede dejar de lado, ya que «es un sector estratégico a medio y largo plazo» para la economía española: «hay que invertir para poder adaptarlo a la nueva situación», defiende Cardoso. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció en junio un Plan de Impulso al Sector Turístico de 4.262 millones de euros para atraer a los visitantes extranjeros y promover los viajes nacionales.

Así, la importancia de esta actividad reside en el gran peso que ejerce sobre la riqueza del país. Según el Informe Travel & Tourism: Economic Impact 2018 Spain del World Travel & Tourism Council (WTTC), el turismo es el sector que más aporta al Producto Interior Bruto (PIB) español, seguido por la construcción y la salud.

Sin embargo, María Jesús Fernández, economista senior de Funcas, explica que es muy difícil delimitar el sector turístico del resto de sectores, porque se solapan, lo que hace complicado intentar reemplazar la caída de esta actividad con otras. «Si se miran datos de la estructura sectorial de la economía y se buscan sectores como el de la hostelería, comercio minorista, transportes, industria, alimentación… siempre dentro de esos sectores una parte es turismo. Incluso los que aparentemente no lo son, se ven arrastrados por el turismo», explica.

Recuperar el turismo

Debido a la importancia del turismo en la economía española, lo primero es intentar frenar el impacto de la pandemia en el sector, pero para saber si la caída de la actividad turística se puede compensar, primero hay que comprender la magnitud de la misma. «El descenso del PIB dependerá de la incertidumbre de todas las previsiones«, afirma Fernández que recuerda que en marzo, abril y mayo «las cifras han sido cero» y que los analistas esperan que «haya una recuperación bastante escasa a lo largo de este año y ya más intensa el siguiente».

La economista calcula que «una vez se supere la enfermedad, las cifras mejorarán». «No veo ningún motivo por el que no podamos volver en 2-3 años al nivel de turismo que recibíamos en 2019«, comenta. También Carlos Ruiz, director de estudios Macroeconómicos del Instituto de Estudios Económicos (IEE), defiende que «el sector del turismo se va a recuperar», pero auguran que sea de manera lenta.

Aún así, Ruiz sostiene que «se va a producir una redimensión del sector«. «Habrá actividades principalmente anexas que lamentablemente desaparezcan en el corto plazo por la caída de los ingresos, pero se generarán nuevas oportunidades para que otras actividades puedan cubrir ese hueco de la oferta siempre y cuando se restablezcan las condiciones normales de la demanda», señala.

Por su parte, Santiago Carbó, Catedrático de Economía de CUNEF y Director de Estudios Financieros de Funcas, explica que el turismo perdido este año es muy difícil de compensar, lo que produce que España tenga un «problema con su especialización». «En turismo si un día no has ido a una habitación del hotel o a comer a cierto restaurante, eso no se recupera«, alega.

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Así, Carbó recuerda que en determinados servicios o bienes, como por ejemplo la adquisición de un coche, se puede posponer la decisión de compra. «Al final los productores de esos productos verán un cierto tirón más adelante, pero con la hostelería el día que no se llena el local, es un día de ingresos perdidos. Por supuesto que cuando se recupere habrá rebrote, pero en el caso del turismo no se podrán compensar los ingresos que se han perdido ya este año«, analiza.

El Director de Estudios Financieros de Funcas cree que los negocios turísticos que han sido capaces de generar ahorros suficientes o mantener la empresa solvente en los últimos 5 años —de impulso del turismo español— «pueden aguantar 6 meses malos». «El problema es aquellos que no, aquellos que ya estaban muy justos y que la incertidumbre y la bajada del negocio se los lleva por delante», comenta.

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De hecho, Exceltur calcula en su escenario de previsiones que la pérdida de actividad turística en 2020 respecto a 2019 llegará hasta los 83.134 millones de euros y que «supondrá un millón de trabajadores turísticos afectados en el conjunto del año».

