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Blackpool, el Benidorm de Inglaterra: así espera recuperar turismo gracias al Brexit
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Blackpool, el Benidorm de Inglaterra: así espera recuperar turismo gracias al Brexit

La zona más pobre de Inglaterra tiene la esperanza de que el Brexit sea bueno para el turismo. Viajamos a Blackpool, resort vacacional por excelencia en los 60, donde los habitantes creen que el cierre de fronteras hará que los británicos no viajen tanto al extranjero

N. L. Trujillo | Newtral

Un reportaje de Noemí López Trujillo y Julia Tena de la Nuez

Son las diez de la mañana de un lunes de octubre y en la entrada del restaurante Food Outlet, junto a la playa, suena la Macarena a todo trapo. El estribillo de la canción, que se escucha en bucle, inunda el paseo marítimo. «Dale a tu cuerpo alegría, Macarena». La grasa de las fish&chips se puede oler en las decenas de chiringuitos que ofrecen el manjar para desayunar. «Que tu cuerpo es pa’ darle alegría y cosa buena». Los puestos de souvenirs tienen los cubos y palas de playa a mitad de precio. «Eeeeeh, Macarena». Estamos en Benidorm. Estamos en Blackpool, al noroeste de Inglaterra. «Aaaay».

La primera línea de playa de Blackpool es casi un escaparate de lo que la ciudad fue y ya no. Un parque acuático, una torre —la Blackpool Tower— que imita a la Eiffel, una noria, puestos de helados y de comida rápida, un museo de cera y un parque acuático dan la bienvenida a los recién llegados. Es octubre y toda la estructura turística apura sus últimos días: el 1 de noviembre, miles de personas pasarán a engrosar las listas del paro. Se acaba la temporada. 

Una industria turística en declive

Blackpool —con una población de 139.000 habitantes y situada a poco más de una hora de Liverpool y Manchester— fue, tiempo atrás, uno de los grandes resorts vacacionales. Una suerte de Benidorm sin salir de Inglaterra. La localidad saltó a la fama tras la construcción de un ferrocarril en 1840 que lo conectaba con las regiones industrializadas del norte de Inglaterra. Pero fue en las décadas de los 50, 60, 70 y principios de los 80 cuando esta pequeña localidad costera se consagró como un lugar de veraneo, destinado sobre todo a la clase trabajadora.

Sin embargo, con el proceso de desindustrialización en el norte de Inglaterra, el abaratamiento de los viajes al extranjero y el fomento de paquetes turístico nacionales a urbes como Manchester y Londres, Blackpool cayó en declive.

El escocés Martin Mitchell, ahora concejal del distrito de Layton en Blackpool, llegó a la localidad en 2006: «Antes de eso vine una vez, en 1979, de vacaciones. Había tanta gente que casi no te podías mover. Recuerdo que aquel día me encontré con dos niños de mi clase. Así de popular era Blackpool por aquel entonces. Nunca ha habido mucha base industrial aquí: no había minas de carbón ni plantas siderúrgicas. Era un lugar de veraneo muy común para familias porque era barato», cuenta en conversación con Newtral.

Blackpool en los años 60 | Foto: Biblioteca de Nueva York

A pesar del declive, la localidad alcanzó los 17 millones de visitantes en el año 90, una cifra que no recuperó hasta 2015, después de que en la década de los 2000 el número de visitantes pasase a estar por debajo de los 10 millones.

En 2004, un plan ideado por el gobierno laborista de Tony Blair para regenerar los resorts costeros ingleses proponía reconvertir Blackpool en una especie de Las Vegas gracias a la construcción de un megacasino. Las autoridades locales esperaban que esta industria generase 3.400 nuevos trabajos.

Ocho de los diez barrios más pobres de Inglaterra están en Blackpool

El organismo encargado de regular este tipo de actividades (Casino Advisory Panel) emitió un informe de 180 páginas en 2006 en el que desestimaba la premisa de que un gran casino reviviría una ciudad en preocupante decadencia. De hecho, criticaba al Gobierno local por carecer de otras alternativas que pudiesen mejorar la situación socioeconómica de Blackpool. La propuesta nunca salió adelante.