El auge de la alimentación, la química y los bienes de equipo

Así, se espera que otros sectores puedan compensar la caída del turismo. Para María Jesús Fernández la respuesta está en aquellos que más han avanzado desde que comenzó la recuperación tras la crisis de 2008. «Hay que fijarse en cuáles son los sectores que más han crecido, que más han exportado y que más empleo han creado. Aquellos en los que tenemos cierta ventaja»

Fijándonos en el criterio del empleo se encuentran actividades como alimentación, textil y confección, según comenta Fernández. Según la Encuesta de Población Activa (EPA), del cuarto trimestre de 2012 al mismo de 2019, el empleo en la industria textil y la confección ha aumentado el 12,2% y 5%, respectivamente, así como las exportaciones. En la industria de la alimentación el aumento es del 18,2%.

Sin embargo Fernández recuerda que «todos los sectores por lo general han sido muy afectados» y que a corto plazo «no podrán sustituir al turismo». «Alguno como la alimentación ha crecido durante la pandemia, pero no tiene tanto peso en el conjunto», explica la economista.

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En actividades de mayor cualificación o valor añadido, Fernández destaca el crecimiento de las actividades de química, farmacia, bienes de equipo y automóviles en los últimos años. Sin embargo, eso no quiere decir que esos sectores no se hayan visto afectados por el coronavirus. «Ha habido de todo. Por ejemplo, el sector de alimentación y química de farmacia han resultado muy poco afectados en las caídas de marzo y abril y, sin embargo, el sector del automóvil ha sido de los más dañados porque ha caído muchísimo la actividad», analiza Fernández.

Cardoso también observa oportunidades para «la industria de bienes de equipo y de consumo duradero», y añade los relacionados con el entretenimiento doméstico y con la producción de comida en el hogar. «Todos esos recursos que en principio no se están dirigiendo a salir a la playa, viajar… ahora se están dedicando principalmente hacia el consumo de bienes: la alimentación que tiene que ver obviamente con que te tienes que hacer tú tu propia comida y equipamiento del hogar», comenta.

Así, el experto de BBVA Research señala que «el gasto en hogar y en tecnología se ha disparado en el último mes con tasas de crecimiento relativamente fuertes de entre el 25% el 50% respecto al mismo periodo del año anterior». «La gente se está replanteando su consumo. Piensan que si la mayor parte de su entretenimiento durante los próximos meses va a ser, por ejemplo, ver una serie casa, pues lo que quieren es la mejor televisión que se puedan permitir», afirma Cardoso.

Construcción y el trasvase de empleo

Por su parte, Carlos Ruiz asegura que «a corto plazo es muy difícil reemplazar sectores» y dada la vinculación que tiene el turismo con la propia demanda española «resulta complicado que haya otro sector que haya podido canalizar este flujo de ingresos».

No obstante, señala que en España también hay sectores muy importantes desde el punto de vista industrial, financiero, y de la construcción inmobiliaria que «tienen una lógica capacidad de poder compensar en algún momento el menor impacto de la crisis del coronavirus».

Así, si hay un sector que tradicionalmente ha tenido peso en la economía española, crecimiento en los últimos años y por el que apuestan los expertos, es el de la construcción. Según la Estadística 2019 del Registro Mercantil Central, de las cerca de 95.000 empresas creadas en 2019, más de 27.000 pertenecían al sector de la construcción, frente a unas 9.000 dedicadas a hostelería, a las que habría que añadir un millar relacionadas con el turismo.

De hecho, Santiago Carbó alega que «probablemente veamos un rebrote en construcción» ya que, recuerda, no se paró del todo su actividad durante el confinamiento salvo durante una semana en la que solo se permitieron los trabajadores considerados esenciales.

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Tras la crisis de 2008 se dio un fenómeno por el cual trabajadores poco cualificados de la construcción que quedaban desempleados tras la burbuja, pasaron a la hostelería. Ahora, tras la crisis del COVID-19 y el impacto en el turismo, la construcción se postula como candidata para que se revierta el cambio. Es decir, que los trabajadores que salen de la hostelería, vayan a la construcción, el fenómeno contrario a lo que ocurrió hace 10 años.

«Hay sectores que podrían absorber la mano de obra poco cualificada del turismo a corto plazo, el principal de ellos podría ser el de la construcción, tanto la construcción residencial como la construcción de inversión» analiza Cardoso, de BBVA Reseach que cree que «vamos a ver un impulso de estos proyectos».