«Cuando llegué a Blackpool hace seis años, muchísima gente me hablaba de la mala reputación que tenía la localidad. Me contaban que el declive empezó con la idea del casino: hubo empresarios que comenzaron a abrir hoteles, pero luego todo se paralizó», explica Silvija, de 50 años, procedente de Lituania y propietaria del Hopton Hotel.

Silvija junto a una trabajadora del Hopton Hotel, en Blackpool | Foto: N.L.Trujillo (Newtral)

En 2015, según datos del Ayuntamiento, Blackpool volvió a alcanzar la cifra de 1990 en cuanto a visitantes anuales, y en 2016 llegó a los 18 millones. De 2016 a 2018 —los años tras la celebración del referéndum por el Brexit—, la cifra se ha mantenido más o menos estable: 18,1 millones en 2017 y 18,2 en 2018 —últimos datos disponibles—. Hay que tener en cuenta que el Ayuntamiento de Blackpool incluye en estas estadísticas también a los menores de edad, y no desagrega los datos en función de si los turistas pernoctan o no. De hecho, ese es el reto de los políticos de la localidad: convertir a los «visitantes de un día» en «huéspedes».

Es común que muchos habitantes y empresarios relacionen el pequeño aumento de visitantes con el Brexit: alegan que ante la incertidumbre actual, los británicos prefieren irse de vacaciones dentro del territorio nacional; algunos consideran también que, de cara a un futuro próximo, las complicaciones que supondrá viajar al extranjero —cuando el Reino Unido ya no forme parte de la UE— promoverán el turismo nacional.

El periódico local The Gazette se hacía eco en marzo de 2017 de las declaraciones de Philip Welsh, director de la Oficina de Economía Turística del Ayuntamiento de Blackpool, que afirmaba que el Brexit era una «ventana de oportunidad de la que beneficiarse al aumentar los costes de las vacaciones en el extranjero».

El relato sobre un Brexit favorable para la industria turística de Blackpool se ha popularizado tanto que incluso The Gazette emplea el término «staycation» —de «stay» (quedarse) y «vacation» (vacaciones)— para referirse a este fenómeno de vacaciones más asequibles y dentro de las fronteras británicas.

En Blackpool —donde un 67,5% de los votantes lo hizo a favor de salir de la Unión Europea, siendo el lugar más euroescéptico del noroeste de Inglaterra— la narrativa parece convencer tanto a los partidarios del «remain» como a los del «leave».

En 2010, Blackpool recibió una inversión 14 millones de libras de la Unión Europea para reformar las atracciones turísticas

Lisa es maestra en un colegio y durante los fines de semana de la temporada de turismo tiene un puesto ambulante de venta de bebidas no alcohólicas. Votó a favor de abandonar la Unión Europea y lo volvería a hacer. «El Reino Unido está haciendo el ridículo. Estamos dando un espectáculo bochornoso. Prefiero salir ya sin acuerdo que seguir aplazándolo», cuenta.

Cree que el Brexit podría beneficiar a Blackpool: «Me imagino que sí. Si necesitas una visa para ir a ciertos países y, además, los precios suben…», reconoce.

  • Nota: Lisa es la mujer de la imagen que ilustra este reportaje

Stuart, propietario de un puesto de helados en primera línea de playa, votó a favor del «remain»: «Me siento europeo. Creo que es vergonzoso lo que se está haciendo con el Brexit. El problema no es la UE, sino Westminster: a nadie de allí le importan los problemas que tenemos aquí. Aun así, pienso que podría ser bueno a corto plazo para Blackpool: la gente está como asustada de viajar al extranjero y de gastar demasiado dinero porque no saben qué va a pasar».