«Una de las cosas que es necesaria hacia adelante, es sobre todo la construcción de vivienda pública de alquiler para tratar de unir esta necesidad de vivienda asequible con esta potencialidad de poder absorber esta mano de obra del sector turístico», explica Cardoso.

Lo mismo opina María Jesús Fernández, que defiende que «la construcción es uno de los sectores que puede conducir la economía española hacia la recuperación» pero que para ello faltan políticas públicas que vayan destinadas a construcción de viviendas sociales, «donde hay mucho margen de crecimiento».

Así, apuesta por realizar acuerdos públicos privados para llevarlas a cabo: «Es una forma muy barata del Estado de conseguir dos objetivos: crear vivienda social y al mismo tiempo, utilizarla como una palanca para la recuperación de la economía». 

Sanidad y agricultura, sectores esenciales durante la pandemia

«Viendo la variación de afiliación de febrero a mayo, lo que se ve es que donde casi no se ha destruido empleo es básicamente en agricultura y sanidad«, asegura Cardoso, que añade que «son dos sectores que tanto por las necesidades que hemos venido observando como por las restricciones que se han impuesto para mantener la producción en sectores esenciales», la destrucción de empleo ha sido relativamente baja.

«El sector público tradicionalmente en estas crisis destruye menos empleos que el sector privado, de hecho, así está haciendo, la destrucción de empleo en el sector público ha sido alrededor de un 40% de la destrucción de empleo en el sector privado», cuenta el experto de BBVA Reseach.

Así, Cardoso apuesta por potenciar «las fortalezas» de sectores españoles como el sistema sanitario, el sector farmacéutico y el agroalimentario, que «son precisamente bienes y servicios que se van a demandar hacia adelante». «En la medida en que se pueda despuntar, en que se perciba que España está en la frontera tecnológica en los avances en estos sectores, será positivo», alega.

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Esto se debe a que el experto prevé que los hogares «van a invertir más en salud, porque van a ser más conscientes de la fragilidad que tiene y van a pagar por eso». «El sector salud, los servicios de salud, los seguros… van a tener un comportamiento relativamente positivo en los próximos dos años», augura.

Esta mayor demanda de servicios, cuenta, se verá acompañada, de una mayor de demanda de formación en dichos sectores. Con esto, adelanta que uno de los grandes retos va a ser «tratar de reconducir a la gente que estaba en hostelería y en turismo hacia otros sectores», lo que «va a requerir formación».

«Lo hemos visto en crisis pasadas, que pasado el punto álgido de la recesión la gente invierte en reconvertirse y muy probablemente lo vamos a ver también en esta. No obstante, a corto plazo va a ver barreras de entrada que pueden impedir el trasvase«, cuenta Cardoso. Esto se debe a que las personas que han perdido el empleo durante la pandemia «no son perfectamente sustitutos para estos sectores».

«Una persona que trabaja de camarero en hostelería y otra persona que trabaja incluso en operaciones relativamente sencillas en el sector farmacéutico no tienen la misma formación. Entonces se va a tener que invertir tanto del lado del sector público como de las empresas para capacitar a que estas personas puedan acceder a esos puestos de trabajo», afirma Cardoso.

María Jesús Fernández, economista de Funcas, también calcula cómo sería un supuesto trasvase al sector servicios: «Los sectores de industria suponen 1 millón de personas empleadas y los sectores de servicios —sociales, sanidad, educación…— podrían ser entorno a 3,5 millones. En total más de 4 millones de ocupados frente a los casi 2 millones del turismo». «Con el paso del tiempo los de hostelería podrían reconvertirse. Siempre que la caída del turismo no sea muy severa y sigan creciendo los demás sectores», augura.

1 Comentario

  • I+D es la solución pero claro no de un año para otro que es lo que quieren los empresarios ya están hablando de otra burbuja inmobiliaria claro beneficios rápidos y otra crisis mas apostar por las energías limpias,sol,aire formar a la gente claro, eso es inversión a largo plazo pero no dependeriamos del turismo tanto que es lo que quieren los europeos ricos que no saquemos los pies del tiesto y los empresarios beneficios rápidos así no se puede lo veo muy imposible seguiremos dependiendo del turismo igual a precariedad o a pan para hoy hambre para mañana

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