Stuart en su puesto de helados en Blackpool | Foto: N.L.Trujillo (Newtral)

También Christian, taxista, que considera que el Brexit es «un experimento horrible», defiende esta postura: «Si la libra cae y viajar fuera del Reino Unido se vuelve mucho más caro, entonces más personas preferirán irse de vacaciones dentro del país. Puede que algunas zonas como Blackpool salgan beneficiadas aunque creo que el país en su conjunto será más pobre. Pero si a nosotros nos va bien, ¿a quién le importa, no?».

Rachel, de 42, ha viajado de Coventry a Blackpool para pasar el día junto a su hija y su nieta, como hacía ella con su familia cuando era pequeña. No votó en el referéndum y asegura que le resulta «indiferente», pero cree en la posibilidad de que la salida de la UE ayude a la industria turística: «Tal vez la gente no quiera ir al extranjero y prefiera pasar sus vacaciones en casa».

Radiografía de Blackpool: pobreza, drogas y problemas de salud

Blackpool en la actualidad, vista desde el parque de atracciones. En la imagen, el paseo marítimo y la Blackpool Tower (que imita a la Torre Eiffel) | Foto: N.L.Trujillo (Newtral)

El imaginario colectivo ha reducido Blackpool a una estampa; a una imagen idealizada de ciudad costera. Una postal de recuerdo pegada a la nevera. Pero los datos no concuerdan con la fotografía clásica de resort vacacional: ocho de los diez barrios más pobres de Inglaterra están en Blackpool.

Así lo arroja el informe The English Indices of Deprivation 2019 (IoD2019) del Ministerio de Vivienda. Para su elaboración han tenido en cuenta diferentes variables —ingresos, empleo, educación, salud, criminalidad y medioambiente— y en él analizan un total de 32.844 barrios de toda Inglaterra.

«Un bebé nacido hoy en Blackpool vivirá de media cinco años menos que la media nacional», dice Arif Rajpura, director de Salud Pública

Según este índice, Blackpool es también la segunda localidad de toda Inglaterra donde hay más pobreza infantil: el 30,7% de los niños y niñas vive en hogares bajo el umbral de pobreza. Sin embargo, en los barrios más desfavorecidos de la localidad (Bloomfield, Claremont, Brunswick y Park), la cifra de pobreza infantil supera el 40%.

Un mapa de los barrios de Blackpool | Fuente: Ayuntamiento de Blackpool

Aquí, la tasa de desempleo (entre julio de 2018 y junio de 2019) se situaba en el 6,1% (4.000 personas), dos puntos por encima de la media en el Reino Unido (4%). Sin embargo, la localidad costera tiene una alta tasa de «desempleo oculto» —en inglés, «hidden unemployment»— por la alta prevalencia de enfermedades crónicas incapacitantes. Esto supone 9.600 personas más en edad de trabajar que no pueden hacerlo, una cifra que, porcentualmente, duplica a la del Reino Unido.

El estado de la salud de la población de esta localidad costera es preocupante: mientras la esperanza de vida en el Reino Unido es, de media, de 78,2 años para los hombres y de 82,9 para las mujeres, Blackpool tiene una de las tasas más bajas en comparación con el resto de UK: 74,2 años para hombres y 79,6 para mujeres. Y en comparación con Inglaterra, los hombres viven 5,4 años menos y las mujeres, 3,6 menos.

Sin embargo, la esperanza de vida en Blackpool no es la misma en función del lugar en el que vivas: si resides en un barrio rico como Stanley, la esperanza de vida es de 78,8 años; pero si habitas uno de los más pobres, como Bloomfield, vivirás de media 13 años menos —la esperanza de vida aquí se sitúa en los 65,8 años—.

El consumo de alcohol es un problema: Blackpool tiene la tasa más alta de toda Inglaterra de incapacidad producida por el abuso de esta sustancia

El pasado 21 de octubre, Arif Rajpura, director de Salud Pública en Blackpool, aseveraba que «un bebé nacido hoy en Blackpool vivirá de media cinco años menos que la media nacional», y calificaba este dato de «injusticia social».

En el diagnóstico elaborado por Rajpura sobre la salud infantil, una de las causas que arroja es la alta tasa de tabaquismo: el 26% de las mujeres fuma asiduamente durante todo el embarazo, una cifra que también duplica la media nacional y que es la tasa más alta de toda Inglaterra según un reciente informe publicado por el Ayuntamiento que evalúa el estado de la salud de la población entre 2016 y 2019. Este documento también señala que, además de los problemas de salud física, Blackpool es la quinta localidad con más problemas de salud mental. Por ello, Arif Rajpura declaraba que «no hay fármacos que curen el malestar de Blackpool cuando el diagnóstico es la pobreza».

El informe elaborado por el Ayuntamiento señala también que en la localidad hay cerca de 1.822 personas de entre 15 y 65 años que consumen opiáceos y crack. Una cifra que duplica la media nacional. Además, el consumo de alcohol es un problema: Blackpool tiene la tasa más alta de toda Inglaterra de incapacidad producida por el abuso de esta sustancia.

Gráfico del estado de salud de Blackpool en comparación con Lancashire, el condado más cercano, y con Inglaterra | Fuente: Informe del Ayuntamiento

Según informaba The Guardian, solo en Bloomfield —el barrio con peor salud de toda Inglaterra— hay una off-license —establecimientos específicos de venta de bebidas alcohólicas— por cada 250 habitantes. Beber es tan habitual que algunos clubs cierran a las 7 de la mañana. Rajpura ha batallado para que estos locales cierren a las 2 o 3 de la madrugada, pero no lo ha logrado.

En abril de 2018, la Oficina de Estadísticas Nacionales del Reino Unido (ONS por sus siglas inglés, equivalente al Instituto Nacional de Estadística español) publicó un informe sobre muertes por sobredosis de heroína y morfina en Inglaterra y Gales entre 2014 y 2016. El documento señala que aquellos lugares costeros asociados a vacaciones familiares es donde se concentran las mayores tasas de ingesta de drogas. En estas áreas es donde están 10 de los lugares con las tasas más elevadas de muerte por drogas. El informe lo relaciona con los problemas socioeconómicos, ya que algunos de estos lugares son también las áreas con los mayores niveles de pobreza.

Blackpool es la localidad que encabeza esta lista: 14 muertes por cada 100.000 habitantes. El dato es muy elevado teniendo en cuenta que la siguiente localidad que encabeza el ranking es Burnley con 7,6 muertes por cada 100.000, y que la media en Inglaterra está en 1,9.

«Es muy diferente la visión que tienes de Blackpool si vives aquí que si vienes simplemente de vacaciones», cuenta Sophie, de 17 años. No pudo votar en el referéndum de 2016 por ser menor de edad, pero dice que habría votado por el «leave»: «Vine aquí a trabajar hace seis meses. La experiencia es totalmente distinta si vienes solo como turista, todo es bonito. Pero vivir aquí, sobre todo en algunos barrios, puede ser muy duro», añade.

«No confiamos demasiado en la Unión Europea. ¿Qué ha hecho por nosotros?», dice Nathaniel, también de 17 años y compañero de trabajo de Sophie. «En verano, Blackpool está bien, es bonito. Viene gente. En invierno… Hace mucho frío y no hay casi turismo. Todo acaba en noviembre, todo cierra. Cuando me quede sin trabajo aquí [en la atracción Pasaje del Terror], intentaré buscar otro».

La Unión Europea

En 2010, Blackpool recibió una inversión 14 millones de libras por parte de la Unión Europea para reformar las atracciones turísticas —como la Blackpool Tower o el complejo de entretenimiento Winter Gardens— mediante el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER). Este fondo tiene como objetivo fortalecer la cohesión económica y social en la UE. La cifra ascendería a 25 millones de libras si sumamos la inversión previa de la UE en Blackpool desde 2005, según apunta aquí The New York Times.

«Sé que la UE ha invertido dinero en Blackpool, pero voté a favor del Brexit. Y lo volvería a hacer. Creo que el Reino Unido se vale por sí solo. Nunca quise formar parte de Europa. Una vez te unes a algo tan masivo, te empieza a gobernar gente a la que no has elegido», dice Chris Johnson, de 63 años, propietario del Beechwood Hotel.

Chris, amante de Mallorca y Benidorm, dejó Southampton —su ciudad natal— hace 14 años para mudarse a Blackpool y convertirse en empresario: «En el sur de Inglaterra, comprar uno de estos hoteles costaría medio millón, aquí cuesta la mitad. Ahora estoy casi jubilado porque me ha ido muy bien. Ya solo acogemos a clientes habituales, y tengo casi todo lleno para el año que viene», apunta.

La entrada de Blackpool | Foto: N.L.Trujillo (Newtral)

El concejal Martin Mitchell asegura que su partido, el Laborista, tiene parte de culpa del resultado en la votación del Brexit: «No hemos hablado suficiente de los beneficios de formar parte de la Unión Europea. Ya en 2010, David Cameron volvía de las cumbres europeas diciendo cosas del estilo: ‘He tenido que luchar duro contra toda esta gente para conseguir este acuerdo’. Periódicos como The Sun y el Daily Mail culpaban a la UE de nuestros problemas desde hacía 30 años. Y gente como yo, al otro lado del debate, no peleamos demasiado. Cuando fuimos de puerta en puerta durante la campaña del referéndum, la gente ya había decidido su voto. Era demasiado tarde. Nos cerraban la puerta en la cara».

Thiemo Fetzer es economista e investigador en la Universidad de Warwick (Coventry, Inglaterra), y profesor asociado en la London School of Economics. Su línea de investigación versa sobre la relación entre el Brexit y la política de austeridad en el Reino Unido.

En conversación con Newtral, Fetzer señala que «la inversión pública de la Unión Europea no se suele publicitar en el Reino Unido».

«Si hacemos una radiografía general, 14 millones de libras es una cantidad muy pequeña en relación a los recortes en los presupuestos locales y en el Estado del Bienestar. Por tener un poco de perspectiva, el Ayuntamiento de Blackpool destacaba en un documento sobre el estado de las cuentas (2018-2019) que en los últimos siete años se tuvieron que recortar 137 millones de libras. En este sentido, 14 millones de libras de la UE apenas marcan la diferencia cuando la austeridad es algo permanente», apunta el economista.

A pesar de ello, Thiemo Fetzer estima que «el apoyo al Brexit en Blackpool se ha reducido en los últimos tres años»: «Esta encuesta realizada por la Universidad de Londres sugiere que el voto favorable a abandonar la UE pasaría del 67,5% al 51%. Aquellos que quieren un «hard brexit» temen un segundo referéndum precisamente porque no saben si contarán con el apoyo de aquellos a favor de un «soft brexit», que votaron por el «leave» como una forma de protestar contra el statu quo o bajo la promesa de que el Reino Unido podría ser como Noruega», prosigue.

  • Nota: el término «soft leave» o «soft Brexit» —«Brexit suave»—, en contraposición al «hard leave» o «hard Brexit» —Brexit duro—, hace referencia a los ciudadanos que votaron por la salida de la Unión Europea pero con las expectativas de permanecer en el mercado único

Brexit, racismo y austeridad

Desde el referéndum de junio de 2016, varios informes han documentado un aumento de ataques xenófobos. Según datos del Ministerio del Interior de 2018, el número de crímenes de odio registrados se ha más que duplicado en los últimos cinco años. El informe atribuye este aumento a mejoras en el sistema de registro policial, pero también al referéndum del Brexit y a los ataques terroristas que tuvieron lugar en el Reino Unido en 2017.

Muchos de estos crímenes de odio fueron cometidos contra inmigrantes de Europa del Este: según una encuesta realizada por el Guardian en 2016, las embajadas europeas en el Reino Unido registraron decenas de presuntos delitos de odio y abuso en los meses después del referéndum. La gran mayoría fueron contra ciudadanos polacos: la suma de ataques a esta población superaba la suma de ataques cometidos contra todas las demás nacionalidades juntas.

Fernanda Leite Lopez de Leon es economista e investigadora en la Universidad de Kent. Es coautora de una investigación financiada por la British Academy sobre los posibles efectos del Brexit en la legitimación de actitudes racistas hacia la población extranjera.

Ella y su compañero Markus Bindemann, doctorado en Psicología, querían «comprobar la hipótesis de que el referéndum de 2016 hizo resurgir el racismo en el Reino Unido». «Hemos encontrado evidencia que sugiere que los inmigrantes son vistos de manera más negativa. Por ejemplo, los votantes pro Brexit tenían más probabilidades de estar de acuerdo con la frase ‘los extranjeros en el Reino Unido que reciben ayuda estatal podrían prescindir de ella si se esforzaran más’», señala Lopez de Leon a Newtral.

También han descubierto que haber votado por abandonar la UE está relacionado con querer limitar el acceso a los recursos públicos: «Los votantes a favor del Brexit tenían menos probabilidades de estar de acuerdo con la frase ‘el Servicio Nacional de Salud (NHS) debería ser de uso gratuito para todos’», explica la economista.

Solo el 4,4% de la población que reside en Blackpool es migrante, muy por debajo de la media en el Reino Unido (12,7%)

Sophie, de 17, dice: «A Blackpool vienen muchos polacos y rumanos. Vienen, ganan dinero y se van. Es muy descarado».

Ray, de 65 años y propietario de dos puestos de helados y comida en la localidad, reconoce que su aversión a la población de Europa del Este incidió en su voto a favor del «leave»: «Vienen demasiadas personas de esos países. Creo que tenemos que cerrar las fronteras».

Ray dice que si hubiese un segundo referéndum votaría a favor de quedarse en la Unión Europea: «Me he dado cuenta de que gente como Boris Johnson nos ha mentido. Boris Johnson puso en ese autobús que el dinero que damos a la UE se lo daríamos al Servicio Nacional de Salud. Y era una gran mentira».

Pero Chris reconoce no haber cambiado sus prejuicios xenófobos: «Todavía creo que aquí viene demasiada gente. Personas sin estudios cualificados. Los médicos o enfermeros son más que bienvenidos, pero los que no tienen estudios, ¿de qué nos sirven?».

Lisa, maestra y dueña de un puesto ambulante de venta de bebidas sin alcohol, también votó por el «leave» porque «no paran de venir extranjeros»: «Suena horrible decirlo pero vienen comunidades muy grandes de inmigrantes. Tenemos una comunidad rumana enorme, y no paran de tener bebés porque creen que es la manera más fácil de quedarse. Creo que esa fue la razón por la que voté por irnos, la verdad».

Los datos contradicen la percepción de Ray, Lisa y Sophie. Según la plataforma Joint Strategic Needs Assesment (JSNA), dependiente del gobierno local de Blackpool, esta localidad tiene 139.300 habitantes. De ellos, el 94% son ciudadanos británicos blancos (white british people). Es decir, tan solo el 6% de la población de Blackpool es racializada o considerada de una minoría étnica.

Según los últimos datos de la ONS (del censo de 2011) y recogidos en este reportaje del Guardian, solo el 4,4% de la población que reside en Blackpool es migrante, muy por debajo de la media en el Reino Unido (12.7%).

El concejal laborista Martin Mitchell también asume que parte de la responsabilidad del discurso xenófobo es de su partido: «En las elecciones de 2010, el candidato laborista Gordon Brown decía cosas como ‘trabajos británicos para trabajadores británicos’. La gente ha pasado años escuchando esos discursos sin que nadie dijera lo contrario».

Przemek es de origen polaco y desde hace 15 años trabaja en Blackpool, en su propio puesto ambulante de globos para niños. Asegura que el Brexit ha provocado que «muchos polacos no se sientan bienvenidos». «Algunos están regresando a Polonia: puede que ganes un poco menos pero por lo menos nadie te va a decir algo desagradable por ser extranjero. Creo que aquí muchos no se sienten en casa. Otros vienen ahora a trabajar y se dan cuenta de que Inglaterra no es ningún paraíso», apunta.

Przemek, junto a su puesto ambulante de globos | Foto: N.L.Trujillo (Newtral)

«En Blackpool mucha gente se siente olvidada por las élites de Westminster. Y creo que la gente está buscando alguien a quien echarle la culpa de la austeridad y de los problemas que hay aquí. Cuando eso pasa, los inmigrantes se vuelven un blanco fácil», añade el concejal Martin Mitchell.

La austeridad que menciona Mitchell es precisamente lo que el economista Thiemo Fetzer, de la Universidad de Warwick, ha estudiado como punto de partida para tratar de dilucidar cómo se ha traducido eso en un voto a favor del Brexit.

«En 2010 llega al Gobierno el Partido Conservador, que implementa un programa extremadamente duro de austeridad. Desde ese año, el gasto social ha disminuido cerca de un 20%», apunta el investigador.

  • Nota: En 2010, el Partido Conservador, liderado por David Cameron, gana las elecciones tras 13 años de gobierno laborista, primero con Tony Blair y después con Gordon Brown

Fetzer publicó una investigación en la London School of Economics donde señalaba, en primer lugar, la brecha de austeridad entre poblaciones ricas y pobres. Es decir, cómo un ciudadano de un área ya de por sí deprimida habría sufrido en mayor medida los recortes que alguien de una zona más favorecida económicamente. Así, según los datos de Fetzer, los recortes suponían 914 libras menos por habitante en Blackpool y tan solo 177 libras menos por habitante en Londres.

El economista e investigador señala que «el ‘leave’ movilizó a los supremacistas y racistas que hay en el Reino Unido». «Pero ellos representan solo una parte del total de gente que votó a favor de salir de la Unión Europea. En mi artículo demuestro que del 52% de población total que votó por el ‘leave’, un 11% respondería a un voto contra las políticas de austeridad».

En el caso de Blackpool, las consecuencias de la austeridad se medirían en dos dimensiones, según Fetzer. En primer lugar, los presupuestos de los ayuntamientos se han visto afectados por la reducción de las subvenciones a gobiernos localesuna disminución de casi el 50% desde 2010, según datos oficiales—.

«Esto implica una reducción en los servicios. Si bien la política de los recortes se ha llevado a cabo en todos los gobiernos locales, aquellas localidades ya de por sí desfavorecidas notaron los recortes mucho más. Como Blackpool no es una ciudad especialmente rica, la austeridad fue un golpe bastante duro», apunta el investigador.

«En segundo lugar, hablaríamos de los recortes no aplicados directamente, sino como consecuencia de congelar las prestaciones, como ocurrió con la Welfare Reform Act de 2012. Como resultado, la inflación [el aumento de precios] se incrementó de media entre un 1 y 2% cada año durante este periodo, por lo que desde entonces, el valor real de la mayor parte de las prestaciones se ha reducido entre un 10 y un 20%», puntualiza Thiemo Fetzer.

El racismo y la austeridad tienen una fuerte relación en tanto que la campaña «pro leave» articuló su discurso explicando el desmantelamiento del Estado del Bienestar como consecuencia de una demanda insostenible de los recursos públicos por parte de la población migrante.

«Por ejemplo, Nigel Farage [exlíder del UKIP] sugería en sus discursos que el mal estado de las escuelas se debía al exceso de inmigrantes en las aulas, cuando la realidad es que el gasto en educación ha disminuido alrededor de un 20% desde 2010. Los factores económicos adversos que afectaban al sector público (sanidad, educación, transportes) eran explicados por el fenómeno migratorio. No hay ninguna evidencia que demuestre que esto así. Sobre lo que sí hay evidencia es sobre cómo los recortes en gasto público han deteriorado los servicios», explica Fetzer.

Mañana jueves 31 de octubre vencía el plazo para llegar a un acuerdo. Sin embargo, hace unos días la Unión Europea dio luz verde al tercer aplazamiento del Brexit: una nueva prórroga de tres meses —hasta el 31 de enero de 2020—. Boris Johnson es incapaz de lograr un acuerdo pero ha conseguido su propósito: celebrar elecciones generales en diciembre, a pesar de que muchos miembros del Partido Laborista reclamaban un segundo referéndum.

Mientras, la incertidumbre política parece ser la única certeza de los británicos. Para los habitantes de Blackpool, sin embargo, su verdad inmutable es que el primer día de noviembre se quedarán sin trabajo. La otra postal que nadie se llevaría de la tienda de souvenirs.


2 Comentarios

  • Gran artículo que cuenta muchas verdades.
    Yo soy española y he vivido en Blackpool cuatro años, ahora vivo en un pueblo cercano Poulton-le-Fylde con mejor calidad de vida. Mi experiencia fue totalmente negativa, es cierto que hay mucho abuso de alcohol y drogas. Los ingleses aquí están enganchados a los benefits, muchos desatienden a sus hijos, se gastan las ayudas del estado en vicios y sus hijos pasan Hambre. Yo lo he visto con mis propios ojos y es una pena horrible. Viví en uno de los barrios malos de Blackpool y he visto de todo. Gracias a Dios nunca nos pasó nada a mi y Mis hijas pero estaba deseando de marcharme. Las drogas y el nivel de pobreza atraen delincuencia y robos, algo habitual Y diario aquí.
    Lo del odio a los polacos también es cierto. Me preguntan a menudo si soy polaca de mala manera y cuando digo que no que soy española, entonces les cambia la cara y hablan sobre sus vacaciones en Benidorm o Canarias. Les alegra saber que soy española y no polaca. Es realmente horrible esa actitud racista y me he enfrentado a ellos en multitud de ocasiones. Mis mejores amigos aquí son polacos, grandes personas, trabajadores y honrados.
    Ya está bien de tanta mentira!!!
    A Blackpool se la han cargado los mismos ingleses!!!
    Los benefits, tienen hijos para cobrar ayudas!!! Ayudas que se gastan en drogas y alcohol!!! No trabajan !!!
    Por supuesto no todos pero una gran mayoría en Blackpool son así .
    Una pena porque Blackpool como ciudad tiene su encanto. La torre es espectacular y el promenade precioso, las puestas de sol increíbles y North Pier me encanta.

    Esperemos que haya un segundo referéndum. Yo aún tengo esperanzas. Vine a este país pensando que éramos todos europeos y no me gustaría que se separaran la verdad. Crucemos los dedos. 🇬🇧🙏🏼

  • Impresionante reportaje, que descubre algunas, sino casi todas, las causas de que los británicos votaran a favor del Brexit. La escasez de trabajo, las expectativas de una mejora para la localidad, el evitar que vengan más inmigrantes a quitarles el poco trabajo, el deseo de no tener que atenerse a lo que decidan otros que no son del Reino Unido. Cada uno con su razón o sus motivos que puedan beneficiarles individualmente. Esto mismo lo podríamos trasladar a otros países de la UE y podríamos llevarnos sorpresas si se votaran salir de la UE. Las personas de a pie no vemos si es beneficioso estar en la UE y los gobernantes siempre dicen que han tenido que pelear mucho para conseguir algo, como decía el primer ministro británico, y nos lleva a pensar cual es la utilidad de la UE.
    Y por el carácter de los británicos, si se votase nuevamente la salida, estoy convencido que volvería a ganar, porque siempre les ha gustado decidir sus cosas por ellos mismos sin que nadie les diga lo que tienen que hacer. Es una cuestión cultural que llevan en su ADN.
    Reitero mi felicitación por el articulo tan magnifico

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